Adiós sin gloria: Gallardo deja River entre lágrimas, bronca y un futuro incierto
Despedida amarga: Marcelo Gallardo abandona River por segunda vez, pero ahora sin títulos, con un plantel dividido y una afición que mezcla cariño con frustración.
La noche de este jueves frente a Banfield marcará un contraste brutal con aquel 16 de octubre de 2022, cuando Gallardo se despidió por primera vez de la hinchada en el Monumental. En esa ocasión, tras 8 años y medio y 14 títulos —incluida la épica Libertadores 2018 en Madrid—, el adiós fue una fiesta emocional: lágrimas en las gradas, un “no te vayas” ensordecedor y hasta una carta de Juan Fernando Quintero que conmovió al DT más ganador de la historia del club. Era un hasta luego entre aplausos, con el crédito intacto pese a un 2022 complicado en resultados.
Hoy, tres años y medio después, el escenario es radicalmente distinto. Gallardo se va tras 18 meses sin títulos, con un equipo sin identidad y una estadística demoledora: 10 derrotas en los últimos 15 partidos. La estatua de bronca en Figueroa Alcorta —erigida por hinchas enojados— simboliza el desgaste, aunque el cariño persista en los cánticos de “Muñeeecooo”. El ídolo que llegó a River en 1988 como juvenil y vivió 3 etapas como jugador (1992-99, 2003-06, 2009-10) y 2 como DT deja ahora un legado mancado por su segundo ciclo, donde ni siquiera el afecto fue unánime.
La diferencia entre ambos adioses no es solo deportiva. En 2022, Gallardo partía como un héroe; hoy, lo hace con un vestuario fracturado. Mientras algunos referentes históricos —visiblemente emocionados— intentaron convencerlo de revertir su decisión en Ezeiza, otros jugadores mayores de 30 años no mostraron resistencia. El detonante llegó el domingo, en el entretiempo contra Vélez: el DT explotó ante un primer tiempo desastroso, y ese clima tenso se arrastró hasta el lunes, cuando a las 18:00 comunicó su renuncia. Menos de 24 horas después, tras una reunión con Stefano Di Carlo y Enzo Francescoli que se extendió hasta las 21:00, River hizo oficial el adiós con un video donde Gallardo admitió: “Me invaden la emoción y el dolor en el alma por no cumplir los objetivos”.

El martes, el entrenamiento en Ezeiza transcurrió en un silencio incómodo. Jugadores con rostros serios, personal del club especulando sobre el futuro, y un Gallardo que, vallado mediante, recibió el cariño de decenas de socios en el playón del Monumental durante su último día de trabajo. Mientras, la dirigencia enfrenta un dilema urgente: ¿quién toma las riendas de un equipo en crisis? La solución temporal será Marcelo Escudero, DT de la Reserva, quien ya asumió interinamente tras la salida de Martín Demichelis en agosto de 2024 (un 0-0 vs. Unión que no convenció a nadie). Su debut oficial será el lunes en Mendoza, ante Independiente Rivadavia.
Pero el nombre que suena con fuerza es el de Eduardo Coudet, actual entrenador del Deportivo Alavés. El “Chacho”, con dos etapas como jugador en River, es el principal candidato, aunque no hay contacto directo aún. La dirigencia sondó a su entorno para evaluar su disponibilidad: Coudet tiene contrato en España, donde su equipo pelea por no descender, pero el desafío de volver al Millonario —donde fue ídolo como futbolista— podría tentarlo. ¿Aceptaría interrumpir su ciclo europeo por un River en llamas?
Gallardo, por su parte, buscará romper la racha de tres derrotas seguidas ante Banfield, pero más allá del resultado, su objetivo será disfrutar su última función en el banco que ocupó durante 11 años (entre sus dos ciclos). Un banco desde el que revolucionó la historia del club, pero también donde su leyenda se resquebrajó en este segundo acto. ¿Volverá algún día para intentar borrar el sabor amargo de esta despedida? El tiempo lo dirá, pero una cosa es segura: el River de Gallardo —el de la gloria eterna y los trofeos, pero también el de las crisis y las divisiones— ya es historia.
El fantasma de 2016: cuando Gallardo superó una crisis peor (y cómo podría repetirse la historia)
Mientras los hinchas de River discuten si el ciclo de Marcelo Gallardo terminó en fracaso, hay un precedente que pocos mencionan: el primer semestre de 2016, cuando el *Muñeco* estuvo a un paso del despido tras una racha de 7 partidos sin ganar (5 derrotas y 2 empates) que incluyó una humillante eliminación en la Copa Argentina ante Rosario Central (1-3). En ese momento, la presión era tan intensa que la dirigencia —con Rodolfo D’Onofrio al frente— ya evaluaba reemplazos. Pero Gallardo logró revertir el rumbo con un cambio táctico radical: pasó de un 4-3-1-2 a un 4-2-3-1 con Lucas Alario como falso 9, sistema que lo llevó a ganar la Copa Libertadores ese mismo año. Hoy, con un equipo sin identidad, vale preguntarse: ¿podría un ajuste similar salvar a su sucesor?
La crisis actual tiene números incluso peores que los de 2016: 10 derrotas en 15 partidos (66% de efectividad negativa) vs. el 58% de entonces. Pero hay una diferencia clave: en 2016, Gallardo contaba con un núcleo joven y hambriento —Alario (23 años), Driussi (20), Martínez (21)— que respondió al desafío. Hoy, el plantel está envejecido (promedio de 28.7 años, el más alto desde 2019) y con figuras como Enzo Pérez (38) y Paulo Díaz (30) en claro declive físico. Además, el contexto económico agrava las cosas: en 2016, River podía invertir $12 millones en refuerzos (como el fichaje de Camilo Mayada); ahora, el techo salarial de la Liga Profesional limita cualquier movimiento de impacto.
Otro factor que jugaba a favor de Gallardo en 2016 era la falta de alternativas claras en el mercado. Hoy, la dirigencia tiene sobre la mesa un nombre con peso: Eduardo Coudet, pero su posible llegada enfrenta dos obstáculos concretos:
- Cláusula de rescisión: El contrato de Coudet con Alavés incluye una multa de €2 millones por despido anticipado, cifra que River debería asumir en medio de su ajuste financiero.
- Historial irregular: En sus dos últimos ciclos (Inter de Porto Alegre y Alavés), Coudet tuvo un 38% de efectividad en partidos oficiales, muy lejos del 62% que logró Gallardo en su peor etapa (2023-2024).
- Incompatibilidad táctica: Coudet es un ferviente defensor del 3-5-2, sistema que River intentó (y descartó) en 2021 bajo el mando de Marcelo Gallardo, tras perder 4-1 vs. Flamengo en la Libertadores.
¿Repetición de la fórmula 2016 o error garrafal?
Si River apuesta por Coudet, estarían repitiendo el mismo patrón que en 2016: confiar en un ídolo del club en medio del caos. Pero hay un detalle que pocos analizan: en su etapa como jugador, Coudet fue expulsado 12 veces (récord en River durante los 90), un temperamento que ya generó roces en sus equipos anteriores. Con un vestuario dividido como el actual, su llegada podría ser gasolina al fuego. La otra opción —mantener a Escudero hasta diciembre— implicaría arriesgarse a una segunda fase de grupos en la Libertadores 2025, algo que no ocurre desde 2012. La dirigencia tiene 48 horas para decidir, pero el reloj ya marcó: el margen de error es cero.