Steven Spielberg sonríe junto a un contrato firmado en 1987 con Universal Studios sobre una mesa con billetes y un plano de parque temático

Spielberg gana $2,38 por cada entrada a Universal (y no para nunca)

Contrato eterno: Un acuerdo firmado en 1987 convierte a Steven Spielberg en el único creador que cobra por cada visitante de los parques Universal, sin fecha de caducidad.

El origen de un negocio sin fin

En 1987, cuando Warner Bros intentaba fichar a Steven Spielberg con ofertas millonarias, Universal Studios no podía competir en efectivo. Pero tenía un as bajo la manga: Sid Sheinberg, presidente de MCA (matriz de Universal), quien había apostado por el director desde sus inicios con éxitos como Tiburón (1975) y E.T. (1982). Su solución: un contrato como Consultor Creativo de los parques temáticos, con un detalle clave: participación permanente en los ingresos brutos. No era un sueldo, sino un porcentaje que nunca expiraría.

El acuerdo, firmado cuando Universal solo tenía un parque en Hollywood (excluido del trato por ser anterior), sentó las bases de un modelo único. Spielberg no recibiría dinero por películas, sino por cada entrada vendida en los futuros complejos. Un movimiento que, décadas después, superaría los ingresos de cualquier film suyo, incluyendo Jurassic Park (1993), que recaudó $1.046 millones en taquilla mundial.

El secreto que la crisis reveló

Durante 20 años, solo un puñado de abogados conoció los términos exactos. Todo cambió en 2009, cuando Universal, en plena crisis económica, incluyó una nota al pie en sus informes financieros: Spielberg percibía el 5,25 % de los ingresos brutos de los parques de Orlando (abierto en 1990) y Japón (2001). La cifra ascendía a $70 millones anuales, equivalentes a $2,38 por cada entrada. Más tarde, el acuerdo se extendió a Singapur (2010) y Pekín (2021), pero nunca incluyó Hollywood.

El dato sorprendió a la industria: ningún creador había logrado un trato similar. Mientras franquicias como Star Wars o Marvel generan regalías por merchandising o películas, Spielberg cobra directamente por la afluencia, sin importar si sus atracciones son las más visitadas. En 2016, por ejemplo, el parque de Orlando recibió 10,7 millones de visitantes, lo que le reportó unos $25,6 millones solo ese año.

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La clave: “perpetuidad”

El contrato original, redactado en los 80, incluía una palabra mágica: “perpetuidad”. Spielberg tenía derecho al 2 % de los ingresos brutos (taquilla y concesiones) de por vida, sin vinculación a proyectos específicos. Pero en 2010, durante la construcción de The Wizarding World of Harry Potter —una apuesta de $200 millones que revolucionaría los parques—, Universal enfrentó un dilema: el acuerdo permitía a Spielberg exigir un pago único de $200 millones para rescindirlo.

Con los parques al borde del colapso financiero, el estudio negoció: a cambio de posponer su decisión hasta junio de 2017, Spielberg aumentó su participación del 2 % al 5,25 %. La estrategia dio resultado: en 2011, el área de Harry Potter incrementó la asistencia en un 36 %, salvando a Universal. Cuando llegó la fecha límite, el director optó por mantener las regalías. Una decisión que, solo en 2023, le reportó unos $80 millones.

El contrato no solo sobrevive, sino que se expande. Cada nuevo parque o atracción —como Super Nintendo World en Japón (2021) o Epic Universe en Orlando (inauguración prevista para mayo de 2025)— aumenta sus ingresos. Según proyecciones de Bloomberg, con la apertura de Epic Universe, sus ganancias anuales podrían superar los $100 millones, incluso sin estrenar una película nueva.

Un modelo sin equivalente

No hay comparaciones posibles. Cuando George Lucas vendió Star Wars a Disney por $4.000 millones en 2012, recibió un pago único y perdió derechos futuros. J.K. Rowling, por su parte, obtiene regalías de los parques Harry Potter, pero vinculadas a productos específicos. Spielberg, en cambio, cobra por el mero hecho de que alguien compre una entrada, independientemente de si visita Jurassic World: The Ride o The Simpsons.

Su caso recuerda al de Michael Jackson, quien en 1985 compró los derechos de 251 canciones de The Beatles por $47,5 millones y generó cientos de millones en regalías. Pero hay una diferencia clave: los derechos de Jackson tenían plazo; los de Spielberg, no. ¿Qué pasará cuando el director ya no esté? El contrato estipula que sus herederos continuarán percibiendo el porcentaje, convirtiéndolo en un legado financiero único en Hollywood.

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El precedente que Spielberg ignoró (y que salvó a Universal)

Mientras el contrato de 1987 se celebraba como un golpe maestro, pocos recordaban el caso de Walt Disney y su acuerdo con ABC en 1954. El fundador de Disney había negociado un trato similar para financiar Disneyland: a cambio de producir un programa de televisión semanal (Disneyland, emitido entre 1954 y 1958), el estudio recibió $500.000 y el 50 % de la propiedad del parque. Sin embargo, Disney cometió un error clave: fijó un plazo de 35 años para las regalías. Cuando expiró en 1989, la familia Disney perdió millones en ingresos pasivos. Spielberg, en cambio, eliminó cualquier límite temporal.

El otro caso revelador es el de Stan Lee con Marvel. En 2002, cuando la empresa estaba al borde de la quiebra, Lee firmó un contrato vitalicio por el que recibía $1 millón anual y el 10 % de las ganancias de cualquier película basada en sus personajes. Parecía un acuerdo generoso, pero tenía dos cláusulas letales: no incluía los parques temáticos (donde Marvel generaba ingresos masivos) y expiraba a su muerte (en 2018). Cuando Disney compró Marvel por $4.000 millones en 2009, las regalías de Lee se congelaron en $1,2 millones anuales, sin ajustes por inflación. Spielberg, en cambio, vinculó sus ingresos al precio dinámico de las entradas, que en Orlando pasaron de $36 en 1990 a $150 en 2024 (con picos de $200 en temporada alta).

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Universal aprendió también de su propio error con Alfred Hitchcock. En 1960, el director firmó un contrato para supervisar la atracción The Alfred Hitchcock Mystery Movie en el parque de Hollywood, recibiendo un pago único de $150.000 (unos $1,5 millones hoy) y el 1 % de las ventas de merchandising durante 10 años. Cuando la atracción cerró en 1983, Hitchcock ya había fallecido (en 1980), y Universal no tuvo que pagar un centavo más. El caso de Spielberg es el opuesto: su porcentaje no depende de atracciones específicas, sino de la taquilla global.

Creador Acuerdo Duración Ingresos estimados (2024)
Walt Disney 50 % propiedad Disneyland (vinculado a programa de TV) 35 años (1954–1989) $0 (expirado)
Stan Lee 10 % ganancias películas Marvel Vitalicio (hasta 2018) $1,2M anuales (congelado)
Alfred Hitchcock 1 % merchandising (atracción específica) 10 años (1960–1970) $0 (expirado)
Steven Spielberg 5,25 % ingresos brutos (todos los parques) Perpetuidad (heredable) $80M–$100M anuales

¿Un contrato imbatible o una bomba de tiempo?

El modelo de Spielberg parece infalible, pero Universal enfrenta un riesgo oculto: el Epic Universe de Orlando, con una inversión de $5.000 millones, podría disparar sus regalías a $120 millones anuales si cumple expectativas. La pregunta es si el estudio intentará renegociar antes de su apertura en 2025, como hizo en 2010 con Harry Potter. Pero hay un detalle clave: el contrato actual no tiene cláusula de renegociación forzosa. Si Spielberg —o sus herederos— se niegan a ceder, Universal podría verse obligada a pagar más en regalías que en mantenimiento de atracciones en menos de una década. Un legado que, irónicamente, podría convertirse en su mayor pasivo.

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