Sala de tribunal con documentos legales y logo de Steam en pantalla, ilustración de la demanda por US$905 millones

Valve en la cuerda floja: demanda de US$905M por monopolio en Steam avanza en Reino Unido

Golpe legal histórico: La justicia británica acorrala a Valve por prácticas que inflaron precios en Steam a 14 millones de usuarios.

El Tribunal de Apelaciones de Competencia de Londres ha dado luz verde a una demanda colectiva por 656 millones de libras (US$905 millones) contra Valve Corporation, acusada de abusar de su posición dominante en el mercado de juegos para PC a través de su plataforma Steam. La decisión, anunciada esta semana, desestima el recurso presentado por la compañía y permite que el caso —impulsado por la activista Vicki Shotbolt en nombre de 14 millones de usuarios británicos— avance hacia un juicio que podría redefinir las reglas del comercio digital en videojuegos.

La demanda, presentada originalmente en junio de 2024, alega que Valve ha impuesto desde al menos el 5 de junio de 2018 un conjunto de cláusulas abusivas que obligan a los desarrolladores a mantener precios artificialmente altos en otras plataformas, restringir fechas de lanzamiento de DLC y vincular las compras de juegos base a la adquisición de contenidos adicionales exclusivamente en Steam. Según los demandantes, estas prácticas han generado un sobrecosto sistemático para los consumidores, mientras la empresa se beneficia de comisiones de hasta el 30% por transacción.

El documento legal, respaldado por el bufete Milberg London LLP, detalla que Valve prohíbe a los estudios vender juegos o DLC a precios más bajos en competidores como Epic Games Store o GOG, e incluso retarda el lanzamiento de contenidos en otras plataformas. “Este comportamiento ha asfixiado la competencia y ha inflado los precios para los jugadores del Reino Unido”, señala el comunicado oficial. ¿El resultado? Los usuarios habrían pagado hasta un 20% más por títulos como Counter-Strike 2 o The Witcher 3 en comparación con mercados sin estas restricciones.

Las tres prácticas bajo la lupa

1. Restricciones de precios cruzados: Valve exige a los desarrolladores que los juegos más vendidos en Steam no puedan ofrecerse a precios inferiores en otras tiendas. Por ejemplo, si un título cuesta £40 en Steam, el estudio no puede venderlo por £35 en Epic Games, aunque esta plataforma cobre comisiones menores (12% vs. 30%).

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2. Control de fechas de lanzamiento: Los contratos de Valve incluyen cláusulas que prohíben lanzar DLC o expansiones en otras plataformas antes que en Steam, o a precios reducidos. Esto afectó a títulos como Elden Ring, cuyos contenidos adicionales tardaron meses en llegar a otras tiendas.

3. Comisiones abusivas y “lock-in”: La plataforma cobra hasta un 30% por venta (frente al 12-15% de competidores), pero además obliga a comprar DLC exclusivos en Steam, incluso si el juego base se adquirió en otra tienda. Esto genera un efecto red: los usuarios se ven forzados a usar Steam para acceder a todo el contenido, reforzando el monopolio.

Valve intentó bloquear la demanda argumentando que la metodología de Shotbolt era “insuficiente“, ya que incluía a menores de edad entre los 14 millones de afectados. Sin embargo, el tribunal rechazó este recurso y validó el mecanismo de certificación colectiva, que permite agrupar a los demandantes sin requerir pruebas individuales. ¿El precedente? En 2022, un caso similar contra Sony por comisiones en la Play Store terminó con una indemnización de £25 millones para usuarios británicos.

¿Cuánto podrían recuperar los jugadores?

Si Valve pierde el juicio, cada usuario afectado recibiría entre £22 y £44 (US$28-US$56), dependiendo de su historial de compras en Steam entre 2018 y 2024. La cifra total, 656 millones de libras, equivaldría al 18% de los ingresos anuales de Valve (estimados en US$4.300 millones en 2023). Para ponerlo en contexto: es el doble del presupuesto del último Half-Life (US$450 millones) y supera el costo de desarrollo de Star Citizen (US$600 millones).

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La demanda también exige que Valve elimine las cláusulas abusivas y permita a los desarrolladores fijar precios libremente en otras plataformas. “Queremos que empresas como Valve jueguen limpio, para que los jugadores tengan precios justos y más opciones”, declaró Shotbolt. ¿El riesgo para Valve? Si el fallo se repite en otros mercados (la UE ya investiga prácticas similares), podría enfrentar multas por más de US$2.000 millones en demandas globales.

El caso se suma a una ola de escrutinio antitrust contra gigantes tecnológicos. En 2023, Apple pagó US$50 millones por restringir competidores en su App Store, y Google enfrenta demandas por US$17.000 millones en EE.UU. por monopolio en búsquedas. ¿Será Steam el próximo gigante en caer? El juicio, que podría comenzar en 2025, marcará un hito: si Valve es condenada, el modelo de “walled garden” (jardín amurallado) de las tiendas digitales quedará en entredicho, abriendo la puerta a una mayor competencia en precios y contenidos.

Mientras tanto, los 14 millones de usuarios británicos esperan su momento de justicia. ¿Logrará esta demanda lo que años de quejas en foros no consiguieron: hacer temblar el monopolio de Steam?

El precedente que Valve no quiere recordar: el caso Apple vs. Epic Games y sus US$100M en multas

La batalla legal de Valve en Reino Unido no es un caso aislado, sino el último capítulo de una guerra global contra las prácticas anticompetitivas en tiendas digitales. El paralelo más cercano —y que la compañía de Gabe Newell prefiere olvidar— es el juicio que enfrentó Apple en 2021 con Epic Games, donde un tribunal de California dictaminó que las cláusulas anti-steering (que impedían a los desarrolladores dirigir a los usuarios a sistemas de pago alternativos) violaban las leyes antitrust. Apple fue condenada a pagar US$100 millones y a permitir enlaces externos en su App Store, una grieta en su mural de comisiones del 30%.

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Pero hay un detalle que Valve debería temer: en aquel caso, el juez Yvonne Gonzalez Rogers sentenció que Apple no era un monopolio per se, pero sus restricciones contractuales sí constituían un abuso de posición dominante. Esto es exactamente lo que ahora se alega contra Steam: no se cuestiona su éxito (tiene el 75% del mercado de PC, según Newzoo 2023), sino cómo usa ese poder para asfixiar a competidores. Epic Games, de hecho, ya ha declarado que apoyará la demanda británica con pruebas de cómo Valve bloqueó descuentos de Fortnite en su tienda entre 2018 y 2020.

Otros dos casos resuenan como advertencia:

  • Google Play Store (2022): Multada con US$168 millones en Corea del Sur por obligar a los desarrolladores a usar su sistema de pagos. La comisión del 30% fue reducida al 26% tras el fallo.
  • Sony (2022, Reino Unido): Condenada a pagar £25 millones por cobrar comisiones abusivas en la PlayStation Store. El tribunal británico usó el mismo mecanismo de demanda colectiva que ahora amenaza a Valve.

¿Por qué este juicio podría ser el Día D de los marketplaces digitales?

Si Valve pierde, no solo enfrentará una indemnización récord, sino que se activaría un efecto dominó: la Comisión Europea ya investiga sus cláusulas de paridad de precios desde 2021, y en EE.UU., la FTC ha citado a declarar a ejecutivos de la compañía en dos ocasiones este año. El modelo de walled garden que sustenta a Steam, la App Store y Google Play está en jaque. La pregunta no es si caerá, sino qué empresa será la primera en rendirse —y si Valve, con su 30% de comisión intacto desde 2003, está dispuesta a negociar antes de que el tribunal lo haga por ella.

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