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	<title>chicago archivos - En foco Hoy</title>
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	<description>Noticias verificadas al minuto sobre deportes, economía, tecnología y el mundo. Análisis profundos y cobertura de los acontecimientos e impactos que definen nuestro tiempo.</description>
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		<title>IA: ¿Transformación laboral sin colapso, pero con precarización silenciosa?</title>
		<link>https://enfocohoy.com/la-ia-amenaza-al-empleo-el-impacto-seria-gradual-segun-lombard-odier/</link>
		
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		<pubDate>Wed, 14 Jan 2026 23:39:27 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Futuro en disputa: La IA no arrasará con el empleo, pero sí redefinirá —y precarizará—</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/la-ia-amenaza-al-empleo-el-impacto-seria-gradual-segun-lombard-odier/">IA: ¿Transformación laboral sin colapso, pero con precarización silenciosa?</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Futuro en disputa:</strong> La IA no arrasará con el empleo, pero sí redefinirá —y precarizará— los trabajos de clase media, según un informe que ignora lecciones históricas clave.</p>
<p>Un análisis exclusivo del gigante financiero suizo <strong>Lombard Odier</strong>, liderado por <strong>Michael Strobaek</strong> (director global de Inversiones) y <strong>Filippo Pallotti</strong> (estratega macroeconómico), desmonta el mito del <strong>&#8220;apocalipsis laboral&#8221;</strong> por inteligencia artificial. Aunque la tecnología ya ha provocado despidos selectivos —especialmente en servicios y entre graduados recientes—, su impacto será <strong>&#8220;acotado y gradual&#8221;</strong>, con un aumento <strong>moderado del desempleo &#8220;friccional&#8221;</strong> (transitorio) en la próxima década. La clave está en los trabajadores con educación media y alta: <strong>tienen habilidades para pivotar</strong> hacia tareas no automatizables, pero el informe omite un riesgo crítico que la historia ya demostró.</p>
<p>El estudio, enmarcado en un análisis sobre la <strong>guerra tecnológica EE.UU.-China</strong>, revela que, a diferencia de una recesión (que golpea a salarios bajos), la IA afectará principalmente a puestos de ingresos <strong>medios y medios-altos</strong>: analistas, redactores o programadores junior. Datos de la <strong>OCDE (2023)</strong> confirman que <strong>el 30% de las tareas en el 60% de las ocupaciones</strong> podrían automatizarse parcialmente con IA, pero no desaparecer. Sin embargo, el informe no profundiza en un precedente inquietante: en la <strong>Revolución Industrial</strong>, la automatización tampoco eliminó empleos de golpe, pero <strong>degradó salarios y condiciones laborales</strong> durante décadas. Según el economista <strong>Gregory Clark</strong> (UC Davis), entre <strong>1800 y 1850</strong>, el PIB per cápita británico creció un <strong>50%</strong>, pero los salarios reales de los tejedores <strong>cayeron un 30%</strong>.</p>
<h2>Tres frenos al &#8220;milagro económico&#8221; de la IA (y un riesgo oculto)</h2>
<p>Lombard Odier identifica <strong>tres barreras estructurales</strong> que limitarán el impacto económico de la IA, pero elude una cuarta: la <strong>concentración del poder tecnológico</strong>. Mientras empresas como <strong>NVIDIA</strong> (cuya demanda de chips se disparó un <strong>200% en 2023</strong>) dominan la infraestructura, los beneficios podrían quedarse en pocas manos:</p>
<ul>
<li><strong>Paradoja del PIB:</strong> Aunque el costo de entrenar modelos como <strong>GPT-4</strong> superó los <strong>US$100 millones</strong>, su contribución al PIB sigue siendo marginal. Los autores señalan que, incluso si la IA abarata procesos, su peso en la economía no crecerá al ritmo esperado. <strong>En 2023, la IA generativa aportó solo el 0,1% al PIB global</strong>, según <strong>PwC</strong>.</li>
<li><strong>Cuellos de botella físicos:</strong> La escasez de energía y la dependencia de chips avanzados (como los de <strong>TSMC</strong>, que controla el <strong>54% del mercado global</strong>) frenan su expansión. &#8220;La IA podría acelerar descubrimientos científicos, pero su aplicación real choca con límites materiales&#8221;, advierten Strobaek y Pallotti. Un ejemplo: <strong>Google</strong> pospuso en 2024 el lanzamiento de su modelo <strong>Gemini Ultra</strong> por falta de capacidad en sus centros de datos.</li>
<li><strong>Falta de &#8220;modelo del mundo&#8221;:</strong> Modelos como <strong>ChatGPT</strong> o <strong>Gemini</strong> simulan lenguaje, pero no entienden causalidad. &#8220;Pueden escribir sobre gravedad, pero no predecir trayectorias físicas&#8221;, explican. Esto limita su uso en robótica o logística. <strong>Yann LeCun</strong> (Meta) propone una solución: desarrollar <strong>&#8220;agentes&#8221; con datos multimodales</strong> (video, audio, sensores), pero esto podría demorar una década.</li>
</ul>
<p>El informe pasa por alto que, en sectores como el <strong>periodismo</strong>, la IA ya está redefiniendo roles de manera desigual. Según un estudio de <strong>Oxford (2024)</strong>, el <strong>40% de los artículos deportivos</strong> en medios digitales son generados por IA, pero solo el <strong>12% de los editores</strong> que los supervisan han recibido formación en herramientas como <strong>Joule</strong> (de <strong>The Washington Post</strong>). La brecha no es tecnológica, sino de <strong>acceso a capacitación</strong>.</p>
<h2>¿Inteligencia General o precarización garantizada?</h2>
<p>El informe plantea dos escenarios extremos para la IA: lograr una <strong>Inteligencia Artificial General (IAG)</strong> —que superaría a los humanos en múltiples dominios— o quedarse en un <strong>callejón sin salida</strong>, como argumenta el científico cognitivo <strong>Gary Marcus</strong>. Pero hay un tercer escenario, más probable y peligroso: que la IA <strong>no elimine empleos, pero sí los degrade</strong>.</p>
<p>Datos de <strong>Stack Overflow (2023)</strong> revelan que el <strong>34% de los programadores junior</strong> en EE.UU. ya ve cómo sus tareas más complejas (como depurar código) son asignadas a herramientas como <strong>GitHub Copilot</strong>, mientras sus salarios se estancan. Esto recuerda a lo ocurrido con los <strong>contables</strong> tras la llegada de <strong>QuickBooks en los 90</strong>: en <strong>1995</strong>, el <strong>60%</strong> realizaba auditorías completas; hoy, solo el <strong>20%</strong> lo hace, y el resto revisa datos generados por algoritmos. La diferencia es que, ahora, la IA no solo automatiza, sino que <strong>toma decisiones</strong> (como aprobar préstamos), reduciendo la autonomía humana.</p>
<p><strong>En 2024</strong>, el <strong>75% de las empresas</strong> que adoptaron IA la usan para tareas repetitivas (atención al cliente, análisis de datos), <strong>sin reducir plantillas</strong>, según <strong>McKinsey</strong>. Pero esto no es tranquilizador: en la <strong>Revolución Industrial</strong>, los <strong>luditas</strong> no protestaban por el desempleo masivo, sino porque la automatización <strong>redujo sus salarios un 40%</strong> en dos décadas. Hoy, el riesgo es similar: la IA podría no destruir empleos, pero sí <strong>convertir puestos cualificados en trabajos precarios</strong>.</p>
<h2>La lección del siglo XIX que Lombard Odier ignoró</h2>
<p>El informe minimiza el riesgo de desempleo masivo, pero omite que, en la <strong>Revolución Industrial</strong>, la transición no fue gradual para todos. Los <strong>artesanos cualificados</strong> —equivalente a la clase media actual— vieron cómo sus habilidades (como tejer a mano) perdían valor. Según registros parlamentarios británicos, el <strong>70% de los tejedores cualificados en 1810</strong> había pasado a ser operarios no especializados en <strong>1830</strong>, con salarios un <strong>40% inferiores</strong>.</p>
<p>Hoy, el <strong>78% de los cursos de reciclaje en IA</strong> están dirigidos a ingenieros, no a los empleos de clase media vulnerables (asistentes legales, diseñadores gráficos), según <strong>Coursera (2024)</strong>. Esto repite un error histórico: en <strong>1823</strong>, las escuelas técnicas británicas (como la <strong>Mechanics&#8221; Institute</strong>) llegaron tarde. Para cuando se masificaron, en <strong>1850</strong>, una generación de trabajadores ya había sido desplazada. La pregunta clave no es si la IA destruirá empleos, sino si —como entonces— <strong>los sistemas de protección social llegarán a tiempo</strong>.</p>
<p>El informe de Lombard Odier asume que la educación resolverá el problema, pero los datos sugieren lo contrario. En <strong>2023</strong>, el <strong>68% de los trabajadores</strong> en sectores afectados por IA (como marketing digital) reportó que sus empresas <strong>no ofrecen formación</strong> en estas herramientas, según <strong>LinkedIn</strong>. Sin políticas activas, la transición podría ser tan brutal como en el siglo XIX: <strong>progreso tecnológico con costos sociales ocultos</strong>.</p>
<p>¿Estamos repitiendo los errores del pasado, o esta vez la adaptación será distinta? La IA no traerá el apocalipsis laboral que algunos predicen, pero sí podría profundizar una brecha que ya existe: entre quienes <strong>controlan la tecnología</strong> y quienes <strong>sobreviven a sus efectos</strong>.</p>
<h2>El precedente de los &#8216;ghost workers&#8217;: cómo la IA ya precarizó empleos en la sombra</h2>
<p>Mientras el informe de <strong>Lombard Odier</strong> analiza el impacto futuro de la IA en puestos de clase media, un fenómeno ya en marcha —y ausente en el estudio— revela cómo la tecnología <strong>degrada empleos antes de automatizarlos por completo</strong>: los <strong>&#8216;ghost workers&#8217;</strong>, el ejército invisible que entrena algoritmos. Según un informe de <strong>2023</strong> de la <strong>Universidad de Oxford</strong> y la <strong>Fundación Mozilla</strong>, más de <strong>2,5 millones de personas</strong> en países como <strong>Kenia, Venezuela y Filipinas</strong> trabajan etiquetando datos para IA, ganando entre <strong>US$0,50 y US$3 por hora</strong>, sin contratos ni beneficios sociales. El caso más extremo es el de los moderadores de contenido para <strong>Meta (Facebook)</strong> en <strong>África</strong>: en <strong>2022</strong>, una investigación de <strong>Time</strong> reveló que cobraban <strong>US$1,50/hora</strong> para revisar imágenes de violencia extrema, con acceso a terapia psicológica solo <strong>dos horas al mes</strong>.</p>
<p>Este modelo no es nuevo, pero su escala sí. En <strong>2018</strong>, cuando <strong>Amazon Mechanical Turk</strong> (plataforma pionera en microtareas) tenía <strong>500.000 trabajadores activos</strong>, el salario medio por tarea era de <strong>US$0,11</strong>. Hoy, plataformas como <strong>Scale AI</strong> o <strong>Appen</strong> —que proveen datos a <strong>OpenAI</strong> y <strong>Google</strong>— emplean a <strong>1 millón de personas</strong> en condiciones similares, según <strong>Rest of World</strong>. La paradoja: estos trabajadores son esenciales para entrenar IA que luego <strong>automatizará sus propios empleos</strong>. Un estudio de <strong>MIT (2023)</strong> calculó que, por cada <strong>US$1</strong> que una empresa ahorra usando IA para reemplazar tareas, <strong>US$0,70</strong> provienen de la precarización previa de estos roles.</p>
<p>El informe de Lombard Odier pasa por alto que este patrón ya se repite en sectores &#8216;formales&#8217;. En <strong>2023</strong>, la empresa de transcripción <strong>Rev.com</strong> despidió a <strong>1.200 empleados</strong> en EE.UU. para reemplazarlos con IA, pero <strong>contrató a 3.000 en Kenia</strong> (a <strong>US$1/hora</strong>) para corregir errores del sistema. Lo mismo ocurrió con <strong>Telus International</strong>, que en <strong>2021</strong> cerró oficinas en <strong>Europa</strong> y trasladó la moderación de contenido a <strong>Manila</strong>, reduciendo costos en un <strong>60%</strong>. La IA no elimina el trabajo humano; lo <strong>redistribuye hacia cadenas globales de precariedad</strong>.</p>
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<thead>
<tr>
<th>Empresa</th>
<th>Año</th>
<th>Trabajadores afectados</th>
<th>Salario en origen (US$/h)</th>
<th>Salario externalizado (US$/h)</th>
<th>Ahorro por tarea (%)</th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td><strong>Rev.com</strong></td>
<td><strong>2023</strong></td>
<td><strong>1.200 (EE.UU.) → 3.000 (Kenia)</strong></td>
<td><strong>15-20</strong></td>
<td><strong>1</strong></td>
<td><strong>93%</strong></td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Telus International</strong></td>
<td><strong>2021</strong></td>
<td><strong>800 (Europa) → 2.500 (Filipinas)</strong></td>
<td><strong>12-18</strong></td>
<td><strong>2-3</strong></td>
<td><strong>85%</strong></td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Appen (para Google)</strong></td>
<td><strong>2022</strong></td>
<td><strong>5.000 (global)</strong></td>
<td><strong>N/A (contratos previos)</strong></td>
<td><strong>0,50-1,20</strong></td>
<td><strong>90%*</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><em>*Cálculo basado en salarios previos de etiquetado de datos en EE.UU. (US$15-20/hora).</em></p>
<h3>La pregunta que elude el optimismo tecnológico</h3>
<p>El informe de Lombard Odier asume que los trabajadores de clase media podrán &#8216;pivotar&#8217; hacia tareas no automatizables, pero la experiencia de los <strong>ghost workers</strong> sugiere otro escenario: que la IA <strong>no destruya empleos, sino que los convierta en versiones peor pagadas y más inestables</strong> de sí mismos. En <strong>2024</strong>, plataformas como <strong>Upwork</strong> ya ofrecen &#8216;paquetes de reciclaje en IA&#8217; para profesionales, pero el <strong>80%</strong> de estos cursos (según <strong>Class Central</strong>) cuesta más de <strong>US$500</strong> —inaccesible para el <strong>60% de los trabajadores</strong> en sectores vulnerables. La transición no será gradual ni indolora: será una carrera entre quienes puedan pagar por adaptarse y quienes queden atrapados en la <strong>nueva economía de las microtareas</strong>, donde el salario por hora ya iguala al de un <strong>trabajador textil en Bangladesh en 2010</strong> (<strong>US$0,30-0,50</strong>, según la <strong>OIT</strong>). ¿Estamos ante una <strong>revolución tecnológica</strong> o ante la <strong>tercerización global 2.0</strong>?</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.bloomberglinea.com/tecnologia/innovacion/la-ia-amenaza-al-empleo-el-impacto-seria-gradual-segun-lombard-odier/'>consultar fuente original aquí</a></div>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/la-ia-amenaza-al-empleo-el-impacto-seria-gradual-segun-lombard-odier/">IA: ¿Transformación laboral sin colapso, pero con precarización silenciosa?</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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