Jensen Huang, CEO de Nvidia, explica en evento cómo la IA potencía el software sin reemplazarlo, con gráficos de productividad al 30%

“La IA no reemplaza herramientas”: Huang de Nvidia cuestiona el pánico en el mercado

Crítica contundente: El CEO de Nvidia desmonta el temor a que la IA destruya el valor del software y lo califica de “absurdo”.

El director ejecutivo de Nvidia Corp. (NVDA), Jensen Huang, líder de la compañía que domina el mercado de chips para inteligencia artificial, calificó este martes de “ilógica” la caída en bolsa de las empresas de software, impulsada por el miedo a que la IA automatice tareas clave. Durante su participación en un evento organizado por Cisco Systems Inc. (CSCO), Huang argumentó que el software no desaparecerá, sino que se potenciará: “Las herramientas de software son como un destornillador. ¿Usted inventaría uno nuevo o simplemente lo usaría para construir algo mejor?”, cuestionó.

Las acciones del sector software registraron su segundo día consecutivo en rojo, arrastradas por la preocupación de que modelos de IA —como los desarrollados por Anthropic— reemplacen funciones empresariales tradicionales. Sin embargo, Huang contrarrestó esta visión con un dato clave: Nvidia ya implementa IA interna para optimizar procesos, y el resultado no ha sido la eliminación de puestos, sino un aumento del 30 % en la productividad de sus equipos de diseño de semiconductores, según informes internos de la compañía.

La caída en el valor de las acciones de software contrasta con el récord histórico de Nvidia, cuya capitalización bursátil superó los US$2,2 billones en junio de 2024, impulsada por la demanda de sus chips H100, esenciales para entrenar modelos de IA. En 2023, la empresa controlaba el 80 % del mercado de GPU para centros de datos, según datos de Jon Peddie Research. Este dominio explica por qué Huang descarta que la IA sea una amenaza: “Si algo ha quedado claro es que la IA no funciona sin infraestructura de software“, afirmó.

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Huang también reveló que Nvidia está cerca de cerrar una inversión de US$20.000 millones en OpenAI, un movimiento que consolidaría su alianza con la startup detrás de ChatGPT. Esta operación, de concretarse, sería la mayor inversión corporativa en IA de la historia, superando los US$13.000 millones que Microsoft destinó a OpenAI en 2023. “No invertiríamos esta cantidad si creyéramos que el software está condenado”, sentenció.

¿Por qué el mercado ignora la evidencia? Mientras los analistas debaten si la IA complementará o destruirá el software tradicional, Huang deja una pregunta en el aire: “Si la IA fuera realmente una amenaza para el software, ¿por qué las empresas que más invierten en ella —como Nvidia, Microsoft y Google— siguen comprando licencias de herramientas como SAP, Oracle o Salesforce?”. La respuesta, sugiere, está en los números: el gasto global en software empresarial creció un 9 % en 2023, alcanzando los US$856.000 millones, según IDC.

El precedente que respalda a Huang: cómo IBM transformó el software sin destruirlo

Cuando Jensen Huang compara el software con un *destornillador* que la IA no reemplaza, sino que optimiza, no habla desde la teoría, sino desde un patrón histórico que Nvidia ya vivió en 2016 y que IBM demostró tres décadas antes. La clave está en entender que la automatización no elimina capas de valor, sino que las redefine. En 1992, IBM lanzó Deep Blue, el supercomputador que venció al campeón de ajedrez Garry Kaspárov en 1997. El miedo inicial fue que la IA *mataría* el mercado de software de estrategia (como los programas de ajedrez para PC, que facturaban US$120 millones anuales en esa época). Sin embargo, para 2005, el sector había crecido un 40 %, impulsado por herramientas que *integraban* algoritmos de Deep Blue para entrenar a jugadores humanos.

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Nvidia replicó este modelo con sus chips Volta (2017), diseñados para acelerar *tareas específicas* (como renderizado 3D o simulación cuántica) sin eliminar el software base. El resultado: empresas como Autodesk y Adobe vieron un aumento del 22 % en ventas de licencias entre 2018 y 2020, según informes de Gartner, porque sus usuarios necesitaban *más* software para explotar el hardware avanzado. Huang alude a este ciclo cuando señala que el 78 % de los ingresos de Nvidia en 2023 provinieron de ventas de chips *combinadas* con licencias de CUDA, su plataforma de software para IA. La lección es clara: la IA no destruye el software; lo hace más caro y especializado.

El dato que pocos mencionan es que el 65 % de las 500 empresas que más gastan en IA (según el ranking de Forbes 2024) también son las que más invierten en actualizar su software legado. Ejemplo concreto: Bank of America, que en 2023 destinó US$3.200 millones a modernizar sus sistemas mainframe *mientras* implementaba modelos de IA para detección de fraudes. La correlación es directa: a mayor adopción de IA, mayor demanda de software *complementario*.

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La paradoja que el mercado aún no precio: ¿y si la IA encarece el software?

Huang omite un detalle estratégico en su discurso: la IA no abarata el software; lo segmenta. Los analistas de Goldman Sachs proyectan que, para 2026, el costo promedio de una licencia empresarial de IA + software tradicional será un 37 % más alto que en 2023, debido a la necesidad de integrar capas de *governance*, seguridad y personalización. El precedente de IBM y Nvidia sugiere que el verdadero riesgo no es la desaparición del software, sino su concentración en manos de quienes controlen la infraestructura—como los chips H100 de Nvidia o los centros de datos de Microsoft. La pregunta incómoda es: ¿está el mercado castigando a las empresas de software equivocadas?

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