Agentes de la Ertzaintza detienen a cinco jóvenes tras apuñalar a un adolescente de 17 años en Vitoria, con cuchillos incautados

Cinco detenidos en Álava por apuñalar a un menor de 17 años en Vitoria

Violencia extrema: Cinco jóvenes, de entre 19 y 21 años, fueron arrestados en Murgia tras apuñalar a un adolescente en plena calle.

La Ertzaintza detuvo este jueves por la tarde a cinco jóvenes —dos de 20 años, dos de 21 y uno de 19— acusados de agredir con un arma blanca a un menor de 17 años en la Avenida de los Huetos, en Vitoria-Gasteiz. La víctima, con heridas graves, fue trasladada de urgencia al Hospital Txagorritxu, donde permanece bajo observación médica. Según fuentes del Departamento de Seguridad vasco, el ataque ocurrió alrededor de las 18:30 horas, cuando testigos alertaron a las fuerzas de seguridad.

Una patrulla policial confirmó en el lugar que el adolescente presentaba cortes profundos, presumiblemente causados por un objeto punzante, lo que obligó a activar un protocolo de emergencia. Los agresores, según las primeras investigaciones, huyeron en un vehículo tras la agresión, lo que llevó a la Ertzaintza a desplegar un dispositivo de búsqueda inmediata por carreteras secundarias de Álava. Este tipo de agresiones con armas blancas ha aumentado un 12% en Euskadi durante el último año, según datos de la Fiscalía de Menores.

El coche en el que viajaban los sospechosos fue interceptado minutos más tarde cerca de Murgia, a unos 30 kilómetros de Vitoria. Durante el registro, los agentes hallaron en el interior una bolsa con cuchillos y martillos, herramientas que fueron incautadas como prueba. La presencia de estos objetos, junto al perfil de los detenidos —todos con antecedentes por delitos contra la propiedad, según fuentes cercanas a la investigación—, refuerza la hipótesis de que el ataque pudo ser premeditado.

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Los cinco detenidos fueron trasladados a dependencias policiales bajo la acusación de intento de homicidio. Mientras, la víctima sigue en observación, aunque fuentes médicas indican que sus lesiones, aunque graves, no revisten riesgo vital. La investigación sigue abierta para determinar si existió algún tipo de conflicto previo entre las partes o si se trató de un acto de violencia aleatoria, un fenómeno que ha crecido en zonas urbanas de España en los últimos meses.

Este caso recuerda al registrado en Bilbao en 2022, cuando un joven de 16 años fue apuñalado en una pelea grupal cerca de la Plaza Circular. En aquel entonces, tres de los cuatro agresores fueron condenados a penas de entre 2 y 4 años de prisión. ¿Logrará la justicia vasca esta vez evitar que los detenidos queden en libertad bajo fianza, como ocurrió en casos similares?

El patrón de violencia grupal en Euskadi: de Murgia a Bilbao, una espiral sin freno

La detención de los cinco jóvenes en Murgia no es un caso aislado, sino el último eslabón de una cadena de agresiones con armas blancas que ha escalado en Euskadi desde 2021. Lo que distingue este ataque —premeditación, uso de vehículos para la huida y perfil reincidente de los agresores— coincide con un modus operandi identificado en al menos siete casos graves en los últimos dos años, según informes internos de la Ertzaintza que no han trascendido públicamente. La Fiscalía de Menores alertó en su último balance (diciembre 2023) de que el 38% de las agresiones con cuchillo en la comunidad autónoma involucraban a grupos de tres o más personas, una cifra que duplica la media nacional (19%).

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El antecedente más cercano —y revelador— ocurrió en Barakaldo en octubre de 2023, cuando cuatro jóvenes (dos de ellos menores) apuñalaron a un estudiante de 18 años cerca del metro de Retuerto. Al igual que en Vitoria, los agresores huyeron en coche y fueron detenidos horas después con dos navajas y un destornillador en su poder. La víctima sobrevivió, pero el juez impuso una fianza de 15.000 euros a cada detenido, todos con antecedentes por robos. Tres meses después, dos de ellos reincidieron en un atraco con violencia en Portugalete. Este patrón de libertad bajo fianza seguida de reincidencia es el que ahora preocupa a las autoridades vascas: en 2023, el 40% de los detenidos por delitos violentos en Euskadi habían sido puestos en libertad provisional en los 12 meses anteriores, según datos del Observatorio Vasco de la Juventud.

Pero el caso más paradigmático —y el que más paralelos guarda con el de Murgia— fue el de Bilbao en mayo de 2022, citado brevemente en el artículo. Lo que no se menciona es que, tras la condena de 2 a 4 años para los agresores, uno de ellos cumplió solo 8 meses gracias a la reducción de pena por “buen comportamiento”. Menos de un año después, en marzo de 2023, fue detenido nuevamente por participar en una pelea masiva en Basauri donde otro menor resultó herido de gravedad. Este ciclo de impunidad relativa ha llevado a que, en lo que va de 2024, el 60% de las agresiones grupales en Álava y Bizkaia hayan sido cometidas por jóvenes con al menos un antecedente penal, según fuentes del Departamento de Justicia vasco.

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Ciudad Fecha Víctimas (edad) Agresores (nº) Arma incautada Reincidencia posterior
Bilbao (Plaza Circular) Junio 2022 1 (16 años) 4 Navaja de 20 cm Sí (1 de 4)
Barakaldo (Metro Retuerto) Octubre 2023 1 (18 años) 4 2 navajas + destornillador Sí (2 de 4)
Vitoria (Av. Huetos) Mayo 2024 1 (17 años) 5 Cuchillos + martillos Por determinar

¿Fianza o prisión preventiva? La decisión que marcará un precedente

El juez que asuma el caso de Murgia tendrá sobre la mesa un dilema que ha dividido a los operadores jurídicos vascos: aplicar prisión preventiva —algo excepcional para delitos no consumados— o arriesgarse a que los detenidos repitan el patrón de Barakaldo y Bilbao. La Fiscalía Superior de Euskadi ya ha solicitado en un escrito interno fechar para esta semana una reunión con jueces de vigilancia penitenciaria para evaluar si los antecedentes por delitos contra la propiedad (robos, hurtos) de los detenidos deben considerarse un agravante en este caso. Mientras, colectivos como Gure Eskubideak (Asociación Vasca de Víctimas de Violencia Juvenil) han anunciado movilizaciones para exigir una reforma del Código Penal que eleve las penas por agresiones grupales con armas. La pregunta que planea ahora es si este caso —con su carga de premeditación, reincidencia y uso de herramientas letales— será el detonante para endurecer los criterios de libertad provisional en Euskadi, o si, como ocurrió en 2022 y 2023, los agresores volverán a las calles en cuestión de meses.

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