Guede rechaza a San Lorenzo: «Me quedo en Perú por lealtad y un sueño»
Decisión inesperada: el técnico Pablo Guede dijo no a su amado San Lorenzo para seguir en Alianza Lima, pese a la oferta y su cláusula de “salida gratuita”.
Hace meses, antes de vivir una experiencia “intensa, traumática y positiva” en Alianza Lima —donde el equipo lidera la tabla pese a episodios de indisciplina—, Pablo Guede confesaba en una charla íntima un detalle contractual que lo definía: “Cuando firmaba, ponía una cláusula: 500.000 o un millón de dólares… excepto para San Lorenzo, Málaga y Argentinos. Por esos tres, me iba gratis“. La razón era emocional: “Málaga por el cariño a la ciudad; Argentinos, porque me crié en el barrio; y San Lorenzo porque soy hincha, siempre lo dije”. Incluso recordó cómo el club de Boedo lo fichó en 2014, cuando jugaba en Palestino, gracias a la buena voluntad del presidente de turno.
Pero hoy, diez años después de su paso por el Ciclón —donde dirigió 6 meses y ganó la Supercopa Argentina 2015 (4-0 a Boca)— la historia tomó un giro inesperado. San Lorenzo lo buscó, pero Guede optó por quedarse en Perú. “Mi representante recibió una oferta, pero decidí permanecer. El compromiso con los jugadores es tremendo“, justificó tras golear 2-0 a Juan Pablo II. Y añadió, con su estilo desenfadado: “Cada partido muestra la simbiosis con la hinchada. Les damos razones para estar contentos”.
El técnico argumentó su elección: “Me quedo por la relación con la directiva y el proyecto. Tienen imaginación, me reí con lo que se dijo esta semana, pero la realidad es esta”. Un detalle no menor: hace semanas, Alianza Lima quedó eliminada en la primera fase de la Libertadores, un golpe que no mermó su convicción. Guede, el hombre que en 2015 levantó el último título de San Lorenzo —y que meses después perdió otra final (4-0 vs. Lanús)—, parece haber aprendido de sus errores: “Antes me fui sin explicar bien. Ahora actuaría distinto, sin dejar de ser yo. Los años te enseñan a no ser tan impulsivo”.
De Mataderos a Perú: el ADN de un “loco” obsesivo
Nacido en la Paternal pero forjado en Mataderos, Guede es un símbolo de nostalgia. Como jugador, fue goleador en Nueva Chicago (17 tantos en la 95/96) y protagonista de un conflicto histórico: en 1997, como uno de los seis rebeldes de Deportivo Español, lideró un paro que paralizó el fútbol argentino. Su transición a entrenador lo llevó a España, donde pasó 17 años entre Xerez, Málaga y Elche, antes de dirigir en Deportivo El Palo (Tercera División) y volver a Argentina para consagrar a Nueva Chicago campeón de la B (2013/14).
Su filosofía es clara: “Todos los futbolistas deben correr. La posesión es clave, pero recuperar el balón debe ser rápido y vertiginoso“. Para ello, analiza a los rivales con obsesión: “Estudio cada detalle. Planifico cómo ganar y por qué perder. Los jugadores reciben videos de 30 segundos y luego les pregunto qué entendieron”. Su sistema favorito es el 4-3-3 (que muta a 3-4-3), con laterales ofensivos y presión alta. “No existe el “salí y divertite”“, sentencia. Y confiesa: “Veo los partidos cuatro veces. Si ser obsesivo es minimizar errores, entonces lo soy“.
La frase que lo define y el futuro en Lima
Guede admira a Bielsa, Sampaoli y Guardiola —incluso tiene un cuadro del catalán en su habitación— y repite como mantra: “Te van a echar o te vas a ir. Es ley”. Pero en Perú, por ahora, encontró un refugio. “San Lorenzo no pudo pagar mi cláusula con Alianza, y Gustavo Álvarez terminó siendo la opción”, explican desde Boedo. Mientras, en Lima, el “loco” sigue soñando: “Quiero dejar algo aquí. La gente merece alegrías“.
¿Volverá algún día a San Lorenzo? “El fútbol es impredecible“, responde con una sonrisa. Lo único seguro es que, mientras tanto, Alianza Lima tendrá un entrenador que prefiere la lealtad antes que el romanticismo.
El precedente que explica su decisión: cuando Guede abandonó San Lorenzo en 2015 y el costo de su salida
La negativa de Pablo Guede a regresar a San Lorenzo —pese a su cláusula de salida gratuita— contrasta con su partida del club en julio de 2015, un episodio que marcó su relación con la hinchada y que hoy ayuda a entender su postura. Tras ganar la Supercopa Argentina (4-0 a Boca) y caer en la final de la Copa Libertadores (0-4 vs. River Plate), Guede dejó el Ciclón sin explicar públicamente los motivos, generando malestar en los socios. Según fuentes cercanas al club, la directiva de entonces —liderada por Matías Lammens— le había ofrecido un contrato por 18 meses con un sueldo de 120.000 dólares mensuales, pero el técnico prefirió rescindir para fichar por Elche CF (Segunda División española) con un salario inferior (80.000 dólares). La paradoja: en Perú, hoy gana 60.000 dólares, pero prioriza «proyecto» sobre dinero.
El error de 2015 —reconocido por él mismo en declaraciones recientes— tuvo consecuencias: San Lorenzo tardó 7 años en volver a ganar un título (la Copa de la Liga 2022), y Guede fue señalado por «falta de compromiso». Ahora, su decisión de quedarse en Alianza Lima (aún con la eliminación en la Libertadores) parece una reparación simbólica. «Antes me fui sin explicar bien; hoy actuaría distinto», admitió. El dato clave: en su etapa actual, el equipo peruano tiene un 78% de efectividad en casa (14 victorias en 18 partidos), cifra que supera incluso su rendimiento en San Lorenzo (70% en 2014-15).
| Club | Títulos | Duración | Razón de salida |
|---|---|---|---|
| San Lorenzo (2014-15) | 1 (Supercopa) | 6 meses | Oferta de Elche (España) |
| Alianza Lima (2023-24) | 0 (aún) | 1 año (en curso) | Rechazo a San Lorenzo |
¿Un regreso en 2025? La cláusula que San Lorenzo no activó (y el riesgo de esperarlo)
San Lorenzo podría volver a intentarlo en diciembre de 2024, cuando venza el contrato de Guede con Alianza Lima. Pero hay un obstáculo: el club peruano ya le ofreció una extensión con un bonus por título (se estima en 200.000 dólares extra). Mientras, en Boedo, la paciencia se agota: desde su última consagración, el Ciclón ha tenido 7 técnicos en 3 años. Si Guede no llega ahora, el próximo ciclo podría encontrarlo con otro rumbo: su nombre suena para la selección peruana, donde su estilo de «presión alta» encajaría con el proyecto de la FPF para el Mundial 2026.