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	<title>CONSUMER archivos - En foco Hoy</title>
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	<description>Noticias verificadas al minuto sobre deportes, economía, tecnología y el mundo. Análisis profundos y cobertura de los acontecimientos e impactos que definen nuestro tiempo.</description>
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	<title>CONSUMER archivos - En foco Hoy</title>
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		<title>&#8220;Sin chips, no hay futuro&#8221;: Lenovo lanza alerta máxima hasta 2024 y revive el fantasma de 2011</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Feb 2026 20:26:33 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Colapso tecnológico: La escasez de chips paralizará la industria hasta fin de 2024, con alzas</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/lenovo-advierte-que-la-crisis-de-chips-de-memoria-durara-todo-el-ano/">&#8220;Sin chips, no hay futuro&#8221;: Lenovo lanza alerta máxima hasta 2024 y revive el fantasma de 2011</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Colapso tecnológico:</strong> La escasez de chips paralizará la industria hasta fin de 2024, con alzas de precios y riesgos de desabastecimiento global.</p>
<p>Lenovo Group Ltd. activó este jueves una <strong>alerta sin precedentes</strong>: el <strong>desabastecimiento de memorias</strong> que asfixia al sector tecnológico se extenderá <strong>hasta diciembre de 2024</strong>, según confirmó su CEO, <strong>Yang Yuanqing</strong>, en declaraciones exclusivas a Bloomberg. La multinacional china —líder en PCs con <strong>US$22.200 millones</strong> en ingresos trimestrales— ya registra el impacto: sus <strong>ganancias netas se desplomaron un 21%</strong> en el último trimestre, arrastrando una <strong>devaluación del 4,7% en sus acciones</strong>. El detonante: los costos de memoria se dispararon entre <strong>40% y 50%</strong> en solo tres meses, con proyecciones de <strong>duplicarse en 2024</strong>. <strong>El escenario supera la crisis de 2021</strong>, cuando la falta de semiconductores generó pérdidas globales por <strong>US$240.000 millones</strong> (Accenture), pero esta vez el golpe podría ser <strong>tres veces más profundo</strong> por la demanda de IA.</p>
<p>El crecimiento de Lenovo —superior a las expectativas— no logró compensar la <strong>presión sobre los márgenes</strong>. Yang Yuanqing advirtió que este <strong>&#8220;desequilibrio estructural&#8221;</strong> entre oferta y demanda no es temporal, sino un desafío de largo plazo que ya golpea a fabricantes, distribuidores y consumidores. <strong>En 2023, la industria de semiconductores enfrentó 12 meses consecutivos de contracción en chips de memoria</strong> (SIA), algo no visto desde la <strong>crisis financiera de 2008</strong>, cuando la producción se desplomó un <strong>15%</strong> y gigantes como Intel recortaron <strong>10.000 empleos</strong>. <strong>La diferencia hoy: la inteligencia artificial (IA) está acaparando los recursos</strong>, dejando a sectores como el automotriz con <strong>menos del 40% del suministro habitual</strong>. <strong>Tesla ya anunció retrasos en su Cybertruck por esta razón, afectando 50.000 unidades previstas para 2024.</strong></p>
<h2>IA vs. electrónica: la batalla que está redefiniendo la industria</h2>
<p>Paradójicamente, el mercado de PCs mostró un <strong>repunte del 9,6%</strong> en el último trimestre (IDC), impulsado por ventas navideñas y pedidos anticipados ante las alzas de precios. Lenovo, junto a <strong>HP Inc.</strong> (crecimiento de dos dígitos) y <strong>Dell</strong>, capitalizó esta demanda. Pero el auge de la <strong>IA está agravando la escasez</strong>: los chips de memoria se redirigen a servidores, reduciendo el stock para dispositivos tradicionales. <strong>En 2023, la demanda de chips para IA creció un 120%</strong> (Gartner), dejando a sectores como el automotriz —que ya enfrenta retrasos— con <strong>menos del 40% de su suministro habitual</strong>. <strong>Tesla pospuso la producción de 50.000 unidades de su Cybertruck en 2024 por falta de semiconductores, una cifra que equivale al 20% de su meta anual.</strong></p>
<p>Las empresas con mayor poder de negociación, como Lenovo, tienen una ventaja: pueden <strong>priorizar pedidos</strong>. Su división de <strong>soluciones de infraestructura</strong> (servidores y hardware) facturó <strong>US$5.200 millones</strong> en el último trimestre —<strong>31% más</strong> que en 2022—, gracias a su apuesta por la IA. <strong>Lenovo invirtió US$1.500 millones en 2023 para expandir su producción de servidores</strong>, una decisión que hoy le permite competir frente a rivales como Huawei, que en 2022 perdió un <strong>30% de su cuota en Europa</strong> por restricciones geopolíticas. Mientras, gigantes como <strong>Nvidia</strong> —cuyas acciones subieron un <strong>239% en 2023</strong>— y <strong>TSMC</strong> mantienen optimismo, pero los expertos advierten: <strong>el 68% de los ejecutivos del sector teme una burbuja en la IA</strong> (KPMG). <strong>&#8220;No todos los proyectos serán viables&#8221;, alertó Lisa Su, CEO de AMD, en el CES 2024.</strong> En 2023, el <strong>35% de las startups de IA en Silicon Valley quebraron antes de monetizar</strong> (CB Insights), frente al 30% de 2022.</p>
<h2>Del servidor a tu bolsillo: el costo oculto de la escasez</h2>
<p>La crisis no solo encarece los componentes para las empresas, sino que <strong>traslada los costos a los consumidores</strong>. Un informe de Counterpoint Research estima que el precio de una laptop promedio podría aumentar entre <strong>US$50 y US$120</strong> en 2024, mientras que los servidores para empresas verán alzas de hasta <strong>15%</strong>. En <strong>Latinoamérica</strong>, donde el <strong>43% de las pymes</strong> depende de equipos importados (CAF), el golpe será más duro. <strong>En Argentina y Brasil, los aranceles superan el 35%, y los dispositivos podrían encarecerse hasta un 50%</strong> (Cámara Argentina de Informática). <strong>En México, el 70% de las importaciones de chips provienen de Asia, lo que añade un riesgo adicional por tensiones en el Estrecho de Taiwán.</strong></p>
<p>Lenovo ya acumula inventario de memorias para amortiguar el impacto, estrategia que también adoptaron <strong>Samsung</strong> —que lanzó su chip <strong>HBM4</strong> para IA— y <strong>SK Hynix</strong>. Pero persiste una pregunta clave: <strong>¿Podrá la industria evitar un colapso como el de 2018</strong>, cuando la sobreoferta de memorias provocó una caída del <strong>30% en los precios</strong> y <strong>50.000 despidos</strong> en Corea del Sur y Taiwán (OIT)? <strong>Aquel año, Micron recortó un 15% de su planta global, y empresas como Western Digital registraron pérdidas netas por primera vez en una década.</strong> <strong>En 2019, el exceso de inventario llevó a Samsung a reducir su producción de memorias en un 10%, con pérdidas de US$2.300 millones en un solo trimestre.</strong></p>
<h2>2018 vs. 2024: ¿se repiten los errores del pasado?</h2>
<p>La advertencia de Lenovo revive el fantasma de <strong>2018</strong>, cuando un exceso de producción de memorias DRAM y NAND derivó en un derrumbe de precios. Entre el segundo trimestre de 2018 y el primero de 2019, el valor de estos componentes se desplomó <strong>hasta un 30%</strong> (TrendForce). <strong>Samsung Electronics</strong> reportó una <strong>caída del 56% en sus ganancias operativas</strong> en semiconductores, mientras que <strong>SK Hynix</strong> recortó su producción en un <strong>10%</strong> y despidió a <strong>1.200 empleados</strong>. El origen: una <strong>sobreinversión masiva</strong> entre 2016-2017, cuando los fabricantes expandieron capacidad sin anticipar la ralentización. Para 2018, la oferta superó la demanda en un <strong>22%</strong> (SIA).</p>
<p>Hoy, el escenario es distinto pero igualmente crítico: <strong>la IA generativa consume hasta 5 veces más memoria</strong> que los sistemas tradicionales (OpenAI), y el <strong>60% de los chips de Samsung</strong> ya se destinan a servidores de IA (vs. 25% en 2020). <strong>Analistas de Goldman Sachs advierten que, si la demanda de IA se estabiliza antes de que la producción se recupere, podríamos ver un efecto rebote: una sobreoferta repentina que derive en una caída libre de precios, como en 2018.</strong> Morgan Stanley predice una caída del <strong>40% en menos de un año</strong>. <strong>¿Están las empresas preparadas? En 2020, TSMC ya advirtió que la concentración de la producción en Asia era un riesgo, pero hoy el 90% de los chips avanzados siguen fabricándose en Corea del Sur, Taiwán y Japón.</strong></p>
<h2>Corea del Sur y Taiwán: el epicentro de una guerra por los chips</h2>
<p>Mientras Lenovo alerta sobre la escasez global, <strong>Corea del Sur</strong> y <strong>Taiwán</strong> —que concentran el <strong>70% de la producción mundial de semiconductores</strong> (SIA 2023)— enfrentan un dilema sin precedentes. En <strong>2023, Taiwán exportó el 63% de sus chips avanzados a centros de datos</strong> (vs. 38% en 2021), según su Ministerio de Economía, mientras que Corea del Sur redujo en un <strong>15%</strong> el suministro a fabricantes como <strong>LG</strong> y <strong>Sony</strong> para priorizar pedidos de <strong>Nvidia</strong> y <strong>Microsoft</strong>.</p>
<p>El conflicto tiene raíces históricas. En <strong>2019</strong>, Japón impuso restricciones a Corea del Sur, y la producción de chips cayó un <strong>8% en tres meses</strong> (IHS Markit). Hoy, <strong>Samsung</strong> —responsable del <strong>35% del mercado global de memorias DRAM</strong>— reasignó el <strong>40% de su línea en Pyeongtaek</strong> (la fábrica más grande del mundo) a módulos <strong>HBM3</strong> para IA, dejando a Lenovo y Acer con cuotas reducidas. <strong>SK Hynix</strong>, que en 2020 destinaba el <strong>70% de su producción</strong> a móviles, hoy prioriza a clientes como <strong>Amazon Web Services</strong>, que triplicó sus pedidos de chips de alta capacidad en el último año.</p>
<p>La tensión escaló en enero de 2024, cuando Corea del Sur anunció un <strong>paquete de US$19.000 millones</strong> en subsidios para chips de IA, medida que Taiwán respondió con una inversión récord de <strong>US$32.000 millones</strong>. La guerra ya no es comercial: es una <strong>carrera por la soberanía tecnológica</strong> donde los perdedores podrían ser los sectores tradicionales. <strong>En 2023, la electrónica de consumo registró una caída del 12% en ventas globales</strong> (Statista).</p>
<table style="border:1px solid #e63946; box-shadow: 2px 2px 5px rgba(230,57,70,0.2);" cellpadding="8">
<thead>
<tr>
<th><strong>País</strong></th>
<th><strong>Cuota global (2023)</strong></th>
<th><strong>% reasignado a IA (2023 vs. 2021)</strong></th>
<th><strong>Inversión 2024</strong></th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td>Corea del Sur</td>
<td><strong>42%</strong></td>
<td><strong>+28% (de 12% a 40%)</strong></td>
<td><strong>US$19.000 millones</strong></td>
</tr>
<tr>
<td>Taiwán</td>
<td><strong>28%</strong></td>
<td><strong>+35% (de 15% a 50%)</strong></td>
<td><strong>US$32.000 millones</strong></td>
</tr>
<tr>
<td>Japón</td>
<td><strong>10%</strong></td>
<td><strong>+12% (de 5% a 17%)</strong></td>
<td><strong>US$6.800 millones</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<h2>El fantasma de 2011: cuando un terremoto paralizó el 25% de la producción mundial</h2>
<p>La crisis actual evoca un precedente aún más dramático: <strong>el terremoto de Tōhoku (Japón) en marzo de 2011</strong>, que paralizó el <strong>25% de la producción global de chips</strong> en 72 horas. El desastre dañó fábricas clave de <strong>Renesas Electronics</strong> —que fabricaba el <strong>40% de los microcontroladores para automóviles del mundo</strong>— y de <strong>Toshiba</strong>, que perdieron el <strong>30% de su capacidad</strong> durante seis meses. El resultado: un <strong>déficit de 5 millones de vehículos en 2011</strong> (JAMA), con pérdidas de <strong>US$210.000 millones</strong> para la industria global.</p>
<p><strong>Renesas tardó nueve meses en recuperar su producción al 100%</strong>, y sus acciones cayeron un <strong>18% en una semana</strong>. Pero el impacto más duradero fue en la <strong>cadena de suministro</strong>: <strong>Toyota suspendió la producción en 12 plantas</strong> durante dos semanas, y <strong>General Motors recortó su producción en América del Norte en un 15%</strong>. La lección —<strong>la concentración geográfica es un riesgo sistémico</strong>— parece olvidada: <strong>Corea del Sur y Taiwán aún concentran el 70% de la fabricación</strong> (SIA 2023). <strong>¿Qué pasaría si un conflicto en el Estrecho de Taiwán —por donde transita el 60% del tráfico marítimo de chips— bloqueara las exportaciones durante 30 días?</strong> Según Rand Corporation (2023), esto podría generar <strong>pérdidas de US$1 billón</strong> en el primer año, con <strong>paralización del 80% de las líneas de ensamblaje global</strong>.</p>
<p><strong>¿Estamos al borde de un colapso que redefinirá la industria tecnológica, o esta crisis acelerará la búsqueda de alternativas?</strong> Mientras los gigantes pelean por los chips de IA, sectores como el automotriz, la electrónica de consumo y hasta la medicina —que depende de equipos con semiconductores— enfrentan un futuro incierto. <strong>Lenovo ya dio la voz de alarma. ¿Quién escuchará?</strong></p>
<h2>El precedente de 2011 que Lenovo no quiere repetir</h2>
<p>Cuando <strong>Yang Yuanqing</strong> advierte sobre un &#8220;desequilibrio estructural&#8221; hasta 2024, no solo habla de cifras, sino de un <strong>riesgo sistémico</strong> que la industria ya vivió —y pagó caro—. El <strong>terremoto de Tōhoku (Japón, 11 de marzo de 2011)</strong>, de magnitud <strong>9.0</strong>, no solo causó <strong>15.899 muertes</strong>, sino que <strong>paralizó el 25% de la producción global de semiconductores</strong> en menos de una semana. El epicentro estaba a solo <strong>130 km de Hitachinaka</strong>, donde <strong>Renesas Electronics</strong> —en ese momento proveedor del <strong>40% de los microcontroladores para automóviles del mundo</strong>— vio cómo sus fábricas <strong>quedaban bajo 1,5 metros de agua</strong>. La planta de <strong>Naka</strong>, responsable del <strong>30% de la producción de chips para Toyota y Nissan</strong>, tardó <strong>nueve meses en operar al 100%</strong>.</p>
<p>Las consecuencias fueron inmediatas y brutales: <strong>Toyota suspendió la producción en 12 plantas</strong> (Japón, EE.UU. y Tailandia) durante <strong>dos semanas</strong>, perdiendo <strong>150.000 unidades de producción</strong>. <strong>General Motors recortó su ensamblaje en América del Norte en un 15%</strong>, y <strong>Honda redujo su producción global en un 50%</strong> durante abril de 2011. El costo total para la industria automotriz superó los <strong>US$210.000 millones</strong>, según la <strong>Japan Automobile Manufacturers Association (JAMA)</strong>. Pero el golpe más duradero fue en los precios: los chips para automóviles se <strong>encarecieron un 300%</strong> en seis meses, y empresas como <strong>Freescale Semiconductor</strong> (ahora NXP) reportaron <strong>pérdidas trimestrales récord de US$438 millones</strong>.</p>
<p>Hoy, la situación tiene ecos inquietantes. <strong>Corea del Sur y Taiwán concentran el 70% de la producción global</strong> (SIA 2023), y un <strong>60% de los chips avanzados</strong> pasan por el <strong>Estrecho de Taiwán</strong>, una zona de <strong>alta tensión geopolítica</strong>. Según un informe de <strong>Rand Corporation (2023)</strong>, un bloqueo de <strong>30 días</strong> en esa ruta generaría:</p>
<ul>
<li><strong>Pérdidas de US$1 billón</strong> en el primer año para la economía global.</li>
<li><strong>Paralización del 80% de las líneas de ensamblaje</strong> de electrónica y automóviles.</li>
<li><strong>Aumentos del 400% en los precios de memorias DRAM</strong> (similar a 2011, pero en escala global).</li>
<li><strong>Un desabastecimiento de equipos médicos</strong>, que dependen de chips para resonancias magnéticas y monitores, afectando a más de <strong>200 millones de pacientes</strong> en tratamiento crónico (OMS 2023).</li>
</ul>
<p>En 2011, la industria tardó <strong>18 meses en estabilizarse</strong>. Hoy, con la <strong>IA acaparando el 60% de los chips avanzados</strong> (vs. 15% en 2020) y <strong>Lenovo advirtiendo sobre un colapso hasta 2024</strong>, la pregunta no es *si* habrá un nuevo shock, sino <strong>qué lo detonará</strong>: ¿un conflicto en Taiwán, un ciberataque a TSMC, o simplemente la <strong>incapacidad de la oferta para seguir el ritmo de la IA</strong>?</p>
<h3>2024: ¿El año en que la historia se repite con peores números?</h3>
<p>En 2011, el mundo dependía de <strong>Japón para el 20% de los semiconductores</strong>. Hoy, <strong>Corea del Sur y Taiwán controlan el 70%</strong>, y <strong>China —que importa el 85% de sus chips— ya anunció un plan de US$143.000 millones</strong> para reducir esa dependencia. Pero incluso con esa inversión, <strong>el 90% de los chips avanzados (menores a 10 nm) siguen fabricándose en Asia</strong>. Si en 2011 un <strong>terremoto bastó para paralizar la industria</strong>, hoy un <strong>conflicto bélico, un ataque informático o una sequía</strong> (Taiwán depende de agua ultra-pura para fabricar chips) podrían tener efectos <strong>cinco veces más devastadores</strong>. <strong>Yang Yuanqing lo sabe</strong>: en 2011, Lenovo perdió <strong>US$120 millones</strong> por la escasez post-terremoto. Ahora, con la IA en juego, las cifras podrían ser <strong>astronómicas</strong>.</p>
<p><strong>¿Qué pasará cuando la demanda de IA choque con la realidad de una cadena de suministro al límite?</strong> La advertencia de Lenovo no es solo un llamado a la precaución, sino un recordatorio de que, en la era de la inteligencia artificial, <strong>la dependencia de un puñado de fábricas en Asia podría ser la mayor vulnerabilidad tecnológica del siglo XXI.</strong></p>
<h2>El plan de emergencia de Europa: ¿Puede el &#8216;Chips Act&#8217; evitar otro 2011?</h2>
<p>Mientras Lenovo alerta sobre un colapso global, <strong>Europa avanza en silencio con un proyecto que podría redefinir el mapa de los semiconductores</strong>: el <strong>&#8216;European Chips Act&#8217;</strong>, aprobado en <strong>abril de 2023</strong> con un presupuesto de <strong>€43.000 millones</strong> (US$46.800 millones). El objetivo es claro: reducir la dependencia de Asia —que hoy controla el <strong>90% de los chips avanzados</strong>— y evitar un escenario como el de <strong>2011</strong>, cuando el terremoto de Japón paralizó el <strong>25% de la producción mundial</strong> en 72 horas. Pero, ¿puede Europa competir con gigantes como <strong>TSMC</strong> o <strong>Samsung</strong>?</p>
<p>El plan europeo ya tiene <strong>tres pilares concretos en marcha</strong>:</p>
<ol>
<li><strong>STMicroelectronics e Infineon</strong> (Alemania) están construyendo una <strong>fábrica de 300 mm en Dresde</strong> (inversión: <strong>€5.000 millones</strong>), que producirá chips para <strong>automoción e industria</strong> desde <strong>2027</strong>. Será la primera planta europea en fabricar semiconductores en <strong>tecnología de 28 nm</strong>, clave para reducir la dependencia de Taiwán.</li>
<li><strong>Intel</strong> invirtió <strong>€33.000 millones</strong> en <strong>Magdeburgo (Alemania)</strong> para una megafábrica que, desde <strong>2025</strong>, fabricará chips de <strong>2 nm</strong> (los más avanzados hoy son de <strong>3 nm</strong>, como los de Apple). El problema: <strong>solo cubrirá el 10% de la demanda europea</strong>, según la Comisión Europea.</li>
<li><strong>ASML (Países Bajos)</strong>, única empresa del mundo que produce <strong>máquinas de litografía extrema (EUV)</strong> —esenciales para chips avanzados—, recibió <strong>€2.500 millones</strong> para duplicar su producción. Sin estas máquinas (cada una cuesta <strong>US$200 millones</strong>), ni TSMC ni Samsung podrían fabricar sus chips más potentes.</li>
</ol>
<p>Sin embargo, Europa enfrenta <strong>dos obstáculos críticos</strong>:</p>
<ul>
<li><strong>El tiempo</strong>: Las fábricas de <strong>Intel y STMicroelectronics</strong> no estarán a pleno rendimiento hasta <strong>2027-2028</strong>, mientras la crisis de Lenovo golpea <strong>ya</strong>. En <strong>2011</strong>, la recuperación tomó <strong>18 meses</strong>; hoy, con la IA acaparando recursos, el margen es aún más ajustado.</li>
<li><strong>La competencia asiática</strong>: <strong>Corea del Sur</strong> destinó <strong>US$19.000 millones</strong> en 2024 solo a chips de IA, y <strong>Taiwán</strong> respondió con <strong>US$32.000 millones</strong>. Mientras, <strong>China</strong> —que importa el <strong>85% de sus semiconductores</strong>— planea ser <strong>autosuficiente en un 70% para 2025</strong> con un fondo de <strong>US$143.000 millones</strong>.</li>
</ul>
<p>El <strong>&#8216;Chips Act&#8217; europeo</strong> también incluye un <strong>fondo de emergencia de €1.300 millones</strong> para casos como el de <strong>2011</strong>, cuando <strong>Renesas</strong> (Japón) tardó <strong>nueve meses</strong> en recuperar su producción. Pero hay un detalle clave: <strong>el 60% de los chips europeos se usan en automoción</strong>, un sector que ya sufre retrasos. <strong>Volkswagen</strong>, por ejemplo, perdió <strong>€2.000 millones</strong> en 2021 por falta de semiconductores, y en <strong>2023</strong> tuvo que <strong>reducir turnos en 4 plantas</strong> por el mismo motivo. Si la escasez se agrava, <strong>Europa podría repetir el error de 2018</strong>, cuando la sobreproducción de memorias derivó en una caída del <strong>30% en los precios</strong> y <strong>50.000 despidos</strong> en Asia.</p>
<h3>2024: ¿Europa salvadora o espectadora?</h3>
<p>El <strong>&#8216;Chips Act&#8217; europeo</strong> es la apuesta más ambiciosa desde los <strong>años 80</strong>, cuando <strong>Philips y Siemens</strong> dominaban el mercado. Pero hoy, con <strong>TSMC fabricando el 53% de los chips avanzados del mundo</strong> y <strong>Samsung controlando el 35% de las memorias DRAM</strong>, la pregunta es inevitable: <strong>¿Llegará demasiado tarde?</strong> Lenovo ya advirtió que la escasez se extenderá hasta <strong>2024</strong>, y si un conflicto en el <strong>Estrecho de Taiwán</strong> —por donde pasa el <strong>60% del tráfico de chips</strong>— interrumpe las cadenas de suministro, <strong>Europa podría quedar relegada a un papel secundario</strong>. El precedente de <strong>2011</strong> demostró que, en esta industria, <strong>la geopolítica y los desastres naturales son tan peligrosos como la falta de inversión</strong>. Ahora, con la <strong>IA devorando recursos</strong>, el margen de error es cero.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.bloomberglinea.com/negocios/lenovo-advierte-que-la-crisis-de-chips-de-memoria-durara-todo-el-ano/'>consultar fuente original aquí</a></div>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/lenovo-advierte-que-la-crisis-de-chips-de-memoria-durara-todo-el-ano/">&#8220;Sin chips, no hay futuro&#8221;: Lenovo lanza alerta máxima hasta 2024 y revive el fantasma de 2011</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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