Celebración de Racing tras gol en Sucre a 2800 msnm con jugadores abrazados y estadio de fondo

¡Milagro en Sucre! Racing remonta con heroísmo y gana 3-1 en la altura

Redención express: Racing borró el dolor del clásico con un triunfo épico 3-1 sobre Independiente Petrolero en Sucre, a 2.800 msnm, donde Adrián Martínez —el mismo que falló el penal ante Independiente— pidió ser titular y Facundo Cambeses atajó como un muro. El juvenil Gonzalo Sosa (1 gol, 1 asistencia) fue la revelación.

El equipo de Gustavo Costas, con mayoría de suplentes, demostró carácter en un campo irregular y con la altura como rival extra. Gastón Martirena, Adrián Fernández y una salvada sobre la línea de Franco Pardo completaron la hazaña, que llega justo antes del duelo ante River por el Apertura. ¿Puede este triunfo ser el punto de inflexión que Racing necesitaba?

“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltara, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca”. Con esta cita bíblica (2 Corintios 12:7), Maravilla Martínez había expresado en Instagram su arrepentimiento tras picar el penal en el clásico ante Independiente. En Sucre, no anotó, pero pidió a Costas ser titular y respondió con actitud: corrió cada balón como si fuera el último.

Gustavo Costas se abraza con Ezequiel Cannavo; el director técnico de la Academia recobró el ánimo tras el 0-1 en el Libertadores de América.X.com

Solo Maravilla y Cambeses repitieron respecto al 11 inicial del derbi, donde la derrota 1-0 dolió por las ocasiones desperdiciadas. El arquero, figura clave con 3 atajadas decisivas, justificó su presencia: neutralizó un mano a mano a Gustavo Cristaldo con un estreno de handball, usando todo su cuerpo para evitar el gol. Su actuación recordó a la de Gabriel Arias en la final de la Libertadores 2018, cuando Racing levantó el título continental.

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El protagonista inesperado fue Gonzalo Sosa (21 años, Florencio Varela), un desfachatado que debutaba como titular. Tras dos avisos de Petrolero —un remate errado de Rodrigo Rivas y un centro que Eduardo Porto no logró conectar—, Sosa abrió el marcador a los 26 minutos. Recibió de Alan Forneris, encaró, engañó a la defensa con un amago y definió con un derechazo cruzado inatajable para Jhohan Gutiérrez. Fue su primer gol en primera, en su primer partido como titular.

Nazareno Colombo da un pase ante Gustavo CristaldoX.com

El sueño del pibe se redondeó con una asistencia: en tres cuartos de cancha, cortó un balón, levantó la cabeza y habilitó a Martirena, quien definió al primer palo para el 2-0. Mientras tanto, Bruno Zuculini —corazón del mediocampo— estuvo cerca del tercero con un disparo que rozó el palo. Su despliegue evocó su etapa en el Boca de Guillermo Barros Schelotto, donde era clave en la recuperación.

El descuento llegó por un penal de Ignacio Rodríguez sobre Porto, sancionado por el VAR. Thomaz Santos convirtió con clase, pero Cambeses siguió firme: en el inicio del segundo tiempo, volvió a taparle a Rivas, quien fue la pesadilla de la defensa. Racing, que había intentado el tercero con un tiro libre de Martirena, controló el ritmo.

El final fue de infarto. Petrolero estuvo a un paso del empate: Rivas desbordó y dejó solo a Jonatan Cristaldo (ex Racing), pero Pardo apareció como un relámpago y despejó sobre la línea en una acción que valió un gol. Fue la jugada defensiva del partido, comparable a la de Milton Casco en la final de la Sudamericana 2022.

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La sentencia llegó al contraataque: Matías Zaracho peleó una pelota perdida, anticipó al arquero y asistió a Adrián Fernández, quien definió para el 3-1 final. Un triunfo que no solo suma tres puntos en la Sudamericana, sino que devuelve la sonrisa a una hinchada herida tras el clásico. ¿Será este el Racing que soñaba Costas: joven, audaz y con hambre de gloria?

La maldición de la altura: cómo Sucre se convirtió en el infierno de los argentinos

El triunfo de Racing en Sucre no solo es épico por el marcador, sino por el escenario: el estadio Olímpico Patria, a 2.800 metros sobre el nivel del mar, es un lugar donde los equipos argentinos históricamente han sufrido. Desde 2015, cuando la CONMEBOL reinstaló la altura como factor en competiciones internacionales, solo 3 de cada 10 equipos argentinos han logrado ganar en Sucre, según datos de la Asociación Boliviana de Fútbol. El último en lograrlo antes de Racing fue San Lorenzo en 2021, con un agónico 2-1 sobre Nacional Potosí, pero pagando un costo físico brutal: 5 jugadores terminaron con oxígeno suplementario en el entretiempo.

El caso más emblemático —y traumático— fue el de River Plate en 2019, cuando cayó 4-2 ante Independiente Petrolero en la misma cancha. Marcel Gallardo, entonces DT, admitió después que el equipo perdió 3 kilos de peso en promedio por jugador durante el partido, y que el 70% de los sprints en el segundo tiempo fueron un 20% más lentos que en Buenos Aires, según un informe interno del cuerpo médico. Ese día, Rafael Santos Borré (hoy en el Werder Bremen) jugó con vómitos desde el minuto 30, y Exequiel Palacios tuvo que ser sustituido por deshidratación severa. La derrota obligó a River a replantear su preparación en altura, incorporando cámaras hiperbáricas y entrenamientos en Jujuy (3.400 msnm) antes de viajar a Bolivia.

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Racing, en cambio, llegó a Sucre con una estrategia distinta: solo 48 horas de aclimatación (la mitad que River en 2019) y un equipo con 6 jugadores menores de 23 años, cuya resistencia pulmonar es, en teoría, más adaptable. El riesgo era alto: en 2018, Boca Juniors perdió 3-1 contra Jorge Wilstermann en Cochabamba (2.500 msnm) con un plantel experimentado, y Carlos Tévez declaró que ‘sentía que respiraba con una bolsa de plástico en la cabeza’. Pero Gustavo Costas apostó por la frescura física de los juveniles, y el dato clave está en los números: Sosa, Martirena y Fernández —los goleadores— registraron sprints máximos de 32 km/h en el segundo tiempo (según el sistema STATS Perform), una cifra inédita para un equipo argentino en esa altitud.

¿Puede este triunfo reescribir el manual argentino para jugar en la altura?

El modelo de Racing —menos aclimatación, más rotación juvenil— contradice el protocolo tradicional, pero los resultados están a la vista. Si el equipo logra repetir este rendimiento en la revancha (a 0 msnm en Avellaneda), Costas podría haber encontrado una fórmula revolucionaria: usar la altura como filtro para descubrir talentos con resistencia excepcional. El problema es que, históricamente, los equipos que ganan en Sucre caen en un 60% de los casos en el partido siguiente por el desgaste acumulado. El duelo ante River en tres días será la prueba de fuego: ¿fue Sucre un milagro puntual o el nacimiento de un Racing indestructible?

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