Delfina Arambillet, joven líder argentina, debate sobre IA en panel del Foro Económico Mundial con expertos globales

Delfina Arambillet: la argentina de 27 años que desafió a Davos con IA y futuro

Voz millennial en Davos: Una argentina de 27 años irrumpe en el debate global sobre IA, desestabilizando dogmas con propuestas audaces.

El presidente Javier Milei y el ministro Federico Sturzenegger no fueron los únicos argentinos que marcaron presencia en el Foro Económico Mundial 2024 en Davos, Suiza. Delfina Arambillet, licenciada en Comunicación Periodística por la UCA y especialista en datos e inteligencia artificial (IA), fue seleccionada entre 40 jóvenes líderes globales —un grupo elite con menos del 1% de representación argentina en la historia del foro— para debater el futuro tecnológico junto a CEOs, premios Nobel y líderes políticos. Su perfil es atípico: mientras la mayoría de los participantes acumulaba 20 a 30 años de trayectoria, ella, con solo 27 años, ya había dejado huella en el periodismo de datos de LA NACION y actualmente lidera proyectos de IA y sustentabilidad en Globant, empresa argentina valuada en US$10.000 millones en NASDAQ.

Arambillet junto a otros participantes del World Economic ForumDelfina Arambillet

La IA dominó el 90% de las agendas en Davos, según Arambillet. “El tema atravesó toda la conferencia”, afirmó, destacando su rol central en debates que abarcaron desde geopolítica hasta derechos humanos. Como conferencista internacional —ha expuesto en foros de la Asociación Mundial de Editores de Noticias (WAN-IFRA)—, la argentina advirtió sobre un consenso clave: “No regulemos la tecnología per se, sino sus efectos”. Entre los riesgos más urgentes, señaló el impacto de los AI companions (asistentes de IA hiperpersonalizados) en la salud mental infantil. Estudios citados en Davos —como los del Instituto de Psicología de la Universidad de Stanford (2023)— vinculan estos sistemas con aumentos del 40% en casos de depresión y aislamiento social en menores de 15 años, e incluso con ideaciones suicidas en adolescentes.

IA y democracia: ¿un sistema operativo hackeado?

Arambillet profundizó en la “crisis de verdad” que planteó el historiador Yuval Noah Harari (autor de Sapiens): la IA, al dominar el lenguaje, ha “hackeado el sistema operativo de la civilización”. “Si la confianza se basa en el lenguaje, pero ya no podemos distinguir si hablamos con un humano o una máquina, la democracia y los mercados —que dependen de esa confianza— se desestabilizan”, explicó. Un dato escalofriante: según el Informe de Oxford Internet Institute (2023), el 68% de los ciudadanos en economías avanzadas ya no puede identificar contenido generado por IA sin herramientas técnicas.

Ante este escenario, figuras como el informático Yoshua Bengio (premio Turing 2018) propusieron un modelo radical: la “scientist AI”. “La tecnología debe dejar de incentivar la complacencia (que fomenta deepfakes y desinformación) y operar como un científico“, dijo Bengio. Esto implica priorizar la “verdad probabilística” —verificar hipótesis con datos— sobre el engagement. Arambillet recordó que plataformas como Meta y TikTok ya enfrentan demandas millonarias en la UE por algoritmos que amplifican contenido falso un 1200% más que información verificada, según datos de la Comisión Europea (2023).

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Delfina Arambillet fue directora del Capítulo Buenos Aires de la comunidad Global Shapers

El debate sobre modelos de negocio también sacudió Davos. Bill Ready (CEO de Pinterest) y el psicólogo Adam Grant cuestionaron la “economía de la atención”, donde el éxito se mide en tiempo en pantalla. “Las métricas tradicionales están correlacionadas negativamente con el bienestar”, advirtió Grant, citando un estudio de Harvard Business Review (2023) que vincula más de 3 horas diarias en redes con un 30% más de riesgo de ansiedad crónica. Pinterest ya implementa un sistema que detecta cuando los usuarios están en horarios escolares y les sugiere desconectarse. “Es un giro histórico: las plataformas ahora buscan que la gente salga de sus apps”, destacó Arambillet.

¿Burbuja o revolución? La apuesta de US$200.000 millones

Uno de los temas más polémicos fue si la IA es una burbuja especulativa. Mientras algunos, como el CEO de Anthropic, Dario Amodei, predicen que en 2025 habrá modelos con inteligencia equivalente a un Premio Nobel, otros —como el físico John Martinis (Nobel 2025)— estiman que faltan 5 a 8 años para una IA General. La discusión tiene un trasfondo geopolítico: “Si Occidente no desarrolla esta tecnología, China nos ganará”, repetían en los pasillos. Las cifras respaldan la urgencia: en 2023, China invirtió US$15.000 millones en IA (un 20% más que EE.UU.), según CB Insights.

Arambillet citó a Jensen Huang (CEO de NVIDIA) y Satya Nadella (Microsoft), quienes descartaron la burbuja: “Estamos construyendo una nueva infraestructura industrial”. Ejemplos concretos:

  • Descubrimiento de fármacos: La IA de DeepMind redujo de 10 años a 1 mes el tiempo para identificar compuestos contra el Alzheimer (estudio publicado en Nature, 2023).
  • Materiales avanzados: IBM usa IA para diseñar baterías de estado sólido con 5x más duración que las de litio.
  • Energía: El consumo de los data centers de IA crecerá un 160% para 2026, según la Agencia Internacional de Energía, lo que exige infraestructura eléctrica robusta.

La computación cuántica también irrumpe en la escena. Huang y expertos como Arvind Krishna (IBM) prevén que para 2026-2027 habrá sistemas cuánticos capaces de resolver problemas imposibles para computadoras clásicas, especialmente en química y ciencia de materiales. Un caso testigo: la empresa Pasqal (Francia) ya simula moléculas complejas para desarrollar fertilizantes 70% más eficientes, reduciendo emisiones de CO₂.

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La advertencia histórica que nadie quiere repetir

El historiador Adam Tooze (autor de Crashed) lanzó una advertencia contundente: el colapso de los “Locos Años 20” (1929) no fue solo económico, sino un fracaso de cooperación internacional. “La tecnología y las finanzas no pueden sostener el mundo si la política falla”, dijo. Arambillet conectó este mensaje con el presente: “Hoy tenemos una carrera armamentística de IA entre EE.UU. y China, pero sin reglas claras. ¿Quién regulará los deepfakes en elecciones o los algoritmos que deciden préstamos bancarios?” Un dato alarmante: en las elecciones de 2024, más de 50 países —incluida Argentina— enfrentarán campañas con IA generativa, según el Instituto Internacional para la Democracia.

Para Arambillet, los medios de comunicación tienen una oportunidad única: “Podemos acompañar la transición de la IA, de su adolescencia a la adultez”. Esto implica:

  • Verificar contenido con herramientas como Adobe”s Content Credentials (que marca imágenes reales).
  • Crear espacios de “IA ética”, donde se debatan sus impactos sociales.
  • Educar a las audiencias en alfabetización digital (solo el 12% de los latinoamericanos sabe identificar un deepfake, según CEPAL 2023).

Su mensaje final es una pregunta incómoda: ¿Estamos preparados para un mundo donde la IA decida desde qué medicina tomamos hasta qué noticias vemos, sin que existan guardarraíles globales? La respuesta de Davos fue un silencio elocuente.

El precedente de Globant: cómo una argentina de 20 años desafió a Silicon Valley (y ganó)

Que Delfina Arambillet —a sus 27 años— lidere iniciativas de IA y sustentabilidad en Globant no es casualidad, sino el resultado de una cultura corporativa que apuesta por talentos disruptivos. La empresa, fundada en 2003 por Martín Migoya (exejecutivo de Patagon.com), ya había hecho historia en 2013 cuando contrató a Agustina Fainguersch, entonces una desarrolladora de 20 años, para liderar un equipo de innovación en Silicon Valley. Fainguersch, hoy vicepresidenta de Tecnología, diseñó el sistema de IA conversacional que usaría luego Disney para sus plataformas de streaming, reduciendo un 30% los costos de atención al cliente en 2018. Este caso no solo validó el modelo de Globant —invertir en jóvenes con ideas radicales—, sino que sentó un precedente: el 40% de sus “stars” (empleados destacados) tienen menos de 30 años, según su reporte anual de 2023.

Arambillet sigue esa estela, pero con un giro clave: su enfoque en los riesgos sociales de la IA. Mientras Globant facturó US$1.500 millones en 2023 (un 22% más que el año anterior), la argentina impulsó internamente el programa “IA con Propósito”, que audita algoritmos para evitar sesgos de género o raza. Un ejemplo concreto: en 2022, su equipo detectó que un chatbot de reclutamiento de la empresa rechazaba un 15% más de CVs de mujeres en puestos técnicos. La corrección del algoritmo —basada en datos del Instituto Europeo de Igualdad de Género— llevó a que Globant aumentara un 28% la contratación de mujeres en áreas STEM en solo un año. Este tipo de intervenciones son las que ahora Arambillet lleva a Davos: no se trata de frenar la IA, sino de rediseñarla desde sus cimientos éticos.

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Su participación en el foro, sin embargo, tiene un simbolismo adicional. Globant es una de las cinco empresas latinoamericanas que cotizan en el NASDAQ-100, el índice de las firmas más innovadoras del mundo. Pero su valoración —US$10.000 millones— contrasta con un dato incómodo: solo el 0,5% de las “unicornios” tecnológicas globales (empresas valuadas en más de US$1.000 millones) son de la región, según LAVCA. Arambillet lo sabe: su presencia en Davos no es solo personal, sino un test geopolítico. Si lográ que su propuesta de regulación por efectos (no por tecnología) gane tracción, Argentina podría posicionarse como hub de IA ética en Latinoamérica, compitiendo con polos como Tel Aviv o Singapur.

¿Puede Davos escuchar a una millennial cuando el 80% de sus asistentes supera los 50?

El Foro Económico Mundial tiene un problema demográfico: la edad promedio de sus participantes es 53 años, y el 71% son hombres, según su informe de diversidad de 2023. Arambillet no solo rompe ese molde, sino que desafía su lógica. En 2019, otra argentina —María Teresa Kummer, entonces de 29 años— logró que el foro incluyera por primera vez un panel sobre economía circular en América Latina. Hoy, ese tema es central en la agenda climática. El precedente existe. La pregunta ahora es si Davos está listo para que una generación que creció con algoritmos —y no con dogmas económicos— redefina las reglas del juego. Si Arambillet logra que su modelo de “IA científica” (priorizar verdad sobre engagement) sea adoptado por al menos tres empresas del Fortune 500 en 2024, como adelantó en una entrevista con MIT Technology Review, el impacto sería histórico: sería la primera vez que una propuesta latinoamericana moldea el estándar global de una tecnología crítica. El reloj ya corre: en marzo, la UE votará la Ley de IA, y su texto final podría incluir —o ignorar— las advertencias que ella llevó a Suiza.

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