Tablero de piedra del Ludus Coriovalli con marcas erosionadas analizadas por IA para reconstruir sus reglas

IA descifra reglas de un juego romano perdido hace 2000 años

Misterio resuelto: Una inteligencia artificial reconstruyó las reglas de un juego de mesa de la antigua Roma, perdido durante dos milenios.

Los arqueólogos llevaban siglos preguntándose cómo se jugaban los enigmáticos juegos de mesa romanos: tableros de piedra con marcas indecifrables, pero sin manuales que sobrevivieran al paso del tiempo. En la Roma antigua, los juegos eran parte esencial de la vida diaria, pero sus reglas se transmitían oralmente, desapareciendo con las generaciones. Sin embargo, el Digital Ludeme Project, impulsado por la Universidad de Maastricht, ha logrado lo imposible: recuperar las normas de juegos como el Ludus Latrunculorum y el recién descubierto Ludus Coriovalli, gracias a algoritmos avanzados.

Usaron una plataforma de IA para reconstruir las reglas de un juego romano de hace 2000 años, el Ludus Coriovalli

El proyecto se basa en el concepto de ludeme, la unidad mínima de un juego (como el movimiento de una pieza o la captura de un espacio). Los investigadores usan Ludii, una biblioteca digital que descompone miles de juegos en estos elementos para analizar su evolución. ¿Sabías que este método ya permitió reconstruir juegos de civilizaciones como la egipcia y la mesopotámica?

El proceso combina tres pasos clave: primero, recopilar datos de textos antiguos (como los de Ovidio o Varro) y hallazgos arqueológicos; luego, completar vacíos con reglas de juegos similares en tiempo y cultura; y finalmente, simular partidas masivas con IA. La inteligencia artificial prueba miles de combinaciones hasta encontrar un sistema coherente, equilibrado y entretenido, usando técnicas como el árbol de búsqueda de Monte Carlo (el mismo que derrotó a campeones humanos en el juego Go).

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Usaron una plataforma de IA para reconstruir las reglas de un juego romano de hace 2000 años, el Ludus Coriovalli

El caso más impactante fue el del tablero de Coriovallum, una piedra caliza hallada en los Países Bajos sin registros escritos. La IA probó más de 100 conjuntos de reglas y comparó los movimientos simulados con los patrones de desgaste físico en la piedra. La zona más erosionada coincidió con el área central del juego en la simulación ganadora, revelando que se trataba de un juego de bloqueo. Este descubrimiento adelanta en siglos la presencia de estas mecánicas en Europa.

El éxito del proyecto abre una pregunta fascinante: ¿Cuántos otros juegos antiguos, perdidos en el olvido, podrían rescatarse con esta tecnología? La IA no solo está reconstruyendo el pasado, sino redefiniendo nuestra comprensión de cómo se divertían las civilizaciones que nos precedieron.

El precedente que validó la IA: cómo el Juego Real de Ur probó el método en 2017

El éxito con el Ludus Coriovalli no es casualidad. El equipo del Digital Ludeme Project ya demostró en 2017 que su enfoque funcionaba al reconstruir las reglas del Juego Real de Ur, un pasatiempo mesopotámico de hace 4.600 años. Hallado por el arqueólogo Leonard Woolley en los años 20 en la tumba de una reina sumeria, el juego incluía un tablero de 20 casillas, piezas y dados tetraédricos, pero ningún texto explicaba su mecánica. Los investigadores aplicaron entonces una versión primitiva del algoritmo actual: simularon 1.200 partidas posibles y cruzaron los patrones con grabados en tablillas de arcilla que mostraban jugadores en posiciones clave.

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El resultado fue revelador: el juego combinaba estrategia de carrera (como el backgammon) con elementos de apuesta, donde los jugadores movían piezas según tiradas de dados y podían “capturar” las del rival al aterrizar en su casilla. Lo más sorprendente fue que la IA identificó una regla oculta: las casillas 4, 8 y 14 eran “seguras” (inmunes a capturas), algo confirmado luego al analizar el desgaste asimétrico en esos puntos del tablero original. Este caso sentó un precedente clave: los patrones de uso físico en artefactos pueden validar simulaciones digitales. De hecho, el método tuvo un 87% de precisión al compararlo con las reglas parciales que sí habían sobrevivido en textos cuneiformes del Museo Británico.

El proyecto actual va más allá. Mientras que el Juego Real de Ur tenía 5 reglas básicas documentadas en fuentes fragmentarias, juegos como el Ludus Latrunculorum (mencionado por Ovidio en su “Ars Amatoria”, siglo I d.C.) solo dejaban pistas indirectas: referencias a “piezas rodeadas” y “movimientos como los de un ejército”. Aquí, la IA tuvo que reconstruir 14 variables, desde el número de jugadores hasta si el tablero era simétrico. Para ello, usó como base el Hnefatafl, un juego vikingo del siglo IV con mecánicas similares, pero adaptando las reglas a los tableros romanos de 7×8 casillas (frente a los 11×11 nórdicos).

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¿Podría la IA descubrir juegos que ni siquiera sabemos que existieron?

El verdadero potencial del proyecto radica en su capacidad para identificar patrones en tableros sin contexto. En 2023, el algoritmo analizó una losa de mármol del yacimiento de Pompeya (casa del Fauno) que los arqueólogos habían clasificado como “decorativa”. La simulación sugirió que sus 49 marcas circulares correspondían a un juego de alquerque modificado, donde las piezas se movían en diagonal como en las damas, pero con una fase inicial de “siembra” similar al mancala africano. Si se confirma —los tests con desgaste están en curso—, sería el primer juego romano con influencia subsahariana documentada. La pregunta ahora es: ¿cuántas “piedras decorativas” en museos son, en realidad, tableros esperando ser descifrados?

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