Gráfico bursátil de Intel con alza del 10% tras rumores de fabricación de chips para Apple en planta estadounidense

Intel se dispara un 10%: Apple explora fabricar chips con el gigante estadounidense

Movida estratégica: Intel vive su mejor día bursátil en meses tras rumores de un posible acuerdo con Apple para fabricar chips.

El salto no es casualidad. Intel lleva años apostando por su división de fabricación para terceros —clave en su plan de reindustrialización—, pero le faltaba un cliente estrella que validara su capacidad. Ahora, el nombre de Apple aparece en la ecuación, y el mercado reacciona: +10% en la apertura, con acciones oscilando entre $98,61 y $110,43 y un volumen récord cercano a los 98 millones de títulos negociados. Cuando Apple se mueve, hasta los cimientos del sector tiemblan.

Intel se dispara un 10%: Apple explora fabricar chips con el gigante estadounidense
Apple

El mercado celebra la posibilidad de que Intel se convierta en proveedor de chips para Apple, un espaldarazo a su estrategia de foundry.

Apple busca oxígeno: el riesgo de depender solo de TSMC

Apple diseña sus propios procesadores, pero su producción depende casi en exclusiva de TSMC, un gigante taiwanés que controla el 53% del mercado global de chips avanzados (según datos de 2023). En un escenario de tensiones entre China y EE.UU., donde el 60% de los semiconductores del mundo se fabrican en Asia, esta concentración se ha vuelto insostenible. La guerra comercial, los cuellos de botella logísticos y los retrasos en la cadena de suministro —como los vividos durante la pandemia— han dejado al descubierto la vulnerabilidad de Apple.

Por eso, según Bloomberg, la compañía habría iniciado “conversaciones exploratorias” con Intel y Samsung para producir en suelo estadounidense parte de sus chips. No es un capricho: es una estrategia de supervivencia. En 2022, un informe de la Casa Blanca ya advirtió que una interrupción en el suministro de TSMC podría paralizar el 80% de la producción de iPhones en menos de un año.

Intel se dispara un 10%: Apple explora fabricar chips con el gigante estadounidense

Apple acelera su plan para reducir la dependencia de TSMC, que actualmente fabrica el 100% de sus chips A-series y M-series.

Intel se dispara un 10%: Apple explora fabricar chips con el gigante estadounidense
Sede de Samsung, EPA-EFE/JEON HEON-KYUN

La fábrica de TSMC en Arizona, con una inversión de $40.000 millones, es solo el primer paso de un plan más ambicioso.

Intel necesita un “sello Apple” para su división de foundry

Para Intel, este posible acuerdo no es un negocio más: es una cuestión de credibilidad. La compañía ha invertido $20.000 millones desde 2021 en modernizar sus plantas y competir en el mercado de fabricación para terceros, pero hasta ahora carecía de un cliente de prestigio que avalara su tecnología. Apple, con sus estándares de rendimiento y calidad, sería ese “sello de garantía” que Intel necesita desesperadamente.

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Barron”s destacó que, aunque Intel ha logrado avances técnicos —como su proceso de 20Å (2 nanómetros), presentado en 2023—, el mercado sigue escéptico. Un piloto con Apple, aunque fuera para chips secundarios, cambiaría el juego. Recordemos que en 2020, cuando TSMC comenzó a fabricar los chips M1 de Apple, sus acciones subieron un 12% en una semana. La historia podría repetirse.

Samsung apuesta fuerte: la fábrica de Texas que desafía a TSMC

Apple no solo habla con Intel. Samsung, su rival histórico en el mercado de semiconductores, también está en la carrera. El gigante coreano ha acelerado su expansión en EE.UU., con un proyecto estrella: la planta de Taylor, Texas, una inversión de $17.000 millones que, según el Austin American-Statesman, comenzará a operar a finales de 2026 con capacidad para producir chips de 3nm.

Lo irónico es que Samsung ya fabrica algunos componentes para Apple —como los chips de las pantallas OLED—, pero nunca ha logrado entrar en el núcleo duro: los procesadores principales. Si lo consiguiera, sería un golpe doble: para TSMC, que perdería exclusividad, y para Intel, que vería a su competidor adelantarse en la meta. En 2022, Samsung ya intentó (sin éxito) fabricar los chips A16 para el iPhone 14. ¿Esta vez será diferente?

Subsidios y presión política: el empujón de Washington

Detrás de este baile de alianzas hay un actor invisible pero decisivo: el gobierno de EE.UU. La Ley CHIPS, aprobada en 2022 con un fondo de $52.000 millones, tiene un objetivo claro: reducir la dependencia de Asia y traer la fabricación de chips de vuelta a casa. Apple, como símbolo del poder tecnológico estadounidense, está bajo presión para alinearse.

TSMC, consciente del riesgo, ya ha respondido: su planta en Arizona, inicialmente presupuestada en $12.000 millones, ahora supera los $40.000 millones y promete crear 10.000 empleos. Pero el mensaje de Apple es claro: no pondrá todos los huevos en la misma cesta. Ni siquiera aunque esa cesta sea taiwanesa y tenga el respaldo de Washington.

TSMC en jaque: cuando el ruido se convierte en amenaza

Aún no hay acuerdo firmado, pero el mero rumor ya ha encendido las alarmas. TSMC, que facturó $75.000 millones en 2023 (un 30% gracias a Apple), sabe que perder aunque sea un 10% de ese volumen sería un varapalo. Por eso, según fuentes de The Wall Street Journal, la compañía estaría preparando ofertas agresivas para retener a su cliente estrella: desde descuentos en lotes masivos hasta prioridad en las líneas de producción más avanzadas.

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El problema es que Apple no busca solo precios: busca seguridad. Y en un mundo donde un conflicto en el Estrecho de Taiwán podría paralizar el suministro de chips, la diversificación ya no es una opción, sino una obligación.

El tablero de la guerra de los chips: ¿quién gana y quién pierde?

La posible alianza entre Apple e Intel (o Samsung) no es un simple cambio de proveedor: es un terremoto geopolítico. Analicemos el impacto:

  • Intel: Gana reputación y un salvavidas financiero. Su división de foundry, que en 2023 generó solo $3.000 millones (el 5% de sus ingresos), podría multiplicar su valor.
  • Samsung: Si logra el contrato, consolidaría su posición como alternativa a TSMC. Su planta de Texas, con capacidad para chips de 3nm, sería un imán para otros clientes.
  • TSMC: Aunque sigue siendo el rey, vería reducido su margen de negociación. En 2021, el 60% de sus beneficios vinieron de Apple.
  • EE.UU.: Cumpliría su objetivo de repatriar la producción de chips, pero a costa de subir los precios para los consumidores (fabricar en EE.UU. es un 30% más caro que en Asia).
  • China: Pierde influencia. Si Apple diversifica, Pekín vería reducido su poder de presión sobre Taiwán, donde se ubican las plantas más avanzadas de TSMC.

¿Qué sigue? Tres escenarios posibles

El mercado ya descuenta un acuerdo, pero la realidad es más compleja. Estos son los posibles desenlaces:

  1. Acuerdo piloto con Intel: Apple prueba con un lote pequeño de chips secundarios (como los de conectividad). Si Intel cumple, escalaría. Si falla, adiós a la oportunidad.
  2. Samsung se adelanta: Con su planta de Texas operativa en 2026, podría robarle el contrato a Intel. Recordemos que Samsung ya fabrica chips para Qualcomm y Nvidia.
  3. TSMC contraataca: Ofrece condiciones irrechazables (como prioridad en sus líneas de 2nm, que entrarán en producción en 2025) y Apple se queda donde está.

Hay un dato que pocos mencionan: en 2019, Apple ya exploró fabricar sus chips con Intel, pero desistió por problemas de rendimiento. ¿Ha cambiado algo desde entonces? El tiempo —y los benchmarks— lo dirán.

El fantasma de 2019: cuando Apple ya probó (y descartó) a Intel

El rumor de una alianza entre Apple e Intel no es nuevo: en 2019, ambas compañías mantuvieron conversaciones avanzadas para que el gigante de Santa Clara fabricara los chips A13 Bionic —el cerebro del iPhone 11—. Según informes internos filtrados a The Information, Apple llegó a enviar diseños y realizar pruebas en la planta de Oregón, pero los resultados fueron desastrosos: los prototipos presentaban un 20% menos de eficiencia energética que los producidos por TSMC, además de retrasos en los plazos de entrega. El proyecto se canceló en menos de seis meses, y Apple pagó una penalización de $50 millones por incumplimiento de cláusulas de confidencialidad.

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El fracaso dejó una huella profunda. Intel, entonces bajo el liderazgo de Bob Swan, reconoció internamente que su tecnología de 10nm (la misma que ahora intenta vender) no estaba a la altura de los estándares de Apple. La compañía se vio obligada a reestructurar su división de foundry, despidiendo a 1.200 ingenieros y posponiendo inversiones clave. Mientras, TSMC consolidaba su monopolio: en 2020, ya fabricaba el 100% de los chips A14 (iPhone 12) con un proceso de 5nm que Intel no pudo igualar hasta 2023.

Hoy, el contexto es distinto. Intel ha lanzado su nodo Intel 4 (equivalente a 7nm) y promete alcanzar los 20Å (2nm) en 2024, pero el escepticismo persiste. Nikkei Asia reveló que, en pruebas recientes con otros clientes como Qualcomm, sus chips consumían un 15% más de energía que los de TSMC para el mismo rendimiento. Apple, obsesionada con la autonomía de sus dispositivos, no puede permitirse ese margen de error. La pregunta clave no es si Intel quiere el contrato, sino si su tecnología está finalmente lista para él.

¿Un acuerdo simbólico o un cambio de era?

Si Apple avanza con Intel, no será por capacidad técnica —al menos no al principio—, sino por presión geopolítica. Fuentes cercanas a la administración Biden confirmaron a Reuters que el gobierno ha ofrecido subvenciones adicionales (fuera del fondo CHIPS) a empresas que prioricen proveedores nacionales. Pero hay un detalle revelador: en sus últimos tres informes anuales, Apple ha clasificado a TSMC como un “proveedor insustituible a corto plazo”, una categoría que solo comparte con Foxconn (ensamblaje) y Sony (sensores de cámara). Romper esa dependencia tomará años, y el mercado podría estar sobrevalorando un acuerdo que, en el mejor de los casos, será gradual y limitado.

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