“Misión imposible” en Irán: Trump rescata a militar tras 48 horas desaparecido y choque aéreo
Rescate bajo fuego: EE.UU. recupera a oficial del F-15 derribado en Irán tras operación con 5 muertos iraníes y pérdida de un C-130.
El presidente Donald Trump confirmó este domingo el rescate del oficial de sistemas de armas de un caza F-15 Eagle derribado el viernes por Irán, tras casi 48 horas de búsqueda en territorio hostil. La operación, ejecutada en las montañas de la provincia de Kohkiluyeh y Buyer Ahmad (suroeste iraní), dejó un saldo de 5 miembros de la Guardia Revolucionaria iraní muertos y 8 heridos, según la agencia semioficial Tasnim.
Mientras Teherán acusó a las fuerzas estadounidenses de iniciar un intercambio de disparos con sus tropas, fuentes norteamericanas citadas por Axios aseguraron que los únicos tiros provinieron de los equipos de rescate para “despejar la zona”. Lo indiscutible: un avión C-130 Hercules, enviado para evacuar al militar, quedó destruido durante la misión. Irán atribuye su pérdida a “acciones defensivas”, mientras el New York Times revela que EE.UU. lo inutilizó intencionalmente para evitar que cayera en manos enemigas.
¿Repetición del desastre de Tabas?
Las autoridades iraníes compararon el operativo con la fallida Operación Garra del Águila (1980), cuando EE.UU. intentó rescatar a rehenes de su embajada en Teherán. En aquel entonces, una tormenta de arena provocó el estrellamiento de un helicóptero en el desierto de Tabas, con 8 militares muertos. Ahora, Irán afirma haber derribado dos drones MQ-9 y Hermes que apoyaban la misión, además de dos helicópteros Black Hawk —algo no confirmado por el Pentágono—.
“Los desesperados esfuerzos del enemigo fracasaron“, declaró un portavoz militar iraní, quien añadió que el rescate se lanzó desde una “pista abandonada al sur de Isfahán”, a pocos kilómetros de la zona de operación. Teherán insiste en que el militar no fue rescatado, aunque Trump exhibió pruebas de su evacuación en un mensaje en redes sociales: “¡Una demostración impresionante de valentía!“.
El C-130 destruido es el segundo perdido por EE.UU. en operaciones de rescate en Irán desde 1980, cuando otro aparato de este modelo fue abandonado durante la crisis de los rehenes.
“Gravemente herido, pero a salvo”
Trump describió al rescatado como un “coronel muy respetado” que pasó “dos días en las traicioneras montañas de Irán”, aunque aclaró que las fuerzas estadounidenses “nunca lo perdieron de vista”. “Estaba gravemente herido, pero ahora está sano y salvo“, afirmó el presidente, quien destacó que la operación se realizó “a plena luz del día” durante 7 horas sobre espacio aéreo iraní —un récord de audacia en misiones de este tipo.
El mandatario reveló también que este fue el segundo rescate en 48 horas: el viernes, EE.UU. recuperó al piloto del F-15, aunque lo mantuvo en secreto para no comprometer la segunda misión. “Es la primera vez en la historia que dos pilotos son rescatados por separado en territorio enemigo”, subrayó Trump, quien enfatizó que “ningún estadounidense resultó herido” en los operativos.
El F-15 derribado el viernes es el tercer avión de combate estadounidense perdido en enfrentamientos con Irán desde 2019, cuando un dron RQ-4 Global Hawk fue abatido sobre el estrecho de Ormuz.
Guerra psicológica y superioridad aérea
Trump aprovechó el anuncio para reafirmar el “dominio abrumador” de EE.UU. en el espacio aéreo iraní: “Decenas de aeronaves, armadas con las armas más letales del mundo, participaron en el rescate”. Sin embargo, Irán contraatacó con imágenes de los restos del C-130 y lo que identificarían como un Black Hawk calcinado, acompañadas del mensaje: “La realidad evidencia nuestra superioridad“.
¿Qué ocultan ambas partes? Mientras EE.UU. silencia detalles sobre las bajas iraníes reales o el estado exacto del militar rescatado, Teherán omite explicar cómo un operativo con múltiples aeronaves logró operar durante horas en su territorio. Lo único claro: esta misión reabre el fantasma de 1980, cuando la tensión entre ambos países escaló a niveles históricos tras el fracaso en Tabas. ¿Estamos ante un nuevo punto de no retorno?
El precedente de 2011: Cuando EE.UU. rescató a un piloto en Libia con 8 horas de operación encubierta
La audacia del rescate en Irán evoca una operación similar —pero menos conocida— ejecutada en 2011 durante la intervención en Libia. El 21 de marzo de ese año, un F-15E Strike Eagle se estrelló cerca de Benghazi tras un fallo mecánico, dejando a sus dos tripulantes varados en territorio controlado por fuerzas leales a Gadafi. Lo que siguió fue un operativo de 8 horas con dos V-22 Osprey, dos AV-8B Harrier y un equipo de 16 operadores de fuerzas especiales, que logró extraer al piloto —el entonces capitán Mark Graff— sin bajas propias, pero con 3 libios muertos en el intercambio de fuego. El copiloto, sin embargo, fue capturado y liberado 21 días después tras negociaciones secretas.
La misión libia, bautizada como «Operación Odisea Amanecer», marcó un hito: fue la primera vez que EE.UU. desplegó Ospreys en combate real para un rescate, y demostró que incluso en zonas hostiles, la combinación de inteligencia en tiempo real (proporcionada por drones MQ-1 Predator) y superioridad aérea táctica podía neutralizar defensas enemigas. Sin embargo, el costo político fue alto: el gobierno de Obama enfrentó críticas por ocultar detalles durante semanas, incluyendo el hecho de que un segundo avión (un AC-130) sufrió daños graves al ser alcanzado por fuego antiaéreo.
Hay paralelos inquietantes con Irán 2024:
- Tiempo de operación: 7 horas (Irán) vs. 8 horas (Libia), ambas en territorio enemigo y con apoyo de múltiples aeronaves.
- Pérdida de equipos: En 2011, EE.UU. abandonó un AC-130 dañado; en 2024, destruyó intencionalmente un C-130 para evitar su captura.
- Secreto inicial: En Libia, se ocultó la captura del copiloto; en Irán, Trump reveló solo después el rescate del piloto del F-15.
- Reacción del enemigo: Gadafi exhibió los restos del F-15E; Irán hizo lo propio con el C-130, usando ambos casos como propaganda de «victoria».
¿Un patrón de riesgo calculado o improvisación?
Tanto en 2011 como en 2024, EE.UU. priorizó la recuperación de personal sobre la preservación de activos, incluso a costa de dejar tecnología sensible en manos enemigas. Pero hay una diferencia clave: en Libia, la operación se enmarcó en una campaña militar más amplia (la Resolución 1973 de la ONU); en Irán, el rescate ocurre en un contexto de tensión bilateral sin declaración de guerra, donde cada movimiento puede escalar a un conflicto abierto. La pregunta ahora no es si Teherán responderá —ya lo hizo con los drones derribados—, sino cómo evitar que este episodio se convierta en el «Tabas 2.0» que ambos bandos dicen no querer.