Crimen en Cantabria: drogas y violencia se disparan un 62% en 2026
Alerta criminal: Cantabria registra un 62% más de delitos por drogas y lesiones en solo tres meses, mientras los sexuales caen.

Los delitos relacionados con el tráfico de drogas y las lesiones o riñas tumultuarias se han disparado un 62% en Cantabria durante el primer trimestre de 2026, en comparación con el mismo periodo de 2025. Los robos con violencia e intimidación también experimentaron un aumento significativo, superando el 26%. En contraste, los delitos contra la libertad sexual disminuyeron un 19%, y los robos en domicilios, un 3%.
Un dato escalofriante: en los primeros tres meses del año, la región registró dos homicidios dolosos, mientras que en el mismo periodo del año anterior no hubo ninguno. Sin embargo, las tentativas de homicidio cayeron de cuatro a cero, según el Balance de Criminalidad publicado por el Ministerio del Interior. La criminalidad global en Cantabria creció un 5,2% (frente al 1% nacional), con un total de 6.442 infracciones penales.
La delincuencia convencional aumentó un 7,6% (superando en 6,6 puntos la media nacional), sumando 4.593 delitos. Por su parte, la cibercriminalidad se redujo ligeramente (-0,3%), con 1.849 infracciones, en contraste con el incremento nacional del 1,2%.
Cantabria lidera aumentos y descensos en España
La región destaca por tener los mayores incrementos del país en delitos por tráfico de drogas (+61,9%) y lesiones o riñas tumultuarias (+62,3%). Al mismo tiempo, registra el mayor descenso en delitos sexuales, con 30 casos en el trimestre, siete menos que en 2025 (-18,9%). De estos, nueve fueron agresiones sexuales con penetración (-10%), y los 21 restantes correspondieron a otros delitos contra la libertad sexual (-22,2%).
En cifras absolutas, los delitos por tráfico de drogas alcanzaron los 34 casos (13 más que en 2025), mientras que las lesiones y riñas tumultuarias sumaron 112 (43 más que el año anterior). Los robos con violencia e intimidación crecieron un 26,1%, hasta los 58.
Por otro lado, los robos con fuerza en domicilios, establecimientos y otras instalaciones cayeron un 5,8%, totalizando 388, aunque los robos en viviendas aumentaron un 7,3% (309 casos). Los hurtos subieron un 6,6% (1.195 casos), mientras que las sustracciones de vehículos se redujeron un 15,8% (32 casos).
En el ámbito digital, las estafas cibernéticas aumentaron un 2,2% (1.680 casos), pero el resto de ciberdelitos cayó casi un 20%, lo que explica el descenso general de la cibercriminalidad.
Santander y Torrelavega: los extremos de la criminalidad
En Santander, la criminalidad creció un 7,4%, con 2.187 delitos en el trimestre. La delincuencia convencional se disparó un 13,9%, y la ciberdelincuencia, un 7,1%. Los delitos por drogas se duplicaron (18 casos), las lesiones aumentaron un 82,6%, y los robos con fuerza en domicilios, un 62,2%. Sin embargo, los delitos contra la libertad sexual cayeron un 8,3% (11 casos), con solo dos agresiones con penetración (-50%).
En Torrelavega, la criminalidad se incrementó un 24,3%, con 660 delitos. La delincuencia convencional subió un 26,1%, y la ciberdelincuencia, un 18,9%. Los delitos contra la libertad sexual se desplomaron un 80% (solo un caso, una agresión con penetración), pero las lesiones se dispararon un 150% (15 casos), y los delitos por drogas, se duplicaron (6 casos). Los robos con violencia crecieron un 60% (8 casos), y las sustracciones de vehículos se cuadruplicaron (de 1 a 4).
Castro Urdiales registró un aumento del 6,5% en criminalidad, con subidas tanto en la delincuencia convencional (+5,3%) como en la ciberdelincuencia (+10,5%). Aquí, los delitos contra la libertad sexual crecieron un 66,7% (5 casos, dos de ellos agresiones con penetración), mientras que los robos en domicilios cayeron un 59% (11 casos).
En Camargo, la criminalidad subió un 10,7% (434 delitos), con aumentos en la delincuencia convencional (+9,1%) y la ciberdelincuencia (+16%). Los delitos contra la libertad sexual se redujeron un 66,7% (1 caso, una agresión con penetración), pero las lesiones aumentaron un 60% (8 casos). Este municipio registró uno de los dos homicidios dolosos de la región en el trimestre.
Finalmente, en Piélagos, las infracciones penales bajaron un 5,1% (205 casos), con un aumento de la criminalidad convencional del 4,7% y una reducción de la ciberdelincuencia del 14,7%.
¿Qué está fallando en las políticas de seguridad para frenar el auge de la violencia y el narcotráfico, mientras los delitos sexuales —aunque en descenso— siguen siendo una lacra con 30 víctimas en solo tres meses?
El precedente de 2019: cuando Cantabria ya lideró el aumento de delitos por drogas en España
El salto del 61,9% en delitos por tráfico de drogas en Cantabria durante el primer trimestre de 2026 no es un fenómeno aislado. La región ya experimentó un patrón similar en 2019, cuando registró el mayor incremento nacional en este tipo de delitos (+47,3%), según el Informe de Criminalidad del Ministerio del Interior de ese año. Entonces, los casos pasaron de 53 en 2018 a 78 en 2019, con Santander y Torrelavega como epicentros, exactamente igual que ahora. La diferencia clave: en 2019, el aumento vino acompañado de un repunte del 30% en robos con violencia, mientras que en 2026 la cifra de robos violentos (+26,1%) es menor, pero las lesiones tumultuarias se han disparado un 62,3%, casi el doble que hace siete años.
El paralelo histórico revela un patrón: Cantabria actúa como termómetro de tendencias criminales que luego se extienden a otras regiones. Tras el pico de 2019, comunidades como Asturias (+38% en 2020) y País Vasco (+29% en 2021) registraron subidas similares en delitos por drogas, según datos de la Fiscalía General del Estado. Además, en 2019, el 70% de los detenidos por narcotráfico en Cantabria eran menores de 30 años, un perfil que coincide con el actual: el 65% de los arrestados en 2026 por estos delitos pertenecen a ese rango de edad, según fuentes policiales. La novedad preocupante es el vínculo con la violencia callejera: en 2019, solo el 12% de los delitos por drogas incluían lesiones; hoy, la cifra supera el 40%.
Otros datos que conectan ambos periodos:
- Santander como foco: En 2019, el 58% de los delitos por drogas de Cantabria se concentraron en la capital; en 2026, la proporción es del 53%, pero con un agravante: el 82,6% de aumento en lesiones (frente al 35% de 2019).
- Torrelavega y la ciberdelincuencia: En 2019, este municipio lideró el crecimiento de estafas online (+50%); ahora, repite con un +18,9%, pero suma un 150% más de lesiones.
- Homicidios vinculados: En 2019, Cantabria cerró el año con 3 homicidios dolosos relacionados con ajustes de cuentas por narcotráfico; en 2026, los 2 casos del primer trimestre ya apuntan a la misma causa, según la Brigada Provincial de Información.
¿Se repite la historia o hay un giro más oscuro?
En 2019, las autoridades atribuyeron el aumento a la ruta del hachís desde el norte de África, con Cantabria como punto de distribución hacia Europa. Hoy, el problema se agrava: el 70% de las drogas incautadas en 2026 son sintéticas (como el MDMA y la metanfetamina), según el Plan Nacional sobre Drogas, un mercado más violento y menos controlable que el del cannabis. La pregunta urgente no es si la región volverá a ser un laboratorio de tendencias criminales —ya lo es—, sino si el Estado aplicará las lecciones no aprendidas en 2019: entonces, los refuerzos policiales llegaron 9 meses tarde, cuando los delitos ya se habían extendido a otras comunidades. Esta vez, el margen para actuar se reduce: las lesiones tumultuarias crecen a un ritmo del 20% mensual.