Meta despide a 8.000 y apuesta todo a la IA: ¿valdrá la pena?
Reorganización brutal: Meta recorta 8.000 empleos y reasigna 7.000 a IA, en una apuesta arriesgada que divide a empleados e inversores.
Meta Platforms Inc. (META) inició este miércoles una nueva ola de despidos globales, notificando a miles de empleados desde Singapur (a las 4 a.m. hora local) hasta Europa y EE.UU., como parte de su plan para “mejorar la eficiencia” y redirigir recursos hacia la inteligencia artificial (IA). La medida afecta especialmente a los equipos de ingeniería y producto, aunque fuentes internas —que pidieron anonimato— advierten que podrían llegar más recortes en 2024.
La empresa, que cerró marzo con 79.000 empleados, ya había reasignado el lunes a 7.000 trabajadores a nuevos equipos centrados en IA, incluyendo el desarrollo de agentes autónomos y productos generativos. Este movimiento forma parte de una estrategia agresiva liderada por Mark Zuckerberg, quien ha declarado la IA como la “prioridad absoluta” de Meta para competir con rivales como Google (Alphabet) y OpenAI.
US$100.000 millones en gastos de capital para IA solo en 2024 —una cifra récord— reflejan el compromiso de la compañía. Sin embargo, el costo humano es evidente: empleados denuncian ansiedad y frustración, especialmente tras revelarse que Meta planea monitorear sus dispositivos (teclas pulsadas, movimientos del ratón e incluso contenido en pantalla) para entrenar modelos de IA. Más de 1.000 firmaron una petición exigiendo detener esta práctica, que consideran invasiva.
“Ahora operamos con estructuras más planas, equipos pequeños y ágiles que pueden moverse más rápido”, justificó Janelle Gale, jefa de Personas de Meta, en un memorándum interno. Pero los analistas cuestionan si los ahorros —estimados en US$3.000 millones por Evercore— compensarán los US$145.000 millones previstos en gastos de capital para 2024, o los cientos de miles de millones adicionales que Meta planea invertir en infraestructura de IA antes de 2030.
¿Por qué la IA justifica (o no) estos despidos?
Zuckerberg no solo ha reestructurado equipos: él mismo usa un asistente de IA para tareas ejecutivas, como recopilar feedback de empleados, y ha instado a los ingenieros a adoptar herramientas similares para codificar. La obsesión por la IA incluso llevó a Meta a intentar adquirir la startup Manus por US$2.000 millones, operación bloqueada por China en marzo.
Pero el escepticismo crece. Mientras Meta argumenta que los despidos “compensan” inversiones en IA, los inversores temen que el retorno sea insuficiente. Las acciones de la compañía cayeron bruscamente tras anunciar un aumento en el gasto de IA, reavivando dudas en Wall Street sobre su modelo de negocio a largo plazo. ¿Puede Meta repetir el éxito de sus rivales sin sacrificar estabilidad laboral?
En 2022, la empresa ya despidió a 11.000 empleados (13% de su plantilla), y en 2023 recortó otros 10.000 puestos. Esta nueva ronda eleva el total a 29.000 despidos en menos de dos años, una cifra que supera el 35% de su fuerza laboral previa. Mientras tanto, competidores como Microsoft y Amazon también ajustan sus equipos de IA, pero con menos recortes masivos.
El costo humano: moral en caída libre
Empleados han compartido en redes sociales cómo la incertidumbre afecta su productividad. “No puedo concentrarme sabiendo que mi equipo podría desaparecer”, escribió un ingeniero en un hilo viral. Otros critican que Meta priorice la IA sobre el bienestar laboral, especialmente cuando proyectos como el metaverso —que consumió US$36.000 millones entre 2021 y 2023— aún no generan ganancias claras.
“La IA no es mágica; requiere datos, y esos datos los generamos nosotros”, advirtió un empleado en Blind, plataforma anónima para profesionales tech. ¿Hasta dónde llegará Meta para alimentar sus modelos? La compañía ya enfrenta demandas en Europa por violaciones de privacidad, y su política de monitoreo de dispositivos podría agravar los conflictos legales.
Mientras tanto, Zuckerberg insiste: “Quien lidere la IA definirá la próxima década de la tecnología”. Pero con US$20.000 millones en pérdidas anuales por Reality Labs (división de metaverso) y una caída del 15% en el valor de sus acciones desde enero, el margen de error se reduce. ¿Logrará Meta convertir su apuesta por la IA en un negocio rentable, o este será otro capítulo de su historia de gastos descontrolados?
El precedente de IBM: cuando la IA reemplazó a 30% de su plantilla en los 90
La estrategia de Meta de recortar miles de empleos para financiar su apuesta por la IA evoca un caso histórico que aún resuena en Silicon Valley: la reestructuración de IBM en 1993, cuando la compañía despidió a 60.000 empleados (el 30% de su fuerza laboral) para virar hacia la automatización y servicios de software. Aquella decisión, liderada por el entonces CEO Louis Gerstner, redujo costos en $8.900 millones anuales pero generó protestas masivas y una caída inicial del 12% en sus acciones. Sin embargo, a largo plazo, IBM logró recuperarse y dominar el mercado de servidores y patentes de IA durante la década siguiente.
El paralelo con Meta es innegable, pero con matices críticos. IBM enfrentaba una crisis de pérdidas trimestrales récord (superiores a $5.000 millones en 1992), mientras que Meta, pese a sus gastos en metaverso, aún reporta ganancias netas de $12.000 millones en 2023. La diferencia clave está en el contexto: en los 90, la IA era un nicho; hoy, es una carrera armamentística tecnológica donde Meta compite con gigantes como Google (que invierte $30.000 millones anuales en IA) y Microsoft (que destinó $13.000 millones a OpenAI). Además, IBM recortó puestos en fabricación de hardware, un sector en declive, mientras Meta elimina roles en ingeniería de software, el corazón de su producto.
Otro dato revelador: tras los despidos de IBM, la empresa tardó 5 años en estabilizar su plantilla, y muchos de los empleados recortados demandaron por discriminación por edad (el 60% de los despedidos tenía más de 40 años), un riesgo legal que Meta ya enfrenta con una demanda colectiva en California por sesgo algorítmico en despidos. La pregunta ahora es si Zuckerberg ha calculado el costo de oportunidad: ¿cuántos ingenieros clave —como los que desarrollaron el algoritmo de recomendación de Instagram, responsable del 40% de los ingresos publicitarios de Meta— podrían abandonar la compañía por la incertidumbre?
La paradoja de Meta: ¿puede la IA salvarla si destruye su cultura?
IBM sobrevivió porque su apuesta por la automatización complementó —no reemplazó— a sus equipos humanos en áreas estratégicas. Meta, en cambio, parece dispuesta a canibalizar su talento para alimentar modelos de IA que aún no generan ingresos directos. El riesgo no es solo financiero: según un estudio de Harvard Business Review (2023), empresas que recortan más del 20% de su plantilla en menos de dos años ven caer su innovación en un 35% durante la década siguiente. Con 29.000 despidos desde 2022, Meta ya superó ese umbral. ¿Podrá Zuckerberg evitar el mismo error que hundió a Yahoo en 2012, cuando sus recortes masivos aceleraron su irrelevancia?