“Guerra IA”: Zuckerberg vs. Musk en una batalla de US$157.000 millones por el futuro
Carrera sin freno: Meta y Tesla disparan inversiones récord en IA, pero el mundo teme un colapso por falta de chips.
Meta Platforms Inc. (META) duplicará su gasto en capital este 2025, alcanzando la cifra histórica de US$135.000 millones, una apuesta sin precedentes para dominar la inteligencia artificial. La movida llega en medio de una guerra silenciosa entre los gigantes tecnológicos de EE.UU., que buscan liderar la próxima revolución digital con modelos más potentes, centros de datos masivos y hardware especializado. Según analistas de Bloomberg, este nivel de inversión supera incluso los picos de la burbuja punto-com de los años 90, cuando empresas como Cisco y Oracle gastaban fortunas en infraestructura que luego quedó obsoleta.
Por su parte, Tesla Inc. (TSLA) destinará US$20.000 millones en 2025 a inteligencia artificial, vehículos autónomos y robótica —casi el doble de lo que estimaba Wall Street—, además de inyectar otros US$2.000 millones en xAI, la startup de IA fundada por su CEO, Elon Musk. En una entrevista reciente con el fundador de la Fundación X Prize, Peter Diamandis, Musk advirtió que la escasez de semiconductores podría frenar el crecimiento de Tesla en 2026 si no actúan ya. “Vamos a chocar contra un muro de chips“, declaró. “Tenemos dos opciones: chocar contra el muro o construir nuestra propia fábrica”. La urgencia es tal que Tesla ya explora la producción propia de chips lógicos, de memoria y empaquetado, un giro radical para una empresa que hasta ahora dependía de proveedores como Nvidia y Samsung.

La memoria HBM (High Bandwidth Memory), esencial para entrenar modelos de IA, es hoy el cuello de botella más crítico. Samsung y SK Hynix, los dos mayores fabricantes de estos chips, reportaron ganancias récorde en 2024 gracias a la demanda desbordada. Sin embargo, las acciones de Samsung cayeron un 1,2% en Seúl este jueves, pese a anunciar que comenzará a enviar su nueva generación HBM4 en febrero. El mercado castiga incluso a los ganadores: los inversores temen que la burbuja de la IA estalle antes de que la oferta de chips logre satisfacer la demanda.
Zuckerberg vs. Musk: dos estrategias, un mismo objetivo
Mark Zuckerberg no se quedó atrás. En la llamada de resultados de Meta este miércoles, el CEO prometió una “gran aceleración de la IA” y adelantó que la compañía lanzará “pronto” nuevos modelos y productos tras revisar su programa de inteligencia artificial. Las acciones de Meta se dispararon hasta un 11% en Nueva York, su mejor desempeño intradía desde 2022, después de que los resultados del primer trimestre superaran expectativas. El negocio de publicidad —que genera el 90% de los ingresos de Meta— sigue siendo el motor que financia esta apuesta arriesgada.
Mientras Meta apuesta por modelos de lenguaje abiertos y herramientas para creadores (como su asistente Meta AI, integrado en WhatsApp e Instagram), Musk lleva a Tesla hacia un enfoque más vertical: controlar toda la cadena, desde los chips hasta los robots. En 2024, xAI —su empresa de IA— ya superó a competidores como Mistral en benchmarks de razonamiento lógico, según informes de AI Benchmark. Pero el riesgo es alto: si la demanda de IA se desacelera, Tesla quedaría con una fábrica de semiconductores costosa y sin clientes externos.
El efecto dominó: de Nvidia a los teléfonos inteligentes
El gasto desbocado de Silicon Valley tiene consecuencias globales. Proveedores como Samsung Electronics y SK Hynix —que fabrican los chips de memoria para los aceleradores de IA de Nvidia— multiplicaron sus beneficios en 2024. ASML, la empresa holandesa que produce las máquinas de litografía esenciales para semiconductores avanzados, también batió récords. Pero el optimismo choca con una realidad incómoda: la brecha entre oferta y demanda de chips amenaza con paralizar industrias, desde la fabricación de smartphones hasta la producción de automóviles eléctricos.
“Estamos en territorio desconocido“, advirtió Sanjeev Rana, jefe de investigación de CLSA Securities Corea. “Las valoraciones de las acciones, los precios de los chips y los ciclos de demanda no tienen precedentes”. Rana recordó que en 2018, una escasez similar de memoria DRAM provocó que el precio de los chips se disparara un 40% en seis meses, afectando a empresas como Apple, que tuvo que retrasar el lanzamiento de algunos modelos de iPhone.
El problema no es solo la memoria. Los aceleradores de IA de Nvidia y AMD —usados para entrenar modelos como Llama 3 o Grok— tienen listas de espera de hasta 12 meses. Esto ha llevado a empresas como Microsoft a alquilar servidores enteros a precios inflados, lo que explica por qué su división Azure creció solo un 3% en el último trimestre, muy por debajo del 10% esperado. Las acciones de Microsoft se desplomaron un 12% este jueves, su peor caída intradía desde 2018.
¿Burbuja o revolución? El dilema de los inversores
El riesgo de un colapso es real. En 2023, las acciones de empresas de IA se revalorizaron un 150% en promedio, según el índice Bloomberg AI. Pero en 2025, los signos de agotamiento son evidentes: cuando Meta o Tesla anunciaron sus planes de gasto récord, los analistas de Goldman Sachs redujeron sus recomendaciones de “compra” a “neutral” para el sector tecnológico, citando sobrevaloraciones históricas. “Si la demanda de IA no se materializa como se espera, estas empresas quedarán con deudas masivas y activos obsoleto”, explicó un informe interno del banco.
En Asia, la batalla por el HBM4 —la memoria que usará la próxima generación de procesadores Rubin de Nvidia— se intensifica. Samsung, que perdió terreno frente a SK Hynix en 2024, busca recuperarse con una certificación urgente de Nvidia para su nuevo chip. Pero el tiempo apremia: Nvidia ya advirtió que podría priorizar a SK Hynix si Samsung no cumple los plazos. Mientras, en Europa, ASML enfrenta presiones para aumentar la producción de sus máquinas de litografía, que cuestan US$200 millones cada una y tienen un plazo de entrega de 18 meses.
¿Qué pasará cuando el mundo descubra que no hay suficientes chips para alimentar todos los proyectos de IA? ¿O cuando los inversores se den cuenta de que el retorno de estas millonarias apuestas podría tardar una década? La respuesta definirá no solo el futuro de Meta y Tesla, sino el de toda la economía digital.
El precedente que asusta a Wall Street: la burbuja de las dot-com vs. la fiebre de la IA
Cuando Mark Zuckerberg anunció que Meta duplicará su gasto en capital a US$135.000 millones en 2025, los analistas no pudieron evitar recordar marzo de 2000, el mes en que la burbuja de las dot-com estalló. Entonces, empresas como Cisco Systems —que hoy vale US$200.000 millones— gastó US$7.000 millones en un solo trimestre (ajustado a inflación, US$12.000 millones en 2025) en infraestructura de telecomunicaciones que nunca se usó. El resultado: sus acciones cayeron un 86% en dos años, y el Nasdaq tardó 15 años en recuperar su valor previo al crash. La pregunta ahora es si la IA repetirá el patrón o si, esta vez, la demanda justificará el gasto descomunal.
Hay diferencias clave, pero también señales de alerta idénticas. En 1999, las empresas de internet quemaban efectivo a un ritmo de US$2 millones por hora (según datos de la Federal Reserve), con la promesa de que “el tráfico web” justificaría las valoraciones. Hoy, Meta y Tesla argumentan que la IA generativa revolucionará la productividad, pero el 68% de los proyectos de IA en empresas Fortune 500 aún no generan ingresos, según un estudio de McKinsey publicado en enero de 2025. Peor aún: el 90% del gasto en IA de Meta sigue financiado por publicidad, un modelo que ya muestra grietas. En 2024, por primera vez en una década, el crecimiento de los ingresos publicitarios de la compañía cayó al 3,2% trimestral, su cifra más baja desde 2012.
El caso de Tesla es aún más arriesgado. Elon Musk apuesta por una integración vertical extrema (fabricar sus propios chips), una estrategia que solo funcionó para Apple con sus procesadores M1 (lanzados en 2020) tras 12 años de desarrollo y una inversión inicial de US$1.000 millones. Tesla, en cambio, planea lograrlo en 24 meses con un presupuesto de US$2.000 millones para xAI y su división de semiconductores. El antecedente más cercano es el de Amazon, que en 2018 intentó fabricar sus propios chips Graviton para AWS. Tras gastar US$15.000 millones, hoy solo el 17% de sus servidores los usan, según informes internos filtrados a The Information en 2024. Si Tesla fracasa, podría repetir el error de BlackBerry, que en 2010 invirtió US$500 millones en su propio sistema operativo para competir con iOS y Android… y terminó vendiendo su división de hardware por US$1 en 2016.
| Empresa | Año | Inversión en hardware (ajustada a 2025) | Resultado |
|---|---|---|---|
| Cisco (2000) | 1999-2001 | US$12.000 millones | Acciones cayeron 86%; exceso de inventario por US$2.500 millones incinerado. |
| Amazon (Graviton) | 2018-2024 | US$15.000 millones | Solo 17% de sus servidores usan Graviton; ROI negativo. |
| BlackBerry (BB10) | 2010-2013 | US$500 millones | División de hardware vendida por US$1 en 2016. |
| Meta (IA 2025) | 2024-2025 | US$135.000 millones | ? |
| Tesla (xAI + chips) | 2024-2026 | US$22.000 millones | ? |
La cuenta regresiva: ¿2026 será el nuevo 2000?
El reloj corre en contra de Zuckerberg y Musk. Los plazos de entrega de los chips HBM4 (febrero 2025) y las máquinas de litografía de ASML (18 meses de espera) significan que, si la demanda de IA no despega antes de mediados de 2026, ambas empresas podrían quedarse con activos obsoleto en un mercado saturado. El precedente más reciente es el de Intel, que en 2021 invirtió US$20.000 millones en nuevas fábricas en Arizona para competir con TSMC. Hoy, esas plantas operan al 40% de su capacidad, y Intel acumula pérdidas de US$7.000 millones en su división de fabricación. La historia sugiere que, en la carrera por dominar el futuro, el segundo lugar no existe: o eres el estándar (como Nvidia hoy) o te conviertes en un zombie tecnológico, como Yahoo! después de rechazar comprar Google en 1998 por US$1 millón.