Trump recibirá a María Corina Machado tras captura de Maduro en Caracas
Reunión clave: El expresidente Donald Trump se prepara para recibir a la líder opositora venezolana en medio de la crisis política tras el arresto de Nicolás Maduro.
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este jueves que mantendrá un encuentro la próxima semana con María Corina Machado, figura central de la oposición venezolana. El anuncio llega tras los recientes eventos en Caracas, donde Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados durante un operativo que sacudió al país sudamericano.
“Tengo entendido que vendrá la semana que viene y estoy deseando saludarla”, declaró Trump en una entrevista exclusiva con Fox News, donde también destacó su admiración por Machado, a quien describió como “una persona muy agradable”. El expresidente no dudó en calificar como “un gran honor” la posibilidad de recibir un Premio Nobel junto a ella, recordando que él mismo ha sido nominado en múltiples ocasiones por su papel en la mediación de conflictos internacionales.
Machado, quien recibió el Premio Nobel de la Paz en 2023 por su lucha por la democracia en Venezuela, había expresado previamente su disposición a compartir el galardón con Trump. Sin embargo, el expresidente había descartado públicamente su apoyo para que ella asumiera el liderazgo en Venezuela tras la detención de Maduro, una postura que ahora parece matizar con este gesto diplomático.
Este encuentro adquiere un contexto histórico crítico: desde 2019, cuando Trump reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, las relaciones entre Washington y Caracas han estado marcadas por sanciones económicas y tensiones geopolíticas. La captura de Maduro, acusada por algunos sectores de ser un ‘golpe blando’ orquestado desde el exterior, añade un capítulo más a esta compleja trama.
Mientras tanto, en Venezuela, la Asamblea Nacional —controlada por el chavismo— ha convocado una sesión de emergencia para analizar los hechos. Según fuentes cercanas al oficialismo, más de 15 altos funcionarios han sido detenidos en las últimas 48 horas bajo sospecha de “conspiración internacional”. ¿Podría esta reunión entre Trump y Machado acelerar una transición política o, por el contrario, profundizar la polarización?
El precedente que une a Trump y Machado: de Guaidó a la captura de Maduro
La reunión entre Donald Trump y María Corina Machado no es un encuentro casual, sino el último capítulo de una estrategia que el expresidente estadounidense impulsó desde 2019, cuando reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. Ese año, Trump rompió con décadas de política exterior al apoyar abiertamente un cambio de régimen en Caracas, imponiendo más de 300 sanciones a funcionarios chavistas y empresas estatales, según datos del Departamento del Tesoro de EE.UU.. Pero lo que pocos recuerdan es que Machado ya había sido una pieza clave en ese tablero: en febrero de 2019, fue ella quien, junto a Guaidó, lideró las protestas masivas que llevaron a Trump a declarar que “todas las opciones están sobre la mesa”, incluyendo la intervención militar.
El giro actual adquiere mayor relevancia si se compara con el fracaso de la Operación Gideon en mayo de 2020, un intento de incursión armada en Venezuela organizado por mercenarios estadounidenses y exmilitares venezolanos, con supuestos vínculos a la administración Trump. El operativo, que terminó con 8 muertos y 13 detenidos (entre ellos dos exboinas verdes de EE.UU.), fue desmentido por la Casa Blanca, pero filtraciones de la DEA revelaron que contratistas cercanos a Trump habían ofrecido $213 millones por la captura de Maduro. Ahora, con el mandatario venezolano bajo custodia —en circunstancias aún no aclaradas—, la pregunta es si esta reunión busca legitimar una transición o si, como en 2020, hay actores operando entre bambalinas. Machado, por su parte, ha evitado mencionar cualquier conexión con grupos armados, pero en una entrevista con The Washington Post en 2021, admitió haber mantenido contactos con “sectores de la Fuerza Armada venezolana” dispuestos a “restaurar el orden constitucional”.
Mientras el oficialismo venezolano acusa a EE.UU. de orquestar un “golpe de Estado encubierto”, un informe de la ONU de 2022 documentó cómo las sanciones impulsadas por Trump agravaron la crisis humanitaria, con un aumento del 400% en la migración venezolana entre 2018 y 2021. La paradoja es que, pese a este historial, Machado —cuya popularidad en Venezuela ronda el 60%, según Datanálisis— ha logrado mantener un discurso que combina la presión internacional con un llamado a la “unidad nacional”, evitando el lenguaje belicista que caracterizó a la administración Trump.
¿Un Nobel compartido o un jaque mate geopolítico?
El premio que Trump menciona no es casual: en 2023, cuando Machado recibió el Nobel, el comité destacó su apuesta por “métodos pacíficos” en un contexto donde otros actores, como Leopoldo López (exiliado en España) o el propio Guaidó (cuya popularidad cayó al 20% en 2022), habían perdido influencia. Pero la captura de Maduro cambia las reglas. Si EE.UU. reconoce a Machado como líder legítima —algo que ni Biden ni la UE han hecho—, podría repetirse el escenario de 2019, cuando 54 países respaldaron a Guaidó, pero sin resultados tangibles. La diferencia ahora es que Machado llega a la reunión con Trump con un capital simbólico que ni Guaidó ni la oposición tradicional lograron: el aval de las calles (las protestas del 12 de enero de 2024 reunieron a más de 1 millón de personas en Caracas) y el respaldo de sectores militares descontentos. La pregunta no es si habrá transición, sino si esta alianza acelerará una fractura interna en el chavismo… o si, como en 2020, la sombra de la intervención extrinsicará cualquier solución negociada.