Jugadores de Boca cabizbajos tras recibir el 3-1 de Vélez en una Bombonera vacía y con hinchas protestando

🔴 Boca se derrumba: Vélez lo aplasta 3-1 sin piedad en la Bombonera

Desastre táctico: Boca cayó 3-1 ante Vélez en un partido donde no hubo ni juego ni ideas. La crisis es total.

El equipo que no existió en el primer tiempo

Boca entró al campo con más dudas que certezas. La salida de Óscar “Changuitico” Romero —máximo asistidor del equipo en 2023 con 12 pases de gol— y la inestabilidad en el mediocampo dejaron al descubierto un esquema sin rumbo. Frank Fabra, lateral izquierdo, intentó proyectarse, pero sus centros no encontraron receptor: en los últimos 5 partidos, el equipo solo convirtió 1 de 17 remates desde los costados.

La defensa, liderada por Luis Advíncula y Bruno Valdez, mostró fisuras desde el minuto 1. Matías Pellegrini, delantero de Vélez, explotó el espacio entre líneas con un cabezazo cruzado al ángulo tras una jugada por la izquierda. Fue el gol 1-0 (min. 23) y el reflejo de un Boca que, en esta temporada, ya lleva 6 goles en contra por pelota parada —el peor registro de su historia en torneos locales.

En el mediocampo, Guido Barros Schelotto apostó por Ezequiel “Equi” Fernández y Jorman Campuzano, pero ninguno logró imponer ritmo. Manuel Lanzini, el “10” teórico, tocó 45 balones en el primer tiempo, pero solo 3 fueron pases clave (datos de Opta Sports). Vélez, en cambio, circuló el balón con 87% de precisión y ahogó a un rival que no supo cómo salir.

El DT Diego Martínez (Vélez) lo dejó claro en la previa: “Boca sin presión alta es un equipo vulnerable”. Y así fue: el Fortín robó 12 balones en campo rival antes del descanso, el doble que su oponente.

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Cambios tardíos, errores fatales

El segundo tiempo arrancó con modificaciones: ingresaron Kevin Zenón (por Lucas Janson) y Valentín Barco (por Fabra), pero el impacto fue nulo. Zenón, quien llegó en USD 6 millones desde Talleres, no tocó el balón en los primeros 10 minutos de su ingreso. Barco, en tanto, perdió 2 duelos aéreos que terminaron en contraataques peligrosos.

Vélez amplió la ventaja con un golazo de Santiago Castro (min. 67), tras un error grotesco de Sergio Romero: el arquero salió mal de su área, dejó el arco vacío y el mediocampista definió con clase. Fue el segundo error de “Chiquito” en 3 partidos —en la Copa Libertadores, su salida precipitada le costó un penal a Boca ante Flamengo—.

El descuento de Edinson Cavani (min. 78), de penal tras mano de Lautaro Gianetti, fue un espejismo. Vélez liquidó el partido con un tercer gol de Pellegrini (min. 85), quien aprovechó un nuevo desajuste defensivo: Marcos Rojo —capitán y referente— perdió un balón en mitad de cancha que derivó en la jugada del 3-1.

Los números son lapidarios: Boca lleva 4 partidos sin ganar (3 derrotas y 1 empate) y ocupa el puesto 17° en la tabla, a solo 3 puntos del descenso. En la era post-romántica de Juan Román Riquelme como vicepresidente, el equipo acumula 11 derrotas en 2024, su peor marca desde 1984.

“No tenemos identidad”

El técnico interino, Mariano Úbeda, no esquivó la responsabilidad: “Hoy no fuimos Boca. No hubo presión, no hubo juego asociado, no hubo nada. Vélez nos dio una clase de fútbol“. Las declaraciones contrastan con las de Hugo Ibarra, exDT despedido hace un mes, quien advertía: “Este plantel necesita un líder en la cancha, no solo nombres“.

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La hinchada, mientras, coreó consignas contra la dirigencia. En las redes, el hashtag #BocaEnCrisis fue trending topic en Argentina, con más de 120.000 menciones en una hora. Los fanáticos exigen cambios profundos: desde la salida de Riquelme hasta un relevo generacional en el plantel, donde 7 jugadores superan los 30 años.

¿Qué sigue para Boca? Un partido clave ante Racing el próximo domingo, donde otra derrota podría dejar al equipo al borde del abismo. Pero la pregunta que resuena es más profunda: ¿Cómo se reconstruye un gigante cuando ni siquiera sabe quién es?

La maldición de la Bombonera: Boca no gana en casa desde hace 75 días

El 3-1 ante Vélez no es solo una derrota más: es el reflejo de una crisis que se arrastra en el estadio Alberto J. Armando desde principios de año. Boca no conoce la victoria como local en 2024 en partidos oficiales, una sequía que se remonta al 17 de diciembre de 2023, cuando venció 2-0 a Central Córdoba por la última fecha del torneo anterior. Desde entonces, en 5 presentaciones en la Bombonera (4 por liga y 1 por Copa Libertadores), el equipo suma 3 derrotas y 2 empates, con un saldo de 4 goles a favor y 9 en contra.

El dato es aún más alarmante si se compara con su historial reciente: entre 2019 y 2023, Boca perdió apenas 6 de 68 partidos en casa (un 8.8%), según registros de la Asociación del Fútbol Argentino. Pero este año, la Bombonera se convirtió en un fortín… para los rivales. Vélez no solo ganó, sino que dominó en posesión (62%) y remates (15 a 6), algo que no ocurría desde el 3-0 de River en 2018 por los cuartos de final de la Libertadores, cuando Marcelo Gallardo humilló a Boca con un equipo que después sería campeón.

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La hinchada, conocida por su fervor inquebrantable, comenzó a silbar a sus propios jugadores desde el minuto 30, algo inédito desde la era de Carlos Bianchi (2001-2004), cuando el equipo era imbatible en casa. En redes sociales, los fanáticos recordaron con ironía el lema ‘Boca no se toca, se siente‘, usado en la campaña de renovación de socios en 2023. Hoy, ese eslogan suena a burla: el equipo no solo no se siente, sino que no existe.

¿Un récord negativo a la vista?

Si Boca no gana ante Racing el próximo domingo, igualará su peor racha en casa desde 1984, cuando bajo la dirección técnica de Silvio Marzolini acumuló 8 partidos sin victorias en la Bombonera. Ese año, el equipo terminó en el 19° puesto y evitó el descenso por diferencia de gol. La historia podría repetirse: hoy, Boca está a solo 3 puntos del último lugar, y su próximo rival, Racing, llega con 4 victorias consecutivas y el mejor ataque del torneo (18 goles en 10 fechas). La pregunta no es si el equipo puede caer, sino cuánto más profundo será el pozo.

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