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	<title>14 archivos - En foco Hoy</title>
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	<description>Noticias verificadas al minuto sobre deportes, economía, tecnología y el mundo. Análisis profundos y cobertura de los acontecimientos e impactos que definen nuestro tiempo.</description>
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		<title>Big Tech se desploma: Wall Street frena la euforia de la IA con pérdidas récord</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Feb 2026 01:36:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Frenazo histórico: Los gigantes tecnológicos pierden 1,4 billones en semanas, mientras el mercado cuestiona su</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/big-tech-pierde-14-billones-mientras-wall-street-cuestiona-el-gasto-masivo-en-ia/">Big Tech se desploma: Wall Street frena la euforia de la IA con pérdidas récord</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Frenazo histórico:</strong> Los gigantes tecnológicos pierden <strong>1,4 billones</strong> en semanas, mientras el mercado cuestiona su apuesta descomunal por la IA.</p>
<p>Las cinco mayores empresas de Wall Street —<strong>Microsoft, Amazon, Nvidia, Apple y Alphabet</strong>— han sufrido en apenas semanas una hemorragia bursátil sin precedentes: <strong>1,4 billones de dólares evaporados</strong> en capitalización. El derrumbe no es aislado: coincide con el anuncio de planes de inversión récorde en inteligencia artificial, con compromisos que podrían superar los <strong>650.000 millones de dólares</strong> en 2026 solo en infraestructura, chips y redes. Microsoft, el más afectado, acumula una caída del <strong>17%</strong> en lo que va de año —<strong>600.000 millones menos</strong> en valor—, mientras Amazon retrocede cerca del <strong>14%</strong> (<strong>340.000 millones destruidos</strong>).</p>
<p>El giro es brutal: tras dos años de euforia, donde cualquier inversión en IA se celebraba como garantía de futuro, el mercado ahora exige <strong>beneficios tangibles</strong>. Ya no basta con promesas; los inversores quieren ver flujo de caja. Por primera vez en una década, el capital huye de la &#8220;Big Tech&#8221; hacia alternativas con retornos más claros y menos riesgo concentrado.</p>
</p>
<p>La corrección actual recuerda al estallido de la burbuja <em>dot-com</em> en 2000, cuando las tecnológicas perdieron <strong>5 billones de dólares</strong> en dos años. Pero hay una diferencia clave: hoy, empresas como Microsoft y Alphabet financian sus apuestas con beneficios reales, no con deuda. Aunque el paralelo histórico asusta, los analistas señalan que el sector parte de una base más sólida.</p>
<h2>El crack de los &#8220;Magníficos 7&#8221;: cifras que duelen</h2>
<p>En 2026, el ajuste en las grandes tecnológicas ha roto el mito de su invulnerabilidad. Microsoft, que en 2025 rozó los <strong>3,3 billones</strong> de valor, ahora se sitúa en <strong>2,98 billones</strong> (<strong>-17%</strong>). Amazon, lastrada por su plan de invertir <strong>200.000 millones</strong> este año —un <strong>50% más</strong> que en 2025—, cae al entorno de los <strong>2,1 billones</strong> (<strong>-14%</strong>). Nvidia, Apple y Alphabet completan el baño de sangre, con recortes que superan el <strong>8%</strong> en solo semanas.</p>
<p>La fotografía agregada es demoledora: <strong>1,4 billones de dólares evaporados</strong> en el grupo que lidera la carrera de la IA. Lo más llamativo es que esta corrección ocurre mientras el resto del mercado resiste. El Nasdaq Composite retrocede un <strong>5%</strong> desde enero, pero los &#8220;Magníficos 7&#8221; acumulan caídas medias del <strong>8%</strong>, el doble que otros sectores. El mensaje es claro: <strong>el riesgo ya no está diversificado; está concentrado en quienes apostaron fuerte por la IA sin garantías de retorno inmediato</strong>.</p>
</p>
<p>En 2023, el <strong>S&#038;P 500</strong> subió un <strong>24%</strong> gracias al empuje de estas siete empresas. Hoy, ese mismo grupo arrastra al índice. La psicología del mercado ha cambiado: lo que antes era sinónimo de seguridad, ahora es sinónimo de <strong>sobrevaloración</strong>.</p>
<h2>La carrera de gasto que asusta a Wall Street</h2>
<p>El detonante no son malos resultados —de hecho, muchos han sido sólidos—, sino el <strong>shock por las cifras de inversión futura</strong>. A principios de febrero, las grandes tecnológicas desvelaron planes de gasto nunca vistos: hasta <strong>650.000 millones de dólares combinados</strong> en 2026, destinados a IA generativa, centros de datos y chips. Amazon, por ejemplo, advirtió que su <em>capex</em> aumentará más de un <strong>50%</strong> este año, rozando los <strong>200.000 millones</strong> —cifras que recuerdan a los excesos de la burbuja de las <em>telecom</em> en los 2000, cuando empresas como WorldCom quebraron por sobreinversión.</p>
<p>&#8220;El problema no es que gasten demasiado en IA, sino que el mercado ya había descontado <strong>beneficios imposibles</strong> en plazos irrealistas&#8221;, advierte un gestor de fondos tecnológicos europeo. La paradoja es evidente: en 2023 y 2024, cada dólar invertido en IA se celebraba como señal de liderazgo; hoy, cada anuncio abre dudas sobre <strong>cuándo —y si— ese gasto se convertirá en ganancias</strong>.</p>
</p>
<p>El contraste con el ciclo anterior es abismal. En 2020, cuando la pandemia aceleró la digitalización, las tecnológicas gastaron <strong>300.000 millones</strong> en infraestructura y obtuvieron retornos rápidos. Ahora, con la IA, el horizonte es incierto: los modelos generativos requieren <strong>5 veces más potencia de cómputo</strong> que los tradicionales, según Nvidia, y su entrenamiento cuesta hasta <strong>100 millones de dólares por proyecto</strong>.</p>
<h2>Proyectos inmaduros y retornos fantasmales</h2>
<p>Más allá de las cifras de inversión, lo que realmente inquieta a los inversores es la <strong>falta de visibilidad</strong> en el retorno. Muchos proyectos estrella de IA generativa —copilotos, asistentes de código, agentes empresariales— siguen en fase temprana. Aunque el uso de la nube ha crecido gracias a la IA, los márgenes no acompañan: los costes de entrenamiento de modelos como <strong>GPT-5</strong> superan los <strong>1.000 millones de dólares</strong>, según estimaciones de <em>The Information</em>, y la competencia acelera la <strong>comoditización</strong> de funciones básicas, reduciendo el poder de fijación de precios.</p>
<p>El mercado empieza a distinguir entre la <strong>narrativa de la IA</strong> y los proyectos con <strong>caja real</strong>. Aquellos que no demuestren tracción comercial en 2026 corren el riesgo de ser etiquetados como <em>&#8220;capex experimental&#8221;</em>, no como motores de beneficio. Un ejemplo: Meta gastó <strong>40.000 millones</strong> en su división de realidad virtual entre 2021 y 2023, pero solo generó <strong>2.000 millones</strong> en ingresos. La historia podría repetirse con la IA.</p>
</p>
<p>En 2023, el gasto en IA de Google superó los <strong>30.000 millones</strong>, pero sus ingresos por servicios en la nube crecieron solo un <strong>26%</strong>, por debajo del <strong>32%</strong> de 2022. La pregunta es inevitable: <strong>¿Cuánto pueden seguir gastando antes de que los márgenes se resientan?</strong></p>
<h2>El dinero huye: rotación hacia los &#8220;picos y palas&#8221; de la IA</h2>
<p>Mientras la Big Tech se hunde, otros segmentos atraen al capital en fuga. Fabricantes de chips como <strong>TSMC</strong> o <strong>ASML</strong>, y empresas de equipamiento de red, se han convertido en refugio. La lógica es simple: si el riesgo está en quienes gastan sin retorno claro, el dinero se traslada a quienes <strong>venden las herramientas</strong> que hacen posible la IA. También ganan peso las empresas defensivas, con flujos de caja estables, como utilities o consumo básico.</p>
<p>No es una huida total de la IA, sino una <strong>reordenación de la cadena de valor</strong>. Los inversores no abandonan la temática, pero ya no confían ciegamente en las plataformas digitales. Prefieren posicionarse en eslabones con <strong>márgenes predecibles</strong>: los chips de Nvidia, las memorias de Samsung o los routers de Cisco. El liderazgo, antes hiperconcentrado en siete nombres, ahora se diluye.</p>
</p>
<p>En 2023, el <strong>70%</strong> de los flujos hacia fondos tecnológicos en EE.UU. se dirigieron a los &#8220;Magníficos 7&#8221;. Hoy, ese porcentaje ha caído al <strong>45%</strong>, según datos de Bank of America. El capital ahora se distribuye entre <strong>semiconductores (20%)</strong>, <strong>ciberseguridad (15%)</strong> y <strong>energías limpias (10%)</strong>, sectores que antes quedaban eclipsados.</p>
<h2>¿Burbuja 2.0 o ajuste necesario?</h2>
<p>La gran pregunta es si esto es el pinchar de una burbuja de IA o simplemente un <strong>reequilibrio de valoraciones</strong> demasiado infladas. Los paralelismos con los años 90 son inevitables: entonces, como ahora, había una narrativa de &#8220;nueva economía&#8221; que justificaba múltiplos estratosféricos. Pero hoy hay una diferencia crucial: las grandes tecnológicas financian sus apuestas con <strong>beneficios retenidos</strong>, no con deuda especulativa. Además, la IA ya genera ingresos medibles —el negocio de <strong>IA en la nube</strong> de Microsoft creció un <strong>31%</strong> en 2025—, aunque aún no al ritmo que el mercado esperaba.</p>
<p>El problema es que, durante meses, Wall Street pagó múltiplos que asumían <strong>crecimientos de beneficios de dos dígitos</strong> durante una década. Pero la mediana del mercado ofrecía expectativas más modestas —y realistas—. &#8220;El ajuste era inevitable&#8221;, señala Laura Chen, analista de Morgan Stanley. &#8220;El mercado había descontado un escenario perfecto: adopción masiva de IA, sin competencia y con márgenes del <strong>40%</strong>. Ahora sabe que la realidad es más compleja&#8221;.</p>
</p>
<p>En 2000, el estallido de la burbuja tecnológica borró <strong>8 billones de dólares</strong> en dos años. Hoy, el sector parte de una base más sólida, pero el riesgo persiste: si las tecnológicas no demuestran que su gasto en IA se traduce en <strong>márgenes superiores</strong>, la prima que acumularon durante años seguirá evaporándose.</p>
<h2>Europa y Asia: dos velocidades en la tormenta IA</h2>
<p>El contraste con otras regiones es revelador. En <strong>Europa</strong>, donde los índices tienen menos peso de tecnológicas y más de banca, energía y consumo básico, la volatilidad ha sido mínima. El <strong>Euro Stoxx 50</strong> acumula una caída del <strong>2%</strong> en 2026, frente al <strong>-8%</strong> del Nasdaq. En <strong>Asia</strong>, el panorama es mixto: los fabricantes de semiconductores —como <strong>Samsung</strong> o <strong>SK Hynix</strong>— se benefician de la demanda de chips para IA, pero otros sectores temen que la automatización <strong>destruya empleos</strong> y erosione modelos de negocio tradicionales.</p>
<p>El resultado es un mercado global a dos velocidades, donde el riesgo —y la oportunidad— sigue concentrado en EE.UU., pero con una distribución interna muy distinta a la de 2023. &#8220;Europa gana en estabilidad, pero pierde en crecimiento&#8221;, resume Klaus Weber, estratega de DWS. &#8220;Asia gana en exposición a la IA, pero pierde en resiliencia laboral&#8221;.</p>
<h2>El próximo trimestre: disciplina o castigo</h2>
<p>A corto plazo, todo dependerá de los próximos resultados trimestrales y, sobre todo, de las guías de inversión en IA. El mercado escrutará tres claves: <strong>1)</strong> si la demanda de servicios de IA es estructural o un <em>boom</em> pasajero; <strong>2)</strong> si ese negocio se traduce en ingresos recurrentes de alto margen; y <strong>3)</strong> si la inversión actual puede moderarse sin perder liderazgo tecnológico.</p>
<p>En el escenario optimista, las tecnológicas demostrarán que la IA genera <strong>caja real</strong> y que el gasto puede ajustarse. En el pesimista, el mercado verá en la IA un nuevo ciclo de <strong>sobreinversión</strong>, con retornos inferiores a lo esperado y una competencia que presiona los precios a la baja. &#8220;El próximo trimestre no se juzgará por innovación, sino por <strong>disciplina financiera</strong>&#8220;, advierte un informe de Goldman Sachs.</p>
<p>La pregunta que planea sobre Wall Street es contundente: <strong>¿Estamos ante el fin del sueño de la IA como motor de beneficios, o solo ante el primer examen de realidad?</strong> La respuesta llegará en los próximos meses, pero una cosa es segura: la era del cheque en blanco para la Big Tech ha terminado.</p>
<h2>El precedente de 2018: cuando el gasto en la nube también generó pánico (y luego récords)</h2>
<p>El escepticismo actual hacia la inversión masiva en IA evoca un <em>déjà vu</em> que pocos recuerdan: el <strong>«crack de la nube» de 2018</strong>, cuando Amazon, Microsoft y Google gastaron <strong>120.000 millones de dólares</strong> en centros de datos y el mercado castigó sus acciones con caídas del <strong>20%</strong> en seis meses. Entonces, como ahora, los analistas cuestionaban si el gasto se traduciría en beneficios. La respuesta llegó en 2020: esos mismos centros de datos permitieron a Amazon Web Services (AWS) multiplicar por <strong>3,5 sus ingresos</strong> en cinco años, alcanzando márgenes del <strong>30%</strong> —el doble que el negocio minorista de la compañía.</p>
<p>El paralelo es revelador. En 2018, el <strong>capex</strong> de las tecnológicas representaba el <strong>18% de sus ingresos</strong>, una cifra que hoy parece modesta frente al <strong>35%-40%</strong> que destinan a IA. Pero hay dos diferencias clave: <strong>1)</strong> En 2018, la demanda de nube era tangible (empresas migrando servidores), mientras que hoy muchos casos de uso de IA aún son experimentales; <strong>2)</strong> Entonces, la competencia era limitada (AWS dominaba con el <strong>45% del mercado</strong>), pero ahora la IA enfrenta una guerra de precios entre modelos abiertos (como <strong>Mistral</strong>) y propietarios (como <strong>GPT-5</strong>).</p>
<p>La lección de 2018 es clara: el mercado premia la paciencia <strong>solo si el gasto genera barreras de entrada</strong>. AWS lo logró al convertir la nube en un <em>commodity</em> con altísimos costes de cambio para los clientes. La pregunta hoy es si la IA repetirá ese patrón o se quedará en una carrera de <strong>comoditización acelerada</strong>, donde el ganador sea quien gaste menos, no quien innove más.</p>
<table style="border:1px solid #0077b6; box-shadow: 2px 2px 5px rgba(0,119,182,0.2);">
<thead>
<tr>
<th>Métrica</th>
<th>Crisis de la nube (2018)</th>
<th>Crisis de la IA (2026)</th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td><strong>Gasto anual en infraestructura</strong></td>
<td>120.000 millones</td>
<td>650.000 millones (prev. 2026)</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Caída bursátil máxima</strong></td>
<td>-22% (Nasdaq en 6 meses)</td>
<td>-17% (Microsoft en 2026)</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Tiempo hasta recuperación</strong></td>
<td>18 meses (AWS lideró la remontada)</td>
<td>?</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Margen del negocio clave</strong></td>
<td>30% (nube en 2023)</td>
<td>~15% (IA generativa en 2026)</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<h3>La trampa del «efecto red» que no llega</h3>
<p>En 2018, la nube demostró que, pasado un umbral de adopción, los costes marginales caen y los márgenes se disparan. Con la IA, ese punto de inflexión sigue siendo esquivo. Mientras AWS tardó <strong>5 años</strong> en alcanzar rentabilidad, los modelos como <strong>Gemini Ultra</strong> o <strong>Claude 3</strong> llevan <strong>3 años</strong> quemando caja sin claridad sobre cuándo —o si— cruzarán al territorio positivo. El riesgo no es solo financiero: es <strong>estratégico</strong>. Si en 2027 la IA no demuestra ser más que un <em>feature</em> dentro de otros productos (como ocurrió con la realidad virtual), las valoraciones actuales parecerán, en retrospectiva, un espejismo. Wall Street ya no compra promesas; exige <strong>pruebas de que la IA puede ser el nuevo «sistema operativo» de la economía</strong>, no solo un gasto recurrente en la hoja de balance.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.negocios.com/articulo/mercados/factura-ia-borra-14-billones-big-tech/20260216232656479760.html'>aquí</a></div>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/big-tech-pierde-14-billones-mientras-wall-street-cuestiona-el-gasto-masivo-en-ia/">Big Tech se desploma: Wall Street frena la euforia de la IA con pérdidas récord</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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