🔥 Incendio en residencia de Calahorra: obras cercanas lo desencadenan
Alerta en La Rioja: Un incendio en la residencia La Concepción de Calahorra obligó a bomberos a actuar de urgencia.
Bomberos del Consorcio de Extinción de Incendios y Salvamento de La Rioja (CEIS Rioja) intervinieron este mediodía para sofocar un incendio declarado en el exterior de la residencia La Concepción, ubicada en Calahorra. Las llamas se originaron durante obras de desmontaje en un solar colindante, donde se retiraban estructuras de una antigua empresa abandonada.
Según fuentes del CEIS, una chispa generada por la maquinaria pesada saltó al recinto exterior de la residencia, propagándose rápidamente entre palés, maderas y otros materiales almacenados. Aunque el fuego llegó a ser intenso, los equipos lograron controlarlo en menos de una hora, evitando daños mayores y sin necesidad de desalojar a los residentes.
Este tipo de incidentes no son infrecuentes en zonas urbanas con obras cercanas a centros sensibles. En 2022, un caso similar en Logroño obligó a evacuar parcialmente un colegio por chispas de una soldadura en una construcción adyacente. Las autoridades recuerdan que, aunque las obras cuenten con permisos, el riesgo persiste si no se extremar las medidas de seguridad con materiales inflamables cercanos.
La residencia La Concepción, que alberga a personas mayores, no sufrió daños internos, pero el susto revivió el debate sobre la seguridad en zonas con obras próximas a centros vulnerables. ¿Es suficiente con los protocolos actuales o urge revisar las distancias mínimas de seguridad?
El precedente ignorado: los 3 incendios por obras en La Rioja desde 2020 que repiten el mismo patrón
El incendio de la residencia La Concepción no es un caso aislado, sino el cuarto en tres años en La Rioja vinculado a obras en solares colindantes a edificios vulnerables. Lo alarmante: en los tres anteriores, los informes técnicos del CEIS Rioja ya advertían de fallos recurrentes en los protocolos de soldadura y desmontaje cerca de zonas con materiales inflamables. Sin embargo, las medidas correctivas no se han aplicado de forma sistemática.
En junio de 2020, un incendio en un centro de día de Arnedo se originó por chispas de una radial que cortaba vigas metálicas en una reforma a menos de 15 metros del edificio. El fuego dañó la fachada y obligó a evacuar a 22 personas, aunque sin víctimas. El informe posterior del CEIS reveló que la empresa constructora no había solicitado el permiso de obras con riesgo pirotécnico, un trámite obligatorio desde 2018. La multa impuesta fue de 12.000 euros, pero no hubo cambios en la normativa municipal.
Solo un año después, en abril de 2021, un caso casi idéntico ocurrió en Haro: una soldadora en una nave industrial adyacente a una guardería generó un foco que quemó 60 m² de almacén de juguetes. Aquí, el problema fue la ausencia de cortafuegos en el límite entre ambas propiedades, algo que el Decreto 32/2017 de La Rioja exige para actividades con riesgo. La guardería tuvo que cerrar 3 días por humos, y la aseguradora pagó 45.000 euros en daños.
El patrón se repite: obras sin evaluación de riesgo específica, materiales inflamables sin protección y distancias de seguridad incumplidas. En los tres casos, las empresas responsables eran subcontratas de constructoras con sede fuera de La Rioja, lo que dificulta el seguimiento de sanciones. Según datos del Colegio Oficial de Aparejadores de La Rioja, solo el 37% de las obras menores (como desmontes o reformas) presentan un plan de autoprotección actualizado, pese a ser obligatorio.
¿Por qué sigue fallando el sistema?
El incendio de Calahorra demuestra que las advertencias técnicas no se traducen en acción. El CEIS Rioja lleva desde 2021 pidiendo una revisión de las distancias mínimas para obras cerca de centros sanitarios o residencias (actualmente, 25 metros para soldaduras), pero el borrador de la nueva ley de urbanismo riojana, previsto para 2024, no incluye este punto. Mientras, las subcontratas siguen operando con protocolos de seguridad diseñados para entornos industriales, no urbanos. La pregunta ahora es: ¿habrá que esperar a un incendio con víctimas para que algo cambie?