Mesa de negociación con contrato y maletín de US$20M sobre plano del Buenos Aires Lawn Tennis Club

Fondo saudí en juego: la ATP negocia comprar el Argentina Open por US$20M y redefinir su futuro

Giro histórico: El tenis argentino enfrenta su mayor encrucijada en décadas. Un fondo saudí podría financiar la compra del Argentina Open por hasta US$20 millones, mientras la ATP evalúa elevarlo a categoría 500 o reubicarlo en el calendario.

O lo eliminan o lo potencian”. Así definen en el circuito profesional el futuro del Argentina Open, torneo porteño de categoría 250 que se disputa en el Buenos Aires Lawn Tennis Club (BALTC) desde hace más de 20 años. El anuncio de un nuevo Masters 1000 en Arabia Saudita a partir de 2028 —con premios millonarios y puntos clave para el ranking— obligará a reubicar varios torneos del calendario masculino. La gira sudamericana, que comparte febrero con el evento saudí, será una de las más afectadas. En 2023, el 40% de los top 50 del mundo eligieron jugar en Buenos Aires o Río; con el nuevo torneo en Riad, ese porcentaje podría caer a menos del 20%.

A corto plazo, la visión apocalíptica no domina en Argentina. Tras recorrer los certámenes de Buenos Aires y Río de Janeiro en febrero, el presidente de la ATP, el italiano Andrea Gaudenzi, convocó al board para analizar lo observado. Según fuentes vinculadas al torneo, Gaudenzi evaluó tres aspectos clave: la infraestructura del BALTC (que no cumple estándares para un ATP 500), la fidelidad del público local (62.000 espectadores en 2024) y la capacidad operativa de Tennium, la empresa europea que gestiona el evento.

Tennium, fundada por el belga Kristoff Puelinckx y el ex tenista francés Sebastien Grosjean, renovó su contrato con el BALTC hasta 2033 e invirtió en mejoras edilicias. Sin embargo, las instalaciones actuales distan del nivel de un ATP 500. El contraste con el Rio Open —que ya es 500 y cuenta con tres estadios— es evidente. Ascender de categoría demandaría una inversión de al menos US$15 millones solo en infraestructura, según estimaciones de expertos en construcción de recintos deportivos.

Gaudenzi no solo validó el fervor sudamericano por el tenis, sino que plantó una posibilidad inédita: que la ATP adquiera la licencia del torneo. El objetivo sería ubicarlo en la fecha que considere estratégica, cambiar su superficie (de tierra batida a otra, si fuera necesario) o incluso elevarlo a categoría 500. “Descartamos de plano discontinuarlo”, aseguraron desde Tennium durante las negociaciones. El ejecutivo uruguayo Martín Hughes y el director del torneo, Martín Jaite, ya recorrieron el BALTC imaginando modificaciones, como la expansión hacia el Club House, una zona actualmente subutilizada.

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La ATP ya envió borradores de acuerdo a Tennium. La propuesta incluye comprar la licencia y mantener a la firma europea como operadora por 5 a 7 años. El financiamiento provendría de SURJ, el brazo deportivo del fondo soberano saudí, que ya invirtió en el fútbol (Newcastle), el golf (LIV) y ahora apunta al tenis. El New York Times reveló que las ofertas a los actuales propietarios rondan los 15 a 20 millones de dólares, una cifra irrechazable para un torneo 250. Tennium, que recientemente vendió el ATP 250 de Bruselas a la federación italiana, analiza la propuesta con seriedad.

¿Por qué la ATP quiere controlar torneos como el de Buenos Aires? Para acelerar su hoja de ruta: reducir eventos 250, promover upgrades a 500, acortar la temporada y concentrar la atención en Grand Slams y Masters 1000 (que pasarán de 9 a 10 en 2028). En 2025, solo el 30% de los torneos ATP serán de categoría 250, frente al 45% actual.

Un Masters 1000 saudí en febrero, aunque dure una semana, seducirá a las estrellas con premios récord (se estima que el fondo de premios superará los US$10 millones). Esto debilitaría la participación en Buenos Aires y Río. Para contrarrestarlo, se estudia blindar la gira sudamericana con dos ATP 500 consecutivos, una fórmula que ya se aplica en Europa con los torneos de Dubái y Acapulco.

Durante el último Argentina Open, Tennium consultó al gobierno nacional sobre su postura ante un hipotético salto de categoría. Hubo reuniones con funcionarios, y la compañía asegura tener “el respaldo absoluto de la administración de Javier Milei” si el upgrade se concreta. El apoyo estatal sería clave: en 2023, el gobierno de la Ciudad aportó US$800.000 en subsidios, pero un ATP 500 requeriría al menos el triple.

Pasar a categoría 500 obligaría al torneo a salir de su zona de confort. Requeriría:

  • Más espacio físico: hoy usa 5 canchas; como 500 necesitaría 7, además de un segundo y tercer estadio (como el Río Open).
  • Expansión urbana: ocupar calles adyacentes en Palermo e incluso el viaducto del tren Mitre, algo que demandaría permisos municipales.
  • Reforma del court central: cumple 100 años en octubre y necesita modernización (iluminación, butacas y sistemas de drenaje).
  • Ampliación de zonas comerciales: el Rio Open factura US$2 millones en hospitality; Buenos Aires hoy recauda menos de la mitad.
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Hoy, el Argentina Open es rentable: en 2024 repartió US$675.310 en premios y reunió a 62.000 espectadores (frente a 65.000 en 2023). Su costo de producción ronda los US$2 millones. Como ATP 500, los gastos se triplicarían, pero también los ingresos: pasaría de recibir US$1 millón por derechos televisivos a US$3 millones. El Rio Open, en comparación, repartió US$2.469.450 en premios en 2024 y tuvo un costo operativo de US$7.5 millones.

Ante el desembarco saudí, la ATP está decidida a mover fichas. ¿Logrará Buenos Aires dar el salto sin perder su esencia de torneo accesible y cercano al público? O, en el peor de los escenarios, ¿terminará siendo una pieza de negociación en el ajedrez geopolítico del tenis global?

El precedente saudí en el tenis: cómo Riad reescribió las reglas del golf (y ahora apunta al circuito ATP)

La posible compra del Argentina Open por parte del fondo soberano saudí SURJ no es un movimiento aislado, sino la continuación de una estrategia agresiva que ya transformó el golf mundial. En junio de 2022, Arabia Saudita lanzó el LIV Golf, una liga paralela con premios récord (el fondo total en 2023 superó los US$405 millones, frente a los US$375 millones de la PGA Tour). La táctica fue clara: atraer a las estrellas con contratos millonarios —como los US$200 millones ofrecidos a Dustin Johnson o los US$150 millones a Cameron Smith— y forzar una fusión con el circuito tradicional. En solo 13 meses, el PGA Tour y el DP World Tour (europeo) aceptaron unir fuerzas con LIV, creando una nueva entidad valorada en US$12.000 millones.

El tenis no es ajeno a este modus operandi. En diciembre de 2023, el mismo fondo saudí adquirió los derechos del Next Gen ATP Finals (torneo de jóvenes promesas) por US$50 millones anuales, trasladándolo de Milán a Yeda desde 2024. El movimiento incluyó un aumento del 40% en el fondo de premios (de US$1.4 millones a US$2 millones) y la promesa de exención fiscal para jugadores y patrocinadores. Ahora, con el anuncio de un Masters 1000 en Riad para 2028 —y un fondo de premios estimado en US$10-12 millones, casi el doble que Indian Wells—, la ATP enfrenta el mismo dilema que la PGA: resistirse al dinero saudí o adaptarse a sus condiciones.

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El caso del Argentina Open revela un patrón: Arabia Saudita no solo busca torneos, sino control sobre fechas clave. En 2023, el Dubai Duty Free Tennis Championships (ATP 500) recibió una inversión saudí indirecta a través de su patrocinador principal, vinculado al fondo soberano. El resultado fue inmediato: el torneo aumentó su fondo de premios un 22% (de US$2.9 millones a US$3.5 millones) y atrajo a Novak Djokovic y Daniil Medvédev en su edición de febrero, justo cuando se disputa el Argentina Open. La estrategia es clara: debilitar la competencia regional para consolidar eventos propios.

Torneo Inversión saudí (directa/indirecta) Impacto en premios (2023 vs. 2024) Fecha (conflicto con gira sudamericana)
Next Gen ATP Finals Compra total (US$50M/año) +40% (US$1.4M → US$2M) Diciembre (no compite)
Dubai Duty Free Patrocinio estratégico (monto no revelado) +22% (US$2.9M → US$3.5M) Febrero (misma ventana que Buenos Aires/Río)
Masters 1000 Riad (2028) Fondo soberano (US$1.000M+ estimados) Premios récord (~US$10-12M) Febrero (directo vs. Sudamérica)

¿Buenos Aires será el próximo domino en caer?

El Argentina Open tiene dos opciones: convertirse en un satélite saudí (como Dubai) o resistir como el Australian Open, que en 2023 rechazó una oferta de US$300 millones para mover su sede a Arabia Saudita. Pero hay un detalle clave: Melbourne Park es un Grand Slam con ingresos anuales superiores a US$400 millones; el BALTC factura menos del 5% de esa cifra. Sin un respaldo financiero equivalente al del gobierno australiano —que invirtió US$972 millones en modernizar el recinto entre 2018 y 2023—, Buenos Aires podría quedar relegado a un ATP 250 marginal o, peor aún, desaparecer del calendario. La pregunta no es si Arabia Saudita cambiará el tenis, sino qué quedará de la gira sudamericana cuando lo haga.

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