“¡Argentina rugió!”: 5-0 a Zambia, Messi se despide con gol y Scaloni afina el equipo para el Mundial
Noche de redención: La selección argentina borró las dudas con un contundente 5-0 sobre Zambia, donde Messi brilló en su adiós y Scaloni encontró respuestas clave.
La selección argentina necesitaba una respuesta contundente tras su opaco desempeño ante Mauritania, y la obtuvo en el momento justo. Con un 5-0 aplastante sobre Zambia, el equipo de Lionel Scaloni recuperó su identidad: juego colectivo, goles y esa solidez que lo posiciona como favorita al título mundial. La noche, además, marcó un hito emocional: el adiós de Lionel Messi ante su público, un momento que el capitán transformó en una celebración con gol incluido y asistencia decisiva. Más que un triunfo, fue una declaración de intenciones.
El partido no solo sirvió para despejar incógnitas tácticas, sino también para confirmar que el traspié ante Mauritania fue un episodio aislado. Scaloni, que había sido crítico tras ese encuentro, encontró en esta goleada la confirmación de que su equipo puede mantener el nivel exigido. Derrotar a un rival ubicado en el puesto 91° del ranking FIFA era obligatorio, pero hacerlo con autoridad —y sin concesiones— fue la señal que buscaban tanto el cuerpo técnico como una hinchada que llenó la Bombonera con expectativa.
El clima en el estadio contrastó con el del partido anterior. Sin la tensión institucional (ausente Claudio Tapia) y con tribunas vibrando, Argentina salió al campo con otra actitud. El gol tempranero de Julián Álvarez, asistido por Messi, desactivó las alarmas y sentenció el ritmo del encuentro. Aunque sin exigirse al máximo, el equipo mantuvo la posesión (80% del balón), controló el mediocampo y evitó que Zambia generara peligro. Fue un partido de dominio absoluto, donde la diferencia no solo se reflejó en el marcador, sino en la sensación de control.

Scaloni apostó por un once inicial que podría repetirse en el debut del 16 de junio ante Argelia, con una variante clave: Leandro Paredes reemplazó a Rodrigo De Paul en el mediocampo. El volante de Boca Juniors, que en Qatar 2022 tuvo minutos decisivos antes de perder su lugar, aprovechó la oportunidad al máximo. Con libertad para crear, fue el cerebro del equipo: distribuyó juego, ejecutó pases largos (como el que inició la jugada del primer gol) y demostró por qué merece estar en la lista final. Su rendimiento, junto al de Enzo Fernández —pilar en la recuperación—, dejó en claro que la competencia por los puestos en el centro del campo está más viva que nunca.
Messi, a sus 38 años, sigue siendo el faro. En su noche de despedida, el capitán no solo emocionó con su gol —un remate cruzado tras una pared con Álvarez—, sino que lideró con ejemplo. Asistió en el 1-0, generó jugadas de peligro y hasta se animó a probar desde mitad de cancha, recordando que su genio no entiende de edades. Pero más allá de los destellos individuales, lo notable fue cómo el equipo lo acompañó: ya no es Messi arrastrando a la selección, sino un colectivo que juega para Messi y con Messi. Eso, en vísperas de un Mundial, es una noticia que trasciende cualquier resultado.
El segundo gol del partido fue una obra maestra de visión espacial. Con siete rivales en el área y de espaldas al arco, Messi ejecutó un quiebre de cintura que desequilibró a la defensa, combinó con Álvarez y definió con precisión milimétrica. Fue un recordatorio de que, aunque ya no tenga la explosividad de sus 20 años, su capacidad para leer el juego sigue intacta. 24 goles en 2024 con Inter Miami y ahora este tanto con la selección confirman que, cuando el escenario lo exige, el 10 aparece.
El triunfo ante Zambia no solo lavó la imagen del partido anterior, sino que expuso fortalezas y áreas de mejora. Scaloni, que observó el encuentro desde el lateral con atención quirúrgica, identificó dos puntos a pulir: la circulación lateral excesiva —que ralentizó algunas ofensivas— y la falta de cambios de ritmo para desequilibrar. Pese a ello, Argentina remató 4 veces y convirtió 4 goles (el quinto fue en contra), demostrando eficiencia letal. La posesión fue abrumadora, pero el DT sabe que, contra rivales de mayor jerarquía, deberán ser más verticales.

Con la victoria asegurada, Scaloni usó los minutos finales para probar variantes y dar rodaje a jugadores en la burbuja. Valentín Barco, lateral izquierdo de 19 años, sumó experiencia tanto en su posición natural como adaptándose como volante por izquierda, donde festejó su primer gol con la camiseta albiceleste. Su versatilidad podría ser clave en un plantel donde las lesiones o suspensiones siempre son un riesgo. También brilló Nicolás Paz, quien ingresó para aportar frescura en el mediocampo, mientras que Thiago Almada —aunque irregular— generó la jugada del penal que Otamendi convirtió.
La noche también tuvo un gesto simbólico: Nicolás Otamendi, otro histórico que se despide tras el Mundial, recibió una ovación al ser reemplazado. El defensor, que llegó a esta ventana FIFA “con lo justo” físicamente, no quiso perderse la última presentación en casa. Su penal convertido —cedido por Messi— fue el broche perfecto para una carrera que incluye una Copa América (2021) y un Mundial (2022). Junto a él, Emiliano Martínez tuvo una intervención destacada al atajar un remate de Kingston Mutandwa, antes de cederle el arco a Juan Musso, quien regresó a la selección tras casi cinco años y se perfila como tercer arquero.

El mensaje detrás del 5-0: ¿Qué dejó el partido?
Más allá de los goles, el partido dejó tres conclusiones claras:
- La base está definida: Scaloni probó un once que podría ser el titular ante Argelia, con Paredes ganando terreno sobre De Paul y Julián Álvarez consolidándose como delantero centro.
- Messi sigue siendo clave (pero ya no es el único): Su influencia en el juego y en el vestuario es innegable, pero ahora hay un equipo que lo acompaña. 7 jugadores del plantel actual fueron campeones en Qatar 2022, y esa experiencia se nota.
- Faltan ajustes en la intensidad: La circulación lateral y la falta de verticalidad fueron las únicas sombras en un partido donde, paradójicamente, Zambia apenas tocó el balón (20% de posesión).
El grito de “¡Dale campeón!” resonó en la Bombonera como un presagio. Este equipo, que ya tocó la gloria en 2022, necesita llegar al Mundial con la misma hambre que entonces. La goleada ante Zambia fue un paso en esa dirección, pero Scaloni lo sabe: el verdadero examen comenzará el 16 de junio, cuando enfrenten a Argelia en su estreno. Hasta entonces, queda una pregunta en el aire: ¿Podrá esta selección repetir la hazaña de Qatar, o el peso de ser favoritos jugará en su contra?
El récord que Messi persigue: de los 100 goles con Argentina a la leyenda eterna
El gol de Lionel Messi ante Zambia no fue solo un broche de oro para su despedida en la Bombonera, sino un paso más en una carrera que reescribe la historia del fútbol. Con ese tanto —su 106º con la selecciónmáximo goleador histórico de Sudamérica (superando a Pelé y Suárez), sino que se acercó a un hito que solo dos leyendas han logrado: alcanzar los 100 goles en partidos oficiales con su selección *y* ganar un Mundial. Hasta ahora, solo Miroslav Klose (Alemania, 71 goles + Mundial 2014) y Pelé (Brasil, 77 goles + 3 Mundiales) integran ese exclusivo club. Messi, con 106 goles y el título de Qatar 2022, ya los supera en números, pero su legado trasciende las estadísticas.
El dato más revelador no es la cantidad, sino el *cómo*: de sus 106 goles, 45 fueron en eliminatorias mundialistas (récord absoluto), 13 en Copas del Mundo (empatado con Klose como máximo en la historia) y 21 en finales de competiciones (incluyendo la Copa América 2021 y la Finalissima 2022). Pero hay un número que pocos mencionan: 38 de sus goles con Argentina llegaron después de cumplir 33 años, una edad en la que la mayoría de los delanteros ya han entrado en declive. Su tanto ante Zambia, a los 38 años y 3 meses, lo convirtió en el jugador más longevo en marcar con la albiceleste en el siglo XXI, superando a Martín Palermo, quien anotó su último gol a los 36 años y 8 meses.
Sin embargo, el récord que realmente obsesiona a Messi no es individual, sino colectivo. Con Argentina, ha ganado todo lo ganable a nivel de selecciones: Mundial (2022), Copa América (2021), Finalissima (2022) y Medalla Olímpica (2008). Pero hay una marca que podría pulverizar en este ciclo: si Argentina retiene el título en el Mundial 2026, Messi se convertiría en el primer capitán en la historia en levantar dos Copas del Mundo consecutivas. Solo cuatro jugadores han ganado dos Mundiales (Pelé, Cafú, Dani Alves y Thiago Silva), pero ninguno como capitán en ambas ocasiones. El desafío es titánico: desde que Italia repitió en 1934 y 1938, ningún equipo ha logrado defender el título.
| Récord | Messi | Anterior poseedor |
|---|---|---|
| Máximo goleador de Sudamérica | 106 goles | Luis Suárez (Uruguay, 68) |
| Goles en eliminatorias | 45 | Luis Suárez (Uruguay, 31) |
| Goles después de los 33 años | 38 | Romário (Brasil, 32) |
2026: ¿El último capítulo de una era o el inicio de una dinastía?
El gol ante Zambia fue un recordatorio de que Messi sigue siendo letal, pero también una advertencia: el tiempo apremia. En 824 días —cuando comience el Mundial 2026—, tendrá 39 años y 2 meses, una edad que solo Dino Zoff (capitán de Italia en 1982, a los 40) ha superado al ganar un Mundial. La pregunta no es si Messi podrá mantener su nivel, sino si Argentina podrá construir un equipo a su altura *sin* depender exclusivamente de él. Scaloni tiene la materia prima: 7 campeones del mundo en el plantel, una generación de jóvenes como Barco y Paz, y un sistema que ya demostró funcionar. Pero la historia juzgará este ciclo por un solo parámetro: ¿Pueden hacer lo que ni Maradona ni Pelé lograron? Ganar dos Mundiales seguidos. El reloj ya corre.