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	<title>conflicto archivos - En foco Hoy</title>
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	<description>Noticias verificadas al minuto sobre deportes, economía, tecnología y el mundo. Análisis profundos y cobertura de los acontecimientos e impactos que definen nuestro tiempo.</description>
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		<title>Wall Street en caída libre: geopolítica, bancos y petróleo disparan el pánico</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Jan 2026 23:37:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Alerta en los mercados: Wall Street registra su segundo día de caídas consecutivas, con el</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/el-dow-jones-afloja-mientras-el-petroleo-corrige-tras-enfriarse-el-riesgo-de-conflicto-con-iran/">Wall Street en caída libre: geopolítica, bancos y petróleo disparan el pánico</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Alerta en los mercados:</strong> Wall Street registra su segundo día de caídas consecutivas, con el Nasdaq perdiendo <strong>1%</strong> y el S&#038;P 500 retrocediendo <strong>0,5%</strong>, en un contexto de tensiones globales y datos económicos ambiguos.</p>
<p>El miércoles cerró con números rojos en los principales índices bursátiles de EE. UU., profundizando la tendencia negativa iniciada el martes. El <strong>Dow Jones</strong> perdió <strong>42 puntos</strong>, mientras el <strong>rendimiento del bono a 10 años</strong> cayó al <strong>4,14%</strong>, su nivel más bajo en semanas, reflejando la huida de los inversores hacia activos refugio. <strong>Este movimiento defensivo ya se observó en marzo de 2022, cuando la invasión rusa a Ucrania desencadenó una corrección del <strong>12%</strong> en el S&#038;P 500 en solo tres semanas.</strong></p>
<h2>Geopolítica en ebullición: los focos que sacuden a los inversores</h2>
<p>El tablero internacional se ha convertido en el principal motor de la volatilidad. Las declaraciones de <strong>Donald Trump</strong> sobre la posible anexión de <strong>Groenlandia</strong> han escalado las tensiones con <strong>Dinamarca</strong>, obligando a la OTAN a reforzar su presencia militar en el Ártico, donde <strong>Rusia opera 13 bases estratégicas</strong>. Mientras, el conflicto en <strong>Ucrania</strong> se intensifica y <strong>Irán</strong> —cuarto productor de la OPEP con <strong>3,3 millones de barriles diarios</strong>— sigue siendo un polvorín que amenaza con disruptir el <strong>20% del suministro global de crudo</strong> a través del Estrecho de Ormuz.</p>
<p>Este cóctel geopolítico ha disparado la prima de riesgo, llevando a los inversores a refugiarse en bonos del Tesoro. <strong>En 2019, un ataque a instalaciones petroleras saudíes provocó un salto del <strong>15%</strong> en el precio del crudo en solo dos días, seguido de una corrección del <strong>12%</strong> cuando las tensiones amainaron.</strong></p>
<h2>Bancos y tecnología: los sectores que hunden a Wall Street</h2>
<p>Dos pilares del mercado lideraron las caídas: el sector financiero y el tecnológico. <strong>Wells Fargo</strong> se desplomó un <strong>4,6%</strong>, a pesar de superar las expectativas de beneficios, debido a la debilidad en sus ingresos y el temor a un endurecimiento regulatorio. <strong>Bank of America y Citigroup</strong> también registraron pérdidas significativas, agravadas por la propuesta de Trump de limitar los tipos de interés en tarjetas de crédito, lo que añade presión sobre los márgenes bancarios. <strong>En 2018, <strong>Goldman Sachs perdió un 34%</strong> en solo tres meses durante una crisis similar, cuando la guerra comercial entre EE. UU. y China sacudió los mercados.</strong></p>
<p>El <strong>Nasdaq</strong>, dominado por valores tecnológicos y semiconductores, no corrió mejor suerte. <strong>Broadcom, Nvidia y Micron</strong> cayeron tras anunciarse nuevas restricciones de <strong>China</strong> a chips y software de ciberseguridad estadounidenses. <strong>Esta medida reaviva la guerra tecnológica entre Washington y Pekín, que en 2023 costó a las empresas estadounidenses pérdidas estimadas en <strong>US$18.000 millones</strong>.</strong> El índice de software estadounidense cayó un <strong>2,4%</strong> —mínimos de ocho meses—, mientras que el sector de <em>networking</em> perdió un <strong>1,6%</strong>.</p>
<h2>Macro: consumo sólido, inflación controlada… y la Fed en jaque</h2>
<p>En el frente doméstico, los datos macroeconómicos presentan un panorama mixto. Las <strong>ventas minoristas</strong> repuntaron un <strong>0,6% en noviembre</strong> (excluyendo autos, <strong>0,5%</strong>), superando las expectativas y confirmando que el consumo —que representa el <strong>70% del PIB estadounidense</strong>— sigue siendo el motor de la economía. Sin embargo, el índice de precios a la producción (<strong>PPI</strong>) avanzó levemente, sugiriendo que, aunque la inflación persiste, su ritmo se modera. <strong>En 2023, un PPI superior al <strong>0,3% mensual</strong> obligó a la Fed a mantener su postura restrictiva, retrasando los recortes de tipos hasta bien entrado el año.</strong></p>
<p>Este escenario de <strong>&#8220;ventas robustas + inflación contenida&#8221;</strong> refuerza la idea de una <strong>Reserva Federal en pausa</strong>, sin urgencia para subir tipos pero tampoco con motivos claros para recortarlos pronto. Los últimos datos de <strong>PIB</strong>, que muestran un crecimiento del <strong>2,5% anualizado en el tercer trimestre</strong>, complican aún más un giro <em>dovish</em> rápido. <strong>Los inversores ahora descuentan que la Fed mantendrá los tipos en el rango <strong>5,25–5,50%</strong> al menos hasta mediados de 2025, un nivel no visto desde 2001.</strong></p>
<h2>Petróleo: de la euforia al batacazo en menos de 24 horas</h2>
<p>El mercado del crudo vivió un giro radical. Tras cinco sesiones al alza —impulsadas por el temor a una escalada militar en <strong>Irán</strong>—, el <strong>West Texas Intermediate (WTI)</strong> cerró por debajo de los <strong>61 dólares por barril</strong>. El detonante fue un cambio de tono de Trump, quien sugirió que las ejecuciones de manifestantes en Irán se habrían detenido, reduciendo las expectativas de un conflicto inminente. <strong>La prima geopolítica incorporada al precio se evaporó, recordando al movimiento de <strong>septiembre de 2019</strong>, cuando un ataque a instalaciones saudíes disparó el crudo un <strong>15%</strong> en dos días, solo para corregir un <strong>12%</strong> en la semana siguiente.</strong></p>
<p>La volatilidad en el petróleo sigue siendo un termómetro de los riesgos geopolíticos. <strong>Irán, con su capacidad para alterar el suministro global, sigue en el punto de mira de los inversores, especialmente tras el aumento de su producción a <strong>3,3 millones de barriles diarios</strong> en 2024.</strong></p>
<h2>Sanidad: la bomba fiscal que nadie ve venir</h2>
<p>Mientras los mercados analizan titulares geopolíticos y resultados empresariales, un dato pasa desapercibido pero es crítico: el <strong>gasto sanitario en EE. UU.</strong> alcanzó los <strong>5,3 billones de dólares en 2024</strong>, un aumento del <strong>7,2%</strong> respecto a 2023. Esto ya representa el <strong>18% del PIB</strong>, muy por encima del <strong>17,7%</strong> del año anterior y del <strong>16,8%</strong> registrado en 2018. <strong>Desde 2010, el gasto en salud ha crecido un <strong>80%</strong>, mientras el PIB lo hizo solo un <strong>50%</strong>.</strong></p>
<p>Detrás de este salto están el incremento de afiliados a seguros médicos, un uso más intenso de servicios —especialmente en pólizas privadas— y el fin de las políticas excepcionales de la era COVID, que dispararon los costes administrativos de <strong>Medicare y Medicaid</strong>. <strong>Los precios hospitalarios subieron un <strong>5,7% en 2024</strong>, su mayor alza desde 2007.</strong> Además, la expansión del <strong>Obamacare</strong>, con un <strong>30% más de inscripciones</strong> en los planes del ACA, ha ampliado la cobertura pero también la factura total. <strong>El déficit fiscal de EE. UU. superó el <strong>6% del PIB</strong> en 2023, y los analistas advierten que, sin cambios, podría alcanzar el <strong>8% en 2026</strong>.</strong></p>
<h2>¿Corrección técnica o el inicio de algo peor?</h2>
<p>El balance de la sesión refleja nerviosismo, no pánico. Los índices corrigieron desde máximos históricos recientes, con el <strong>S&#038;P 500</strong> aún cerca de sus techos, pero el tono ha virado hacia la prudencia. La combinación de tensiones geopolíticas (Groenlandia, Irán, Ucrania), presión sobre bancos y tecnológicas, y un gasto sanitario desbocado dibuja un escenario donde los inversores empiezan a cuestionar <strong>cuánto margen queda para seguir subiendo sin un ajuste más pronunciado</strong>.</p>
<p>La pregunta clave ahora es: <strong>¿Estamos ante el inicio de una corrección técnica o solo un respiro en un mercado que sigue cotizando a <strong>21 veces</strong> sus beneficios futuros, muy por encima de su media histórica de 16?</strong> La última vez que el S&#038;P 500 cotizó a estos niveles fue en <strong>2021</strong>, justo antes de una caída del <strong>10%</strong>.</p>
<h2>El fantasma de 2018: cuando la geopolítica y los bancos hundieron el S&#038;P un 19%</h2>
<p>La combinación actual de tensiones geopolíticas, debilidad bancaria y volatilidad en el petróleo tiene un eco inquietante: <strong>octubre de 2018</strong>, cuando el S&#038;P 500 cayó un <strong>19% en solo tres meses</strong>. Entonces, el detonante fue la guerra comercial entre <strong>EE. UU. y China</strong> (con aranceles del <strong>25%</strong> a <strong>US$200.000 millones</strong> en bienes chinos), sumada a la crisis de los <em>junk bonds</em> y el colapso del <strong>petróleo Brent</strong> —que pasó de <strong>US$86</strong> a <strong>US$50</strong> en dos meses—. Los bancos lideraron las caídas: <strong>Goldman Sachs perdió un 34%</strong> en ese trimestre, mientras el sector financiero del S&#038;P retrocedió un <strong>15%</strong>.</p>
<p>El paralelo con 2024 es revelador. En 2018, la Fed seguía subiendo tipos (llevándolos al <strong>2,5%</strong>, desde el <strong>1,75%</strong> inicial), pese a las señales de desaceleración. Hoy, aunque la Fed está en pausa, el mercado descuenta que <strong>el <strong>5,5%</strong> actual se mantendrá hasta 2025</strong>, un escenario que entonces no existió. Otra diferencia clave: en 2018, el gasto sanitario representaba el <strong>16,8% del PIB</strong> (frente al <strong>18%</strong> actual), y el déficit fiscal era del <strong>3,8%</strong> (hoy roza el <strong>6%</strong>). <strong>El S&#038;P tardó seis meses en recuperarse, pero lo hizo tras un giro <em>dovish</em> de la Fed en enero de 2019.</strong></p>
<table style="border:1px solid #e63946; box-shadow: 2px 2px 5px rgba(230,57,70,0.2);" cellpadding="8">
<thead>
<tr>
<th><strong>Indicador</strong></th>
<th><strong>2018 (crisis)</strong></th>
<th><strong>2024 (actual)</strong></th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td><strong>Caída máxima S&#038;P 500</strong></td>
<td>19% (oct-dic)</td>
<td>3,2% (últimos 5 días)</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Tipos de interés Fed</strong></td>
<td>2,5% (en alza)</td>
<td>5,5% (en pausa)</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Petróleo (WTI)</strong></td>
<td>US$50 (desde US$86)</td>
<td>US$61 (tras +8% en una semana)</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Gasto sanitario (% PIB)</strong></td>
<td>16,8%</td>
<td>18%</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Déficit fiscal (% PIB)</strong></td>
<td>3,8%</td>
<td>6% (proyección 2024)</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<h3>¿Repetirá la Fed el error de 2018?</h3>
<p>En 2018, la Reserva Federal <strong>subestimó el impacto de la guerra comercial</strong> y mantuvo su hoja de ruta de alzas hasta que el mercado colapsó. Hoy, el riesgo no es solo China, sino un <strong>frente multipolar</strong>: Irán (con capacidad para cortar el <strong>20% del suministro global de crudo</strong>), la <strong>OTAN en el Ártico</strong> (donde Rusia tiene <strong>13 bases militares</strong>), y un <strong>sector bancario con márgenes comprimidos</strong> por regulaciones pendientes. <strong>Si el PPI de diciembre supera el <strong>0,3% mensual</strong> —algo que no ocurre desde mayo—, la Fed podría verse forzada a actuar, pero esta vez sin margen para recortes.</strong> Los <em>futures</em> ya descuentan una probabilidad del <strong>65%</strong> de que los tipos se mantengan en 2025, pero el mercado olvida que, en 2018, <strong>el primer recorte llegó cuando el S&#038;P ya había caído un <strong>12%</strong>.</strong></p>
<p>¿Están los inversores preparados para un escenario donde la historia no se repita, pero rime con más volatilidad y menos herramientas de la Fed para contenerla?</p>
<h2>El precedente de 2011: cuando el petróleo y la deuda europea hundieron Wall Street en un 21%</h2>
<p>Mientras los analistas comparan la actual corrección con la crisis de <strong>2018</strong>, hay un episodio histórico aún más revelador: <strong>agosto de 2011</strong>, cuando el <strong>S&#038;P 500 cayó un 21% en solo 17 sesiones</strong>, su peor desempeño desde la crisis financiera de 2008. El detonante entonces fue una combinación letal: <strong>el recorte de la calificación crediticia de EE. UU. por Standard &#038; Poor’s (de AAA a AA+)</strong> —algo que hoy parece impensable pero que en 2011 sacudió la confianza global— y un salto del <strong>28%</strong> en el precio del <strong>Brent</strong> en tres meses, impulsado por la <strong>Primavera Árabe</strong> y el cierre temporal del <strong>Estrecho de Ormuz</strong> tras ejercicios militares de Irán. <strong>El WTI superó los <strong>US$110 por barril</strong>, un nivel que hoy —con el crudo a US$61— parece lejano, pero que entonces comprimió los márgenes corporativos y disparó los costes logísticos.</strong></p>
<p>El paralelo con 2024 es inquietante. En 2011, como ahora, la <strong>Reserva Federal</strong> mantenía una postura de <em>wait-and-see</em>, con tipos en el <strong>0,25%</strong> (mínimos históricos), pero el mercado castigó la falta de acción ante riesgos geopolíticos. <strong>Los bancos lideraron las caídas: <strong>Bank of America perdió un 40% en un mes</strong>, <strong>Citigroup un 35%</strong>, y el sector financiero del S&#038;P retrocedió un <strong>27%</strong> en el trimestre.</strong> Hoy, con los tipos en <strong>5,5%</strong> y los balances bancarios más expuestos a créditos corporativos (especialmente en energía y <em>commercial real estate</em>), una escalada en Irán o un error de cálculo en la política monetaria podrían desencadenar un efecto dominó similar. <strong>En 2011, el <strong>VIX</strong> —índice de volatilidad— se disparó a <strong>48 puntos</strong> (hoy está en 22), y el <strong>oro</strong> alcanzó récords de <strong>US$1.900 la onza</strong>, algo que solo se repitió en 2020, durante el inicio de la pandemia.</strong></p>
<p>Hay una diferencia clave: en 2011, el <strong>gasto sanitario</strong> representaba el <strong>16,3% del PIB</strong> (frente al <strong>18%</strong> actual), y el déficit fiscal era del <strong>8,5%</strong> (hoy ronda el 6%, pero con una deuda total que supera el <strong>120% del PIB</strong>, frente al <strong>98%</strong> de entonces). <strong>Esto significa que, hoy, EE. UU. tiene menos margen fiscal para estimular la economía en caso de crisis.</strong> Además, en 2011, China crecía al <strong>9,5% anual</strong> y era un motor de demanda global; en 2024, su economía avanza al <strong>4,5%</strong>, con un sector inmobiliario en crisis y tensiones comerciales sin resolver.</p>
<h3>¿Podría el oro volver a ser el refugio estrella?</h3>
<p>En 2011, el metal precioso fue el activo que mejor desempeño tuvo, revalorizándose un <strong>25%</strong> en seis meses. Hoy, con los tipos reales positivos (gracias a la inflación contenida) y un dólar fuerte, el oro cotiza cerca de los <strong>US$2.000</strong>, pero lejos de los máximos de <strong>US$2.400</strong> alcanzados en 2020. <strong>Si la geopolítica se recalienta —especialmente con Irán— y la Fed se ve obligada a mantener tipos altos, los inversores podrían repetir la jugada de 2011: vender acciones y bonos corporativos para refugiarse en oro y bonos del Tesoro a largo plazo.</strong> El riesgo ahora es que, a diferencia de entonces, <strong>la deuda global ha crecido un <strong>60%</strong> desde 2011 (de <strong>US$140 billones</strong> a <strong>US$307 billones</strong> en 2024, según el IIF), lo que limita la capacidad de los bancos centrales para inyectar liquidez sin generar inflación.</strong> La pregunta no es si habrá volatilidad, sino <strong>qué activo resistirá cuando los refugios tradicionales —como los bonos— ya no ofrezcan rendimientos reales atractivos.</strong></p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.negocios.com/articulo/mercados/dow-jones-afloja-mientras-petroleo-corrige-enfriarse-riesgo-conflicto-iran/20260115002120476915.html'>consultar fuente original aquí</a></div>
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