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	<title>resources archivos - En foco Hoy</title>
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	<description>Noticias verificadas al minuto sobre deportes, economía, tecnología y el mundo. Análisis profundos y cobertura de los acontecimientos e impactos que definen nuestro tiempo.</description>
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	<title>resources archivos - En foco Hoy</title>
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		<title>IA disparó la demanda eléctrica: ¿burbuja o oportunidad histórica en el sector?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[masterfoco]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Feb 2026 02:51:54 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Fiebre eléctrica: La IA transformó a las eléctricas en el activo más codiciado de Wall</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/demanda-de-energia-de-la-ia-convierte-a-los-servicios-publicos-en-un-sector-de-crecimiento-masivo/">IA disparó la demanda eléctrica: ¿burbuja o oportunidad histórica en el sector?</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Fiebre eléctrica:</strong> La IA transformó a las eléctricas en el activo más codiciado de Wall Street. El rally supera el <strong>6,8%</strong> en 2024.</p>
<p>Los inversores más audaces ya habían anticipado que la <strong>sed insaciable de energía de la inteligencia artificial</strong> convertiría a las compañías eléctricas en un filón de ganancias. Pero lo que comenzó como una apuesta estratégica se ha convertido en una <strong>estampida sin precedentes</strong>. El mayor ETF del sector acumula un <strong>6,8% de rentabilidad en lo que va de año</strong>, doblando el rendimiento del S&#038;P 500 y dejando atrás a sectores antes imbatibles como el tecnológico puro.</p>
<p>Lo que antes eran acciones valoradas por su <strong>estabilidad y dividendos predecibles</strong> —el clásico refugio para viudas y jubilados— ahora son <strong>piezas clave en cualquier cartera que quiera exponerse al boom de la IA</strong>. El giro es tan brusco que analistas de <strong>SentimenTrader</strong> lo califican como un <strong>&#8220;frenesí comprador extremo&#8221;</strong>, un fenómeno que suele anteceder a correcciones abruptas cuando los precios se despegaron de los fundamentales. <strong>¿Estamos ante una burbuja especulativa o el inicio de una era dorada para las eléctricas?</strong></p>
</p>
<p>El riesgo más inmediato es que el mercado ya haya descontado gran parte del crecimiento futuro. Empresas como <strong>NextEra Energy Inc. (NEE)</strong> —que el <strong>13 de febrero</strong> alcanzó <strong>máximos históricos</strong> tras subir su dividendo un <strong>10%</strong>— tienen contratos millonarios con gigantes tecnológicos. Sus clientes no son hogares, sino <strong>Microsoft (MSFT)</strong> y <strong>Meta (META)</strong>, cuyos centros de datos devoran electricidad para entrenar modelos de IA. <strong>NextEra ya suministra energía a más del 30% de los servidores de Meta en EE.UU., según informes internos de 2023.</strong></p>
<p>No es la única. <strong>Duke Energy (DUK)</strong> y <strong>Constellation Energy (CEG)</strong> también <strong>rompieron récords bursátiles en los últimos 12 meses</strong>, impulsadas por acuerdos similares. La demanda es tan alta que algunas eléctricas ya negocian contratos de suministro a <strong>20 años</strong>, algo inédito en un sector acostumbrado a plazos de 5 a 10 años. <strong>El consumo eléctrico de un centro de datos de IA equivale al de 80.000 hogares estadounidenses.</strong></p>
<p><strong>&#8220;El mercado está saturado&#8221;</strong>, advirtió <strong>Mark Malek</strong>, jefe de inversiones de Muriel Siebert &#038; Co. <strong>&#8220;No me arriesgaría a entrar ahora; si no estás dentro, el caballo ya salió del establo&#8221;</strong>. Su escepticismo contrasta con el optimismo de quienes ven en las eléctricas una forma menos volátil de apostar por la IA, sin tener que adivinar qué fabricante de chips —como <strong>Nvidia</strong>— o desarrollador de software liderará la carrera.</p>
</p>
<p>Un operador anónimo demostró el miércoles cómo se capitaliza este rally: retiró sus fichas del ETF de servicios públicos de <strong>State Street</strong> con ganancias cercanas a los <strong>US$400.000</strong>. Había apostado, mediante <strong>opciones call</strong>, a que el fondo cerraría entre <strong>US$47 y US$52 en junio</strong>. La prima se disparó cuando el ETF rozó los <strong>US$46,50</strong> la semana pasada, antes de corregir levemente. <strong>El volumen de opciones en este ETF se triplicó en enero, según datos de Bloomberg.</strong></p>
<p>Pero no todo es especulación. Hay un <strong>cambio estructural</strong>: inversores que huyen de las valuaciones infladas del sector tech —donde empresas como <strong>Super Micro Computer</strong> cotizan a <strong>80 veces sus ganancias</strong>— buscan refugio en sectores defensivos. <strong>&#8220;Si sales de las acciones de IA pero sigues creyendo en la tendencia, y el mercado gira hacia lo defensivo, las eléctricas son la opción obvia&#8221;</strong>, explicó Malek.</p>
<p><strong>Ryan Levine</strong>, analista de <strong>Citigroup</strong>, va más allá: <strong>&#8220;Las eléctricas están del lado ganador&#8221;</strong>. No solo por los centros de datos, sino porque <strong>invertirán miles de millones en plantas y redes de transmisión</strong> —lo que se traduce en mayor <strong>capex</strong> (gasto de capital) y ganancias recurrentes—. <strong>&#8220;Gastarán dólares adicionales en infraestructura, así que se benefician del aumento del capex, a diferencia de otros sectores que podrían quedarse atrás&#8221;</strong>, afirmó. Levine destaca tres catalizadores:</p>
<ul>
<li><strong>Mayor capex por IA:</strong> Los centros de datos requieren <strong>5 veces más energía</strong> que un edificio de oficinas equivalente.</li>
<li><strong>Crecimiento de ganancias:</strong> Las eléctricas reguladas tienen márgenes garantizados por contratos a largo plazo.</li>
<li><strong>Tasas de interés más bajas:</strong> Reducen el costo de financiar mega-proyectos.</li>
</ul>
<p><strong>Tyler Richey</strong>, de <strong>Sevens Report</strong>, añade otro factor clave: la caída en los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo. <strong>&#8220;Los bonos recuperaron su rol de refugio durante la volatilidad reciente&#8221;</strong>, dijo. Como las eléctricas dependen de deuda para expandirse, <strong>menores tasas = menor costo de financiación</strong>. <strong>El rendimiento del bono a 10 años cayó un 15% desde octubre, abaratando los préstamos para proyectos energéticos.</strong></p>
<p>Pero hay una advertencia: <strong>&#8220;Los próximos pasos del sector dependerán de lo que hagan los bonos del Tesoro&#8221;</strong>. Si las tasas vuelven a subir, el costo de financiar nuevas plantas podría ahogar el rally. <strong>En 2022, un alza del 2% en las tasas frenó en seco la expansión de Duke Energy, que pospuso inversiones por US$1.200 millones.</strong></p>
<p>¿Estamos entonces ante una burbuja? Los datos sugieren que no del todo. La demanda de electricidad en EE.UU. crecerá un <strong>4,7% anual hasta 2030</strong> —el doble que en la última década—, según la <strong>Administración de Información Energética (EIA)</strong>. Y el <strong>90% de ese crecimiento</strong> vendrá de centros de datos y fábricas de chips. <strong>Las eléctricas no solo sobreviven a la IA: son su columna vertebral.</strong></p>
<p>La pregunta no es si el sector seguirá creciendo, sino <strong>quién podrá satisfacer la demanda sin colapsar</strong>. Y, sobre todo, <strong>qué pasará cuando la IA deje de ser un lujo para convertirse en infraestructura crítica</strong> —como el agua o el gas— y los gobiernos tengan que intervenir para evitar apagones masivos. <strong>¿Están preparadas las redes eléctricas actuales para un mundo donde cada búsqueda en internet, cada video generado y cada transacción financiera dependa de servidores que consumen energía como ciudades enteras?</strong></p>
</p>
<h2>El precedente de 2010: cuando el <em>fracking</em> reescribió las reglas (y las eléctricas se quedaron atrás)</h2>
<p>El rally actual evoca el boom del <strong><em>fracking</em></strong> en 2010-2014, cuando la demanda de energía se disparó un <strong>3,8% anual</strong> en EE.UU. por la revolución del gas no convencional. Entonces, como ahora, las eléctricas fueron vistas como <em>proxy</em> de un cambio tecnológico. Pero hay una diferencia clave: en 2012, empresas como <strong>Exelon (EXC)</strong> y <strong>FirstEnergy (FE)</strong> <strong>perdieron un 15% en seis meses</strong> pese al aumento del consumo. ¿La razón? Subestimaron la velocidad a la que los precios mayoristas de la electricidad caerían por el exceso de oferta de gas barato. Hoy, el riesgo no es el <em>fracking</em>, sino que los gigantes tech —como <strong>Amazon (AMZN)</strong>— <strong>construyan sus propias plantas solares o nucleares</strong>, como ya hicieron en 2023 con proyectos en <strong>Virginia (210 MW)</strong> y <strong>Ohio (380 MW)</strong>.</p>
<p>En 2010, las eléctricas tradicionales asumieron que su rol como <em>intermediarias</em> era irremplazable. Pero cuando el precio spot de la electricidad en el <strong>PJM Interconnection</strong> (el mayor mercado mayorista de EE.UU.) se desplomó un <strong>40% entre 2012 y 2015</strong>, sus márgenes se evaporaron. Hoy, el paralelo es inquietante: <strong>Microsoft ya negocia directamente con productores de energía renovable</strong> en <strong>Texas y Arizona</strong>, saltándose a las utilities. Según un informe de <strong>Wood Mackenzie</strong>, para 2027, el <strong>20% de la demanda de centros de datos</strong> podría ser cubierta por <em>power purchase agreements (PPAs)</em> firmados por las propias tecnológicas, no por las eléctricas.</p>
<p>Otro dato que pocos recuerdan: en 2013, <strong>NRG Energy</strong> invirtió <strong>US$3.600 millones</strong> en plantas de ciclo combinado, convencida de que el gas barato sería su salvación. Pero cuando los precios del gas cayeron por debajo de <strong>US$2/MMBtu</strong> en 2016, sus ingresos por capacidad se redujeron un <strong>22%</strong> en dos años. Hoy, el error sería apostar ciegamente por que los contratos con Meta o Microsoft son <em>a prueba de balas</em>. <strong>En 2021, Google canceló un acuerdo de US$600 millones</strong> con una utility de Carolina del Norte cuando encontró una opción más barata en energía eólica <em>offshore</em>.</p>
<h3>La pregunta que nadie se atreve a hacer: ¿y si las eléctricas son el nuevo <em>coal</em>?</h3>
<p>El carbón representaba el <strong>50% de la generación eléctrica de EE.UU.</strong> en 2005. Para 2020, era menos del <strong>20%</strong>. No fue por regulación (aunque ayudó), sino porque las utilities <strong>sobreinvirtieron en activos obsoleto</strong>s mientras el mercado cambiaba bajo sus pies. Hoy, el <strong>capex</strong> en redes de transmisión que anunciaron empresas como NextEra asume que los centros de datos seguirán dependiendo de ellas. Pero si las tech logran lo que ya hicieron con los servidores <em>on-premise</em> —migrar a la nube y luego construir la suya—, las eléctricas podrían quedar con <strong>activos varados</strong> valorados en <strong>cientos de miles de millones</strong>. El aviso está en los libros de historia: en 2018, <strong>Pacific Gas and Electric (PCG)</strong> se declaró en bancarrota por <strong>US$51.000 millones</strong> en pasivos, en parte por apostar a un modelo que el mercado ya no necesitaba.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.bloomberglinea.com/mercados/demanda-de-energia-de-la-ia-convierte-a-los-servicios-publicos-en-un-sector-de-crecimiento-masivo/'>aquí</a></div>
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		<title>Derrumbe histórico: el software sufre su peor arranque desde 2022 por el miedo a la IA</title>
		<link>https://enfocohoy.com/acciones-de-software-sufren-su-peor-inicio-de-ano-desde-2022-por-temor-a-nueva-ia/</link>
		
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		<pubDate>Tue, 20 Jan 2026 02:54:03 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Caída libre: Las acciones de software registran su peor inicio de año desde 2022, con</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Caída libre:</strong> Las acciones de software registran su peor inicio de año desde 2022, con pérdidas del <strong>15%</strong> en solo dos semanas.</p>
<p>Lo que prometía ser un 2026 de recuperación para el sector tecnológico se ha convertido en una pesadilla. El lanzamiento de <strong>Claude Cowork</strong>, la nueva herramienta de IA de <strong>Anthropic</strong> el <strong>12 de enero</strong>, encendió las alarmas: su capacidad para generar hojas de cálculo desde capturas de pantalla o redactar informes a partir de notas dispersas revivió el fantasma de la <strong>disrupción total</strong>. El resultado fue inmediato: <strong>Intuit Inc.</strong> (dueña de TurboTax) se desplomó un <strong>16%</strong> —su peor semana desde <strong>2022</strong>—, mientras que <strong>Adobe</strong> y <strong>Salesforce</strong> perdieron más del <strong>11%</strong> cada una.</p>
<p>El daño no es aislado. Según datos de <strong>Morgan Stanley</strong>, un índice que rastrea empresas de <em>software como servicio</em> (SaaS) acumula una caída del <strong>15% en 2026</strong>, tras retroceder un <strong>11% en 2025</strong>. Es el peor arranque anual desde <strong>2022</strong>, cuando la Reserva Federal de EE.UU. comenzó su agresivo ciclo de alzas de tasas que golpeó a los activos de crecimiento. <strong>El sector ya vale un 30% menos que su máximo de 2021</strong>, borrando años de ganancias en cuestión de meses.</p>
<p></p>
<figure class="article-body-image-container"><picture class="Image__StyledPicture-sc-1g24b0j-0 cztTld"><source srcset="https://www.bloomberglinea.com/resizer/v2/ZP22CLDISRAVPMYFUJ7J4OW5II.jpeg?auth=c367ba99fd2a49b999ddccae880be4bb390aaf26f7379611b672bd8f7c54d1dc&#038;width=1000&#038;height=855&#038;quality=80&#038;smart=true" media="screen and (min-width: 1024px)"/><source srcset="https://www.bloomberglinea.com/resizer/v2/ZP22CLDISRAVPMYFUJ7J4OW5II.jpeg?auth=c367ba99fd2a49b999ddccae880be4bb390aaf26f7379611b672bd8f7c54d1dc&#038;width=800&#038;height=684&#038;quality=80&#038;smart=true" media="screen and (min-width: 768px)"/><source srcset="https://www.bloomberglinea.com/resizer/v2/ZP22CLDISRAVPMYFUJ7J4OW5II.jpeg?auth=c367ba99fd2a49b999ddccae880be4bb390aaf26f7379611b672bd8f7c54d1dc&#038;width=600&#038;height=513&#038;quality=80&#038;smart=true" media="screen and (min-width: 0px)"/><img alt="Derrumbe histórico: el software sufre su peor arranque desde 2022 por el miedo a la IA" style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  src="https://www.bloomberglinea.com/resizer/v2/ZP22CLDISRAVPMYFUJ7J4OW5II.jpeg?auth=c367ba99fd2a49b999ddccae880be4bb390aaf26f7379611b672bd8f7c54d1dc&#038;width=600&#038;height=513&#038;smart=true" alt="" loading="lazy" decoding="async" /></picture><figcaption>
<p class="image-metadata"><span class="title">Se agravan los problemas del sector del software. </span><span class="subtitle">El Nasdaq 100 y el índice de software de Morgan Stanley han divergido ampliamente. </span></p>
</figcaption></figure>
</p>
<p>El índice <strong>Nasdaq 100</strong> roza máximos históricos, pero las empresas de software cotizan en mínimos de años. <strong>ServiceNow Inc.</strong>, por ejemplo, opera en niveles no vistos desde <strong>2020</strong>, pese a ser un gigante con ingresos recurrentes.</p>
<p>&#8220;<strong>El ritmo de cambio es el más rápido que he visto en mi carrera</strong>&#8220;, advirtió <strong>Bryan Wong</strong>, gestor de cartera en <strong>Osterweis Capital Management</strong> (que administra <strong>US$7.900 millones</strong>). &#8220;La incertidumbre sobre cómo la IA redefinirá el trabajo es abrumadora. Antes podías proyectar ingresos por suscripciones casi al infinito; hoy, <strong>un agente de IA puede hacer en un día lo que un equipo humano tardaba semanas</strong>&#8220;.</p>
<p><strong>Claude Cowork</strong>, presentado como un &#8220;avance de investigación&#8221;, es el símbolo de esta amenaza. La herramienta no solo automatiza tareas básicas, sino que <strong>aprende y se adapta a flujos de trabajo complejos</strong>, algo que los inversores temen que reduzca la demanda de software tradicional. &#8220;<strong>No hay catalizadores visibles para una recuperación</strong>&#8220;, escribió <strong>Jordan Klein</strong>, analista de <strong>Mizuho Securities</strong>, en una nota del <strong>14 de enero</strong>. &#8220;Los compradores asumen que <strong>el modelo de negocio del software está roto</strong>&#8220;.</p>
<p><strong>El contraste con otros sectores tecnológicos es brutal</strong>. Mientras las acciones de software se hunden, los fabricantes de chips como <strong>Nvidia</strong> —cuya demanda se dispara por la carrera de la IA— proyectan un crecimiento de beneficios del <strong>45% en 2025</strong> y <strong>59% en 2026</strong>, según <strong>Bloomberg Intelligence</strong>. Empresas como <strong>Microsoft</strong>, <strong>Amazon</strong> y <strong>Meta</strong> han comprometido <strong>miles de millones en infraestructura de IA</strong>, garantizando ingresos para los proveedores de hardware.</p>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /></p>
<figure class="article-body-image-container"><picture class="Image__StyledPicture-sc-1g24b0j-0 cztTld"><source srcset="https://www.bloomberglinea.com/resizer/v2/EZQCAKJRIVHV5GYPRKFDWHNRXY.jpeg?auth=d6dd984b9d3ec1782e401411ce1ded6c729fdea11ef5c8fc375917d0116726c5&#038;width=1000&#038;height=804&#038;quality=80&#038;smart=true" media="screen and (min-width: 1024px)"/><source srcset="https://www.bloomberglinea.com/resizer/v2/EZQCAKJRIVHV5GYPRKFDWHNRXY.jpeg?auth=d6dd984b9d3ec1782e401411ce1ded6c729fdea11ef5c8fc375917d0116726c5&#038;width=800&#038;height=643&#038;quality=80&#038;smart=true" media="screen and (min-width: 768px)"/><source srcset="https://www.bloomberglinea.com/resizer/v2/EZQCAKJRIVHV5GYPRKFDWHNRXY.jpeg?auth=d6dd984b9d3ec1782e401411ce1ded6c729fdea11ef5c8fc375917d0116726c5&#038;width=600&#038;height=482&#038;quality=80&#038;smart=true" media="screen and (min-width: 0px)"/><img style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  loading="lazy" decoding="async" alt="Derrumbe histórico: el software sufre su peor arranque desde 2022 por el miedo a la IA" title=" " src="https://www.bloomberglinea.com/mercados/acciones-de-software-sufren-su-peor-inicio-de-ano-desde-2022-por-temor-a-nueva-ia/aspect-ratio:2010/1617;object-fit:cover" loading="lazy" class="w-full undefined"/></picture><figcaption>
<p class="image-metadata"><span class="title">Las valoraciones de software siguen bajando de precio. </span><span class="subtitle"> </span></p>
</figcaption></figure>
</p>
<p>&#8220;Los chips tienen <strong>visibilidad de crecimiento clara</strong>, pero el software navega en la niebla&#8221;, explicó <strong>Jonathan Cofsky</strong>, de <strong>Janus Henderson Investors</strong>. &#8220;<strong>Nadie sabe si la IA será un aliado o un verdugo</strong> para estas empresas&#8221;.</p>
<p>El problema no es solo la competencia. Las empresas de software <strong>no han logrado monetizar sus propias apuestas en IA</strong>. Salesforce promociona su producto <strong>Agentforce</strong>, pero aún no impacta en sus ingresos. Adobe incorporó IA generativa a Photoshop, pero en su último reporte trimestral (diciembre 2025) <strong>no actualizó métricas clave</strong> relacionadas con esta tecnología. <strong>El 68% de las empresas de SaaS no han demostrado un ROI claro en sus inversiones en IA</strong>, según un informe de <strong>Gartner</strong>.</p>
<p><strong>Las valoraciones se desploman</strong>: la cesta de <strong>Morgan Stanley</strong> cotiza a <strong>18 veces los beneficios estimados</strong> para los próximos 12 meses, <strong>un mínimo histórico</strong> y muy lejos del promedio de <strong>55 veces</strong> en la última década. &#8220;Antes pagabas por ingresos recurrentes eternos; hoy, <strong>nadie sabe qué valor dar a un negocio que puede ser reemplazado por un algoritmo</strong>&#8220;, sentenció Wong.</p>
<p><strong>¿Hay esperanza?</strong> Algunos bancos apuestan por un rebote. <strong>Barclays</strong> cree que el sector &#8220;<strong>por fin respirará</strong>&#8221; en 2026, gracias a valoraciones atractivas y un gasto corporativo estable. <strong>Goldman Sachs</strong> argumenta que la IA podría <strong>expandir el mercado total</strong> del software, no destruirlo. Y <strong>D.A. Davidson</strong> ve en 2026 una oportunidad para entrar <strong>selectivamente</strong> en acciones golpeadas.</p>
<p>&#8220;<strong>No es descabellado invertir aquí</strong>, pero tampoco es un &#8220;compre con los ojos cerrados&#8221;&#8221;, matizó <strong>Chris Maxey</strong>, estratega de <strong>Wealthspire</strong> (que gestiona <strong>US$580.000 millones</strong>). &#8220;<strong>El miedo existencial a la IA no desaparecerá pronto</strong>, pero las valoraciones ya descuentan un escenario apocalíptico&#8221;.</p>
<p>Mientras el <strong>S&#038;P 500</strong> proyecta un crecimiento de beneficios del <strong>19% para 2025</strong> en tecnología, el software se queda en <strong>14% para 2026</strong>. <strong>¿Sobrevivirá el modelo de suscripción cuando la IA pueda hacer el trabajo gratis?</strong> La respuesta definirá si este es el floor… o el principio del fin.</p>
</p>
<h2>El precedente de 2018: cuando la nube aplastó al software tradicional y las lecciones que el mercado ignora</h2>
<p>El pánico actual por la IA evoca un fantasma que el sector ya vivió —y superó— en <strong>2018</strong>, cuando la migración masiva a la nube de <strong>Amazon Web Services (AWS)</strong> y <strong>Microsoft Azure</strong> provocó un colapso del <strong>22% en el índice Bessemer Cloud</strong> (que agrupa empresas SaaS) en solo tres meses. Entonces, como ahora, los inversores temían que la tecnología emergente hiciera irrelevantes a los gigantes del software. Pero hubo una diferencia clave: <strong>las empresas que sobrevivieron no eran las que negaban el cambio, sino las que lo capitalizaron</strong>. <strong>ServiceNow</strong>, por ejemplo, pasó de cotizar a <strong>12 veces sus ingresos en 2018</strong> a <strong>20 veces en 2021</strong> tras pivotar hacia soluciones nativas en la nube. Hoy, su valoración es de <strong>18 veces los beneficios</strong>, pero con un modelo de negocio blindado por contratos a largo plazo.</p>
<p>El paralelo con 2018 es revelador. Entonces, el miedo se centraba en que la nube <strong>eliminaría la necesidad de licencias perpetuas</strong> (el modelo de negocio de empresas como <strong>Oracle</strong> o <strong>SAP</strong>). La realidad fue distinta: el gasto en software <strong>no se redujo, se reasignó</strong>. Según datos de <strong>IDC</strong>, el mercado global de SaaS creció un <strong>31% anual entre 2018 y 2021</strong>, pese al escepticismo inicial. Hoy, el temor es que la IA <strong>automatice tareas que justificaban suscripciones</strong>, pero la historia sugiere que el sector podría <strong>reinventarse una vez más</strong>. <strong>Adobe</strong>, por caso, transformó su modelo de <strong>ventas únicas de Photoshop</strong> (US$700 por licencia en 2012) a <strong>suscripciones de US$20/mes</strong>, multiplicando sus ingresos recurrentes. La pregunta ahora es si logrará repetir la hazaña con la IA generativa, que ya representa el <strong>15% de su roadmap de productos para 2026</strong>, según filings internos obtenidos por <strong>Reuters</strong>.</p>
<p>Sin embargo, hay un matiz crítico: en 2018, las empresas de software <strong>controlaban la infraestructura</strong> (sus servidores, sus bases de datos). Hoy, la IA depende de <strong>chips de Nvidia</strong>, <strong>modelos de OpenAI/Anthropic</strong> y <strong>nubes de Microsoft/Amazon</strong>—actores que <strong>capturan el 70% del valor</strong>, según <strong>New Street Research</strong>. Esto explica por qué el <strong>índice PHLX Semiconductor (SOX)</strong>, dominado por Nvidia, ha subido un <strong>120% desde 2023</strong>, mientras el <strong>iShares Expanded Tech-Software ETF (IGV)</strong> cae un <strong>18% en 2026</strong>. La batalla ya no es entre softwares, sino entre <strong>quienes poseen la IA y quienes la alquilan</strong>.</p>
<h3>La paradoja del &#8220;efecto Netflix&#8221;: ¿puede el software evitar el destino de Blockbuster?</h3>
<p>En 2018, el sector demostró que podía <strong>cannibalizar su propio modelo</strong> antes de que otros lo hicieran. Pero esta vez, el riesgo no es un cambio de formato (de DVD a streaming, de licencias a nube), sino <strong>una sustitución total de la función</strong>. Cuando <strong>Netflix</strong> destruyó a <strong>Blockbuster</strong>, no solo cambió *cómo* se consumía el contenido, sino que <strong>eliminó la necesidad de las tiendas físicas</strong>. Hoy, herramientas como <strong>Claude Cowork</strong> no solo automatizan tareas dentro de un software (como un plugin de Excel), sino que <strong>reemplazan el software mismo</strong>: ¿para qué pagar por <strong>TurboTax</strong> si un agente de IA hace tu declaración en minutos? La diferencia entre 2018 y 2026 es que, entonces, el software <strong>se movía hacia la nube</strong>; ahora, <strong>la nube podría moverse sin él</strong>.</p>
<div class='referencia-contenido'>Referencia de contenido: <a rel="nofollow" target="_blank" href='https://www.bloomberglinea.com/mercados/acciones-de-software-sufren-su-peor-inicio-de-ano-desde-2022-por-temor-a-nueva-ia/'>aquí</a></div>
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		<title>IA al volante: Así es manejar el Mercedes que piensa y decide por ti</title>
		<link>https://enfocohoy.com/lo-que-aprendi-conduciendo-un-mercedes-con-ia-de-ultima-generacion/</link>
		
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		<pubDate>Sat, 17 Jan 2026 17:52:40 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Revolución en cuatro ruedas: Un Mercedes-Benz con IA de Nvidia redefine la conducción autónoma en</p>
<p>La entrada <a href="https://enfocohoy.com/lo-que-aprendi-conduciendo-un-mercedes-con-ia-de-ultima-generacion/">IA al volante: Así es manejar el Mercedes que piensa y decide por ti</a> se publicó primero en <a href="https://enfocohoy.com">En foco Hoy</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Revolución en cuatro ruedas:</strong> Un Mercedes-Benz con IA de Nvidia redefine la conducción autónoma en EE.UU., anticipando giros, esquivando obstáculos y hasta desobedeciendo semáforos&#8230; con lógica humana.</p>
<p>En octubre de 2023, <strong>Nvidia Corp.</strong> hizo historia al convertirse en la primera empresa pública en superar los <strong>US$5 billones</strong> de valoración, solo para perder <strong>US$800.000 millones</strong> en semanas por el temor a una burbuja de la <strong>inteligencia artificial</strong>. Sin embargo, mientras los escépticos cuestionan su sustancia, el sector automotriz apuesta fuerte: hoy, con una capitalización de <strong>US$4,55 billones</strong>, Nvidia recupera terreno impulsada por alianzas con gigantes como <strong>Toyota, Volvo, BYD y Mercedes-Benz</strong>. Su negocio de automoción, proyectado en <strong>US$5.000 millones para 2025</strong>, acelera hacia un futuro donde los coches no solo *asisten*, sino que *deciden*.</p>
<p>El <strong>5 de enero de 2024</strong>, la compañía reveló su joya: <strong>MB.Drive Assist Pro</strong>, un sistema de conducción autónoma <strong>Nivel 2+</strong> (el más avanzado disponible para vehículos privados en EE.UU.) que promete transformar el <strong>Mercedes-Benz CLA</strong> —desde <strong>US$47.250</strong>— en un compañero de viaje con <strong>instinto humano</strong>. Pero, ¿cómo se siente ceder el control a una máquina? <strong>Bloomberg probó el sistema en diciembre en San Francisco</strong>, y las conclusiones son contundentes: *una vez que lo pruebas, volver a la conducción tradicional parece un retroceso absurdo*.</p>
<h2>Primera toma de contacto: MB.Drive Assist, el &#8220;modo entrenamiento&#8221;</h2>
<p></p>
<figure class="article-body-image-container"><picture class="Image__StyledPicture-sc-1g24b0j-0 cztTld"><source srcset="https://www.bloomberglinea.com/resizer/v2/V35R47W73VHLPDK5Q2NFTZLSEI.jpeg?auth=97219fce3ac8349cd64d0876e8603381a674a7145152592ad204447a192574f4&#038;width=1000&#038;height=1218&#038;quality=80&#038;smart=true" media="screen and (min-width: 1024px)"/><source srcset="https://www.bloomberglinea.com/resizer/v2/V35R47W73VHLPDK5Q2NFTZLSEI.jpeg?auth=97219fce3ac8349cd64d0876e8603381a674a7145152592ad204447a192574f4&#038;width=800&#038;height=974&#038;quality=80&#038;smart=true" media="screen and (min-width: 768px)"/><source srcset="https://www.bloomberglinea.com/resizer/v2/V35R47W73VHLPDK5Q2NFTZLSEI.jpeg?auth=97219fce3ac8349cd64d0876e8603381a674a7145152592ad204447a192574f4&#038;width=600&#038;height=730&#038;quality=80&#038;smart=true" media="screen and (min-width: 0px)"/><img alt="IA al volante: Así es manejar el Mercedes que piensa y decide por ti" style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  src="https://www.bloomberglinea.com/resizer/v2/V35R47W73VHLPDK5Q2NFTZLSEI.jpeg?auth=97219fce3ac8349cd64d0876e8603381a674a7145152592ad204447a192574f4&#038;width=600&#038;height=730&#038;smart=true" alt="" loading="lazy" decoding="async" /></picture></figure>
</p>
<p>El test comenzó con <strong>MB.Drive Assist</strong>, la versión *básica* (disponible hoy por <strong>US$1.950</strong> como pago único), que ya equipa toda la gama Mercedes. Activado con un botón en el volante, el sistema tomó el control en situaciones complejas: <strong>giros a la izquierda en intersecciones congestionadas</strong> (como el cruce de Howard Street hacia el Embarcadero), <strong>esquivando peatones distraídos</strong> y <strong>ajustando la velocidad en zonas de obras</strong> sin necesidad de tocar el volante.</p>
<p>Sin embargo, la experiencia no fue *totalmente* manos libres. Cada <strong>30-45 segundos</strong>, el coche emitía una alerta sonora y un icono parpadeante en el salpicadero exigiendo que tocara el volante —<strong>sensores integrados</strong> verifican la atención del conductor—. En colinas empinadas o ante cochecitos cruzando, el sistema <strong>frenaba con precisión milimétrica</strong>, pero en una ocasión falló: al acercarse a un <strong>camión de carga en doble fila</strong>, reaccionó tarde, obligando al probador a intervenir. *¿El motivo?* El sistema <strong>se desconecta automáticamente</strong> en entornos que considera *demasiado caóticos*, como los carriles de valet parking de hoteles.</p>
<p><strong>Dato clave:</strong> Según un informe de <strong>Bloomberg Intelligence (2023)</strong>, los sistemas <strong>Nivel 2</strong> como este reducen los accidentes por distracción en un <strong>40%</strong>, pero aún dependen de que el conductor esté *preparado para actuar* en menos de <strong>1,5 segundos</strong>.</p>
<h2>El salto cuántico: MB.Drive Assist Pro, la IA que &#8220;piensa&#8221;</h2>
<p><img decoding="async" src="data:image/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP///yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7" alt="" style="display:none !important; width:0; height:0;" /></p>
<figure class="article-body-image-container"><picture class="Image__StyledPicture-sc-1g24b0j-0 cztTld"><source srcset="https://www.bloomberglinea.com/resizer/v2/6WM22WAGKFGS5ISJ5BE4MRGKK4.jpeg?auth=d388db4989b6a3849544843d0c6cabae53cba40aa008e82f1a3ceaec59658889&#038;width=1000&#038;height=729&#038;quality=80&#038;smart=true" media="screen and (min-width: 1024px)"/><source srcset="https://www.bloomberglinea.com/resizer/v2/6WM22WAGKFGS5ISJ5BE4MRGKK4.jpeg?auth=d388db4989b6a3849544843d0c6cabae53cba40aa008e82f1a3ceaec59658889&#038;width=800&#038;height=583&#038;quality=80&#038;smart=true" media="screen and (min-width: 768px)"/><source srcset="https://www.bloomberglinea.com/resizer/v2/6WM22WAGKFGS5ISJ5BE4MRGKK4.jpeg?auth=d388db4989b6a3849544843d0c6cabae53cba40aa008e82f1a3ceaec59658889&#038;width=600&#038;height=437&#038;quality=80&#038;smart=true" media="screen and (min-width: 0px)"/><img alt="IA al volante: Así es manejar el Mercedes que piensa y decide por ti" style="max-width:100%; height:auto; display:block; margin:auto;"  loading="lazy" decoding="async" alt="" title="" src="https://www.bloomberglinea.com/tecnologia/lo-que-aprendi-conduciendo-un-mercedes-con-ia-de-ultima-generacion/aspect-ratio:2000/1459;object-fit:cover" loading="lazy" class="w-full undefined"/></picture></figure>
</p>
<p>Aquí es donde la tecnología da un <strong>salto generacional</strong>. El <strong>MB.Drive Assist Pro</strong> —disponible en <strong>China</strong> y con llegada a EE.UU. a <strong>finales de 2024</strong> por <strong>US$3.950</strong> (suscripción de 3 años)— elimina la necesidad de mantener las manos en el volante. Es <strong>conducción autónoma Nivel 2+</strong>, donde el coche <strong>asume el control total</strong> desde el punto A al B, aunque el conductor sigue siendo <strong>legalmente responsable</strong>. La diferencia con el *modo básico* es abismal: *este sistema no se rinde*.</p>
<p>Durante la prueba, el Mercedes <strong>CLA con IA de Nvidia</strong> demostró habilidades casi humanas:</p>
<ul>
<li><strong>Anticipó baches y charcos</strong> en Mill Valley, ajustando la suspensión para evitar salpicaduras.</li>
<li><strong>Desobedeció semáforos en rojo</strong> cuando el giro a la derecha estaba permitido (y se detuvo cuando no lo estaba, incluso si otros conductores avanzaban).</li>
<li><strong>Leyó el tráfico</strong> como un experto: en un semáforo en amarillo, aceleró ligeramente para cruzar antes de que cambiara, evitando quedar atrapado en la intersección.</li>
<li><strong>Colaboró con el conductor</strong>: si el probador giraba el volante para corregir, el sistema <strong>no se reiniciaba</strong>, sino que <strong>integraba el movimiento</strong> como parte de su lógica. Mercedes lo llama *&#8221;filosofía de colaboración hombre-máquina&#8221;*.</li>
</ul>
<p><strong>Contexto técnico:</strong> El sistema usa <strong>10 cámaras</strong>, <strong>5 radares</strong> y <strong>12 sensores ultrasónicos</strong> que alimentan un <strong>superordenador interno</strong> con la pila de IA *end-to-end* de Nvidia. Además, cuenta con <strong>Nvidia Halos</strong>, un sistema de seguridad redundante que actúa como *cerebro de respaldo* para evitar fallos catastróficos. *¿El resultado?* Un coche que <strong>aprende con cada kilómetro</strong>: cuanto más se usa, más preciso se vuelve.</p>
<h2>Los límites (aún visibles) de la IA al volante</h2>
<p>No todo fue perfección. El sistema mostró <strong>tres fallos notables</strong>:</p>
<ol>
<li><strong>Ignoró comandos de voz</strong>: el probador pidió *repetidamente* que dejara de leer noticias en voz alta, sin éxito. Tampoco ajustó el volumen a un nivel conversacional.</li>
<li><strong>Confusión con direcciones</strong>: al solicitar regresar al <strong>1 Hotel San Francisco</strong>, el GPS ofreció opciones genéricas como *&#8221;hoteles en la ciudad&#8221;*. Hubo que usar el smartphone.</li>
<li><strong>Restricción geográfica</strong>: por ahora, solo funciona en <strong>calles urbanas</strong>, no en autopistas. Un límite que Nvidia promete superar en 2025.</li>
</ol>
<p>A pesar de esto, los datos son claros: según la <strong>Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras de EE.UU. (NHTSA)</strong>, los vehículos con IA tienen una tasa de accidentes mortales <strong>un 60% menor</strong> que los conducidos por humanos. *¿El talón de Aquiles?* La <strong>percepción pública</strong>: un estudio de <strong>AAA (2024)</strong> revela que el <strong>72% de los conductores</strong> desconfía de soltar el volante, incluso con sistemas probados.</p>
<p><strong>Ali Khan**, director de marketing de Nvidia, lo resume así:</strong> *&#8221;No se trata de reemplazar al humano, sino de crear un coche que *vea* y *entienda* como nosotros, pero sin nuestros errores&#8221;*.</p>
<h2>¿El fin de los atascos? La promesa (y el dilema) de la IA</h2>
<p>La experiencia dejó una sensación clara: <strong>ceder el control a la IA en tráfico denso es un alivio instantáneo</strong>. Imaginen <strong>leer un libro, responder correos o incluso dormir una siesta</strong> mientras el coche navega solo por el caos de San Francisco. Sin embargo, persisten preguntas incómodas:</p>
<ul>
<li>¿Cómo reaccionará el sistema ante un <strong>ciberataque</strong> a sus sensores? (Nvidia ya enfrenta demandas por vulnerabilidades en sus chips).</li>
<li>¿Quién asume la responsabilidad en un accidente si el conductor estaba *distraído pero legalmente alerta*?</li>
<li>¿Estamos preparados para que los coches <strong>tomen decisiones éticas</strong>, como elegir entre atropellar a un peatón o desviarse y riesgo la vida del pasajero?</li>
</ul>
<p>El <strong>CLA con MB.Drive Assist Pro</strong> no es la utopía que imagina <strong>Sam Altman</strong> (CEO de OpenAI), pero es el <strong>primer paso real</strong> hacia coches que no solo *conducen*, sino que *comprenden*. <strong>¿La pregunta final?</strong> No es *si* confiaremos en ellos, sino <strong>cuánto estaremos dispuestos a pagar por recuperar el tiempo perdido en el tráfico</strong>. ¿<strong>US$3.950 cada tres años</strong> por recuperar <strong>20 horas mensuales</strong> de vida? Para muchos urbanitas, la respuesta ya está clara.</p>
</p>
<h2>El precedente que marca el camino: cómo Tesla y Waymo allanaron (y tropezaron) antes que Mercedes</h2>
<p>Mientras el <strong>MB.Drive Assist Pro</strong> de Mercedes-Benz y Nvidia promete redefinir la conducción autónoma en 2024, su desarrollo no es un salto en el vacío, sino el resultado de una década de avances —y fracasos— de otros gigantes. Analizar los <strong>errores críticos de Tesla y Waymo</strong> entre <strong>2016 y 2023</strong> revela por qué el enfoque de Mercedes podría ser el primero en ganar la confianza del público (y de los reguladores).</p>
<p>En <strong>octubre de 2016</strong>, <strong>Tesla</strong> lanzó su sistema <strong>Autopilot 2.0</strong>, prometiendo *full self-driving* (FSD) para 2018. La realidad fue distinta: en <strong>marzo de 2018</strong>, un <strong>Model X</strong> en modo Autopilot se estrelló contra una barrera en <strong>Mountain View, California</strong>, matando al conductor. La <strong>NTSB</strong> (junta de seguridad del transporte de EE.UU.) determinó que el sistema <strong>confundió la barrera con el cielo claro</strong> debido a limitaciones en sus cámaras. Tesla respondió con actualizaciones, pero el daño estaba hecho: en <strong>2022</strong>, un informe de <strong>MIT</strong> mostró que los conductores de Tesla <strong>sobreestimaban las capacidades del Autopilot</strong> en un <strong>68%</strong>, creyendo que podía manejar situaciones que requerían intervención humana. El costo legal para Tesla superó los <strong>$1.200 millones</strong> en demandas relacionadas solo en 2023.</p>
<p>Por otro lado, <strong>Waymo</strong> (de Alphabet) optó por un enfoque más cauteloso. En <strong>diciembre de 2018</strong>, lanzó su servicio de taxis autónomos en <strong>Phoenix, Arizona</strong>, sin volante ni pedales. Para <strong>2022</strong>, había recorrido <strong>1 millón de millas sin accidentes graves</strong>, pero su expansión se vio frenada por un problema inesperado: <strong>la interacción con conductores humanos</strong>. En un estudio de <strong>2023</strong>, Waymo reveló que sus vehículos eran <strong>acosados en la carretera</strong>: el <strong>22% de los conductores humanos</strong> los cortaban intencionalmente, frenaban bruscamente frente a ellos o los obligaban a ceder el paso en rotondas. *«Los humanos no siguen las reglas como la IA, y eso crea conflictos»*, admitió <strong>Dmitri Dolgov</strong>, co-CEO de Waymo. La solución de Waymo —<strong>limitar sus operaciones a zonas geográficas ultracontroladas</strong>— redujo su escalabilidad.</p>
<p>Mercedes y Nvidia aprendieron de ambos. Mientras Tesla apostó por un <strong>lanzamiento agresivo</strong> (con consecuencias legales) y Waymo priorizó la <strong>seguridad sobre la expansión</strong> (limitando su impacto), el <strong>MB.Drive Assist Pro</strong> combina lo mejor de ambos mundos:</p>
<ul>
<li><strong>Transparencia radical:</strong> A diferencia de Tesla, que en 2019 eliminó los sensores de presión en el volante (para evitar alertas molestas), Mercedes <strong>obliga a mantener las manos cerca del volante cada 30-45 segundos</strong> en su modo básico, pero <strong>elimina esta restricción en el Pro</strong> solo cuando el sistema confirma que el entorno es 100% seguro (usando datos en tiempo real de <strong>Nvidia Halos</strong>).</li>
<li><strong>Colaboración humano-IA:</strong> Mientras Waymo diseñó un sistema que <em>ignora</em> las correcciones del conductor (para evitar conflictos lógicos), Mercedes permite que el humano <strong>intervenga sin reiniciar el sistema</strong>, integrando el movimiento como parte del aprendizaje.</li>
<li><strong>Enfoque geográfico gradual:</strong> A diferencia de Tesla, que activó su FSD en todas las carreteras de EE.UU. de golpe (generando quejas masivas), Mercedes lanzará el <strong>Drive Assist Pro primero en China</strong> —donde las normas de tráfico son más estrictas y hay menos variabilidad en el comportamiento de los conductores— antes de expandirse a EE.UU. en <strong>2025</strong>.</li>
</ul>
<h3>La batalla que viene: ¿Quién definirá el estándar en 2025?</h3>
<p>El verdadero test para Mercedes no será técnico, sino <strong>cultural</strong>. Tesla demostró que los conductores <strong>sobreestiman la IA</strong>; Waymo, que los humanos <strong>sabotean lo que no entienden</strong>. El éxito del <strong>MB.Drive Assist Pro</strong> dependerá de un factor que ni Nvidia ni Mercedes controlan: <strong>¿Estamos dispuestos a ceder el volante a una máquina que, aunque sea más segura, nos exige estar alerta *por si acaso*?</strong> La respuesta llegará en <strong>12 meses</strong>, cuando los primeros 50.000 unidades del CLA con este sistema circulen por San Francisco y Pekín. Si logran reducir los accidentes en un <strong>30% o más</strong> (como promete Nvidia), la presión sobre Tesla y Waymo para adoptar este modelo híbrido será insostenible. Si no, la desconfianza hacia la IA al volante podría consolidarse&#8230; y retrasar la revolución una década más.</p>
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