mié. Jun 17th, 2026
Donald Trump y líder iraní firman acuerdo nuclear histórico que prohíbe armas nucleares

Trump cierra acuerdo con Iran: “Nunca tendran arma nuclear”

Pacto histórico: Trump anuncia acuerdo preliminar con Irán que prohíbe desarrollar o comprar armas nucleares.

Donald Trump y el emir de Qatar durante la cumbre del G7 en Francia

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha calificado este martes de “justo” y “bueno” el acuerdo preliminar alcanzado con Irán, insistiendo en que no implica inversiones ni pagos a Teherán. El texto consolida que la República Islámica no desarrollará ni adquirirá armas nucleares, un punto que Trump ha subrayado como “claro y contundente”.

En declaraciones junto al emir de Qatar, Tamim bin Hamad al Thani, durante la cumbre del G7 en Évian, Francia, Trump ha asegurado que el acuerdo “debería tener éxito”. Tras la firma prevista para el viernes, se iniciará una segunda etapa que, según el mandatario, “en realidad será más fácil” en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

“No pagamos como Obama”: el contraste con el pasado

Trump ha recalcado que, a diferencia del acuerdo alcanzado durante la presidencia de Barack Obama, este nuevo pacto no implica pagos millonarios a Irán. “Nosotros no pagamos por ello como hizo Obama. Él pagó miles de millones de dólares. Fue una locura”, ha criticado. Lo que esto significa es un cambio radical en la estrategia estadounidense: priorizar la contención nuclear sin desembolsos económicos directos.

“Tenemos el derecho de entrar algún día y hacer algo si yo quiero hacer algo o si alguien quiere hacer algo. Pero no estamos invirtiendo dinero. No tenemos ninguna obligación de invertir dinero en Irán”, ha argumentado, dejando claro que Washington mantiene margen de maniobra.

La línea roja: cero armas nucleares

El núcleo del acuerdo, según Trump, es una garantía absoluta: “Lo único que realmente me importa es que Irán nunca tendrá un arma nuclear”. El texto refleja esta prohibición “de forma clara y contundente”, cubriendo no solo el desarrollo, sino también la compra o cualquier otra vía de adquisición. “No la van a desarrollar, no la van a comprar y no van a hacer nada relacionado con ella”, ha advertido.

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El mandatario ha revelado que este punto generó fricciones en las negociaciones, retrasando el cierre del acuerdo “un par de días más”. “Finalmente acordamos que no la desarrollarán, no la adquirirán, no la comprarán ni harán ninguna otra cosa para obtener un arma nuclear. Y si lo hacen, se desatará el infierno sobre ellos”, ha sentenciado. En este contexto, la dureza del lenguaje refleja la seriedad con la que EE.UU. aborda la amenaza nuclear iraní.

Cambio de régimen “de facto”

Sobre los objetivos iniciales de la ofensiva estadounidense contra Irán —que incluían el cambio de régimen—, Trump ha matizado que nunca fue una prioridad explícita. Sin embargo, ha señalado que este cambio se ha producido “de facto” tras la muerte de líderes políticos y militares iraníes en bombardeos de EE.UU. e Israel. “Nunca me ha importado el cambio de régimen, nunca ha formado parte de esto”, ha aclarado.

“Pero supongo que se podría decir que hay un cambio de régimen porque el primer grupo ya está muerto, el segundo grupo también está muerto, y una parte del tercer grupo ha desaparecido”, ha explicado. Ahora, según Trump, Washington negocia con “personas muy racionales”, a quienes ha descrito como “fuertes, inteligentes y no radicalizadas”. “Fue agradable negociar con ellos”, ha añadido, destacando su disposición a ayudar a su país.

Presión a Netanyahu: moderación en Líbano

Preguntado sobre el riesgo de que Israel descarrile el acuerdo por su negativa a retirarse de Líbano, Trump ha minimizado el conflicto en ese país como un problema “menor” frente a la amenaza nuclear iraní. “Tenemos ese pequeño problema que siempre vuelve a aparecer, y es Hezbolá”, ha reconocido, refiriéndose a la milicia chií apoyada por Irán que opera en el sur de Líbano.

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El presidente ha instado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a actuar con “más responsabilidad” en Líbano, criticando la duración de la campaña militar contra Hezbolá. “Israel lleva demasiado tiempo luchando contra Hezbolá y está muriendo demasiada gente”, ha advertido. La implicación inmediata es clara: la estrategia israelí actual podría poner en riesgo el frágil equilibrio regional.

Trump ha cuestionado abiertamente los métodos israelíes, especialmente los ataques aéreos en Beirut horas antes del acuerdo con Teherán. “No fue en la zona sur; fue en Beirut. No me gustó nada y se lo hice saber. No me gustó en absoluto”, ha declarado. “No me gustó que lanzara un ataque por algo muy menor relacionado con algunos drones. Vi ese ataque, fue algo brutal, fue demasiado”.

A pesar de las críticas, Trump ha reafirmado su apoyo a Israel: “Sin nosotros, sin Estados Unidos, no existiría Israel. Sin mí, no existiría Israel, porque ningún otro presidente estuvo dispuesto a hacer lo que yo hice”. Sin embargo, ha insistido en que Netanyahu debe moderar sus acciones: “He tenido una gran relación con Bibi, pero ahora Bibi tiene que actuar con más responsabilidad respecto a Líbano”.

Como alternativa, Trump ha sugerido que Israel permita a Siria ocuparse de Hezbolá, elogió el “trabajo extraordinario” del presidente de transición sirio, Ahmed al Shara, en la unificación del país. “Y es muy duro con Hezbolá”, ha remarcado.

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¿Logrará el acuerdo con Irán contener la escalada regional o será solo un paréntesis en un conflicto que parece no tener fin?

El nuevo equilibrio geopolítico en juego

El acuerdo preliminar entre EE.UU. e Irán redefine las reglas del tablero regional, donde la contención nuclear se convierte en el eje central de la estrategia estadounidense.

En este contexto, la ausencia de pagos directos a Teherán no solo marca un contraste con el enfoque de Obama, sino que también envía un mensaje claro a los aliados regionales: Washington prioriza la seguridad a largo plazo sobre los incentivos económicos inmediatos. Lo que esto significa es que el margen de maniobra de EE.UU. se mantiene intacto, pero con una presión añadida sobre sus socios para alinearse con esta nueva postura.

La dureza del lenguaje de Trump sobre las consecuencias de violar el acuerdo refleja una línea roja innegociable, pero también expone la fragilidad del equilibrio: cualquier movimiento en falso por parte de Irán o Israel podría desestabilizar el frágil consenso alcanzado. La implicación inmediata es que la moderación en Líbano no es solo una sugerencia, sino una condición implícita para la viabilidad del pacto.

¿Podrá el acuerdo sobrevivir a las tensiones regionales?

La pregunta urgente ahora es si Netanyahu cederá a la presión de Trump o si la dinámica en Líbano —con Hezbolá como actor clave— terminará por socavar el avance diplomático. Las próximas horas revelarán si este pacto es el inicio de una nueva era o solo un respiro en medio de la tormenta.

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