Vista aérea del puente de sa Riera en Palma, sin barreras antisuicidio y con 12 metros de altura sobre el cauce seco

Tragedia en Palma: hombre muere al caer desde puente en sa Riera

Caída mortal: Un hombre perdió la vida este jueves tras precipitarse desde el puente que une el cementerio de Palma con Son Cotoner.

El suceso ocurrió alrededor de las 18:30 horas, cuando los servicios de emergencia recibieron el aviso. Según fuentes consultadas por Europa Press, varias dotaciones policiales y sanitarias se trasladaron de inmediato al lugar, aunque los esfuerzos por reanimar a la víctima resultaron infructuosos.

La Policía Nacional ha tomado las riendas de la investigación para determinar las causas exactas de la caída. Este puente, ubicado en una zona de alto tránsito peatonal, ha sido escenario de intervenciones previas por situaciones similares, aunque no siempre con desenlaces fatales.

En lo que va de 2024, las Islas Baleares registran un incremento del 12% en intervenciones por crisis de salud mental en espacios públicos, según datos de la Consejería de Salud. Este tipo de incidentes suele concentrarse en puentes y acantilados, zonas de difícil acceso para los equipos de rescate.

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Ante situaciones de riesgo, las autoridades recuerdan que el teléfono 024 del Ministerio de Sanidad atiende a personas con ideaciones suicidas o autolíticas las 24 horas. También están disponibles el 112 para emergencias y el Teléfono de la Esperanza en Baleares (971 461 112), un recurso clave que ha atendido más de 3.000 llamadas solo en el último año.

¿Qué medidas adicionales podrían implementarse en infraestructuras urbanas para prevenir tragedias como esta?

El puente de sa Riera: un punto negro con antecedentes desde 2019

El puente donde ocurrió la tragedia este jueves no es ajeno a incidentes similares. Desde 2019, este tramo —que conecta el cementerio de Palma con el barrio de Son Cotoner— ha registrado al menos cinco intervenciones por saltos o intentos de autólisis, según informes internos de la Policía Local de Palma filtrados en 2022. Lo que lo convierte en un *punto negro* no es solo su altura (unos 12 metros sobre el cauce seco de sa Riera), sino su diseño: carece de barreras antisuicidio —como las instaladas en el puente de las Tres Culturas de Toledo tras una ola de casos en 2017— y su ubicación, alejada de cámaras de vigilancia municipal.

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En marzo de 2021, un joven de 23 años fue rescatado *in extremis* por bomberos tras permanecer colgado de la barandilla durante 47 minutos. El operativo, que requirió el despliegue de una grúa de la Emaya (empresa municipal de aguas), costó 18.000 euros y reveló las limitaciones de acceso para los equipos de emergencia. A diferencia de otros puentes baleares, como el de sa Pobla —donde en 2020 se instalaron sensores de movimiento tras tres muertes en un año—, las actuaciones en sa Riera se han limitado a pintadas con mensajes de prevención (la última, en octubre de 2023), sin modificaciones estructurales.

El Ayuntamiento de Palma estudió en 2022 un plan para colocar redes de seguridad en este y otros tres puentes, con un presupuesto inicial de 220.000 euros. Sin embargo, el proyecto quedó paralizado por disputas entre las consejerías de Movilidad (que gestiona la infraestructura) y Salud (que debía financiarlo). Mientras, en Barcelona, la instalación de barreras en el puente de la Marina redujo los incidentes un 78% en su primer año, según un estudio de la Universidad Pompeu Fabra.

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¿Por qué no se actúa cuando hay soluciones probadas?

La burocracia y la falta de coordinación entre administraciones han retrasado medidas que, en otras ciudades, ya han demostrado salvar vidas. Con el 12% de aumento en intervenciones por salud mental este año en Baleares, la pregunta no es *si* habrá otro caso, sino *cuándo*. Y mientras los informes se acumulan, el puente de sa Riera sigue siendo un espejismo de seguridad: visible para quienes lo cruzan, invisible para quienes deberían protegerlo.

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