Lionel Messi celebra su gol 903 de cabeza en el estreno del Nu Stadium, con 26.700 espectadores de fondo

Messi inaugura el Nu Stadium con magia, pero Inter Miami solo suma un punto

Noche de estreno: El nuevo estadio de Inter Miami vibró con Messi, pero el 2-2 ante Austin dejó sabor a poco en la inauguración.

El Nu Stadium, construido para albergar desde conciertos hasta el fútbol de élite, ya tiene su primera postal histórica: 26.700 espectadores rindiendo pleitesía a Lionel Messi, cuyo magnetismo transformó una jornada más de la Major League Soccer (MLS) en un evento global. La obra, iniciada en agosto de 2023 —justo un mes después de la llegada del astro desde el Paris Saint-Germain—, simboliza la ambición de una franquicia que, con Messi a la cabeza, ya conquistó la Leagues Cup 2023 y se perfila como protagonista absoluto de la liga. Sin embargo, el debut en casa quedó empañado por un empate 2-2 que sabrá a derrota.

El escenario, bautizado con el nombre de un banco digital brasileño (Nu), rompe con el diseño tradicional de la MLS: su forma ovalada, sin codos abiertos, y un techo uniforme que optimiza la acústica lo distinguen de estadios como el Chase, ahora relegado a eventos no deportivos. “Impresionante el nuevo estadio. Teníamos ganas de debutar oficialmente”, había adelantado Messi días antes, consciente de que este recinto ya lleva su sello: una de las tribunas laterales se llama Messi Stand, un homenaje en vida que pocos futbolistas reciben. Entre los invitados VIP destacaron el Fenómeno Ronaldo —leyenda del fútbol brasileño— y Marc Anthony, quien interpretó el himno estadounidense bajo una llovizna típica de Miami, casi un guión escrito para la ocasión.

Abrazado por Telasco Segovia, Messi festeja su gol, el 903 de su trayectoria y el 31 de cabeza.Tomas Diniz Santos – Getty Images North America

El partido, sin embargo, comenzó con un guion distinto al soñado. Inter Miami, dirigido por Javier Mascherano, pareció hipnotizado por la magnitud del evento: en los primeros cinco minutos, Austin pudo sentenciar. Un penal no cobrado por falta de David Ayala sobre Christian Ramírez y un tiro libre de Myrto Uzuni que se estrelló en el poste (minuto 2) fueron aviso de lo que vendría. La distracción tuvo costo: al cuarto de hora, un córner ejecutado por el uruguayo Facundo Torres —reciente convocado por Marcelo Bielsa— encontró la cabeza de Guilherme Biro para el 1-0. El gol inaugural del Nu Stadium no llevó la firma de Messi, sino la de un rival.

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Saludo entre dos compañeros y amigos: Messi y Luis Suárez, que ingresó y anotó el gol del 2-2.TOMAS DINIZ SANTOS – GETTY IMAGES NORTH AMERICA

Fue entonces cuando el capitán argentino decidió tomar las riendas. Con Rodrigo De Paul —cuestionado por su irregular rendimiento tras ser suplente en los últimos amistosos de la selección argentina— como compañero de mediocampo, Messi orquestó la reacción. Un pase milimétrico a Telasco Segovia derivó en una asistencia de Ian Fray que el propio Messi remató de cabeza, cruzado, para el 1-1 (minuto 27). Fue su gol número 31 de cabeza en una carrera que suma 903 tantos, y el quinto en otras tantas fechas de esta MLS. Un récord que, sin embargo, no ocultó las carencias defensivas del equipo: las líneas desdibujadas y la falta de solidez táctica —problemas recurrentes bajo el mando de Mascherano— volvieron a pasar factura.

El empate desató la versión más letal de Messi. A los 34 años, el rosarino eludió a tres rivales en una misma jugada, como si el tiempo no hubiera pasado, aunque sus compañeros no supieron aprovechar su genialidad. Mateo Silvetti, clave en el tramo final de 2023, lució opacado, mientras que Jeydon Nelson, ingresado desde el banco, definió un contraataque para el 2-1 de Austin (minuto 65). Inter Miami, otra vez contra las cuerdas, recurrió al instinto: Messi probó con dos tiros libres que besaron los palos, y Brad Stuver, el arquero rival, atajó un remate rasante que parecía gol.

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La salvación llegó con el doble 9: Luis Suárez (entrado para los últimos 20 minutos) y Germán Berterame combinaron en el área para empatar 2-2 a diez del final. Un córner de Silvetti, un cabezazo de Berterame y un remate de Suárez en la boca del arco sellaron el resultado. El cierre pudo ser de película: un tiro libre de Messi en el 90+3 pegó en la unión del poste y el travesaño. ¿Qué hubiera significado ese golazo para un estadio que nació para verlo brillar?

El Nu Stadium ya tiene su primera noche de fútbol, pero también su primera deuda: Inter Miami, pese a la magia de Messi, sigue sin encontrar la solidez que lo lleve a pelear el título de la MLS. Con Suárez y Berterame como refuerzos de lujo pero con una defensa frágil, el desafío es claro. La pregunta ahora es: ¿Podrá Mascherano construir un equipo a la altura del escenario que estrena, o el peso recaerá siempre en el genio de Messi?

El Nu Stadium y su apuesta arquitectónica: ¿un modelo para la MLS o un riesgo financiero?

Mientras los reflectores apuntaban a Messi, el Nu Stadium —inaugurado con un costo de 300 millones de dólares— se consolidaba como el proyecto más ambicioso de la MLS en una década. Pero su diseño, que rompe con el estándar de estadios rectangulares como el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta (inaugurado en 2017 con un costo de 1.600 millones), plantea interrogantes: ¿es una revolución arquitectónica o un capricho costoso en una liga donde la rentabilidad aún es frágil?

El estadio, con su techo uniforme de 65 metros de altura y capacidad para 26.700 espectadores (ampliable a 30.000 en eventos), prioriza la experiencia acústica y la cercanía al campo, algo que ya probó con éxito el Allianz Arena de Múnich (2005), donde el diseño ovalado mejoró la atmósfera en un 30% según estudios de la UEFA. Sin embargo, la MLS tiene un historial desigual con innovaciones: el Stadium of Light en Sunderland (Inglaterra), con un diseño similar, registró pérdidas anuales de 10 millones de libras en sus primeros cinco años por altos costos de mantenimiento. La diferencia clave aquí es el patrocinio: el banco digital brasileño Nu pagó 20 millones anuales por los derechos de nombre, una cifra récord para la liga, pero que aún palidece frente a los 35 millones que el SoFi Stadium de Los Ángeles recibe de Amazon.

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Otro dato revelador es la ubicación. A diferencia del Red Bull Arena en Nueva Jersey —criticado por su lejanía del centro de Nueva York—, el Nu Stadium está a solo 12 km de Downtown Miami, en un área con un crecimiento demográfico del 15% anual (datos del censo de 2023). Esto podría compensar la inversión, pero la MLS tiene un precedente incómodo: el BBVA Compass Stadium de Houston, inaugurado en 2012 con un modelo similar, tardó 7 años en alcanzar el punto de equilibrio. La clave ahora será si Inter Miami logra llenar el estadio más allá del ‘efecto Messi’: en 2023, sin él, el equipo promedió solo 18.000 espectadores por partido en el DRV PNK Stadium.

La prueba de fuego: ¿sobrevivirá el modelo sin estrellas?

El Nu Stadium nació como un monumento al fútbol-espectáculo, pero su viabilidad dependerá de algo menos glamuroso: la capacidad de la franquicia para convertir a Miami en un mercado sostenible. Con Messi (36 años) y Suárez (37) cerca del retiro, el estadio podría quedar como un elefante blanco si no se construye un proyecto deportivo sólido. El Audi Field de D.C. United, inaugurado en 2018 con Wayne Rooney como estrella, vio caer su asistencia un 40% tras su retiro en 2020. La pregunta no es si el Nu Stadium es impresionante, sino si Inter Miami está preparado para el día después de la magia.

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