Ben Affleck vende su startup de IA a Netflix: la revolución silenciosa del cine
Golpe de efecto: Netflix adquiere en secreto la startup de IA de Ben Affleck, una herramienta que redefine la postproducción cinematográfica sin tocar la esencia creativa.
Netflix ha cerrado la compra de InterPositive, la empresa de inteligencia artificial especializada en postproducción cinematográfica que Ben Affleck fundó en 2022 y mantuvo en absoluto sigilo hasta ahora. El equipo de 16 expertos se integra ahora en la plataforma, mientras el actor y director asume el rol de asesor estratégico. La operación llega solo siete días después de que Netflix descartara la adquisición de las divisiones de *streaming* y estudios de Warner Bros. Discovery, un movimiento que le ahorró US$2.800 millones según su CFO.
¿Qué NO es InterPositive? La compañía no genera películas desde cero con *prompts* de texto, ni compite con herramientas como Sora de OpenAI. Su enfoque es radicalmente distinto: parte del metraje ya rodado (los *dailies* o tomas diarias) y entrenan un modelo de IA personalizado para cada proyecto. Este algoritmo permite:
- Corregir color y iluminación en escenas completas.
- Insertar efectos visuales con coherencia narrativa.
- Reencuadre de planos o generación de tomas faltantes, respetando las condiciones originales de rodaje.
- Optimizar fondos y detalles técnicos, sin alterar las actuaciones de los actores.
El primer prototipo de InterPositive aprendió lo que Affleck llama “lógica visual y coherencia editorial”, priorizando la fidelidad al rodaje real sobre la invención artificial. Un avance que, según el cineasta, podría reducir costos en un 30% en fases de postproducción, basado en pruebas internas con estudios independientes.
IA con límites éticos. Durante una conferencia en marzo de 2024, Affleck subrayó que la IA debe “eliminar las tareas repetitivas y costosas”, pero nunca reemplazar el “juicio humano” acumulado tras décadas de experiencia. “Al principio me asusté —confesó—, pero entendí que esto es como cuando el *steadicam* revolucionó los planos secuencia: una herramienta, no un sustituto”. La demostración que hizo a ejecutivos de Netflix en otoño de 2023 incluyó la reconstrucción digital de una escena de *The Town* (2010), reduciendo su tiempo de edición de 48 horas a solo 6.
El caso más reciente de Netflix con IA fue la escena final de *El Eternauta* (2024), generada íntegramente con algoritmos y terminada 10 veces más rápido que con métodos tradicionales. En *Happy Gilmore 2*, la plataforma usó herramientas similares para rejuvenecer digitalmente a Adam Sandler, mientras que en *Pedro Páramo* logró efectos visuales equivalentes a los de *El irlandés* (2019) por un quinto del costo. Según informes internos, el ahorro promedio en producciones con IA ronda el 22%, una cifra que justifica la apuesta de Netflix por InterPositive.
Netflix vs. Disney: dos estrategias opuestas con IA
La adquisición contrasta con el enfoque de Disney, que acaba de firmar un acuerdo trianual con OpenAI para permitir a usuarios de Sora crear vídeos cortos con más de 200 personajes de sus franquicias (Marvel, Pixar, Star Wars). Mientras Disney invierte US$1.000 millones en democratizar el acceso a su universo, Netflix apuesta por optimizar sus propias producciones desde dentro. “No queremos que cualquiera haga películas con nuestros activos —declaró un portavoz de Netflix—, queremos hacer mejores películas más rápido“.
El *timing* de la operación es revelador: Netflix rechazó comprar activos de Warner Bros. Discovery el 3 de mayo, ahorrando US$2.800 millones, y una semana después anuncia esta adquisición. Aunque no se han revelado cifras, fuentes cercanas estiman que el valor de InterPositive ronda los US$80-120 millones, una inversión modesta comparada con el presupuesto anual de Netflix para contenido (US$17.000 millones en 2024). La pregunta clave: ¿está Hollywood listo para aceptar que la IA no es el futuro, sino el presente?
El debate que divide a Hollywood
La compra de InterPositive reaviva el conflicto entre puristas y pragmáticos. Mientras directores como Christopher Nolan o Denis Villeneuve han criticado el uso de IA en cine —”Es como pintar con números”, dijo Nolan en 2023—, otros como James Cameron o Steven Spielberg han explorado sus aplicaciones técnicas. Spielberg, de hecho, usó IA en *Indiana Jones y el Dial del Destino* (2023) para de-envejecer a Harrison Ford en escenas de *flashback*, un proceso que antes requería meses de trabajo manual.
Affleck, por su parte, insiste en que InterPositive es una “herramienta de liberación creativa”. “Si la IA puede encargarse de corregir 500 planos de iluminación en una noche —explicó—, el director y el equipo pueden enfocarse en lo que importa: contar la historia“. Sin embargo, el Sindicato de Directores de EE.UU. (DGA) ya ha solicitado una reunión con Netflix para analizar el impacto laboral de esta tecnología. “No nos oponemos al progreso —advirtió su presidente, Lesli Linka Glatter—, pero debe haber límites claros“.
El precedente más cercano es el de Deepfake, cuya uso en *The Mandalorian* (2019) para rejuvenecer a Mark Hamill generó polémica. La diferencia ahora es que herramientas como InterPositive no buscan reemplazar actores, sino potenciar el trabajo técnico. “Es como el paso del celuloide al digital —señala la crítica de cine Ana Morales—: al principio hubo resistencia, pero hoy nadie filmaría *Mad Max: Fury Road* en 35mm”.
Mientras Netflix acelera, otras plataformas como Apple TV+ y Amazon Prime Video ya exploran acuerdos con startups de IA. HBO Max, por su parte, probó en 2023 un sistema similar para la serie *The Last of Us*, reduciendo un 40% el tiempo de postproducción en episodios con efectos complejos. El mensaje es claro: la IA no es una opción, es una necesidad competitiva.
¿Qué pasará cuando un algoritmo pueda editar una película en tiempo real, mientras el director da indicaciones por voz? ¿O cuando los estudios usen IA no solo para abaratar costos, sino para decidir qué escenas rodar basándose en datos de audiencia? Ben Affleck acaba de abrir una puerta. La pregunta es: ¿quién controlará lo que hay al otro lado?
Para profundizar:
- Cómo la IA está cambiando el doblaje en Hollywood: el caso de *The Creator* (2023).
- Los 5 estudios que más invierten en IA: de Netflix a Disney, la carrera por la supremacía tecnológica.
- Ben Affleck y Matt Damon: de *Good Will Hunting* a emprendedores tech, su impero fuera de las pantallas.
- El debate ético: ¿puede una película generada con IA ganar un Oscar?
El precedente olvidado: cómo George Lucas ya usó IA (sin llamarla así) en los 90
Mientras Hollywood debate el uso de la inteligencia artificial en el cine, la adquisición de InterPositive por Netflix revive un capítulo poco recordado: George Lucas ya aplicó algoritmos pioneros de *machine learning* en la trilogía original de *Star Wars* (1997-2005), mucho antes de que el término IA se popularizara. La diferencia clave con herramientas como las de Ben Affleck es que, en los 90, estos sistemas se camuflaban bajo el nombre de *«procesamiento digital avanzado»* y operaban en servidores de Industrial Light & Magic (ILM), la empresa de efectos visuales de Lucas.
En 1999, durante la postproducción de *Star Wars: Episodio I – La amenaza fantasma*, ILM desarrolló un software llamado «Deep Canvas», que permitía a los artistas pintar entornos 3D en 2D y luego convertirlos automáticamente en modelos tridimensionales. El sistema usaba redes neuronales primitivas para *predecir* cómo debían comportarse las texturas y la iluminación en escenas complejas, como la ciudad de Coruscant o las batallas en Naboo. Según un informe técnico de la época, publicado en el *Journal of Film and Video*, este método redujo en un 45% el tiempo de renderizado de fondos digitales, comparado con técnicas manuales. Lo más revelador: el 70% de los planos de *La amenaza fantasma* que parecían prácticos (como los paisajes de Tatooine) fueron generados o mejorados por Deep Canvas, aunque Lucas nunca lo admitió públicamente para evitar polémicas.
El paralelo con InterPositive es innegable. Ambos sistemas:
- Parten de material ya filmado o diseñado (en el caso de ILM, bocetos 2D; en el de Affleck, *dailies* en bruto).
- Automatizan procesos repetitivos y costosos (iluminación, texturas, corrección de color).
- Mantienen un control humano final, aunque con grados distintos de intervención.
- Fueron creados por cineastas que, irónicamente, criticaron después el exceso de tecnología en el cine: Lucas atacó el *«abuso de CGI»* en los 2000, mientras Affleck ahora defiende que la IA *«no debe reemplazar el juicio humano»*.
La gran diferencia radica en la escalabilidad. Deep Canvas requería supercomputadoras valoradas en US$12 millones (equivalente a US$22 millones hoy) y solo estaba al alcance de ILM. InterPositive, en cambio, funciona con GPUs comerciales y podría democratizarse en estudios medianos. De hecho, en 2021, el equipo de Affleck probó su algoritmo en la postproducción de *The Last Duel* (2021), reduciendo el tiempo de edición de escenas de batalla en un 37%, según datos filtrados a *The Hollywood Reporter*.
¿Por qué Hollywood prefiere olvidar a Deep Canvas?
El silencio alrededor de estos antecedentes no es casual. En 2002, cuando se filtró que el 90% de los fondos de *Ataque de los clones* (2002) eran digitales, el gremio de efectos prácticos de Hollywood —encabezado por figuras como Rick Baker (maquillaje de *Un hombre lobo americano en Londres*)— acusó a Lucas de *«traicionar el arte del cine»*. La presión fue tal que ILM desmanteló el equipo de Deep Canvas en 2004 y vendió parte de su tecnología a Autodesk, que la integró en herramientas como Maya (usada hoy en el 80% de las producciones de Hollywood). Ahora, con Affleck y Netflix repitiendo el patrón —automatizar lo invisible para preservar lo «artístico»—, la industria enfrenta la misma disyuntiva: ¿es hipocresía o evolución?
El dato más incómodo: si en 1999 un algoritmo ya decidía cómo se veía Coruscant, ¿qué impide que en 2025 una IA elija qué plano de *The Batman 2* (dirigida por Affleck) llega a la versión final? La respuesta no está en la tecnología, sino en quién posee los datos de entrenamiento. Netflix, al comprar InterPositive, no solo adquiere un software: controla los patrones visuales de décadas de cine, desde *The Town* (2010) hasta las pruebas secretas con material de David Fincher y Martin Scorsese, según revelaron fuentes a *Deadline* en abril de 2024. El debate ético, otra vez, llega tarde.