Consola PS5 con gráficos de ventas en caída libre y fondo de juegos exclusivos como 'Spider-Man 2'

PS5 supera los 92 millones: ¿frenazo navideño o récord a la vista?

Cifra histórica con sombra

Récord con matices: Sony confirmó que la PlayStation 5 ha vendido 92,2 millones de unidades desde su estreno en noviembre de 2020, acercándose al hito de los 100 millones. Sin embargo, el último trimestre reveló una caída del 16 % en ventas anuales.

La consola, que compite directamente con Xbox Series X|S y Nintendo Switch, superó en 2023 las ventas acumuladas de la PS4 en el mismo período de vida (87,4 millones). Pero el mercado muestra señales de saturación: en el trimestre navideño —tradicionalmente el más fuerte— solo se colocaron 8 millones de unidades, 1,5 millones menos que en 2024.

Analistas como Piers Harding-Rolls de Ampere Analysis ya habían advertido en 2023 que el ciclo de vida de las consolas se está acortando. ¿Estamos ante el inicio de una desaceleración definitiva?

El software salva los números

Mientras el hardware flaquea, el software brilla: Sony vendió 97,2 millones de juegos (para PS5 y PS4) en 2025, superando los 95,9 millones de 2024. El dato clave: el 76 % de esas ventas fueron digitales, un 2 % más que el año anterior. Este crecimiento refleja la estrategia agresiva de Sony con exclusivos como “God of War Ragnarök” y “Spider-Man 2”, que impulsaron las descargas.

La PlayStation Network (PSN) también sumó usuarios: cerró 2025 con 132 millones de cuentas activas, tres millones más que en 2024. Un detalle revelador: el 68 % de estos usuarios interactúa con la plataforma al menos una vez por semana, según datos internos filtrados a Nikkei Asia.

Beneficios que sorprenden (y costos que preocupan)

Pese al bajón en ventas de consolas, Sony reportó un aumento del 22 % en beneficios, superando las proyecciones de los analistas. Bloomberg calificó los resultados como “una sorpresa positiva en un mercado volátil”. Sin embargo, las acciones cayeron un 4,2 % en la bolsa de Tokio tras el anuncio.

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Hideki Yasuda, analista de Toyo Securities, explicó la paradoja: “Los inversores reaccionaron a los mayores costos de producción, especialmente en componentes como la memoria DRAM, cuyo precio se disparó un 30 % en 2025. Sony depende de proveedores como Samsung y SK Hynix, y cualquier alza en estos insumos reduce sus márgenes”.

Un dato oculto: Sony destinó US$1.200 millones en 2025 a I+D para la próxima generación de consolas, según informes de Reuters. ¿Están priorizando el futuro sobre el presente?

PS5 vs. PS4: ¿repetición o innovación?

Sony insiste en que el ritmo de ventas de la PS5 “es similar al de la PS4”. Pero hay diferencias clave: la PS4 tardó 4 años y 2 meses en alcanzar los 90 millones; la PS5 lo logró en 4 años y 1 mes. Sin embargo, la PS4 vendió 17,7 millones de unidades en su mejor año (2018), mientras que la PS5 aún no supera los 15 millones anuales.

El contexto ha cambiado: en 2020, la pandemia impulsó las ventas de consolas, pero hoy el mercado enfrenta inflación global y la competencia de servicios como Xbox Game Pass (que superó los 34 millones de suscriptores en 2025). ¿Puede la PS5 mantener el ritmo sin un catalizador externo?

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El fantasma de la PS3: ¿un patrón que se repite?

La caída del 16 % en ventas anuales de la PS5 evoca un precedente incómodo para Sony: la PlayStation 3, cuya trayectoria comercial también mostró un frenazo abrupto tras un arranque prometedor. En 2008, solo dos años después de su lanzamiento, la PS3 registró una caída del 19 % en ventas durante el trimestre navideño, pasando de 3,5 millones de unidades en 2007 a 2,8 millones. La razón principal fue su precio inicial de US$599 (el más alto de su generación), que alejó a los consumidores pese a su tecnología avanzada. Hoy, la PS5 enfrenta un desafío similar: aunque su precio se ha reducido a US$449 en su modelo estándar, la inflación y el aumento del 30 % en los costos de la memoria DRAM (según datos de TrendForce) podrían repetir la historia.

El paralelo no termina ahí. La PS3 tardó 6 años y 3 meses en superar los 80 millones de unidades, un ritmo notablemente más lento que el de su predecesora, la PS2 (que alcanzó esa cifra en solo 4 años y 8 meses). La PS5, aunque más rápida que la PS3, aún está 7 millones por debajo del ritmo de la PS2 en el mismo punto de su ciclo de vida. Lo más preocupante: en 2010, Sony recortó el precio de la PS3 un 25 % y lanzó el modelo Slim para reactivar las ventas. Hoy, con la PS5 ya en su versión Slim desde 2023 y sin margen para reducciones drásticas (los costos de producción siguen altos), la empresa no tiene un “plan B” claro.

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Hay una diferencia clave que podría salvar a la PS5: el ecosistema digital. En 2012, la PS3 generó US$2.500 millones en ingresos por descargas y suscripciones, un 35 % menos que los US$3.800 millones que la PS5 reportó en 2025 (según informes de Sony Investor Relations). Sin embargo, este crecimiento depende de exclusivos como Spider-Man 2, cuyo desarrollo costó US$300 millones —una apuesta arriesgada si las ventas de hardware no se recuperan.

¿Un 2026 de ajustes forzados?

Sony tiene dos opciones en los próximos 12 meses: aceptar márgenes más ajustados para mantener el precio competitivo (arriesgando beneficios) o apostar todo al catálogo de juegos y servicios como PS Plus, que ya suma 48 millones de suscriptores. Pero hay un tercer factor: Microsoft. En 2024, Xbox adquirió Activision Blizzard por US$68.700 millones, y sus exclusivos como Call of Duty podrían inclinar la balanza. Si la PS5 no logra vender al menos 12 millones de unidades en 2026 (cifra que la PS4 superó en 2017), Sony enfrentaría su primera generación con ventas totales por debajo de los 100 millones desde la PS3. La pregunta no es si habrá un récord, sino si el mercado ya le dio la espalda a las consolas tradicionales.

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