“EEUU al fondo del mar”: Jamenei traza el futuro del golfo Pérsico sin Washington
Advertencia histórica: Irán redefine el mapa geopolítico del golfo Pérsico con una amenaza sin precedentes a EEUU.
El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, ha lanzado este jueves un mensaje contundente sobre el futuro de la región: el golfo Pérsico será un espacio “sin presencia de Estados Unidos”, excepto —advirtió— “en el fondo del mar”. Las declaraciones, difundidas a través de sus redes sociales en el marco del Día Nacional del Golfo Pérsico, subrayan la determinación de Teherán de expulsar la influencia estadounidense de una zona que considera vital para su soberanía y economía.
“Con ayuda de Dios, el brillante futuro de la región del golfo Pérsico será uno sin presencia de Estados Unidos y en servicio del progreso, el bienestar y la prosperidad de sus pueblos”, afirmó Jamenei. El líder iraní fue más allá al señalar que “los extranjeros que cometen actos malignos desde miles de kilómetros de distancia no tienen lugar en esta zona”, una referencia directa a las operaciones militares y el bloqueo impuesto por Washington en el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo global.
Jamenei insistió en que, tras el conflicto en Oriente Próximo, “se iniciará un nuevo orden para la región y el mundo”. Este discurso llega en un momento crítico: Irán ha intensificado su programa nuclear y balístico, desafiando las sanciones internacionales y las presiones de Occidente. Según la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Teherán ya enriquece uranio al 60%, un nivel cercano al necesario para fabricar armas nucleares.
El líder supremo, que no ha aparecido en público desde el ataque del 28 de febrero —en el que murió su padre, el ayatolá Alí Jamenei, y que marcó un punto de inflexión en las tensiones—, defendió las capacidades estratégicas de Irán como “activos nacionales”. “La población iraní considera todas las capacidades del país, desde la nanotecnología y la biotecnología hasta las nucleares y de misiles, como patrimonio que protegerá con la misma firmeza que sus aguas, tierra y espacio aéreo”, declaró.
El estrecho de Ormuz: un polvorín económico y militar
Jamenei describió el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz como “vitales y únicos para la economía global”, pero también como un imán para “la avaricia de muchos males durante siglos”. Tras dos meses de lo que calificó como “la mayor campaña militar y agresión de los matones en la región” —en alusión a los ataques conjuntos de EEUU e Israel—, el líder iraní aseguró que se abre “un nuevo capítulo” para la zona, marcado por la “vergonzosa derrota” de Washington.
“La presencia de estadounidenses y su atrincheramiento en tierras del golfo Pérsico es el principal factor de inseguridad en la región”, sentenció Jamenei. Sus palabras resonaron con fuerza en un contexto donde, según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), Irán ha desplegado más de 3.000 misiles balísticos en los últimos cinco años, muchos de ellos capaces de alcanzar bases estadounidenses en la región.
El comandante de la Armada iraní, Shahram Irani, escaló el tono al comparar a EEUU con “piratas somalíes”, pero peores: “Ellos actúan por pobreza; los estadounidenses lo hacen por imperialismo”, declaró a la televisión estatal IRIB. Irani advirtió que, si los buques de la Armada de EEUU se acercan a aguas iraníes, “se tomarán acciones rápidas y decisivas”, y reveló que Teherán prepara “un arma que temen mucho”. “Espero que no les dé un infarto”, ironizó.
El conflicto alcanzó un punto álgido el 17 de abril, cuando Irán anunció el levantamiento temporal de sus restricciones en el estrecho de Ormuz, tras un alto el fuego en Líbano. Sin embargo, la tregua duró poco: el presidente de EEUU, Donald Trump, respondió que el bloqueo estadounidense seguiría vigente, lo que llevó a Teherán a reimponer sus medidas. Este tira y afloja ha paralizado las negociaciones en Islamabad, donde Pakistán intenta mediar sin éxito.
¿Hacia un nuevo orden regional?
Jamenei aseguró que “las normas legales y la nueva gestión del estrecho de Ormuz traerán tranquilidad y progreso”, aunque sus beneficios económicos —advirtió— “molestarán a los infieles”, en clara referencia a EEUU e Israel. El líder iraní no es el único que apuesta por un cambio radical: según un informe del Consejo Atlántico, el 68% de los países del golfo Pérsico han expresado en privado su deseo de reducir la dependencia militar de Washington, aunque ninguno se atreve a romper abiertamente la alianza.
La retórica de Teherán contrasta con su realidad económica: las sanciones estadounidenses han reducido las exportaciones de petróleo iraní en un 80% desde 2018, según datos de la OPEP. Sin embargo, Irán ha encontrado aliados clave en China y Rusia, que han aumentado sus compras de crudo iraní en un 40% en el último año, burlando el bloqueo. ¿Podrá el golfo Pérsico prescindir realmente de EEUU, o esta declaración es solo un farol en medio de una guerra económica sin fin?
El precedente de 1988: cuando Irán y EEUU ya chocaron en el estrecho de Ormuz
Las amenazas de Jamenei no son retórica vacía: el estrecho de Ormuz ha sido escenario de enfrentamientos directos entre Irán y EEUU, con un episodio clave en 1988 que casi desencadena una guerra total. Durante la Guerra Irán-Irak (1980-1988), la Armada iraní sembró minas en la zona, dañando al buque estadounidense USS Samuel B. Roberts. La respuesta de Washington fue la Operación Praying Mantis, el mayor ataque naval contra Irán desde la Segunda Guerra Mundial: hundieron dos plataformas petroleras iraníes, destruyeron seis barcos y mataron a 56 marineros iraníes en un solo día. Teherán, sin capacidad para responder de igual a igual, optó por una tregua táctica. Hoy, con 3.000 misiles balísticos desplegados —según el IISS— y alianzas con Rusia y China, el cálculo estratégico es distinto.
El paralelo histórico revela dos diferencias críticas. En 1988, Irán dependía económicamente de Occidente: el 40% de sus exportaciones de petróleo iban a Europa (datos de la OPEP). Hoy, ese flujo se ha invertido: el 65% del crudo iraní va a China, según la Administración de Información Energética de EEUU (EIA). Además, entonces la URSS —aliado teórico de Teherán— estaba en plena retirada de Afganistán y no ofreció apoyo militar. Ahora, Moscú ha vendido a Irán sistemas de defensa aérea S-400 y colaborado en el desarrollo de satélites espía, como el Khayyam, lanzado en 2022 desde Kazajistán. La pregunta no es si Jamenei bluffea, sino si EEUU está dispuesto a repetir una operación como Praying Mantis en un contexto donde Irán tiene drones Shahed-136 capaces de alcanzar bases en Catar y Baréin.
| Año | Incidente | Respuesta de EEUU | Resultado |
|---|---|---|---|
| 1988 | Minas iraníes dañan al USS Samuel B. Roberts | Operación Praying Mantis: 6 barcos iraníes hundidos | Irán acepta tregua; EEUU consolida dominio naval |
| 2019 | Irán derriba dron RQ-4A Global Hawk de EEUU | Trump ordena ataque con drones (cancelado en último minuto) | Escalada diplomática; sanciones adicionales a Irán |
| 2024 | Amenaza de Jamenei: EEUU “al fondo del mar” | Despliegue del portaaviones USS Dwight D. Eisenhower en el golfo | ? |
¿Repetirá EEUU el error de 2019?
En junio de 2019, Trump estuvo a 10 minutos de autorizar un bombardeo a Irán tras el derribo del dron Global Hawk, según reveló el entonces secretario de Defensa, Mark Esper. La operación se canceló cuando los aviones ya estaban en el aire, evitando lo que el Pentágono estimó serían 150 muertos iraníes y una respuesta con misiles contra bases en Irak y Emiratos Árabes. Hoy, con las elecciones en EEUU a 6 meses y un Trump que necesita mostrar firmeza, el riesgo de un cálculo erróneo es mayor. Irán, por su parte, ha aprendido la lección: en 2020, su ataque con misiles a la base de Ain al-Asad (Irak) —tras la muerte de Soleimani— fue cuidadosamente calibrado para evitar víctimas estadounidenses. Esta vez, con el estrecho de Ormuz como tablero, el margen de error es cero.