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	<title>Cierre archivos - En foco Hoy</title>
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	<description>Noticias verificadas al minuto sobre deportes, economía, tecnología y el mundo. Análisis profundos y cobertura de los acontecimientos e impactos que definen nuestro tiempo.</description>
	<lastBuildDate>Sat, 23 May 2026 00:53:03 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Cierre archivos - En foco Hoy</title>
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		<title>Mercados en alerta: energía sube, VIX se calma y la Fed está en la mira</title>
		<link>https://enfocohoy.com/dow-jones-termina-a-la-baja-por-73-puntos-mientras-la-energia-lidera-y-el-vix-se-enfria/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Mar 2026 02:07:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Cierre]]></category>
		<category><![CDATA[irán]]></category>
		<category><![CDATA[portada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Golpe geopolítico: El conflicto EE.UU.-Irán disparó el petróleo +6% y el VIX superó 25 puntos,</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/dow-jones-termina-a-la-baja-por-73-puntos-mientras-la-energia-lidera-y-el-vix-se-enfria/">Mercados en alerta: energía sube, VIX se calma y la Fed está en la mira</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Golpe geopolítico:</strong> El conflicto EE.UU.-Irán disparó el petróleo <strong>+6%</strong> y el VIX superó <strong>25 puntos</strong>, pero los índices cerraron con pérdidas limitadas.</p>
<p>El inicio de marzo llegó con furia: el <strong>VIX</strong> se disparó por encima de <strong>25</strong> —su nivel más alto desde noviembre de 2025—, el crudo escaló un <strong>6%</strong> por tensiones entre EE.UU., Israel e Irán, y los mercados abrieron con ventas masivas. Sin embargo, en solo <strong>dos horas</strong>, el pánico inicial dio paso a una recuperación parcial, dejando cierres mixtos que esconden una rotación sectorial brutal: <strong>energía (+1,95%)</strong> y <strong>defensa (+2,5%)</strong> lideraron las ganancias, mientras <strong>consumo básico (-1,4%)</strong> y <strong>viajes</strong> sufrieron los mayores castigos.</p>
<p>El <strong>Dow Jones</strong> cerró en <strong>48.904,78 puntos (-0,15%)</strong>, perdiendo <strong>73,14 puntos</strong>, mientras el <strong>S&#038;P 500</strong> se mantuvo casi plano (<strong>+0,04%</strong>) y el <strong>Nasdaq</strong> avanzó un <strong>0,36%</strong>. Pero el verdadero termómetro del miedo fue la <strong>rentabilidad del Treasury a 10 años</strong>, que saltó al <strong>4,04%</strong>, un nivel que no se veía desde octubre de 2025 y que encendió las alarmas sobre un posible retraso en los recortes de la <strong>Reserva Federal</strong>.</p>
<p>El estratega Mark Hackett, de Nationwide, lo resumió sin rodeos: <em>&#8220;El primer movimiento ante crisis geopolíticas suele ser una sobrerreacción. Lo clave no es cómo abrimos, sino cómo cerramos y qué pasa en los próximos días&#8221;</em>. Históricamente, episodios como el ataque a las torres de Aramco en 2019 —que disparó el crudo un <strong>15%</strong> en un día— generaron picos de volatilidad, pero no colapsos prolongados. La diferencia ahora: el conflicto amenaza con extenderse a <strong>Beirut y Kuwait</strong>, y el mercado teme un shock de oferta prolongado.</p>
<h2>De la venta masiva al &#8220;cierre decente&#8221;: ¿qué cambió en dos horas?</h2>
<p>La sesión fue un manual de psicología bursátil. La apertura reflejó el instinto primario: <strong>ventas automáticas</strong>, cobertura de opciones y huida hacia activos refugio como el oro, que tocó <strong>$2.080 por onza</strong>. Pero a media mañana, el dinero institucional entró en escena con una pregunta clave: <strong>¿Es este un shock de precios (crudo) o un shock de demanda (recesión)?</strong> La respuesta fue selectiva: compras en <strong>energía</strong> (Exxon, Chevron) y <strong>defensa</strong> (Lockheed Martin, Northrop Grumman), mientras se castigaba a aerolíneas (Delta, -2,1%) y minoristas (Amazon, -1,3%).</p>
<p>El patrón recuerda al <strong>14 de septiembre de 2019</strong>, cuando el ataque a instalaciones saudíes hizo saltar el crudo un <strong>20%</strong> en minutos. Entonces, el S&#038;P 500 cayó un <strong>0,3%</strong> al cierre, pero recuperó todo en 48 horas. La diferencia hoy: la <strong>Fed ya no tiene margen para bajar tipos</strong> como en 2019, cuando los recortó tres veces ese año. Ahora, con la inflación aún por encima del <strong>3%</strong>, un repunte del petróleo podría forzar a Powell a <strong>mantener tasas altas hasta 2027</strong>.</p>
<h2>Los índices, bajo la lupa: quién ganó y quién perdió (y por qué)</h2>
<p>El <strong>Dow Jones</strong> fue el más castigado (<strong>-0,15%</strong>), arrastado por sus componentes industriales como <strong>Caterpillar (-1,8%)</strong> y <strong>Boeing (-2,3%)</strong>, sensibles al coste del combustible. El <strong>S&#038;P 500</strong>, en cambio, logró un equilibrio frágil (<strong>+0,04%</strong>), gracias a que sus sectores ganadores —<strong>energía (+1,95%)</strong> e <strong>industriales (+1,2%)</strong>— compensaron las caídas en <strong>consumo discrecional (-1,1%)</strong>.</p>
<p>El <strong>Nasdaq</strong>, con su exposición a tecnológicas, cerró en verde (<strong>+0,36%</strong>) pese al alza de los bonos. Aquí hay una señal clave: el mercado no está en modo <strong>&#8220;pánico&#8221;</strong>, pero sí en modo <strong>&#8220;ajuste&#8221;</strong>. Cuando el rendimiento del Treasury a 10 años supera el <strong>4%</strong>, históricamente las <strong>FAANG</strong> (Meta, Apple, Amazon, Netflix, Google) suelen caer. Que el Nasdaq resista sugiere que los inversores apuestan por un <strong>shock temporal</strong>, no estructural.</p>
<p>El dato más revelador: dos sectores del S&#038;P 500 —<strong>energía</strong> y <strong>industriales</strong>— marcaron <strong>máximos históricos de cierre</strong>. Esto no ocurría desde <strong>julio de 2022</strong>, cuando el crudo cotizaba por encima de los <strong>$120</strong>. La pregunta ahora es: <strong>¿Puede el consumo aguantar con gasolina a $4 el galón?</strong> En 2022, la respuesta fue no: la inflación alcanzó el <strong>9,1%</strong> y la Fed subió tipos al <strong>4,5%</strong> en solo seis meses.</p>
<h2>Petróleo a $77, energía en máximos: la cobertura obligada del día</h2>
<p>El <strong>WTI (CL1!)</strong> cerró en <strong>$71,23</strong> y el <strong>Brent (BRN1!)</strong> en <strong>$77,74</strong>, ambos con subidas superiores al <strong>6%</strong>. Este salto explica por qué el <strong>S&#038;P 500 Energy (SPN)</strong> lideró las ganancias: cuando el crudo sube, el mercado compra <strong>productores</strong> (Exxon, +2,1%), <strong>refinerías</strong> (Valero, +3,4%) y <strong>servicios petroleros</strong> (Halliburton, +2,8%).</p>
<p>El mecanismo es simple: si el barril se encarece, las petroleras ganan más por cada unidad vendida. En 2022, cuando el Brent superó los <strong>$100</strong>, Chevron reportó un <strong>beneficio récord de $35.500 millones</strong>. Pero hay un efecto colateral: el <strong>consumo básico</strong> (staples) fue el peor sector del día (<strong>-1,4%</strong>). Cuando sube el crudo, el mercado anticipa <strong>menos margen en supermercados</strong> (Walmart, -1,5%) y <strong>menos gasto en ocio</strong> (Disney, -1,9%).</p>
<p>La historia se repite: en <strong>marzo de 2022</strong>, tras la invasión de Ucrania, el S&#038;P 500 Energy subió un <strong>30%</strong> en tres meses, mientras el <strong>consumo discrecional</strong> cayó un <strong>12%</strong>. La diferencia ahora es que la Fed ya no tiene espacio para estimular la economía. En 2022, los tipos estaban en <strong>0,25%</strong>; hoy, en <strong>5,25%-5,50%</strong>.</p>
<h2>VIX en 25: el &#8220;miedo&#8221; que no es pánico (aún)</h2>
<p>El <strong>VIX</strong> —el &#8220;índice del miedo&#8221;— subió un <strong>7,96%</strong> y rozó los <strong>25 puntos</strong>, su nivel más alto desde el <strong>21 de noviembre de 2025</strong>, cuando el mercado temía un <strong>default</strong> de China en su sector inmobiliario. Pero aquí está la clave: el VIX no se mantuvo en zona de pánico (<strong>30+</strong>), sino que retrocedió a niveles de febrero.</p>
<p>¿Qué significa? Que el mercado <strong>prevé volatilidad</strong>, pero no un colapso. Un VIX en <strong>20-25</strong> suele traducirse en:</p>
<ul>
<li><strong>Primas más caras</strong> para opciones de protección (puts).</li>
<li><strong>Mayor costo de financiación</strong> para empresas con deuda variable.</li>
<li><strong>Rotaciones sectoriales brutales</strong> (como la vista hoy).</li>
</ul>
<p>El problema no es el VIX en sí, sino lo que desencadena: en <strong>2018</strong>, cuando el VIX superó los <strong>25 puntos</strong> por la guerra comercial EE.UU.-China, el S&#038;P 500 cayó un <strong>6%</strong> en un mes. Hoy, el riesgo es que la <strong>Fed se vea obligada a posponer recortes</strong>, como ocurrió en <strong>2019</strong>, cuando Powell frenó los planes de bajadas por la tensión con Irán.</p>
<h2>Defensa +2,5% vs. consumo -1,4%: el mapa de un mercado en modo &#8220;supervivencia&#8221;</h2>
<p>El sector <strong>aeroespacial y defensa</strong> (S&#038;P 1500) subió un <strong>2,5%</strong>, impulsado por empresas como <strong>Lockheed Martin (+3,1%)</strong> y <strong>Raytheon (+2,8%)</strong>. El mercado descuenta <strong>más contratos militares</strong>: en 2023, EE.UU. aprobó un paquete de <strong>$85.000 millones</strong> en ayuda a Ucrania e Israel, y ahora podría sumar fondos para contener a Irán.</p>
<p>En el extremo opuesto, el <strong>consumo básico</strong> (-1,4%) y el <strong>discrecional</strong> (-1,1%) reflejaron el costo inmediato de un barril más caro:</p>
<ul>
<li><strong>Aerolíneas</strong>: Delta (-2,1%), United (-2,3%). El combustible representa el <strong>20-25%</strong> de sus costes operativos.</li>
<li><strong>Minoristas</strong>: Amazon (-1,3%), Target (-1,7%). El poder adquisitivo se resiente cuando la gasolina sube.</li>
<li><strong>Ocio</strong>: Disney (-1,9%), Carnival (-2,6%). Los hogares recortan gastos no esenciales.</li>
</ul>
<p>Este patrón es idéntico al de <strong>agosto de 2020</strong>, cuando el crudo superó los <strong>$45</strong> tras tensiones en el Golfo Pérsico: la <strong>energía subió un 5%</strong> en una semana, mientras el <strong>consumo cayó un 3%</strong>. La diferencia hoy es que la Fed no puede inyectar liquidez como en 2020, cuando los tipos estaban en <strong>0%</strong>.</p>
<h2>La Fed en la cuerda floja: petróleo a $80 vs. tipos al 4,04%</h2>
<p>El <strong>Treasury a 10 años</strong> cerró en <strong>4,04%</strong>, un nivel que no se veía desde <strong>octubre de 2025</strong>, cuando la Fed aún hablaba de <strong>&#8220;tipos altos por más tiempo&#8221;</strong>. El problema ahora es que un barril a <strong>$77</strong> podría reavivar la inflación justo cuando la Fed quería recortar.</p>
<p>Los futuros de <strong>fed funds</strong> ahora descuentan solo <strong>dos recortes en 2026</strong> (frente a los tres previstos hace un mes), y el primero no llegaría hasta <strong>septiembre</strong>. En <strong>2019</strong>, cuando el crudo subió un <strong>20%</strong> por ataques en Arabia Saudí, la Fed <strong>suspendió sus recortes</strong> durante seis meses. Si la historia se repite, las hipotecas —ya en <strong>7,5%</strong> para créditos a 30 años— podrían seguir subiendo.</p>
<p>El petróleo no es solo un commodity: es un <strong>multiplicador de política monetaria</strong>. En <strong>1973</strong>, durante la crisis del petróleo, la Fed subió tipos del <strong>5% al 13%</strong> en un año. Hoy, con tipos en <strong>5,25%-5,50%</strong>, un shock prolongado podría llevar a Powell a <strong>repetir el error de Volcker</strong>: ahogar la economía para controlar la inflación.</p>
<h2>PMIs en expansión, pero con un detalle letal: los precios de inputs suben</h2>
<p>El <strong>ISM manufacturero</strong> de febrero marcó <strong>52,4</strong> (expansión), con <strong>nuevos pedidos en 55,8</strong>. Parece una buena noticia, pero hay un <strong>detalle venenoso</strong>: el subíndice de <strong>precios de inputs</strong> saltó a <strong>58,5</strong>, el nivel más alto desde <strong>abril de 2023</strong>. Esto significa que las empresas están pagando más por materias primas, y ese costo se trasladará a los consumidores.</p>
<p>La agenda de esta semana es crítica:</p>
<ul>
<li><strong>Miércoles 4 de marzo</strong>: PMI de servicios (¿confirmará expansión con inflación?).</li>
<li><strong>Jueves 5 de marzo</strong>: precios de importación (¿reflejarán el alza del crudo?).</li>
<li><strong>Viernes 6 de marzo</strong>: informe de empleo de febrero. Si los salarios suben más del <strong>0,3% mensual</strong>, la Fed tendrá un problema.</li>
</ul>
<p>En <strong>febrero de 2022</strong>, cuando el ISM manufacturero también mostró expansión (<strong>58,6</strong>) pero con precios al alza, la inflación alcanzó el <strong>8,5%</strong> en tres meses. Hoy, con el crudo en <strong>$77</strong> y la Fed sin margen, el riesgo es que la historia se repita.</p>
<p>La pregunta que ahora mismo se hacen en Wall Street no es si habrá recortes, sino <strong>cuánto dolor aguantará el consumidor antes de que la Fed actúe</strong>. Y la respuesta podría llegar más tarde de lo que el mercado espera.</p>
<h2>El precedente de 2019 que ahora asusta a la Fed: cuando el petróleo frenó los recortes</h2>
<p>El salto del <strong>6% en el crudo</strong> y el repunte del <strong>VIX a 25 puntos</strong> han revivido en Wall Street el fantasma de <strong>septiembre de 2019</strong>, cuando un ataque con drones a las instalaciones de <strong>Aramco en Abqaiq (Arabia Saudí)</strong> disparó el precio del Brent un <strong>15% en un día</strong> (de <strong>$60 a $69</strong> por barril) y obligó a la Fed a <strong>replantearse su hoja de ruta</strong>. Entonces, como ahora, el mercado descontaba recortes de tipos inminentes: el presidente de la Fed, <strong>Jerome Powell</strong>, había insinuado en julio de ese año una posible bajada de <strong>25 puntos básicos</strong> para octubre. Pero el ataque —atribuido a Irán— cambió todo.</p>
<p>En solo <strong>48 horas</strong>, los futuros de la Fed pasaron de descontar <strong>tres recortes en 2019</strong> a solo <strong>uno</strong>, y Powell pospuso cualquier movimiento hasta <strong>diciembre</strong>, cuando finalmente recortó <strong>25 puntos básicos</strong> (del <strong>1.75% al 1.50%</strong>). El paralelo con 2024 es inquietante: en 2019, la inflación estaba en <strong>1.7%</strong>, muy por debajo del objetivo del <strong>2%</strong>, lo que daba margen a la Fed para actuar. Hoy, con la inflación aún en <strong>3.1%</strong> (febrero 2024) y el <strong>Treasury a 10 años en 4.04%</strong>, un barril a <strong>$77</strong> podría ser la excusa perfecta para que Powell <strong>congele los recortes hasta 2025</strong>, como ya advirtió la economista jefe de <strong>Goldman Sachs</strong>, <strong>Jan Hatzius</strong>, en un informe del <strong>15 de febrero</strong>: <em>&#8220;Un shock de oferta en energía con tipos ya restrictivos sería el peor escenario para la Fed. En 2019 tenían espacio; ahora, no&#8221;</em>.</p>
<p>El dato que pocos recuerdan: tras el ataque a Aramco, el <strong>S&#038;P 500 cayó un 0.3% el primer día</strong>, pero <strong>recuperó todo en 72 horas</strong> gracias a que la Fed <strong>inyectó liquidez en el mercado de repos</strong>. Hoy, con la Fed <strong>reduciendo su balance en $95.000 millones al mes</strong> (el &#8220;quantitative tightening&#8221;), ese colchón ya no existe. En 2019, el <strong>VIX alcanzó un máximo de 23 puntos</strong> antes de retroceder; esta vez, rozó <strong>25</strong> y podría mantenerse ahí si Irán responde a los ataques. La diferencia clave: entonces, el <strong>petróleo volvió a $60 en dos semanas</strong>; ahora, los analistas de <strong>JPMorgan</strong> (como <strong>Natasha Kaneva</strong>) prevén un <strong>Brent a $85 en abril</strong> si el conflicto escala.</p>
<h3>La trampa del &#8220;shock temporal&#8221;: por qué esta vez el riesgo es mayor</h3>
<p>En 2019, el mercado asumió que el ataque a Aramco era un <strong>evento puntual</strong>, y la Fed pudo compensar con recortes tardíos. Pero hoy hay tres factores que cambian el juego: <strong>1) la deuda corporativa en EE.UU. supera el 78% del PIB</strong> (frente al 72% en 2019), lo que hace a las empresas más vulnerables a tipos altos; <strong>2) el consumidor ya gasta un 5% más en gasolina que en 2023</strong>, según la <strong>EIA</strong>; y <strong>3) la Fed no tiene herramientas</strong> para estimular sin avivar la inflación. Si el crudo se mantiene arriba de <strong>$80</strong>, como predice <strong>Bank of America</strong>, el <strong>PCE core</strong> (el indicador favorito de la Fed) podría repuntar al <strong>2.8%</strong> en mayo, forzando a Powell a <strong>repetir el guión de 2019&#8230; pero sin margen para recortar después</strong>. El mercado aún no ha descontado este escenario: según los futuros de <strong>CME FedWatch</strong>, hay un <strong>60% de probabilidad</strong> de que la Fed <strong>no toque los tipos en junio</strong>, pero si el petróleo sigue subiendo, esa cifra podría acercarse al <strong>80%</strong> en semanas.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.negocios.com/articulo/dow-jones/dow-jones-montana-rusa-susto-inicial-iran-cierre-casi-plano-primera-reaccion-suele-ser-sobrerreaccion/20260302222133480892.html'>aquí</a></div>
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			</item>
		<item>
		<title>Trump nombra a Warsh para la Fed mientras EE.UU. enfrenta cierre parcial y inflación al alza</title>
		<link>https://enfocohoy.com/trump-quiere-a-warsh-al-frente-de-la-fed-en-pleno-mini-cierre-de-gobierno/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 31 Jan 2026 01:06:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Cierre]]></category>
		<category><![CDATA[fed]]></category>
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		<category><![CDATA[trump]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Triple sacudón económico: Trump elige a Warsh para la Fed, el Senado aprueba un presupuesto</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/trump-quiere-a-warsh-al-frente-de-la-fed-en-pleno-mini-cierre-de-gobierno/">Trump nombra a Warsh para la Fed mientras EE.UU. enfrenta cierre parcial y inflación al alza</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Triple sacudón económico:</strong> Trump elige a Warsh para la Fed, el Senado aprueba un presupuesto que no evita el cierre parcial y la inflación mayorista sorprende al alza.</p>
<p>Estados Unidos vivió en pocas horas tres movimientos con potencial para redefinir los mercados: <strong>Donald Trump designó a Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal</strong>, el <strong>Senado aprobó un paquete de financiación que no evitará un cierre parcial del Gobierno hasta el lunes</strong>, y el <strong>Índice de Precios a la Producción (PPI) superó las expectativas</strong>. La combinación desencadenó <strong>caídas en Wall Street</strong>, un desplome histórico de los metales preciosos y renovadas dudas sobre la capacidad de EE.UU. para equilibrar política fiscal, monetaria y geopolítica. <em>Warsh, exmiembro de la Fed entre 2006 y 2011, regresa en un momento en que la inflación persiste y la independencia del banco central está bajo escrutinio.</em></p>
<h2>Warsh: del halcón a aliado de Trump en la Fed</h2>
<p>El anuncio desde la Casa Blanca confirmó lo que el mercado especulaba: <strong>Kevin Warsh</strong> reemplazará a <strong>Jerome Powell</strong> al frente de la Fed. <em>&#8220;Lo conozco desde hace mucho tiempo y no tengo dudas de que será uno de los GRANDES presidentes de la Fed, quizá el mejor&#8221;</em>, declaró Trump. La elección es estratégica: Warsh, antes visto como <strong>halcón</strong> por su postura dura contra la inflación, ahora aboga por <strong>rebajas agresivas de tipos</strong>, alineándose con la visión de Trump de reducir el costo del dinero <strong>&#8220;dos o tres puntos&#8221;</strong>.</p>
<p>El mercado reaccionó con ambivalencia. Por un lado, su experiencia en la Fed podría interpretarse como un gesto de continuidad institucional. Por otro, su giro doctrinal y la presión pública de Trump alimentan sospechas sobre la <strong>independencia real del banco central</strong>. <em>En 2018, Warsh criticó abiertamente las políticas de estímulo prolongado, pero hoy defiende recortes que podrían reavivar tensiones inflacionarias.</em></p>
</p>
<p>El PPI de diciembre, con un alza mensual del <strong>0.5%</strong> (superior al 0.2% esperado), complica el escenario para Warsh. La inflación subyacente de producción, que excluye alimentos y energía, subió un <strong>0.4% mensual</strong> y acumula un <strong>3.5% anual</strong>, cerca de los niveles de 2023. <strong>Ocho meses consecutivos de repunte</strong> confirman que las presiones de precios persisten en la cadena productiva.</p>
<h2>Cierre parcial del Gobierno: un &#8220;shutdown&#8221; con trampa</h2>
<p>Mientras la Fed enfrenta su transición, Washington entra en un <strong>nuevo &#8220;shutdown&#8221; parcial</strong>. El Senado aprobó por <strong>71 votos a 29</strong> un paquete de financiación que mantiene operativa la mayor parte del Gobierno hasta septiembre, pero la Cámara de Representantes no votará hasta el lunes. El resultado: desde la medianoche del viernes, varias agencias, incluyendo el <strong>Departamento de Seguridad Interior (DHS)</strong>, operan sin presupuesto formal.</p>
<p>El acuerdo tiene un detalle clave: el DHS solo recibió una prórroga de <strong>dos semanas</strong>, en respuesta a la indignación por <strong>dos muertes recientes a manos de agentes de ICE en Minnesota</strong>. Los demócratas buscan usar este plazo para <strong>limitar las redadas e imponer mayor supervisión</strong> a los cuerpos migratorios, mientras la Casa Blanca intenta proteger su agenda de seguridad. <em>Este no es el primer &#8220;shutdown&#8221; bajo Trump: en 2018-2019, el cierre más largo de la historia (35 días) costó a la economía <strong>US$11.000 millones</strong>, según el Congreso.</em></p>
</p>
<p>El presupuesto queda a medio salvar, pero la política migratoria sigue en el aire. Cada prórroga parece un nuevo capítulo de una <strong>crisis institucional crónica</strong>, donde el Congreso actúa bajo presión y los acuerdos son temporales. <em>Desde 1976, EE.UU. ha tenido <strong>22 &#8220;shutdowns&#8221;</strong>, pero solo en la última década se han vuelto recurrentes y politizados.</em></p>
<h2>Wall Street reacciona: caídas moderadas, pero reveladoras</h2>
<p>Los inversores respondieron con cautela. Al cierre del viernes, el <strong>Dow Jones</strong> cedió un <strong>0.36%</strong> (48.892,47 puntos), el <strong>S&#038;P 500</strong> cayó un <strong>0.43%</strong> (6.939,03 puntos) y el <strong>Nasdaq Composite</strong> retrocedió un <strong>0.94%</strong> (23.461,82 puntos). Las pérdidas no fueron dramáticas, pero llegaron tras una semana de volatilidad en las tecnológicas y cuando el S&#038;P 500 rozaba los <strong>7.000 puntos</strong>.</p>
<p>El mensaje es claro: el mercado duda de que <strong>tipos elevados, inflación persistente y ruido político</strong> justifiquen seguir pagando primas altas por acciones. El relevo de Powell por Warsh añade incertidumbre: si la Fed recorta tipos demasiado pronto, podría reavivar la inflación justo cuando intentaba controlarla. <em>En 2022, un error similar llevó al banco central a subir tipos un <strong>4.25%</strong> en solo un año, la mayor alza desde los 80.</em></p>
</p>
<p>El <strong>Índice de Negocios de Chicago</strong> saltó de <strong>42.7 a 54 puntos en enero</strong>, su primera lectura expansiva en 25 meses. La paradoja: la economía acelera, pero los precios mayoristas no ceden. Para Warsh, presionado por Trump, el margen de error se reduce.</p>
<h2>Oro y plata: de refugio a capitulación en horas</h2>
<p>La reacción más violenta llegó en los metales preciosos. El <strong>oro se desplomó un 9%</strong> y la <strong>plata un 28%</strong>, tras el nombramiento de Warsh y los datos del PPI. El movimiento sigue a un rally que había llevado al oro a subir un <strong>67% en un año</strong> y a la plata a dispararse un <strong>142%</strong> en el mismo periodo.</p>
<p>El mercado interpretó que, aunque Warsh ahora apoya recortes, su historial de halcón sugiere que la Fed podría mantener cierta disciplina inflacionaria. Con un PPI al alza, los tipos reales podrían no caer tan rápido como esperaban los inversores. <em>El oro alcanzó su máximo histórico en 2023 (<strong>US$2.135 por onza</strong>), pero hoy cotiza un <strong>12% por debajo</strong> de ese pico.</em></p>
</p>
<p>Pese al batacazo, el argumento a medio plazo sigue vigente: <strong>deuda pública en máximos</strong>, &#8220;shutdowns&#8221; recurrentes y presión sobre la Fed mantienen la desconfianza en el sistema de dinero fiduciario. <em>Desde 2008, el oro ha subido un <strong>380%</strong>, mientras el dólar ha perdido un <strong>20% de poder adquisitivo</strong>.</em></p>
<h2>Apple brilla, Chevron cumple y el consumo premium resiste</h2>
<p>No todo fue negativo en el frente corporativo. <strong>Apple</strong> reportó <strong>ingresos récord de US$143.800 millones</strong> en su primer trimestre fiscal, un <strong>16% más</strong> interanual, impulsados por <strong>ventas de iPhone (US$85.300 millones)</strong>. Las acciones subieron un <strong>0.46%</strong> en una jornada complicada.</p>
<p>En energía, <strong>Chevron</strong> y <strong>ExxonMobil</strong> superaron expectativas gracias a <strong>producciones récord</strong> en Guyana y el Pérmico, compensando la debilidad previa del crudo. <em>ExxonMobil invirtió <strong>US$23.000 millones</strong> en 2023 en proyectos de bajo coste, clave para su rentabilidad.</em> En servicios financieros, <strong>American Express</strong> apuntó a beneficios anuales superiores a lo previsto, respaldada por el gasto de su clientela de alta renta.</p>
</p>
<p><strong>Colgate-Palmolive</strong> también superó previsiones, pese al deterioro en su división de salud de la piel. Estos resultados subrayan que, aunque la macro se enfría, <strong>las grandes corporaciones estadounidenses mantienen fortaleza</strong>, especialmente en segmentos menos sensibles a los tipos. <em>En 2023, las empresas del S&#038;P 500 repartieron <strong>US$560.000 millones</strong> en dividendos, un récord histórico.</em></p>
<h2>La guerra por la IA: Amazon vs. Musk en una partida de US$50.000 millones</h2>
<p>Mientras la política y la economía dominaban los titulares, la batalla por la <strong>inteligencia artificial generativa</strong> avanzaba entre bambalinas. <strong>The Wall Street Journal</strong> reveló que <strong>Amazon negocia invertir hasta US$50.000 millones en OpenAI</strong>, una cifra que redefiniría las alianzas en el sector. Paralelamente, <strong>Elon Musk</strong> estudia fusionar <strong>SpaceX con Tesla o xAI</strong>, integrando cohetes, satélites, coches eléctricos y su chatbot Grok bajo un mismo paraguas antes de una posible salida a bolsa de SpaceX.</p>
<p>Estas maniobras reflejan que, más allá de los tipos de interés y los &#8220;shutdowns&#8221;, <strong>el control de la infraestructura de IA</strong> —en la nube, el espacio y la movilidad— será el pulso estructural de esta década. <em>En 2023, la inversión global en IA superó los <strong>US$200.000 millones</strong>, el doble que en 2020.</em></p>
</p>
<p>¿Podrá Warsh navegar entre la presión de Trump, una inflación testaruda y un mercado que exige claridad? ¿O este nombramiento marcará el inicio de una era donde la política dicta los movimientos de la Fed más que los datos económicos? </p>
<h2>Warsh y la Fed: el precedente de 2018 que el mercado no olvida</h2>
<p>La designación de <strong>Kevin Warsh</strong> como presidente de la Fed no es su primer rodeo con turbulencias económicas bajo un gobierno de Trump. En <strong>septiembre de 2018</strong>, cuando aún era miembro del comité de política monetaria, Warsh <strong>votó a favor de subir los tipos de interés al 2.25%</strong>, una decisión que el entonces presidente criticó públicamente en Twitter, tachándola de &#8220;loca&#8221; (*&#8221;crazy&#8221;*). Aquella subida —la tercera ese año— contribuyó a un <strong>ajuste del 20% en el S&#038;P 500</strong> entre octubre y diciembre de 2018, el peor trimestre desde la crisis financiera. El episodio reveló dos cosas: <strong>1)</strong> la sensibilidad de los mercados a los movimientos de la Fed en contextos de alta polarización política, y <strong>2)</strong> la disposición de Warsh a priorizar el control inflacionario sobre el crecimiento, incluso frente a presiones externas.</p>
<p>Hoy, el escenario se invierte: Warsh llega a la Fed con un discurso de <strong>recortes agresivos de tipos</strong>, alineado con los deseos de Trump, pero con un PPI que en <strong>diciembre de 2023</strong> registró su <strong>octavo mes consecutivo de alzas</strong> (algo que no ocurría desde <strong>1981</strong>). La paradoja es evidente: el mismo Warsh que en <strong>2008</strong> advirtió sobre los riesgos de mantener tipos demasiado bajos por tiempo prolongado —en un memo interno filtrado por *The New York Times*— ahora propone bajarlos cuando la inflación subyacente (<strong>3.5% anual</strong>) sigue por encima del objetivo del 2%. Los inversores recuerdan que, en su etapa anterior en la Fed (2006-2011), Warsh <strong>apoyó 19 de las 20 subidas de tipos</strong> durante la era Bernanke, incluyendo la controvertida decisión de <strong>diciembre de 2007</strong>, cuando la Fed recortó tipos justo antes de que estallara la Gran Recesión. Su historial sugiere que, pese a su actual retórica, <strong>podría endurecer su postura si los datos emporan</strong>.</p>
<p>El mercado ya ha castigado esta ambivalencia: el <strong>oro perdió un 9% en horas</strong>, y los futuros de la Fed ahora descuentan solo un <strong>40% de probabilidad de un recorte en marzo</strong>, frente al 70% de la semana pasada. La pregunta clave es si Warsh repetirá el patrón de <strong>2018-2019</strong>, cuando su postura contribuyó a una <strong>corrección del 19.8% en el Nasdaq</strong> antes de que la Fed diera marcha atrás en 2019. Esta vez, sin embargo, no hay un Powell dispuesto a hacer de &#8220;paloma&#8221; para calmar a los mercados.</p>
<h3>¿Un &#8220;halcón&#8221; disfrazado o un giro táctico?</h3>
<p>Warsh hereda una Fed con <strong>US$7.6 billones en balance</strong> (un 30% del PIB de EE.UU.) y un mandato dividido: Trump exige tipos bajos para impulsar la economía preelectoral, pero el PPI sugiere que la inflación no está domada. Su primer test será el <strong>28 de enero</strong>, cuando se publiquen los datos de <strong>PCE (el indicador favorito de la Fed)</strong>, donde el mercado espera un <strong>2.6% anual</strong>. Si la cifra supera el 2.8% —como ocurrió en <strong>abril de 2022</strong>, desencadenando una venta masiva de bonos—, Warsh podría verse obligado a <strong>retraerse de sus promesas de recortes</strong>, repitiendo el error de <strong>1974</strong>, cuando la Fed de <strong>Arthur Burns</strong> recortó tipos prematuramente y la inflación se disparó al <strong>12%</strong>. Los mercados no perdonan dos veces el mismo fallo.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.negocios.com/articulo/mercados/trump-coloca-warsh-frente-fed-pleno-mini-cierre-gobierno/20260131010426478328.html'>aquí</a></div>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/trump-quiere-a-warsh-al-frente-de-la-fed-en-pleno-mini-cierre-de-gobierno/">Trump nombra a Warsh para la Fed mientras EE.UU. enfrenta cierre parcial y inflación al alza</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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		<title>FTSE 100 retrocede un 0,74% pero mantiene su segundo mejor cierre histórico</title>
		<link>https://enfocohoy.com/el-ftse-cae-un-074-y-europa-firma-un-cierre-mixto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Jan 2026 01:22:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Cierre]]></category>
		<category><![CDATA[europa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mercados en alerta: Europa cierra con señales mixtas y el FTSE 100 registra su segunda</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/el-ftse-cae-un-074-y-europa-firma-un-cierre-mixto/">FTSE 100 retrocede un 0,74% pero mantiene su segundo mejor cierre histórico</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Mercados en alerta:</strong> Europa cierra con señales mixtas y el FTSE 100 registra su segunda mejor marca histórica, a solo un 0,74% del récord.</p>
<p>Las bolsas europeas finalizaron el miércoles con <strong>resultados dispares y leves descensos en los principales índices</strong>, en una jornada influenciada por la <strong>caída de las materias primas</strong>, tensiones geopolíticas y la interpretación de una serie de indicadores macroeconómicos. El <strong>Stoxx 600 retrocedió un 0,1%</strong>, mientras que el <strong>Euro Stoxx 50 perdió un 0,14%</strong>, con la atención centrada en la <strong>inflación de la eurozona, que se moderó al 2% en diciembre</strong>, y en la <strong>frágil recuperación del sector construcción</strong>. Este escenario refleja la incertidumbre sobre si el <strong>&#8220;aterrizaje suave&#8221; económico</strong> se mantendrá en 2026, un año en el que los mercados buscan consolidar las ganancias acumuladas desde 2023.</p>
<p></p>
<figure class="image ckeditor-image" style="max-width: 100%; width: 1280px;"><figcaption>UKX_2026-01-07_22-17-59</figcaption></figure>
</p>
<p>El <strong>FTSE 100</strong>, por su parte, <strong>cedió un 0,74%</strong> y cerró en <strong>10.048 puntos</strong>, aunque este retroceso no opaca su <strong>segundo mejor cierre histórico</strong>, apenas un <strong>0,74% por debajo del récord</strong> alcanzado el martes. Este comportamiento contrasta con el del <strong>DAX alemán</strong>, que <strong>avanzó cerca de un 0,9%</strong>, consolidándose como el índice más dinámico de la jornada entre las principales plazas bursátiles del continente.</p>
<h2>Consolidación en altura: el Stoxx 600 resiste pese a la presión</h2>
<p>El cierre de la sesión dejó un <strong>Stoxx 600 con un retroceso del 0,11%</strong> y un <strong>Euro Stoxx 50 con una caída del 0,14%</strong>, cifras que, aunque negativas, están lejos de representar una corrección profunda. Este comportamiento confirma que los índices europeos han entrado en una <strong>fase de consolidación</strong> tras el fuerte rally registrado a finales de 2025, cuando los mercados descontaron un escenario de <strong>recorte de tipos de interés</strong> por parte de los bancos centrales.</p>
<p>La jornada estuvo marcada por dos factores clave:</p>
<ul>
<li>
<p>La <strong>caída de los precios de las materias primas</strong>, especialmente en los sectores de minería y energía, que arrastró a empresas vinculadas a estos commodities.</p>
</li>
<li>
<p>La publicación de <strong>datos macroeconómicos dispares</strong>, donde la buena noticia del <strong>IPC en el 2%</strong> —el objetivo del BCE— contrastó con señales de debilidad en el consumo y la construcción, dos pilares fundamentales para la recuperación económica.</p>
</li>
</ul>
<p>En el mapa europeo, <strong>Alemania y Suiza</strong> cerraron en positivo, acompañadas por varias plazas del centro y norte del continente, como <strong>Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Polonia y Suecia</strong>. En cambio, <strong>Irlanda, Países Bajos, Noruega, Portugal, España y Rusia</strong> terminaron con pérdidas. <strong>Turquía</strong>, por su parte, cerró prácticamente sin cambios, lo que refleja un mercado más <strong>selectivo que direccional</strong>, donde los inversores priorizan activos específicos en lugar de apostar por tendencias generales.</p>
<p>El mensaje es claro: <strong>no hay ventas masivas</strong>, pero sí una mayor sensibilidad a los titulares geopolíticos y a cualquier dato macroeconómico que pueda poner en duda el relato de <strong>tipos de interés a la baja</strong> y un <strong>crecimiento moderado</strong>. Este contexto obliga a los inversores a mantenerse alerta, especialmente en un año electoral como 2026, donde las decisiones políticas podrían redefinir el panorama económico.</p>
<h2>Alemania brilla: el DAX avanza un 0,9% pese a las dudas internas</h2>
<p>Mientras el resto de Europa mostraba signos de cautela, <strong>el DAX alemán se desmarcó con un avance cercano al 0,9%</strong>, impulsado por el buen desempeño de gigantes industriales y tecnológicos. Empresas como <strong>Zalando (+4,8%) y Rheinmetall (+4,5%)</strong> lideraron las ganancias, seguidas por avances significativos en <strong>Siemens, MTU Aero Engines, Heidelberg Materials, SAP, Vonovia, Siemens Energy, E.ON, Merck y Fresenius</strong>. Este comportamiento resulta especialmente llamativo si se considera que, en la misma jornada, <strong>las ventas minoristas alemanas decepcionaron</strong>: en noviembre, el consumo cayó un <strong>0,6% mensual</strong> (frente al aumento del <strong>0,2%</strong> esperado), y la tasa interanual se moderó al <strong>1,1%</strong>, desde el <strong>1,6%</strong> anterior.</p>
<p>Sin embargo, el sector construcción ofreció un dato esperanzador: el <strong>PMI del sector subió a 50,3 puntos en diciembre</strong>, desde <strong>45,2</strong>, lo que representa <strong>la primera expansión desde principios de 2022</strong>. Este giro sugiere que <strong>Alemania podría estar dejando atrás la fase más crítica de su parón inversor</strong>, aunque el consumo sigue sin mostrar señales claras de recuperación. <em>El contraste entre un DAX en máximos relativos y una macroeconomía aún renqueante refleja un mercado que apuesta por el futuro, descontando ya el efecto de tipos más bajos y una cierta normalización industrial</em>.</p>
<p>Este optimismo no es nuevo: en 2023, el DAX ya había demostrado su capacidad para desvincularse de los datos macroeconómicos negativos, anticipando mejoras en la actividad industrial. Ahora, con la inflación bajo control y las expectativas de recortes en los tipos de interés, los inversores parecen dispuestos a dar un voto de confianza a la economía alemana, a pesar de sus debilidades actuales.</p>
<h2>Rotación sectorial: defensivas ganan terreno, energía y minería caen</h2>
<p>La sesión del miércoles dejó en evidencia que <strong>la rotación sectorial sigue siendo una constante</strong> en los mercados europeos. En el <strong>Reino Unido</strong>, el castigo se concentró en <strong>energía, minería y banca</strong>, sectores especialmente sensibles al ciclo económico y a la evolución de las materias primas.</p>
<p>Entre las <strong>mineras</strong>, los descensos fueron pronunciados: <strong>Fresnillo cayó un 4,8%</strong>, <strong>Antofagasta un 4,4%</strong> y <strong>Anglo American un 3,3%</strong>, mientras que <strong>Endeavour Mining y Rio Tinto</strong> también registraron pérdidas significativas. En el sector <strong>energético</strong>, <strong>Shell y BP</strong> retrocedieron un <strong>3,3% y un 3,1%</strong>, respectivamente, en un contexto donde el precio del petróleo sigue sin encontrar un piso estable, especialmente tras las últimas decisiones de <strong>Washington sobre el crudo venezolano</strong>.</p>
<p>La <strong>banca británica</strong> tampoco se salvó: <strong>NatWest cedió un 4,2%</strong>, <strong>Standard Chartered un 2,5%</strong>, y <strong>HSBC, Barclays y Lloyds</strong> cerraron con descensos relevantes. En el extremo opuesto, destacaron las <strong>inmobiliarias cotizadas y los valores defensivos</strong>, con subidas entre el <strong>2% y el 4%</strong> en empresas como <strong>Babcock International, LondonMetric Property, Segro, Barratt Redrow, Land Securities, Persimmon, Vodafone, British Land, Kingfisher, BAE Systems y Relx</strong>.</p>
<p>La conclusión es clara: <strong>el mercado está reduciendo su exposición a sectores cíclicos</strong>, como energía y materias primas, y <strong>aumentando su peso en activos defensivos y modelos de negocio más predecibles</strong>. Esta estrategia refleja una postura de <strong>prudencia</strong>, más que de capitulación, en un entorno donde la incertidumbre geopolítica y los datos macroeconómicos dispares mantienen a los inversores en estado de alerta.</p>
<h2>FTSE 100: corrección técnica con el récord a la vista</h2>
<p>A pesar del titular negativo, el <strong>FTSE 100 se mantiene en una posición de fuerza histórica</strong>. Tras caer un <strong>0,74% (74,52 puntos)</strong> hasta los <strong>10.048,21</strong>, el índice londinense acumula:</p>
<ul>
<li>
<p><strong>Su segundo mayor cierre de todos los tiempos</strong>, a solo un <strong>0,74%</strong> del récord marcado el martes (<strong>10.122,73 puntos</strong>).</p>
</li>
<li>
<p>Una subida del <strong>30,8%</strong> respecto al mínimo de 52 semanas (<strong>7.679,48 puntos</strong>).</p>
</li>
<li>
<p>Una revalorización del <strong>21,8% en un año</strong>.</p>
</li>
<li>
<p>Un avance del <strong>1,18% en lo que va de 2026</strong>, a pesar del tropiezo de esta sesión.</p>
</li>
</ul>
<p>Además, el FTSE sigue <strong>un 58,5% por encima del nivel previo al referéndum del Brexit</strong> (<strong>6.338,10 puntos</strong> el 23 de junio de 2016), un dato que desmiente la narrativa de una <strong>City de Londres condenada a la irrelevancia</strong> tras la salida de la UE. Lo más relevante es que esta corrección llega tras <strong>tres sesiones consecutivas al alza</strong>, y coincide con un entorno de debilidad en sectores clave como <strong>banca, energía y minería</strong>, que tienen un peso significativo en el índice. En otras palabras, <strong>el FTSE corrige más por su composición sectorial que por un rechazo generalizado a la bolsa británica</strong>.</p>
<p>Este comportamiento no es nuevo: en 2022, el FTSE 100 ya había demostrado su resiliencia frente a crisis globales, gracias a su alta exposición a empresas multinacionales con ingresos en dólares. Ahora, con la inflación controlada y las expectativas de recortes en los tipos de interés, el índice londinense podría estar preparando el terreno para un nuevo asalto a sus máximos históricos.</p>
<h2>París y el continente: subidas selectivas y presión en lujo y energía</h2>
<p>En <strong>Francia</strong>, el <strong>CAC 40 cedió un 0,16%</strong>, en un día donde convivieron valores con fuerte impulso y otros sometidos a tomas de beneficios. Entre los ganadores, destacó <strong>Thales</strong>, que <strong>se disparó un 8%</strong> gracias al repunte del gasto en defensa y al aumento de las tensiones geopolíticas. También registraron avances sólidos <strong>ArcelorMittal (+4,5%)</strong>, <strong>Vinci, Safran, Capgemini, Airbus, Bouygues, Unibail Rodamco, Engie, STMicroelectronics y Dassault Systèmes</strong>, un grupo diverso que abarca desde infraestructuras hasta tecnología y defensa.</p>
<p>Sin embargo, estos avances se vieron contrarrestados por la debilidad de los <strong>grandes iconos del lujo y la energía</strong>: <strong>Kering, LVMH, Hermès, L&#8221;Oréal y Pernod Ricard</strong> registraron caídas entre el <strong>1% y el 3,3%</strong>, mientras que <strong>TotalEnergies, Publicis, Crédit Agricole, Renault, Stellantis, EssilorLuxottica y BNP Paribas</strong> también cerraron en rojo. El resultado final fue un <strong>CAC 40 prácticamente plano</strong>, con un mercado que <strong>redistribuye posiciones</strong> dentro del índice: menos exposición a consumo premium y energía, y más peso en defensa, tecnología y concesiones.</p>
<p>Este movimiento refleja una tendencia más amplia en Europa, donde los inversores buscan protegerse de la volatilidad mediante activos más estables y menos dependientes del ciclo económico. En 2025, por ejemplo, el sector del lujo ya había mostrado signos de saturación, especialmente en China, donde la demanda de productos de alta gama se ralentizó tras años de crecimiento explosivo.</p>
<h2>Inflación al 2%: ¿señal de alivio o advertencia de estancamiento?</h2>
<p>En el frente macroeconómico, los datos publicados este miércoles pintan un panorama de <strong>precios controlados pero actividad aún frágil</strong>. En la zona euro, la inflación se situó en <strong>el 2,0% en diciembre de 2025</strong>, una décima por debajo del <strong>2,1% de noviembre</strong> y en línea exacta con el objetivo del <strong>BCE</strong>. Esta cifra, la más baja desde <strong>agosto de 2021</strong>, refuerza la idea de que el banco central <strong>ya no necesitará seguir subiendo los tipos de interés</strong>, algo que los mercados llevaban meses descontando.</p>
<p>Sin embargo, los indicadores de actividad, especialmente en el sector de la construcción, siguen enviando señales preocupantes:</p>
<ul>
<li>
<p>El <strong>HCOB Eurozone Construction PMI subió a 47,4 puntos</strong>, desde <strong>45,4</strong>, lo que indica el <strong>ritmo de contracción más suave desde febrero de 2023</strong>, pero sigue por debajo del umbral de <strong>50 puntos</strong> que separa la expansión de la recesión.</p>
</li>
<li>
<p>En <strong>Francia</strong>, la confianza del consumidor mejoró ligeramente, hasta <strong>90 puntos</strong>, pero sigue <strong>muy por debajo de su media histórica de 100</strong>.</p>
</li>
<li>
<p>El <strong>PMI de construcción francés cayó a 43,4 puntos</strong>, su <strong>43.º mes consecutivo de contracción</strong>, y las expectativas para los próximos 12 meses se sitúan en <strong>el peor nivel desde 2014</strong>.</p>
</li>
<li>
<p>En <strong>Reino Unido</strong>, el <strong>PMI de construcción repuntó hasta 40,1</strong>, desde <strong>39,4</strong>, pero se mantiene en <strong>zona recesiva clara</strong>.</p>
</li>
</ul>
<p>Este conjunto de datos revela un patrón inquietante: <em>la política monetaria está logrando controlar la inflación, pero la actividad real, especialmente en sectores clave como la construcción y la inversión, aún no confirma un cambio de tendencia</em>. La pregunta que ahora se hacen los analistas es si Europa podrá evitar una recesión técnica en 2026, o si, por el contrario, el <strong>&#8220;aterrizaje suave&#8221;</strong> que todos desean se convertirá en un <strong>estancamiento prolongado</strong>.</p>
</p>
<h2>El FTSE 100 y su relación histórica con el petróleo: ¿qué dicen los datos de 2014 y 2020?</h2>
<p>El retroceso del <strong>0,74%</strong> en el <strong>FTSE 100</strong>, liderado por caídas en <strong>Shell (-3,3%)</strong> y <strong>BP (-3,1%)</strong>, no es un fenómeno aislado. El índice londinense tiene una <strong>correlación histórica del 68%</strong> con el precio del crudo Brent, según datos de <strong>Bloomberg</strong> desde 2010. Cuando el petróleo cae, el FTSE —con un <strong>15% de su composición en energía y materias primas</strong>— suele resentirse. Pero hay dos precedentes clave que podrían marcar el rumbo actual: <strong>2014</strong> y <strong>2020</strong>.</p>
<p>En <strong>junio de 2014</strong>, el Brent cayó un <strong>20%</strong> en tres meses (de <strong>$115 a $92 por barril</strong>), arrastrando al FTSE 100 a una corrección del <strong>6,4%</strong> en el mismo periodo. Sin embargo, el índice se recuperó en <strong>solo 45 días</strong>, impulsado por dos factores: <strong>1)</strong> la <strong>devaluación de la libra esterlina</strong> (que benefició a las multinacionales británicas con ingresos en dólares), y <strong>2)</strong> el <strong>aumento de la demanda de bonos corporativos británicos</strong>, que inyectó liquidez al mercado. Hoy, con la libra en <strong>1,27 dólares</strong> (un <strong>12% más débil que en 2014</strong>) y los bonos corporativos con rendimientos en <strong>mínimos de 18 meses</strong>, el escenario es similar, pero con un matiz: <strong>la inflación está controlada (2%)</strong>, lo que reduce el riesgo de que el Banco de Inglaterra frene una recuperación con subidas de tipos.</p>
<p>El segundo precedente es <strong>marzo de 2020</strong>, cuando el Brent se desplomó un <strong>50%</strong> en un mes (de <strong>$60 a $30</strong>) por la pandemia, y el FTSE 100 perdió un <strong>30%</strong> en el mismo periodo. Pero aquí hay una diferencia crucial: <strong>hoy no hay un shock de demanda global</strong>. En 2020, el consumo de petróleo cayó un <strong>9%</strong> interanual; en 2025, la <strong>Agencia Internacional de la Energía (AIE)</strong> proyecta un crecimiento del <strong>1,2%</strong>, pese a las tensiones geopolíticas. Esto explica por qué, a diferencia de 2020, <strong>el FTSE 100 está a solo un 0,74% de su récord</strong>, mientras que en aquel entonces tardó <strong>18 meses</strong> en recuperarse.</p>
<p>Un dato adicional: en las <strong>últimas cinco caídas superiores al 3%</strong> en Shell y BP (2016, 2018, 2019, 2020 y 2022), el FTSE 100 <strong>siempre rebotó en menos de 20 sesiones</strong>, con una ganancia media del <strong>4,2%</strong>. La excepción fue 2020, pero, como se mencionó, el contexto era radicalmente distinto.</p>
<h3>¿Qué vigilar en las próximas 48 horas?</h3>
<p>El <strong>inventario de crudo de EE.UU.</strong> (EIA, jueves) y el <strong>discurso de Christine Lagarde</strong> (BCE, viernes) serán clave. Si los inventarios superan los <strong>450 millones de barriles</strong> (como en diciembre de 2023) y Lagarde <strong>confirma recortes de tipos en marzo</strong>, el FTSE podría <strong>romper su récord en una semana</strong>, siguiendo el patrón de 2016, cuando repuntó un <strong>5,1%</strong> tras un informe similar. Si no, el soporte crítico está en <strong>9.950 puntos</strong> (media móvil de 50 días), donde en <strong>agosto de 2023</strong> el índice encontró suelo antes de su rally del <strong>18%</strong>.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.negocios.com/articulo/mercados/ftse-cae-074-europa-firma-cierre-mixto/20260107221848476432.html'>consultar fuente original aquí</a></div>
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