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	<title>nikkei archivos - En foco Hoy</title>
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	<description>Noticias verificadas al minuto sobre deportes, economía, tecnología y el mundo. Análisis profundos y cobertura de los acontecimientos e impactos que definen nuestro tiempo.</description>
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	<title>nikkei archivos - En foco Hoy</title>
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		<title>Nikkei se desploma: el megapacto EEUU-Taiwán sacude Asia con riesgo geopolítico</title>
		<link>https://enfocohoy.com/el-nikkei-cae-pese-al-megacuerdo-de-chips-eeuu-taiwan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Jan 2026 07:48:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Kospi]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Fractura tecnológica: Taiwán inyectará US$250.000 millones en EEUU, pero los mercados asiáticos responden con señales</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/el-nikkei-cae-pese-al-megacuerdo-de-chips-eeuu-taiwan/">Nikkei se desploma: el megapacto EEUU-Taiwán sacude Asia con riesgo geopolítico</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Fractura tecnológica:</strong> Taiwán inyectará <strong>US$250.000 millones</strong> en EEUU, pero los mercados asiáticos responden con señales de alerta.</p>
<h2>El pacto que divide el mapa global de los chips</h2>
<p>El acuerdo entre Washington y los titanes taiwaneses de semiconductores —liderados por <strong>TSMC, UMC y Powerchip</strong>— marca un giro histórico en la <strong>guerra por los chips</strong> que libran EEUU y China. Taiwán, responsable hoy del <strong>60% de la producción mundial de chips avanzados</strong> (y del <strong>80% en nodos de 3nm o inferiores</strong>), trasladará parte de su capacidad a territorio estadounidense. A cambio, recibirá <strong>US$52.000 millones</strong> en subvenciones del <strong>CHIPS and Science Act</strong> y exenciones arancelarias. <strong>El objetivo no declarado:</strong> Blindar a EEUU ante un posible bloqueo chino al Estrecho de Taiwán, mientras se asfixia el avance tecnológico de Pekín.</p>
<p>El convenio incluye cláusulas de <strong>protección de patentes</strong> y colaboración en I+D, pero su verdadero impacto es geopolítico: <strong>acelera la fragmentación de la cadena global de suministro</strong>. Desde los 90, cuando TSMC revolucionó el modelo de <em>foundry</em> (fabricación por encargo), Taiwán se convirtió en el &#8220;taller del mundo&#8221; en chips. Ahora, ese modelo se replica en Arizona, Ohio y Texas, con costes hasta un <strong>30% más altos</strong> por salarios y regulaciones ambientales, según <strong>Goldman Sachs</strong>. <strong>El dato oculto:</strong> En 2022, TSMC ya destinó <strong>US$40.000 millones</strong> a su planta en Arizona, la mayor inversión extranjera en la historia de EEUU.</p>
<h2>Bolsas asiáticas: entre el alivio y el pánico contenido</h2>
<p>El <strong>Nikkei 225</strong>, que acumulaba un alza del <strong>15% en 2024</strong>, cerró con una caída del <strong>0,43%</strong>, arrastrado por ventas en gigantes exportadores como <strong>Toyota</strong> (-1,2%) y <strong>Sony</strong> (-0,8%). Los inversores temen que un <strong>yen más fuerte</strong> —impulsado por la entrada de capital extranjero— reduzca márgenes. <strong>Japón depende en un 40% de las exportaciones a China</strong>, su principal socio comercial. <strong>Históricamente, cada vez que el yen se aprecia un 5% frente al dólar, las ganancias de las automovilísticas japonesas caen un 8%</strong>, según datos de <strong>SMBC Nikko Securities</strong>.</p>
<p></p>
<figure class="image ckeditor-image" style="max-width: 100%; width: 1769px;"><figcaption>ikkei Stock Average, Nikkei 225</figcaption></figure>
</p>
<p>El <strong>Kospi surcoreano</strong>, en cambio, avanzó un <strong>1,02%</strong>, liderado por <strong>Samsung Electronics</strong> (+1,5%) y <strong>SK Hynix</strong> (+1,8%). Corea del Sur, segundo productor mundial de chips, ve una oportunidad para integrarse a la nueva cadena de valor estadounidense. El gobierno de Seúl ya anunció un plan de <strong>US$400.000 millones</strong> para 2030, que incluye <strong>12 nuevas fábricas de semiconductores</strong>. <strong>El Hang Seng de Hong Kong</strong>, sin embargo, quedó casi plano (+0,08%), reflejando la tensión entre el potencial económico del pacto y el riesgo de represalias de Pekín. <strong>En 2023, China representó el 24% de las exportaciones de Hong Kong</strong>, según datos oficiales.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /><img alt="Nikkei se desploma: el megapacto EEUU-Taiwán sacude Asia con riesgo geopolítico" loading="lazy" decoding="async"  style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" /></p>
<p>&#8220;El mercado ya descontaba un acuerdo, pero subestima los costes de transición&#8221;, advierte <strong>Mirae Asset</strong>. La fragmentación de la producción podría encarecer los chips entre un <strong>10% y 15%</strong> a medio plazo, según <strong>Counterpoint Research</strong>, afectando desde <strong>iPhones</strong> (cuyo chip A17 Pro cuesta <strong>US$150</strong> fabricar) hasta vehículos eléctricos (un <strong>Tesla Model 3</strong> usa más de <strong>1.500 chips</strong>).</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /></p>
<figure class="image ckeditor-image" style="max-width: 100%; width: 1769px;"><img style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  alt="Nikkei se desploma: el megapacto EEUU-Taiwán sacude Asia con riesgo geopolítico"  loading="lazy" decoding="async" alt="" src="https://www.tradingview.com/x/xP06NVjq/" loading="lazy"/><figcaption>Índice Korea Composite Stock Price</figcaption></figure>
</p>
<p>El <strong>Taiwan Weighted Index</strong>, por su parte, cayó un <strong>0,7%</strong>, con TSMC perdiendo un <strong>1,1%</strong> en su valoración. <strong>Los inversores locales temen que la diversificación geográfica debilite el &#8220;poder de cuello de botella&#8221; de la isla</strong>: si EEUU alberga el 30% de su capacidad avanzada, Pekín podría calcular que un ataque ya no paralizaría la industria global.</p>
<h2>Japón y Corea: atrapados entre EEUU y el dragón chino</h2>
<p>Tokio y Seúl enfrentan un dilema existencial: <strong>aliarse con EEUU o arriesgarse a quedarse fuera de la nueva era tecnológica</strong>. Japón ya destinó <strong>US$10.000 millones</strong> para atraer a TSMC a <strong>Kumamoto</strong>, donde construirá su segunda planta en el país. Corea del Sur, mientras, aprobará en 2024 un paquete adicional de <strong>US$19.000 millones</strong> en subsidios para chips. <strong>El problema:</strong> Cada dólar que EEUU inyecta obliga a sus aliados a igualar la apuesta, sin garantías de retorno. &#8220;Es una carrera sin línea de meta&#8221;, señala un informe de <strong>Nomura</strong>, donde se cuestiona si el contribuyente verá beneficios si la demanda de chips se enfría en 2026.</p>
<p>Ambos países intentan evitar ser vistos como &#8220;satélites&#8221; de Washington. Corea del Sur, que en 2023 registró un <strong>superávit comercial récord con China de US$80.000 millones</strong>, no quiere poner en riesgo ese flujo. Japón, por su parte, negocia con Pekín la relajación de restricciones a exportaciones de <strong>terras raras</strong>, esenciales para su industria de robots y vehículos híbridos. <strong>China controla el 58% de la producción global de estas tierras</strong>, según el <strong>US Geological Survey</strong>.</p>
<p>El equilibrio es frágil: <strong>Taiwán sigue siendo el mayor proveedor de chips para China</strong>, con el <strong>38% de sus exportaciones</strong> destinadas al gigante asiático en 2023. Cualquier movimiento brusco podría desencadenar represalias. Pekín ya vetó en 2023 las importaciones de productos de <strong>Micron Technology</strong> tras sus inversiones en EEUU, causando una caída del <strong>5% en sus acciones</strong> en una semana. <strong>El antecedente:</strong> En 2010, China bloqueó las exportaciones de tierras raras a Japón durante un conflicto territorial, paralizando temporalmente la producción de <strong>Toyota</strong> y <strong>Honda</strong>.</p>
<h2>China: el contraataque que nadie quiere nombrar</h2>
<p>Aunque no firmó el acuerdo, China es su principal damnificada. Pekín interpreta el pacto como un &#8220;<strong>cerco tecnológico</strong>&#8221; y podría responder con un arsenal de medidas:</p>
<ul>
<li><strong>Presión sobre empresas taiwanesas:</strong> Compañías como <strong>Foxconn</strong> (que emplea a <strong>1,3 millones</strong> de personas en China) podrían enfrentar auditorías fiscales o retrasos en licencias. <strong>Foxconn genera el 50% de sus ingresos en China</strong>, donde ensambla iPhones y dispositivos para <strong>Xiaomi</strong> y <strong>Huawei</strong>.</li>
<li><strong>Aceleración de su autarquía:</strong> China destinará <strong>US$143.000 millones</strong> para producir localmente el <strong>70% de los chips que consume</strong> en 2027 (hoy solo fabrica el <strong>7% de los avanzados</strong>). <strong>SMIC</strong>, su campeón nacional, ya anunció una planta de <strong>7nm</strong> en Shanghai para 2025.</li>
<li><strong>Guerra de metales críticos:</strong> Restricciones a exportaciones de <strong>galio y germanio</strong> (China controla el <strong>80% del mercado global</strong>). En 2023, Pekín ya limitó sus ventas, disparando el precio del galio un <strong>240%</strong> en tres meses. <strong>Japón importa el 60% de su galio de China</strong>, clave para su industria de semiconductores de potencia.</li>
</ul>
<p>&#8220;China no permanecerá impasible&#8221;, advierte el <strong>Instituto Mercator para Estudios Chinos</strong>. En 2022, Pekín sancionó a <strong>Lockheed Martin</strong> y <strong>Raytheon</strong> tras ventas de armas a Taiwán, congelando sus operaciones en el país. <strong>El riesgo ahora:</strong> Una escalada que arrastre a empresas europeas como <strong>ASML</strong> (Holanda), cuyo equipo de litografía EUV (valorado en <strong>US$200 millones por unidad</strong>) es irremplazable para fabricar chips de <strong>3nm</strong>.</p>
<h2>EEUU: ¿proteccionismo o ajedrez geopolítico?</h2>
<p>Con este pacto, EEUU consolida su estrategia de <strong>reindustrialización agresiva</strong>. Desde 2020, ha movilizado <strong>US$1,5 billones</strong> en subsidios para manufactura avanzada, energía limpia y tecnología. <strong>El mensaje a las empresas es claro:</strong> &#8220;Si quieren vender en EEUU, deben producir aquí&#8221;, resume <strong>The Economist</strong>. <strong>Intel</strong>, por ejemplo, recibió <strong>US$8.500 millones</strong> en 2023 para construir plantas en Ohio, donde promete crear <strong>10.000 empleos</strong>.</p>
<p>Para Taiwán, la apuesta es de alto riesgo. <strong>Diversificar su producción reduce su exposición a un bloqueo chino</strong>, pero también debilita su &#8220;poder de cuello de botella&#8221;: si EEUU alberga el <strong>30% de su capacidad avanzada</strong> (como estima <strong>Bloomberg Intelligence</strong>), Pekín podría calcular que un ataque a la isla ya no paralizaría la industria global. <strong>TSMC, que obtiene el 60% de sus ingresos en China y Hong Kong</strong>, opera en una cuerda floja. <strong>En 2023, sus ventas a China cayeron un 3% por primera vez en una década</strong>, según su informe anual.</p>
<p>&#8220;Taiwán necesita a EEUU para su seguridad, pero no puede vaciar su ecosistema industrial&#8221;, explica <strong>Chang-Tai Hsieh</strong>, ex economista jefe del FMI. <strong>La paradoja:</strong> Cuanto más dependa Taiwán de EEUU para protegerse de China, más dependerá de China para sostener su economía. <strong>En 2023, el 42% de las exportaciones taiwanesas de chips tuvieron como destino final el mercado chino</strong>, incluyendo those reexportados desde Hong Kong.</p>
<h2>Europa: ¿demasiado tarde para la batalla de los chips?</h2>
<p>Mientras EEUU y Asia aceleran, Europa avanza a ritmo de burocracia. Su <strong>European Chips Act</strong> aspira a producir el <strong>20% de los chips globales en 2030</strong>, pero los retrasos se acumulan:</p>
<ul>
<li>Alemania pospuso hasta <strong>2025</strong> la construcción de su primera fábrica de <strong>2nm</strong> (TSMC en Dresde), originalmente prevista para 2024. <strong>El costo del retraso:</strong> Europa podría perder <strong>US$50.000 millones</strong> en inversiones, según <strong>McKinsey</strong>.</li>
<li>Francia y Países Bajos discuten cómo repartir <strong>US$47.000 millones</strong> en subsidios, con <strong>STMicroelectronics</strong> y <strong>NXP</strong> compitiendo por fondos.</li>
<li>España, con proyectos en <strong>Barcelona</strong> (planta de <strong>12nm</strong>) y <strong>Málaga</strong> (I+D en chips cuánticos), atrae solo el <strong>3% de la inversión global</strong> en semiconductores. <strong>El gobierno español destinará US$12.000 millones</strong> hasta 2027, pero el sector reclama agilidad: &#8220;Cada mes de retraso es un 0,5% menos de cuota de mercado&#8221;, alerta <strong>Alter Technology</strong>.</li>
</ul>
<p>&#8220;Europa corre el riesgo de convertirse en un <strong>museo industrial</strong>&#8220;, advierte <strong>Thierry Breton</strong>, comisario europeo de Mercado Interior. <strong>El costo de la lentitud:</strong> Dependencia crónica de importaciones (hoy compra el <strong>80% de sus chips avanzados</strong> a Taiwán y Corea) y fuga de talento. Para empresas como <strong>Infineon</strong> (Alemania) o <strong>STMicroelectronics</strong> (Franco-italiana), la oportunidad está en nichos como el <strong>diseño de chips para automoción</strong>, donde Europa tiene un <strong>25% de cuota global</strong>. <strong>En 2023, el sector automotriz europeo consumió chips por valor de US$18.000 millones</strong>, un 12% más que en 2022.</p>
<p><strong>La pregunta incómoda:</strong> ¿Podrá Europa competir cuando EEUU subvenciona hasta el <strong>40% del coste</strong> de una fábrica de chips, frente al <strong>20% máximo</strong> que ofrece Bruselas? <strong>TSMC ya descartó invertir en la UE</strong> hasta que no vea &#8220;condiciones competitivas&#8221;, declaró su CEO, <strong>C.C. Wei</strong>, en Davos 2024.</p>
<h2>El fantasma de ASML: la represalia que nadie quiere repetir</h2>
<p>El Nikkei no solo reacciona al pacto EEUU-Taiwán, sino al recuerdo de un episodio que expuso la vulnerabilidad de las cadenas de suministro: <strong>el bloqueo chino a ASML en 2023</strong>. La empresa holandesa, única fabricante de máquinas de litografía <strong>EUV</strong> (esenciales para chips de <strong>3nm o menos</strong>), vio cómo Pekín <strong>vetó la exportación de sus equipos más avanzados</strong> a empresas chinas como <strong>SMIC</strong>. El resultado: <strong>caída del 12% en las acciones de ASML en dos semanas</strong> y un retraso de <strong>18 meses</strong> en los planes de China para fabricar chips de <strong>7nm</strong> de forma autónoma.</p>
<p>El paralelo con el acuerdo actual es directo. Taiwán alberga el <strong>100% de la capacidad global de producción de chips de 2nm</strong> (previstos para 2025), y su alianza con EEUU podría desencadenar una respuesta similar. <strong>Dos datos que alarman a los inversores:</strong></p>
<ul>
<li><strong>Dependencia crítica:</strong> China importa el <strong>95% de sus chips avanzados</strong> de Taiwán, Corea del Sur y EEUU. En 2022, las compras chinas a TSMC superaron los <strong>US$22.000 millones</strong>, según <strong>DigiTimes Asia</strong>. <strong>Apple, que depende de TSMC para sus chips A-series, vería paralizada su producción de iPhones en 6 meses sin suministro taiwanés</strong>.</li>
<li><strong>Arma dormida:</strong> Pekín controla el <strong>80% del suministro global de galio y germanio</strong>, metales esenciales para chips de potencia. En julio de 2023, China ya <strong>restringió sus exportaciones</strong> a EEUU y Europa, disparando los precios del galio un <strong>240%</strong> en tres meses. <strong>Japón, que importa el 60% de su galio de China</strong>, activó en 2024 un plan de emergencia para almacenar <strong>6 meses de reservas</strong>.</li>
</ul>
<p>El Nikkei no solo refleja el temor a una guerra comercial, sino a un <strong>efecto dominó en cadenas de suministro</strong>. Empresas como <strong>Toyota</strong> y <strong>Panasonic</strong> ya han activado planes de contingencia para almacenar existencias de metales críticos, según fuentes de <strong>Nikkei Asia</strong>. <strong>En 2023, Toyota redujo su producción en un 20% durante dos meses por falta de chips</strong>, recordando a los mercados el costo de la dependencia.</p>
<h3>¿Repetirá la historia el error de 2018?</h3>
<p>En 2018, cuando EEUU impuso aranceles a <strong>US$250.000 millones</strong> en productos chinos, el Nikkei perdió un <strong>12% en un mes</strong> y las exportaciones japonesas a China cayeron un <strong>8,3%</strong> en seis meses. <strong>La diferencia ahora:</strong> Taiwán no es solo un proveedor, es el <em>hub</em> global de la industria tech. Si Pekín replica su estrategia con ASML —pero esta vez contra TSMC—, el impacto en los mercados sería <strong>tres veces mayor</strong>, según simulaciones de <strong>J.P. Morgan</strong>. <strong>En 2022, un corte de suministro de TSMC paralizaría el 65% de la producción global de smartphones y el 90% de los servidores en la nube</strong>, calcula <strong>Gartner</strong>.</p>
<p><strong>La pregunta que los inversores susurran:</strong> ¿Están las bolsas asiáticas subestimando el costo de una guerra de semiconductores en toda regla, donde China no solo responderá con aranceles, sino con un bloqueo selectivo de metales críticos y ciberataques a infraestructuras de fabricación?</p>
<h2>El precedente que asfixió a Japón en 2010: cuando China usó las tierras raras como arma</h2>
<p>El temor que recorre hoy los mercados asiáticos no es nuevo: tiene un nombre y una fecha. <strong>En septiembre de 2010</strong>, China <strong>cortó las exportaciones de tierras raras a Japón</strong> durante 40 días, tras la detención de un capitán pesquero chino cerca de las islas Senkaku/Diaoyu. El bloqueo —que Pekín negó oficialmente, atribuyéndolo a &#8220;inspecciones aduaneras&#8221;— <strong>paralizó el 20% de la producción industrial japonesa</strong>, desde motores híbridos de <strong>Toyota</strong> (que redujo su producción en <strong>35.000 vehículos</strong>) hasta imanes para discos duros de <strong>Hitachi</strong>. <strong>El precio del neodimio se disparó un 300% en tres meses</strong>, y Japón, que importaba el <strong>90% de sus tierras raras de China</strong>, tuvo que activar un plan de emergencia con <strong>US$1.300 millones</strong> para buscar alternativas en Australia y Vietnam.</p>
<p>Ahora, la historia podría repetirse con un giro más peligroso. En 2010, las tierras raras afectaban a sectores como la automoción y la electrónica de consumo. Hoy, <strong>el galio y el germanio —controlados por China en un 80% y 60%, respectivamente— son esenciales para los chips de </strong>3nm y 5nm<strong> que fabrica </strong>TSMC<strong>. Un bloqueo similar al de 2010 </strong>paralizaría el 40% de la producción global de semiconductores avanzados<strong> en menos de seis meses, según un informe de </strong>Rhodium Group<strong> (2023). </strong>Japón ya almacena reservas estratégicas de galio para 6 meses<strong>, pero Corea del Sur —que depende de China para el </strong>72% de su suministro<strong>— aún no ha anunciado medidas similares. </strong>En 2023, cuando Pekín restringió las exportaciones de estos metales, el precio del germanio subió un 120% en dos semanas<strong>, afectando a fabricantes como </strong>Samsung<strong> y </strong>SK Hynix**.</p>
<p>El paralelo con 2010 es escalofriante: entonces, China demostró que podía <strong>usar su dominio en materias primas como palanca geopolítica</strong>. Ahora, con Taiwán en el punto de mira, <strong>el arsenal es más letal</strong>. Pekín no solo controla los metales críticos, sino que es el <strong>primer mercado para TSMC</strong> (42% de sus ventas en 2023) y el <strong>segundo para Samsung</strong> (28%). <strong>Si en 2010 un conflicto territorial bastó para activar el bloqueo, ¿qué ocurrirá si China interpreta el pacto EEUU-Taiwán como una amenaza existencial?</strong></p>
<table style="border:1px solid #0077b6; box-shadow: 2px 2px 5px rgba(0,119,182,0.2);">
<thead>
<tr>
<th>Metal crítico</th>
<th>Control chino (%)</th>
<th>Impacto en chips</th>
<th>Subida de precio (2023)</th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td><strong>Galio</strong></td>
<td>80%</td>
<td>Semiconductores de potencia (5G, vehículos eléctricos)</td>
<td>+240%</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Germanio</strong></td>
<td>60%</td>
<td>Fibra óptica y chips de infrarrojos</td>
<td>+120%</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Neodimio</strong></td>
<td>70%</td>
<td>Imanes para discos duros y motores</td>
<td>+45%</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<h3>¿Están los mercados asiáticos repitiendo el error de 2010?</h3>
<p>En 2010, el <strong>Nikkei tardó 18 meses en recuperarse</strong> del shock de las tierras raras, y empresas como <strong>Panasonic</strong> perdieron <strong>US$800 millones</strong> en beneficios operativos. Hoy, la exposición es mayor: <strong>el 30% del valor del Nikkei 225 depende de empresas tecnológicas o automovilísticas</strong> que usan chips taiwaneses o metales chinos. <strong>Si en 2010 el bloqueo fue una advertencia, en 2024 podría ser un golpe letal</strong>. La pregunta no es si China responderá, sino <strong>cuándo y con qué intensidad</strong>. Los inversores recuerdan que, en 2010, Pekín <strong>esperó a que los mercados estuvieran en calma</strong> antes de actuar. <strong>Hoy, con el Nikkei en máximos históricos y TSMC cotizando a 18 veces su beneficio, el timing podría ser peor.</strong></p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.negocios.com/articulo/mercados/nikkei-cae-pese-megacuerdo-chips-eeuu-taiwan/20260116065958476996.html'>consultar fuente original aquí</a></div>
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