Nvidia derrumba Wall Street y el petróleo cae por diálogo EEUU-Irán
Caída histórica: Nvidia registra su peor día en un año y arrastra a los mercados, mientras el crudo se desploma por avances en el acuerdo nuclear.
El mercado bursátil de Nueva York cerró este jueves en números rojos tras una sesión marcada por la volatilidad. El retroceso de los valores tecnológicos —liderado por el desplome de Nvidia— y la caída del petróleo permitieron a los índices recuperar parte de las pérdidas iniciales, aunque sin evitar un cierre negativo.
El S&P 500 retrocedió un 0,54 %, mientras que el Nasdaq, fuertemente golpeado por el sector tecnológico, perdió un 1,18 %. El Dow Jones, en cambio, logró mantenerse en terreno positivo con un alza marginal del 0,03 %, demostrando una resistencia relativa en un día de alta presión.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. cedieron terreno, reflejando una búsqueda de refugio por parte de los inversores. Paralelamente, el crudo West Texas Intermediate (WTI) cerró por debajo de los 66 dólares por barril, su nivel más bajo en semanas, tras conocerse avances significativos en las conversaciones nucleares entre Washington y Teherán. Las negociaciones, que continuarán la próxima semana en Viena, han reducido los temores de una escalada militar en Oriente Medio, aliviando la presión sobre los precios del petróleo.
Nvidia, el gigante de los semiconductores, protagonizó su peor caída intradiaria desde abril de 2023, con un desplome del 5,46 %. Aunque la compañía superó las estimaciones de ingresos y beneficios para el trimestre —reportando 78.000 millones de dólares en proyecciones de ventas—, el mercado reaccionó con escepticismo. Los inversores esperaban guías aún más ambiciosas, en línea con el explosivo crecimiento que ha convertido a Nvidia en la empresa más valiosa del mundo.
El cambio de tono en el mercado refleja una mayor exigencia hacia las tecnológicas, especialmente tras el rally de la inteligencia artificial (IA). “El mercado ahora demanda pruebas de que el ciclo de gasto en IA es sostenible a largo plazo”, explican analistas de Hargreaves Lansdown. La pregunta clave es si Nvidia podrá mantener su liderazgo cuando la tecnología evolucione desde el entrenamiento de modelos hacia aplicaciones cotidianas, un escenario en el que la competencia podría intensificarse.
Durante la llamada con analistas, Jensen Huang, CEO de Nvidia, defendió la solidez de la demanda: “Se necesitan capacidades de cómputo avanzadas, y eso se traduce directamente en crecimiento e ingresos”. Por su parte, la directora financiera, Colette Kress, aseguró que la compañía cuenta con inventarios y compromisos de suministro suficientes para atender la demanda futura, con envíos proyectados hasta 2027. Sin embargo, persisten riesgos regulatorios, especialmente en China, donde las restricciones a las licencias de exportación limitan la venta de sus procesadores más avanzados.
El inversor Michael Burry, conocido por anticipar la crisis de 2008, advirtió que las obligaciones de compra de Nvidia superan los 95.000 millones de dólares, un salto interanual que podría convertirse en un riesgo si la demanda de IA se desacelera. “Este nivel de apalancamiento es insostenible si el crecimiento no se materializa”, señalaron fuentes cercanas al mercado.
El derrumbe de Nvidia arrastró a todo el sector de semiconductores, en contraste con el desempeño de Salesforce, que cerró en alza tras ofrecer una previsión de ventas sólida y anunciar un programa de recompra de acciones por 10.000 millones de dólares. Este movimiento refleja la confianza de la empresa en su capacidad para generar flujo de caja, incluso en un entorno de incertidumbre.
En el frente macroeconómico, las solicitudes semanales de subsidio por desempleo en EE.UU. subieron menos de lo esperado, una señal de que el mercado laboral sigue resistiendo pese a las alertas de desaceleración. Además, por primera vez desde 2022, la tasa de la hipoteca a 30 años bajó del 6 %, lo que podría aliviar ligeramente la presión sobre los compradores de vivienda.
El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años cedió tres puntos básicos, hasta situarse en el 4,02 %, impulsado por la demanda de activos seguros. Mientras tanto, el oro se mantuvo estable cerca de los 5.160 dólares por onza, respaldado por la incertidumbre geopolítica y la posible implementación de nuevos aranceles globales por parte del gobierno de Donald Trump, que podrían alcanzar hasta el 15 %.
Latam: el dólar pierde fuerza ante el alivio en mercados
El dólar operó casi plano en Latinoamérica, en un contexto de mayor apetito por riesgo global tras los resultados corporativos mixtos y la moderación en los precios del petróleo. Según Francesco Pesole, estratega de divisas de ING, “la región se beneficia de un entorno ligeramente más constructivo, aunque persisten riesgos externos”.
Las monedas latinoamericanas mostraron un comportamiento dispar: el peso colombiano, el peso argentino, el peso chileno, el real brasileño y el peso mexicano retrocedieron levemente, mientras que el sol peruano cerró sin cambios. A pesar de la caída del jueves, las divisas de la región mantienen un tono firme hacia fin de mes, favorecidas por el repunte de los metales industriales y un flujo de capitales más estable.
¿Podrá Latinoamérica sostener esta resistencia si la volatilidad en Wall Street se profundiza? La respuesta dependerá en gran medida de la evolución de las negociaciones geopolíticas y de si la Reserva Federal de EE.UU. decide ajustar su postura monetaria en los próximos meses.
Cifras corporativas: ganadores y perdedores del día
Mientras Nvidia acaparaba titulares, otras empresas presentaban resultados mixtos:
- Papa John”s se desplomó tras reportar una caída del 5,4 % en ventas comparables en Norteamérica, por encima del 4,3 % esperado por los analistas. Los ingresos totales alcanzaron los 498 millones de dólares, 20 millones por debajo del consenso. La compañía atribuyó el mal desempeño a la debilidad del consumidor y a una competencia más agresiva en el sector de comida rápida.
- eBay anunció el recorte de 800 empleos (un 6 % de su plantilla global) como parte de una reestructuración para mejorar la eficiencia. Pese a los despidos, la firma reportó un alza del 15 % en ingresos trimestrales, hasta los 3.000 millones de dólares, y aseguró que seguirá contratando en áreas estratégicas como inteligencia artificial y logística.
- Warner Bros. Discovery registró una caída del 6 % en ingresos durante el cuarto trimestre, hasta los 9.460 millones de dólares, aunque superó las expectativas en su Ebitda ajustado (2.220 millones). La compañía destacó el desempeño de su división de streaming, que sumó 3 millones de suscriptores netos en el periodo.
- Puma lanzó la zapatilla X Hyrox Deviate Nitro Elite a un precio de 260 dólares, como parte de su estrategia para recuperar margen en un mercado altamente competitivo. La marca alemana, que enfrenta recortes y advertencias de mayores pérdidas, apuesta por la innovación en calzado deportivo para diferenciarse de rivales como Nike y Adidas.
¿Lograrán estas empresas adaptarse a un entorno de mayor exigencia de los inversores y presiones inflacionarias persistentes?
El precedente de 2015: cómo un acuerdo con Irán hundió el petróleo un 30% en seis meses
El desplome del crudo WTI por debajo de los 66 dólares tras los avances en el diálogo EE.UU.-Irán no es casualidad: tiene un paralelo histórico que los operadores recuerdan con precisión. En julio de 2015, cuando Teherán y el grupo P5+1 (EE.UU., Reino Unido, Francia, China, Rusia y Alemania) firmaron el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), el petróleo Brent cotizaba en 62 dólares por barril. Seis meses después, en enero de 2016, había caído a 28 dólares —una pérdida del 55%—, mientras el WTI se hundía un 30%, de 59 a 42 dólares. La razón: el levantamiento de sanciones permitió a Irán bombear 1 millón de barriles adicionales al día en menos de un año, inundando un mercado ya sobredimensionado.
Hoy, la situación tiene matices distintos pero riesgos similares. Según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA), Irán almacena actualmente 140 millones de barriles en tanques flotantes y tierra firme, listos para ser liberados si se levanta el embargo. En 2016, el país tardó solo tres meses en recuperar su cuota de mercado pre-sanciones (un 3,6% de la producción global), y esta vez podría ser más rápido: su infraestructura de exportación, como el puerto de Kharg Island, ha sido modernizada con inversión china. Además, el cartel OPEP+ —del que Irán es miembro— ya recortó su producción en 2,2 millones de barriles diarios en 2023 para sostener precios. Si Teherán suma volumen, Arabia Saudita y Rusia podrían verse obligados a profundizar los recortes, generando tensiones internas.
El impacto no sería uniforme. En 2015-2016, las empresas estadounidenses de shale oil como Chesapeake Energy y Whiting Petroleum acumularon pérdidas por 12.000 millones de dólares y despidieron a 50.000 trabajadores. Hoy, compañías como Diamondback Energy —que redujo su punto de equilibrio a 40 dólares por barril— están mejor preparadas, pero un WTI por debajo de 60 dólares durante trimestres consecutivos pondría en jaque a productores con deuda alta, como Occidental Petroleum (endeudada en 20.000 millones).
La trampa del “alivio geopolítico”: ¿repetirá el mercado el error de 2018?
En mayo de 2018, cuando Trump abandonó el JCPOA, el WTI saltó un 15% en un mes (de 66 a 76 dólares), pero la euforia duró poco: para diciembre, cotizaba en 45 dólares por una combinación de exceso de oferta y ralentización económica. Ahora, los futuros del petróleo muestran una curva en backwardation (precios más altos a corto plazo), lo que sugiere que los operadores descuentan un repunte rápido… pero también que temen un escenario de sobreoferta prolongada. La pregunta clave no es si Irán volverá a exportar, sino cuánto tardará Arabia Saudita en responder—y si esta vez optará por una guerra de precios en lugar de recortes coordinados. En 2014, Riad dejó caer el crudo un 60% en seis meses para ahogar a la competencia. ¿Repetirá la jugada?