Boca golpea en Córdoba: victoria clave y rumbo a la Libertadores con Aranda como figura
Golpe de autoridad: Boca revirtió su inercia con un triunfo agónico en Córdoba, clave para llegar con confianza a la Libertadores.
El equipo de Carlos Tevez cambió el guion: los partidos que antes se le escapaban, ahora los resuelve con eficacia. Sin un juego deslumbrante pero con solidez en los momentos decisivos, el Xeneize sumó tres puntos vitales que lo mantienen entre los ocho primeros del Apertura y, sobre todo, llega al debut copero con señales concretas de crecimiento. El 1-0 ante Talleres no fue obra del azar, sino de un equipo que, pese a las ausencias, supo capitalizar su única chance clara.
En el Mario Alberto Kempes, el escenario fue más vibrante en las gradas que en el césped. Más de 10.000 hinchas de Boca —una invasión azul y oro en territorio cordobés— opacaron con su pasión un primer tiempo donde el fútbol brilló por su ausencia. Dos equipos invictos, con aspiraciones de zona alta, firmaron un empate táctico: Talleres dominó la pelota (52% de posesión), pero sin profundidad; Boca priorizó la presión alta, aunque le faltó claridad en la salida. El 0-0 al descanso reflejaba lo previsible: un duelo de desgaste, donde el error definiría al ganador.

La ausencia de Leandro Paredes —preservado tras su participación con la Selección argentina— se notó en la construcción. Boca perdió a su “director de orquesta”: sin él, el mediocampo careció de ritmo y los pases finales llegaron con imprecisiones. Tomás Aranda, sin embargo, emergió como la luz en la oscuridad. El joven mediocampista, de 20 años, fue el único que osó desequilibrar: partió desde la izquierda, se movió con libertad entre líneas y, en el minuto 32, estuvo a punto de abrir el marcador con un remate cruzado que Guido Herrera desvió in extremis. Su actuación recordó a los debutantes que, como Fernando Gago en 2004, irrumpen en Boca para quedarse.

El complemento arrancó con la misma monotonía, hasta que Paredes ingresó en el minuto 60. Su impacto fue inmediato: Boca ganó en jerarquía, mejoró la salida desde atrás y, sobre todo, encontró un arma letal en las pelotas paradas. Fue justamente desde un cóner que nació la jugada del gol: Marco Pellegrino filtró un pase vertical para Aranda, quien giró con elegancia y habilitó a Merentiel. El centro bajo fue letal: Adam Bareiro, en su tercera llegada al área, empujó el balón al fondo de la red. Golazo que valió tres puntos y un respiro en la pelea por la Zona A.

Talleres, que venía de cinco partidos sin caer en casa, no tuvo respuesta. El equipo de Javier Gandolfi probó con centros al área y un remate lejano de Augusto Schott (minuto 78), pero chocó contra una defensa bosterra que, con Lautaro Blanco y Santiago Ascacibar ya en cancha, manejó los tiempos sin sobresaltos. El local terminó con 15 remates (solo 3 al arco), mientras que Boca, más práctico, convirtió su única llegada clara en el tanto de la victoria. La estadística no miente: en la Libertadores, la eficacia pesa más que el volumen de juego.
El triunfo deja a Boca tercero en el Apertura, con 25 puntos, a solo dos del líder. Pero lo más importante es el momento anímico: el equipo suma cuatro partidos sin perder, recuperó a piezas clave como Ascacibar (tras un desgarro) y llega a Chile con la moral intacta. Además, Paredes —amonestado adrede al final— quedó habilitado para el clásico ante River (el 12 de marzo), un detalle no menor en un mes cargado: dos partidos por la Libertadores (vs. Universidad Católica y Barcelona de Guayaquil), el superclásico y la visita al Monumental.

Aranda, la revelación: Con 3 goles y 2 asistencias en sus últimos 5 partidos, el mediocampista de 20 años se consolida como la gran sorpresa del semestre. Su asociación con Bareiro —autor de 4 goles en sus últimos 6 encuentros— le da a Boca un dúo letal para la Copa. “El pibe tiene personalidad y no le tiembla el pulso”, destacó Tevez en rueda de prensa. ¿Podrá mantener este nivel en la exigencia continental?
Sin brillo pero con carácter, Boca superó un examen clave. No convenció, pero sumó de a tres, mantuvo el arco en cero y encontró en Aranda a un líder inesperado. La Libertadores comienza con un equipo que, lejos de ser candidato, sabe sufrir y ganar. Eso, en Sudamérica, suele ser suficiente. ¿Será este el año en que el Xeneize rompa su sequía de títulos internacionales? La respuesta empieza a escribirse el miércoles, en Santiago.
Claves del triunfo de Boca
- La figura: Tomás Aranda (1 gol asistido, 3 recuperaciones clave y 85% de pases acertados).
- El dato táctico: Con Paredes en cancha, Boca pasó de 41% a 58% de posesión y generó 5 llegadas peligrosas (solo 1 en el primer tiempo).
- Lo que viene: Debut en la Libertadores vs. Universidad Católica (29 de febrero), con el antecedente de que Boca no gana en Chile desde 2019.
- Lesionados: Exequiel Zeballos (tobillo) y Ángel Romero (molestia muscular) son dudas para el partido copero.
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El fantasma de 2019: Boca y su maldición en Chile antes de la Libertadores
El triunfo en Córdoba no solo le dio oxígeno a Boca en el torneo local, sino que también encendió las alarmas de cara a su debut en la Copa Libertadores 2024. El rival, Universidad Católica, no es un adversario cualquiera: es el escenario de una de las peores rachas del Xeneize en el continente. Boca no gana en suelo chileno desde el 23 de abril de 2019, cuando venció 2-1 a Palestino en la fase de grupos con goles de Dario Benedetto y Ramón Ábila. Desde entonces, acumula tres derrotas y un empate en Chile, incluyendo la eliminatoria en octavos de final de la Libertadores 2021 ante Atlético Nacional (1-1 en Bombonera y 0-0 en Medellín, con caída por penales).
El dato es aún más elocuente si se analiza el rendimiento en Santiago, sede del próximo compromiso. En el Estadio San Carlos de Apoquindo —feudo de la UC—, Boca tiene un historial negativo: 1 victoria, 2 empates y 4 derrotas en 7 visitas. La última vez que jugó allí fue en la fase de grupos de la Libertadores 2022, donde cayó 2-0 con goles de Fernando Zampedri (minuto 12) y César Pinares (minuto 67). Ese partido expuso las mismas debilidades que ahora preocupan: falta de generación de juego en mediocampo (solo 38% de posesión ese día) y errores en la salida desde atrás, algo que Talleres no supo aprovechar el domingo pero que la UC —equipo con mayor presión alta en el fútbol chileno (promedio de 23 recuperaciones por partido en su cancha, según Opta)— podría castigar.
La historia reciente agrega otro condimento: Boca no logra ganar su partido de debut en la Libertadores desde 2020, cuando superó 3-0 a Caracas FC en Venezuela. En las últimas tres ediciones, el Xeneize empató 1-1 con Always Ready (2021), perdió 1-0 con Deportivo Cali (2022) y igualó 2-2 con Monagas (2023). En los tres casos, el equipo llegó al estreno con una racha positiva en el torneo local (similar a la actual), pero la adaptación al ritmo continental demoró al menos dos partidos. Esta vez, el margen de error es mínimo: después de visitar Chile, Boca enfrentará a Barcelona de Guayaquil en la Bombonera, un rival al que no vence desde los cuartos de final de la Libertadores 2018 (1-0 con gol de Carlos Tévez).
¿Podrá Aranda romper la maldición?
El joven mediocampista llega como la gran esperanza, pero el antecedente es claro: en los últimos cinco debuts de Boca en la Libertadores, ningún jugador menor de 21 años ha marcado un gol. La presión sobre sus hombros será máxima, especialmente porque la UC tiene en Cristian Garín —exdefensor de Colón, que conoce al detalle el estilo de Tevez— a un marcador implacable para figuras emergentes. Si Boca quiere evitar otra noche negra en Chile, deberá demostrar que, esta vez, la historia no se repetirá.