El manuscrito de Dante: Scorsese, Isaac y Gadot en el polémico trailer de Netflix
Bomba cultural: Netflix une a Oscar Isaac, Al Pacino, Jason Momoa, Gal Gadot, Gerard Butler, John Malkovich y Martin Scorsese en su nueva apuesta cinematográfica.
El primer tráiler de El manuscrito de Dante ya está aquí, y la película —lejos de ser un blockbuster de acción— es un proyecto de autor que dividió a la crítica en el Festival de Venecia y que tuvo un paso fugaz por las salas estadounidenses. Algunos ya la comparan con Metrópolis, pero su esencia es radicalmente distinta.
17 años de caos creativo
El proyecto arrastra una gestación interminable. En 2008, la productora de Johnny Depp, Infinitum Nihil, compró los derechos de la novela de Nick Tosches con la intención de que Depp fuera el protagonista. Julian Schnabel se sumó como director en 2011, pero el rodaje no comenzó hasta octubre de 2023 en Italia, con Oscar Isaac reemplazando a Depp y con retrasos constantes por la huelga de actores. La pregunta es inevitable: ¿valió la pena la espera?
Dos épocas, un mismo actor
La trama entrelaza dos líneas temporales. En el Nueva York de 2001, justo antes del 11 de septiembre, un escritor (Isaac) es reclutado por un capo de la mafia (Malkovich) para autenticar y robar el manuscrito original de La divina comedia. Paralelamente, la película sigue a Dante Alighieri en el siglo XIV, en plena crisis creativa bajo la tutela de su mentor, interpretado por Scorsese. Isaac y Butler doblan papeles: el primero es Tosches en el presente y Dante en el pasado; el segundo, un sicario moderno y el papa Bonifacio VIII. La novela original, de casi 400 páginas, mezcla filosofía medieval, violencia mafiosa y reflexiones sobre lo divino y la escritura.
Lo que esto significa es un ejercicio de ambición descomunal: no solo por el reparto, sino por la complejidad de su narrativa y su apuesta visual.
Blanco y negro al revés
El tráiler revela una decisión audaz: las escenas medievales están rodadas en color, saturadas y vibrantes, mientras que las contemporáneas aparecen en blanco y negro, grises y desaturadas. El pasado se muestra vivo; el presente, como un eco sin vida. En este contexto, el contraste no es solo estético, sino simbólico: ¿acaso el siglo XXI ha perdido su brillo?
Schnabel: el pintor detrás de la cámara
Julian Schnabel no es un director de masas. Su filmografía —Basquiat (1996), Antes que anochezca (2000), La escafandra y la mariposa (2007, Mejor Director en Cannes), Miral (2010) o Van Gogh, a las puertas de la eternidad (2018)— demuestra su obsesión por el detalle visual. Ocho años separan su última película de esta. Su formación como pintor se nota en cada encuadre, cuidadoso y trabajado hasta el extremo.
De la ovación al debate
En Venecia, la película recibió una ovación de 9 minutos y medio. Pero las críticas fueron divisivas: unos la compararon con Megalópolis de Coppola; otros, con el cine de autor de Cassavetes o el primer Coppola. Sin embargo, esto no es cine independiente: es un estreno de Netflix, que la lanzará el 24 de junio. La implicación inmediata es clara: la plataforma apuesta fuerte por el cine de autor, aunque sea arriesgado.
¿Puede El manuscrito de Dante convertirse en el Metrópolis de una nueva era o quedará como un experimento fallido?
El riesgo de Netflix: arte o experimento fallido
La apuesta de Netflix por El manuscrito de Dante no es solo un lanzamiento, sino una declaración de intenciones en la industria.
En este contexto, la plataforma demuestra que está dispuesta a asumir riesgos con proyectos de autor, incluso cuando estos dividen a la crítica y al público. Lo que esto significa es que el gigante del streaming no se conforma con el contenido comercial: busca legitimidad artística, aunque eso implique polarizar. La decisión de estrenar una película con 17 años de gestación, un reparto estelar y una narrativa compleja refleja una estrategia clara: posicionarse como espacio para el cine de alto calado, no solo para el entretenimiento masivo.
El contraste visual entre el pasado vibrante y el presente desaturado no es casual. En una era donde el cine suele priorizar el impacto inmediato, esta película desafía al espectador a reflexionar sobre el valor del arte y su lugar en el mundo moderno. La pregunta clave ahora es si el público de Netflix, acostumbrado a consumir contenido rápido, estará dispuesto a sumergirse en una obra que exige paciencia y profundidad.
¿Triunfo artístico o fracaso comercial?
El 24 de junio sabremos si la ambición de Schnabel y el respaldo de Netflix bastan para convertir este proyecto en un referente o si, por el contrario, quedará como un experimento audaz pero olvidable.