Di María cambió el rumbo en Rosario Central: dos pases y remontada épica
En la ciudad del Paraná ya no hay incertidumbre: el ciclo de Rosario Central es el de Ángel Di María. Aún con molestias en una pierna, el sábado frente a Banfield el 11 arrancó entre los suplentes, listo para intervenir si el guión lo exigía. Y, como tantas veces en su carrera, el destino lo mandó a escena: lo que el equipo canalla no conseguía, lo resolvió él. Con media hora y dos asistencias dio vuelta el marcador en el Gigante, firmó el 2-1 y puso al club en la cima de la zona B del Apertura.
El miércoles, el 0-0 contra Argentinos en La Paternal había demostrado que la falta de Di María desajusta a Central. Su ausencia lastra y las variantes tácticas no colmaron el hueco. Por eso, Jorge Almirón volvió al 4-2-3-1 y dejó a Fideo guardando energías en el banco durante los primeros 60 minutos.
Tras tres fechas sin su gente, el equipo necesitaba una fiesta local. Costó arrancarla: Banfield se adelantó y la pelota parecía rehusarse a entrar. Pero el conjunto canalla encontró oxígeno y la chispa de su ídolo.
Pedro Troglio plantó cinco volantes para achicar espacios y lastimar solo al contraataque. El Taladro resistió los embates de Jaminton Campaz y el remate de Franco Ibarra, y se fue al vestidor con la ventana mínima.
Almirón buscó dañar por detrás de los laterales visitantes, Santiago López García e Ignacio Abraham, y encontró rédimo. Aun así, la primera red que tembló fue la de Jeremías Ledesma: a los 35 Abraham escaló, asoció con Tomás Adoryan y mandó un centro medido para el gol de pecho de Mauro Méndez. El VAR validó la diana y Central se hundió.
El segundo tiempo fue otro cantar. A los 14 el local ya había avisado tres veces: un zurdazo de Julián Fernández al palo y dos cabezazos de Alejo Véliz, con una gran tapada de Facundo Sanguinetti.
Minuto 15: ingresó Ángel. A los 19 su centro desde la derecha se desvió en López García y se metió contra su propia valla. El estallido fue total: autogol que empató. A ocho del final, otro servicio suyo desde la derecha encontró a Campaz, que cabeceó al segundo palo y selló la remontada.
«Me costó físicamente porque tengo la molestia, pero necesitaba entrar: quería ganar», confesó Di María. Su intervención dejó a Central primero con 18 unidades en 10 jornadas, uno más que Belgrano. El desafío sigue siendo brillar sin él, pero si con dolencias genera esto, ¿qué pasará cuando esté pleno?
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