On revoluciona el calzado: 32 robots coreanos fabrican zapatillas premium en minutos
Salto tecnológico: On Holding AG inaugura en Corea del Sur la primera planta 100% robótica para fabricar zapatillas de élite, con 32 brazos mecánicos que redefinen la industria del calzado deportivo.
La fábrica, ubicada cerca de Busan —epicentro tecnológico de Corea del Sur—, marca un hito al multiplicar por 30 la capacidad automatizada de la marca suiza, superando con creces los 4 robots LightSpray que operaban hasta ahora en su sede de Zúrich. Según el comunicado oficial del miércoles 28 de febrero, esta expansión permite producir componentes superiores de zapatillas con una precisión y velocidad inéditas en el sector.
Corea del Sur no fue una elección al azar: el país asiático lidera el desarrollo de robótica industrial y alberga una red consolidada de proveedores especializados. Tras perfeccionar el proceso en Busan, On planea replicar esta tecnología en América y Europa antes de 2027, consolidando su apuesta por una manufactura descentralizada y de alta eficiencia.
“Estamos incorporando talento especializado que ninguna otra marca deportiva tiene hoy”, declaró Caspar Coppetti, cofundador de On, durante la inauguración. “Nuestra propuesta puede parecer sencilla, pero la tecnología detrás es tan disruptiva como la de cualquier gigante global”. La compañía, respaldada por figuras como Roger Federer, ya demostró su capacidad de innovación con diseños como las ‘nubes’ de amortiguación, que la catapultaron en el mercado del *running* y el *athleisure*.
Una revolución industrial en marcha
El modelo de On no solo desafía a competidores como Nike o Adidas, sino que acelera una transformación que ya sacude a la industria. El auge del athleisure —moda deportiva para uso cotidiano— impulsó el crecimiento de marcas emergentes como Hoka y la propia On, mientras que la pandemia expuso los riesgos de depender exclusivamente de la manufactura en el sudeste asiático, donde los costos laborales se dispararon y la escasez de mano de obra joven se agudizó.
En China, fabricantes como Anta y Li Ning ya avanzan en la automatización de procesos clave, desde el pegado de suelas hasta el ensamblaje de empeines, utilizando inteligencia artificial y robótica de precisión. Sin embargo, el sistema LightSpray de On va un paso más allá: elimina la necesidad de coser docenas de piezas, creando una estructura superior unificada —similar a un calcetín— en solo tres minutos, con 1,5 km de filamento aplicado por robots coreografiados al milímetro.
¿El resultado? Un calzado sin cordones, ultraligero y con un ajuste personalizado que ya ha sido probado por atletas de élite. La keniana Hellen Obiri, campeona del maratón de Boston 2024 y plusmarquista en Nueva York, cruzó la meta con un modelo Cloudboom Strike fabricado con esta tecnología, cuyo precio ronda los US$330.
De Zúrich a la élite global
Fundada en 2010 por tres ex ingenieros, On irrumpió en el mercado con un diseño minimalista y su icónico sistema de amortiguación en forma de ‘nubes’, visible en la suela. La marca, que comenzó enfocada en corredores, hoy abarca líneas para tenis, outdoor y ropa técnica, con una facturación que superó los 1.000 millones de francos suizos en 2023.
El sistema LightSpray, presentado en 2024, es el fruto de años de I+D en su centro de innovación en Zúrich. Hasta ahora, On había producido lotes limitados del modelo Cloudboom Strike —utilizado por atletas en competiciones de élite—, pero la planta coreana permite escalar la producción. “Programamos cada brazo robótico, ya sea en Zúrich o en Busan, para ejecutar movimientos sincronizados con precisión milimétrica”, detalló Scott Maguire, director de innovación y operaciones de la compañía.
La apuesta por la automatización no es casual: según la Federación Internacional de Robótica (IFR), el sector del calzado es uno de los que más rápido está adoptando robots colaborativos (cobots), con un crecimiento anual del 22% desde 2020. On, sin embargo, lleva la ventaja al integrar un proceso sin costuras ni residuos, reduciendo el desperdicio de materiales en un 40% comparado con métodos tradicionales.
LightSpray: así funciona la fábrica del futuro
El proceso tradicional de fabricación de zapatillas implica cortar, coser y pegar hasta 50 componentes por par. LightSpray lo simplifica a una sola pieza superior, creada mediante la aplicación de filamentos poliméricos sobre una horma giratoria. Mientras un robot sostiene la base con la suela característica de On, otro deposita el material en capas, y un tercero aplica color y acabados personalizados.
El resultado es un calzado que se calza como un calcetín, con un peso reducido en un 30% respecto a modelos convencionales. “No hay dos pares iguales”, explicó Maguire. “Cada unidad se adapta a la horma con una precisión que la mano humana no puede igualar”.
Producción masiva: el desafío de escalar
La planta de Busan ya está probando el modelo Cloudmonster 3 Hyper, diseñado para corredores diarios. Según Coppetti, la línea puede producir miles de pares al día, un volumen clave para llevar LightSpray a un mercado masivo. Los primeros modelos, etiquetados con el sello “Sprayed in Korea” en la plantilla, llegarán en cantidades limitadas el 5 de marzo, con una distribución global a partir del 16 de abril.
On no se detiene aquí: la compañía explora aplicar esta tecnología a calzado no deportivo y planea lanzar nuevas líneas en 2025, incluyendo colaboraciones con diseñadores de moda. Mientras tanto, la industria observa de cerca: ¿logrará On democratizar el calzado premium fabricado por robots, o quedará como un producto de nicho para atletas y coleccionistas?
Lo cierto es que, con esta planta, la marca suiza no solo compite en innovación, sino que redefine los estándares de velocidad, personalización y sostenibilidad en la fabricación de calzado. ¿Estamos ante el fin de las fábricas tradicionales?
Corea del Sur vs. China: la batalla robótica que define el futuro del calzado
Mientras On apuesta por Busan como epicentro de su revolución automatizada, a solo 300 km al oeste, en la provincia china de Fujian, los gigantes locales Anta Sports y Li Ning aceleran sus propias líneas robóticas. La elección de Corea del Sur no fue casual: el país supera a China en densidad de robots industriales por trabajador (932 unidades por cada 10.000 empleados, frente a 392 en China, según la IFR 2023), pero Pekín responde con una ventaja clave: escalabilidad masiva. En 2022, Li Ning inauguró en Guangdong una planta con 200 robots capaz de producir 10.000 pares diarios de su modelo Cloud, un récord que On aún no iguala.
La diferencia tecnológica radica en el enfoque. Mientras las marcas chinas priorizan robots modulares para tareas específicas (corte láser, pegado de suelas o ensamblaje), el sistema LightSpray de On elimina etapas intermedias al crear la pieza superior en un solo proceso. Esto reduce el tiempo de producción de 90 minutos (promedio en fábricas chinas semi-automatizadas) a 3 minutos por par, pero plantea un desafío: la tecnología coreana depende de filamentos poliméricos patentados que, por ahora, solo pueden fabricarse en Alemania (proveedor BASF) y Japón (suministrados por Toray Industries). Si la demanda supera la capacidad de estos socios, On podría enfrentar cuellos de botella similares a los que paralizaron a Nike en 2021, cuando la escasez de espuma EVA retrasó el lanzamiento de sus Air Zoom Alphafly.
| Indicador | On (Busan, 2024) | Li Ning (Guangdong, 2022) | Anta (Fujian, 2023) |
|---|---|---|---|
| Robots por planta | 32 (LightSpray) | 200 (modulares) | 150 (híbridos) |
| Tiempo por par | 3 minutos | 12-15 minutos | 8-10 minutos |
| Producción diaria máxima | 5.000 pares (estimado) | 10.000 pares | 8.500 pares |
| Dependencia de materiales externos | Alta (filamentos de BASF/Toray) | Media (cauchos locales) | Baja (90% proveedores chinos) |
El otro frente es el costo por unidad. On asume un 30% más de gasto en materiales (los filamentos LightSpray cuestan $18 por par, frente a los $12 del poliéster tradicional), pero compensa con un ahorro del 60% en mano de obra. En cambio, las fábricas chinas reducen costos al integrar robots de bajo mantenimiento desarrollados por Siasun (empresa estatal), que operan con un 98% de eficiencia y requieren solo 2 técnicos por turno. La pregunta clave: ¿podrá On mantener su ventaja tecnológica cuando China lance, en 2025, su propia versión de fabricación sin costuras? El Instituto de Tecnología de Pekín ya patentó un sistema similar en noviembre de 2023, respaldado por un fondo de $200 millones del gobierno.
El factor Federer: ¿marketing o ventaja real?
La asociación con Roger Federer —accionista y embajador de On— ha sido clave para posicionar la marca como *premium*, pero el verdadero test llegará en abril de 2024, cuando los primeros Cloudmonster 3 Hyper fabricados en Busan lleguen a las tiendas. Si los corredores amateur no perciben una diferencia tangible frente a modelos chinos como el Li Ning Cloud 2.0 (que cuesta $180, la mitad que el Cloudboom Strike), la apuesta por la automatización podría quedar relegada a un nicho de élite. La industria mira con lupa: en 2019, Adidas cerró su fábrica Speedfactory en Alemania tras comprobar que los consumidores no pagaban un 40% más por zapatillas “hechas por robots”. On tiene 90 días para demostrar que esta vez la historia será distinta.