Marcos Rojo: expulsión, errores y el rechazo total de Racing en su peor noche
Noche de infierno: Marcos Rojo vivió su peor partido con Racing: expulsión, errores defensivos y una reprimenda pública que aceleran su posible salida.
Las expulsiones repetidas de Marcos Rojo no solo amenazan su futuro en Racing, sino que confirman un patrón de impulsividad que lo persigue desde su etapa en Europa. En el fútbol moderno, donde el VAR escruta cada gesto, los defensores con historial violento —como el platense, con 13 rojas en su carrera— tienen un 40 % más de probabilidades de ser amonestados en jugadas dudosas, según la IFFHS. Con la presión de los hinchas y la urgencia por clasificar, cada acción de Rojo se convierte en un examen que, una vez más, reprobó.
El rechazo fue unánime e inmediato. Una silbatina ensordecedora acompañó la caminata de Rojo desde el centro del campo hasta el vestuario, tras la tarjeta roja que le mostró el árbitro Sebastián Zunino. El defensor, en lugar de asumir su error, insultó al juez, gesto que desencadenó la ira del público en el Cilindro. Las imágenes, viralizadas en minutos, muestran a un jugador que parece no aprender: en los últimos cinco años, Racing acumula 14 rojas, la cifra más alta del fútbol argentino entre equipos con participación continental.
El error que abrió el marcador y la polémica con el VAR
Rojo no solo fue expulsado: también fue responsable directo del primer gol. En una jugada clave, se lanzó al césped sin calcular el rebote, permitiendo que Facundo Colidio (River) avanzara sin oposición y batiera a Cambeses. El error temprano condicionó el partido y obligó a Racing a jugar en desventaja.
Pero su noche negra no terminó ahí. En un tiro de esquina, su remate rebotó en el brazo de Fausto Vera, generando reclamos por penal. El VAR revisó la jugada, pero consideró involuntario el contacto. Lejos de conformarse, Rojo confrontó a Zunino al finalizar el primer tiempo, ganando una amarilla que anticipó su expulsión definitiva.
El capitán de River, Martínez Quarta, no dudó en reprocharle: “Te faltó el respeto, está todo grabado”, frase captada por los micrófonos y que se viralizó. Incluso Santiago Sosa, capitán de Racing, intentó mediar sin éxito: “Te habló bien, no te puteó. Ayudanos un poquito vos también”. El gesto evidenció la fractura interna en un vestuario donde varios compañeros habrían pedido a la dirigencia que intervenga.
Historial violento: de la Copa Libertadores a la represalia contra el árbitro
Esta no es la primera vez que Rojo cruza los límites. En las semifinales de la Copa Libertadores 2025 ante Flamengo, su fractura de seno maxilar a Santiago Sosa —tras un golpe desmedido— lo convirtió en blanco de críticas. El DT Gustavo Costas fue claro entonces: “Podría haber perdido la vista de un ojo”, y advirtió que “los errores de concentración se pagan caro”. Una profecía cumplida.
Con Racing, suma dos expulsiones en menos de un año: la primera, ante Peñarol en los octavos de la Libertadores 2024; la segunda, anoche. Pero su historial es aún más oscuro: 13 rojas en su carrera, incluyendo 5 con Sporting Lisboa, 4 con Boca (una de ellas en la semifinal 2023 vs. Palmeiras, que lo dejó fuera de la final) y 3 ante River —la última, una patada voladora a Nicolás De la Cruz en 2022.
Su contrato vence en junio de 2025, pero una cláusula de productividad —que exige 60 % de participación— juega en su contra: en este torneo, ya perdió 6 de 14 partidos por lesiones (tres desgarros) y acumula tres suspensiones.
¿Adiós anticipado? Hinchas, dirigencia y un futuro incierto
Antes del partido, pegatinas con el mensaje “Chau Rojo. Dejá de robar” —firmadas por Pueblo de Racing— aparecieron en el Cilindro. Aunque fueron retiradas, las fotos circularon en redes, reflejando el rechazo de una hinchada que nunca lo adoptó. Su llegada, impulsada por Gustavo Costas (que buscaba un defensor “más malo”), generó controversia desde el inicio: en Boca, donde disputó 118 partidos (pero estuvo 141 ausente: 103 por lesiones, 28 por preservación y 10 por suspensión), su relación con los hinchas ya era tensa.
Anoche, su agresión a Martínez Quarta —un golpe sin pelota en el área— fue la gota que rebasó el vaso. El VAR intervino, y Zunino no dudó en mostrarle la roja. Rojo, fuera de sí, lanzó un “Sos un hijo de re mil p…” al árbitro, mientras sus compañeros, como Gastón Martinena, intentaban contenerlo.
Costas, en conferencia, fue contundente: “Esas cosas no nos pueden pasar. Hay que ser inteligentes para no dejar al equipo con diez”. Con Racing fuera de los playoffs a tres fechas del final, la paciencia se agotó. La dirigencia ya sondeó a dos agentes libres para reemplazarlo, y su salida anticipada parece inevitable.
¿Podrá Rojo reconstruir su carrera después de esta noche? O, como preguntan los hinchas de Racing: ¿Cuántas oportunidades más merece un jugador que, a los 36 años, sigue sin aprender?
El precedente que persigue a Rojo: de la Premier League a la expulsión récord en Argentina
La expulsión de Marcos Rojo ante River no es un hecho aislado, sino el último capítulo de una carrera marcada por la impulsividad en momentos clave. Lo llamativo es que este patrón se repite desde su etapa en Europa, donde su historial disciplinario ya alertaba sobre su dificultad para adaptarse a competiciones de alto nivel. En la Premier League 2017-2018, mientras defendía al Manchester United, Rojo acumuló 5 tarjetas amarillas y 1 roja en solo 12 partidos, una cifra que lo convirtió en el defensor con más amonestaciones por minuto jugado de todo el equipo esa temporada. Su expulsión más polémica llegó en un clásico contra el Liverpool (octubre de 2017), cuando una entrada durísima sobre Mohamed Salah —que le valió una roja directa— dejó a su equipo con 10 jugadores y un marcador adverso (0-2) que terminó en derrota (1-4). José Mourinho, su entrenador entonces, lo sancionó internamente y lo dejó fuera del siguiente partido, algo inédito para un titular.
Pero el dato más revelador surge al comparar su rendimiento en competiciones internacionales. Según un informe de la UEFA (2023), Rojo ostenta un récord negativo: es el único jugador argentino en recibir tarjeta roja en tres torneos distintos de clubes (Copa Libertadores, Europa League y Champions League). Su peor momento llegó en la Europa League 2019-2020, cuando, jugando para el Estambul Başakşehir, fue expulsado en los octavos de final contra el Copenhague por agredir al árbitro asistente. El club turco lo multó con €50.000 y lo marginó del plantel durante dos semanas. “Un jugador con su experiencia no puede permitirse estos errores”, declaró entonces el presidente del club, Göksel Gümüşdağ, en una crítica que hoy resuena en Avellaneda.
En Argentina, su regreso no ha hecho más que confirmar la tendencia. Desde 2022, Rojo lleva 5 expulsiones en 60 partidos oficiales (entre Boca y Racing), una frecuencia que supera ampliamente la media de la Liga Profesional (0,18 rojas por jugador cada 10 partidos, según la AFA). Lo más preocupante es el contexto de sus tarjetas: 4 de las 5 llegaron en partidos decisivos (playoffs, clásicos o eliminatorias continentales), donde la presión es máxima. El caso más reciente antes del escándalo ante River fue en la Copa de la Liga 2024, cuando su roja contra San Lorenzo (por un codazo a Nahuel Barrios) le costó a Racing la clasificación a semifinales.
- 2017 (Manchester United): Roja en clásico vs. Liverpool (Premier League). Consecuencia: suspensión de 3 partidos y multa interna.
- 2020 (Estambul Başakşehir): Agresión a árbitro en Europa League. Multa de €50.000 y marginación del plantel.
- 2023 (Boca Juniors): Roja en semifinal de Libertadores vs. Palmeiras. Perdió la final por suspensión.
- 2024 (Racing): Roja vs. San Lorenzo (Copa de la Liga). Eliminación en semifinales.
¿Un patrón sin solución o el final de una era?
El problema de Rojo ya no es solo disciplinario, sino estratégico. En el fútbol moderno, donde el análisis de datos prioriza a jugadores con bajo riesgo de suspensión, su perfil se vuelve insostenible. Equipos como Boca y ahora Racing han intentado “domesticar” su temperamento con psicólogos deportivos y charlas técnicas, pero los resultados son contundentes: en los últimos 3 años, Rojo ha sido expulsado cada 24 partidos en promedio, una estadística que ningún club de élite puede permitirse. Con 36 años y un contrato que vence en medio de una crisis institucional en Racing, su futuro parece escrito: será el primer “refuerzo estrella” en ser despedido por su propio historial. La pregunta que queda es si algún equipo —incluso en ligas menos exigentes— estará dispuesto a asumir el riesgo.