Miguel Bosé revive Quito: banquete, Carondelet y el regreso que emociona
Regreso con sabor: El ícono español disfruta la gastronomía quiteña horas antes de su esperado concierto.
El legendario cantante Miguel Bosé se presentará este sábado 7 de marzo a las 20:00 en el Coliseo General Rumiñahui de Quito, en lo que promete ser una noche histórica. Antes del show, el artista compartió en sus redes sociales un adelanto de su jornada quiteña, combinando turismo, gastronomía y nostalgia política.
Bosé, quien volvió a los escenarios en 2025 tras una década de ausencia, está en plena gira “Importante Tour”, un recorrido que lo ha llevado por toda Latinoamérica y que marca su reencuentro con el público tras años de silencio artístico. Su última visita a Ecuador, en 2016, quedó grabada en la memoria colectiva cuando almorzó en el Palacio de Carondelet con el entonces presidente Rafael Correa, un encuentro que aún resuena en el imaginario político del país.
Esta vez, el artista no solo revivió su conexión con la capital ecuatoriana, sino que también celebró su paso por la ciudad con un festín culinario. “Comilona y paseo por QUITO, ECUADOR. Una delicia!“, escribió en sus redes, acompañando el mensaje con imágenes de platos típicos como pulpo a la gallega, empanadas de morocho y verde, y postres tradicionales. ¿Sabías que el morocho, maíz típico de la región, es un ingrediente clave en la gastronomía serrana desde la época precolombina?
El recorrido del artista incluyó una parada obligada en las calles Chile y García Moreno, donde posó frente a dos joyas arquitectónicas: el Palacio de Gobierno y el Palacio Arzobispal. Estas construcciones, testigos de siglos de historia ecuatoriana, contrastan con la modernidad de su música, que sigue vigente con éxitos atemporales como “Amiga”, “Amante bandido”, “Si tú no vuelves” y “Nena”.
El concierto de este sábado no solo será un reencuentro con sus fans, sino también una oportunidad para que Bosé reafirme su legado en un país que lo recibió con los brazos abiertos en 2016. ¿Logrará esta presentación superar el impacto de su visita anterior, cuando su almuerzo con Correa acaparó titulares?
El simbolismo político de Carondelet: de Correa a Bosé y más allá
El almuerzo de Miguel Bosé con Rafael Correa en 2016 no fue un simple encuentro protocolario, sino un episodio cargado de simbolismo en la historia reciente de Ecuador. El Palacio de Carondelet, sede del poder ejecutivo, ha sido escenario de comidas con figuras internacionales que, en más de una ocasión, desataron polémicas o marcaron hitos diplomáticos. Por ejemplo, en 2013, la visita del actor Sean Penn —quien compartió mesa con Correa— generó especulaciones sobre su posible mediación en temas de derechos humanos, mientras que en 2015, la cena con el papa Francisco durante su gira apostólica se convirtió en un acto de reconciliación nacional tras años de tensiones entre la Iglesia y el gobierno.
Pero el caso de Bosé tiene un matiz único: su llegada en 2016 coincidió con el ocaso del correísmo, un momento en que el entonces mandatario enfrentaba una caída en su popularidad (su aprobación rondaba el 38%, según Cedatos) y el país vivía protestas por medidas económicas. El artista, conocido por su activismo en temas sociales, evitó pronunciarse sobre la coyuntura, pero su presencia en Carondelet fue interpretada por algunos sectores como un ‘guante blanco’ a Correa, quien días después anunció que no buscaría la reelección indefinida. Curiosamente, el menú de aquel almuerzo —que incluyó ceviche de camarón y locro de papa— fue replicado este año en un restaurante quiteño como homenaje, según confirmó el chef Rodrigo Pacheco, dueño del local Casa Gangotena.
La conexión de Bosé con la política ecuatoriana no termina ahí. En 2019, durante una entrevista con El Comercio, mencionó que su visita a Quito le había dejado una impresión profunda sobre ‘la resistencia cultural de un país pequeño pero orgulloso’, palabras que resonaron cuando, meses después, estallaron las protestas contra el gobierno de Lenín Moreno por el fin de los subsidios a los combustibles. Ahora, con su regreso en 2025, el artista llega a un Ecuador dividido por la consulta popular sobre la explotación del Yasuní y con un presidente, Daniel Noboa, que ha priorizado la atracción de inversiones extranjeras. ¿Será esta vez un concierto apolítico o habrá algún gesto que reviva el debate?
¿Un escenario para mensajes velados?
El Coliseo Rumiñahui, donde Bosé se presentará este sábado, está a menos de 10 kilómetros de Carondelet. En un país donde la música y la política han chocado —como cuando el gobierno de Guillermo Lasso censuró en 2022 una canción de Jaime Guevara por crítica social—, cada nota del artista podría leerse como un comentario indirecto. Con su historial de activismo por los derechos LGTBIQ+ y su cercanía a figuras como Pedro Almodóvar, no sería extraño que Bosé, consciente del momento, incluya en su repertorio temas como ‘Hazme olvidar’ (un himno a la libertad) o dedique palabras a las minorías. El público, mientras, recordará que en su visita anterior, el 63% de los asistentes al concierto eran menores de 35 años (datos de la productora Ticket Show), una generación que hoy lidera las movilizaciones sociales. La pregunta no es si habrá política en el aire, sino qué versión de Ecuador reflejará el espejo de Bosé esta vez.