Exequiel Zeballos en entrenamiento de recuperación con la camiseta de Boca, listo para volver a las canchas

Zeballos a contrarreloj: regreso inminente y futuro en riesgo por renovación estancada

Carrera contra el tiempo: Zeballos lucha por volver a las canchas mientras su contrato con Boca expira y el Nápoles acecha.

Han pasado 52 días desde que Exequiel Zeballos vistió por última vez la camiseta de Boca Juniors. En ese entonces, el Changuito era una pieza fundamental en el equipo de Claudio Ubeda, que sumaba dos victorias en tres partidos y se mantenía en la pelea por la zona A del Apertura. Pero un desgarro en el muslo izquierdo lo dejó fuera de las canchas, y el equipo resintió su ausencia: solo tres triunfos en nueve fechas, con un rendimiento que se recuperó apenas en el 3-0 contra Lanús.

La emergencia de Tomás Aranda, el joven canterano de 19 años, alivió temporalmente la baja. Mientras Zeballos completaba su recuperación, el club y su representante discutían la extensión de un contrato que vence en diciembre de 2024. Hoy, el extremo está en la recta final de su rehabilitación y apunta a reaparacer en el duelo contra Talleres (entre el 2 y 3 de mayo), como antesala de su esperado debut en la Copa Libertadores frente a Universidad Católica. Sin embargo, quedan dos incógnitas por resolver: ¿quién cederá su puesto en el once? y ¿qué hará Juan Román Riquelme si no se cierra la renovación?, especialmente con el Nápoles atento a su situación. A partir de junio, Zeballos podría firmar un precontrato y marcharse libre en diciembre.

El 2026 había comenzado con altibajos para Zeballos: rendimiento discreto ante Riestra, mejoría con gol incluido contra Estudiantes y un nivel sólido en el partido frente a Newell”s. Pero tras ese último encuentro, su cuerpo volvió a fallar: una rotura de fibras en el bíceps femoral lo dejó dos meses fuera y obligó a Ubeda a replantear el esquema. El problema es claro: no hay otro jugador en el plantel con sus características.

Con 130 partidos y 16 goles en Boca, Zeballos ya entrena a pleno en el campo y busca reintegrarse al grupo esta misma semana. La intención inicial de Ubeda es alinearlo como titular, pero eso implicaría sacrificar a Aranda —figura emergente con un gol ante Instituto— o reestructurar el equipo. Otras opciones sobre la mesa son sacar a Milton Delgado del mediocampo de contención o prescindir del doble nueve, dejando solo a Adam Bareiro en punta y enviando a Miguel Merentiel al banco. ¿El riesgo? Desarmar un esquema que recién empieza a funcionar.

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Una renovación que se complica: cláusula de rescisión, el nudo del conflicto

Mientras Zeballos se acerca al regreso, su futuro en el club sigue en terreno pantanoso. Las negociaciones por su renovación, iniciadas a principios de año, no avanzan. Aunque la relación entre la dirigencia, el jugador y su representante —Diego Merino, mismo agente de Fernando Gago y Nicolás Anselmino— es cordial, el acuerdo se vuelve más difícil con el paso de las semanas.

El punto de discordia no es el salario, sino la cláusula de rescisión. La actual, firmada en agosto de 2022, establece un monto de US$20 millones. Boca busca mantenerla o incluso aumentarla, mientras que Zeballos pretende reducirla o vincularla a su salario. Ese contrato lo convirtió en uno de los mejor pagos del plantel, pero 24 horas después de firmarlo, sufrió una fractura de tibia y tobillo derecho en un partido contra Agropecuario por la Copa Argentina. Regresó en 2023, pero en octubre volvió a caer: rotura de ligamento cruzado y menisco externo en la rodilla derecha, justo antes de la semifinal contra Palmeiras por la Libertadores.

Su trayectoria en Boca ha sido de altibajos. Siempre considerado un jugador de gran proyección, no recuperó su mejor nivel hasta la llegada de Ubeda. Antes, había pasado por el banco bajo el mando de Miguel Russo y dejó una imagen opaca en el Mundial de Clubes 2023, donde fue titular contra Auckland City, se lesionó en el primer tiempo y mostró un rendimiento por debajo de lo esperado. ¿Podrá Zeballos recuperar la consistencia que lo llevó a ser figura en el Clausura 2023?

Nápoles acecha: el riesgo de una salida libre

Dentro del club, la falta de definición sobre su contrato comienza a generar inquietud. El Nápoles, que ya lo intentó fichar en diciembre de 2023, podría volver a la carga en junio. Si Zeballos no renueva, quedará libre en diciembre o podría irse antes si Boca acepta una oferta. El problema es claro: ningún equipo europeo pagará US$20 millones por un jugador que en seis meses será agente libre.

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Cada día que pasa es crucial, no solo para que el Changuito recupere minutos, sino para definir su futuro. Dos frentes que, aunque corren por carriles separados, podrían chocar si no hay una solución rápida. ¿Estará Boca dispuesto a ceder en la cláusula para retener a una de sus joyas? O, por el contrario, ¿Zeballos apostará por un nuevo desafío en Europa, incluso si eso significa dejar el club de sus amores?

El precedente que asusta a Boca: el caso Tevez y la fuga de talentos sin cláusula protectora

La negociación por la cláusula de rescisión de Zeballos no es un capricho de la dirigencia xeneize, sino una lección aprendida a fuego tras errores pasados. El caso más emblemático —y que hoy resuena en las oficinas de la Bombonera— es el de Carlos Tevez en 2004. Entonces, el Apache tenía un contrato con una cláusula de US$18 millones, pero su representante, Kia Joorabchian, logró que Boca la redujera a US$12 millones meses antes de su venta al Corinthians. El resultado: Tevez se fue por US$15 millones (solo 3 más que su cláusula), y Boca perdió el control sobre un activo que valía el doble en el mercado. Hoy, con Zeballos en una situación similar —su cláusula actual (US$20M) es inalcanzable para equipos europeos en un contexto de agente libre inminente—, el club teme repetir la historia.

Pero el riesgo va más allá. En 2019, Boca vivió otro episodio doloroso con Cristian Pavón, cuya cláusula de US$40 millones no disuadió al LA Galaxy de llevárselo en condiciones ventajosas para el jugador (préstamo con opción de compra baja). Pavón, como Zeballos ahora, había sido formado en la cantera y era una pieza clave. Su salida dejó un vacío táctico que Boca tardó 18 meses en cubrir. La diferencia hoy es que Zeballos no tiene reemplazo interno: Aranda es promesa, pero no tiene su experiencia en Libertadores (22 partidos, 3 goles), donde el Changuito brilló en 2023 antes de su lesión.

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El Nápoles, interesado en Zeballos, conoce esta debilidad. En 2022, el club italiano fichó a Giacomo Raspadori del Sassuolo pagando solo €3 millones por un préstamo con opción de €20 millones, cuando su cláusula superaba los €35 millones. La estrategia: esperar a que el contrato del jugador entre en su último año. Con Zeballos, podrían replicar el modelo: ofrecer un préstamo simbólico en junio (cuando pueda firmar precontrato) y llevárselo gratis en diciembre.

Jugador Año de salida Cláusula inicial (US$) Precio final (US$) Impacto en Boca
Carlos Tevez 2004 18M 15M Pérdida de +10M en valor de mercado
Cristian Pavón 2019 40M Préstamo + 6M (opción) Vacío táctico por 18 meses
Exequiel Zeballos 2024* 20M 0M (si se va libre) ?

La cuenta regresiva que nadie menciona: 30 de junio, fecha límite para evitar el desastre

El 30 de junio es la fecha clave que ningún directivo de Boca quiere pronunciar en voz alta. Ese día, Zeballos cumplirá 6 meses para la finalización de su contrato, lo que le permitirá firmar un precontrato con cualquier club extranjero. Si para entonces no hay renovación, el Nápoles —o incluso un rival directo como el Flamengo, que ya sondó al entorno del jugador— podría ofrecerle un salario bruto de €2.5 millones netos (el doble de lo que gana hoy), según fuentes del mercado italiano. La paradoja: Boca necesita venderlo ahora para evitar perderlo gratis, pero su valor actual (US$8-10M, según Transfermarkt) es la mitad de su cláusula. Riquelme enfrenta un dilema sin salidas limpias: ceder en la negociación y retenerlo con una cláusula baja (arriesgando otra fuga como la de Tevez) o mantenerse firme y ver cómo se esfuma su activo más cotizable.

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