El lujo abraza modelos mayores, pero esa ‘inclusión’ oculta una trampa
Con cabello plateado, mujeres de 60 años en primera fila y clientas maduras que las firmas desean seducir, las mayores de 50 ganan espacio en la moda.
Cuando Matthieu Blazy abrió en enero el desfile de alta costura de Chanel con la modelo Stéphanie Cavalli, de 50 y canas, generó revuelo.
“Las mujeres mayores aportan una dimensión distinta a la ropa. Han vivido, han visto mundo”, argumentó al New York Times.
El francés Simon Porte Jacquemus opina igual: sus musas muestran sus arrugas con naturalidad: Pamela Anderson (58) y Lio (63). Su abuela Liline, 79, fue nombrada primera embajadora de la firma.
Para Cavalli, aunque la mayoría de modelos sigue bajo los 30, la diversidad de edades en las pasarelas demuestra que “las mentalidades cambiaron” y que aceptarse está más extendido.
“Es una evolución tangible. Con colegas de mi generación decimos que nunca fue mejor tener 50 y ser modelo”, confesó a Vogue France.
Con experiencia
Kate Moss, inglesa de 52 y estrella de los 90, cerró en febrero el primer desfile de Gucci con Demna, luciendo un vestido ceñido y espalda descubierta.
Laura Dern, 59, inauguró la pasarela de Gabriela Hearst en París en octubre.
Las diseñadoras también superan los 50: Maria Grazia Chiuri (Fendi), Victoria Beckham, Sarah Burton (Givenchy), Stella McCartney…
Victoria Dartigues, compradora de mujer y accesorios de Galeries Lafayette, dice que esta tendencia refleja que la moda apunta a “personas con experiencia y relaciones largas con las marcas”.
“Es como vender una crema antiarrugas con una modelo de 20: no es la realidad”, afirma.
Aclara que, aunque existen jóvenes que compran lujo, la mayoría son ‘business women’ con poder de comprar y cierta edad.
La trampa
Los gigantes del lujo como LVMH (Louis Vuitton, Dior, Celine) y Kering (Gucci, Saint Laurent, Balenciaga) atraviesan un momento financiero difícil y buscan subir ventas.
Según Dartigues, comprar lujo no es trivial: “Se necesita experiencia, conocimiento de la prenda, cultura de moda que a los 20 no se tiene”.
En las primeras filas se ve a Demi Moore (63) en cuero total de Gucci, Andie MacDowell (67) con cabello canoso y Armani, o Michelle Pfeiffer (67) en Saint Laurent.
Sophie Fontanel, crítica de Nouvel Obs, advierte la trampa de exaltar la juventud entre modelos maduras.
“Muestran mujeres de 50-65 años que siguen espectaculares, como si la mujer estuviera obligada a encajar en prototipos: superdelgada, supersensual… Todo está lleno de imposiciones”, concluye.
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