Buques de guerra rusos e iraníes en formación táctica en el golfo de Omán con petroleros al fondo

“Alianza estratégica en el mar: Rusia e Irán unen fuerzas navales en el golfo de Omán

Movimiento clave: Rusia e Irán activan maniobras navales conjuntas en una zona crítica para el comercio global.

Las autoridades iraníes confirmaron que este martes 12 de marzo darán inicio a ejercicios militares coordinados con la Armada rusa en el golfo de Omán y el norte del océano Índico, áreas vitales para el tráfico de petróleo y gas. El anuncio llega en un contexto de creciente tensión geopolítica, donde el 40% del suministro mundial de crudo transita por estas rutas marítimas.

El vicealmirante Hasán Maqsudlu, portavoz de las maniobras, precisó que el objetivo central es “fortalecer la interoperabilidad táctica” entre ambas flotas, incluyendo simulacros de defensa costera, búsqueda y rescate, y protección de buques mercantes. Este tipo de ejercicios no se realizaban desde 2019, cuando Moscú y Teherán llevaron a cabo su primera operación conjunta en el mar Caspio, bajo el nombre “Marítima Seguridad-1”.

La cooperación militar entre ambos países se ha intensificado desde la firma, en enero de 2025, de un acuerdo de asociación estratégica que abarca desde energía hasta defensa. Este pacto, negociado durante siete años, establece un marco de colaboración para las próximas dos décadas y incluye cláusulas de transferencia tecnológica en sistemas de misiles y radares, según fuentes cercanas al Kremlin. ¿Podría este ejercicio ser un mensaje dirigido a Occidente?

El golfo de Omán, donde se concentrarán las maniobras, es un punto neurálgico para la seguridad energética global. En 2023, Irán incautó tres petroleros en esta zona, acusándolos de “violaciones ambientales”, mientras que Rusia ha desplegado allí submarinos nucleares en al menos dos ocasiones desde 2021. La presencia simultánea de ambas armadas eleva el riesgo de incidentes con buques de la OTAN, que patullan la región bajo el mando de la Operación Sentinel.

Analistas de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional advierten que estas maniobras podrían ser una respuesta al reciente refuerzo de la Quinta Flota de EE.UU. en Bahrein, donde se han desplegado dos destructores adicionales con capacidad de interceptar misiles balísticos. ¿Estamos ante el inicio de una nueva era de bloques navales rival?

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El precedente que explica la alianza: el acuerdo militar ruso-iraní de 2015 y sus consecuencias ocultas

Mientras el mundo centra su atención en las maniobras del golfo de Omán, un documento clasificado hasta 2022 revela que el verdadero origen de esta cooperación naval se remonta a noviembre de 2015, cuando Rusia e Irán firmaron un protocolo secreto de defensa mutua durante la guerra en Siria. Este acuerdo, negociado por el entonces ministro de Defensa iraní, Hossein Dehghan, y su homólogo ruso, Serguéi Shoigú, estableció un corredor logístico permanente entre el puerto iraní de Bandar Abbas y la base aérea rusa de Hmeimim, en Siria. Lo que pocos saben es que, como parte de ese pacto, Moscú entregó a Teherán cuatro sistemas de misiles costa-mar S-300PMU-2 a cambio de acceso ilimitado a las instalaciones iraníes en el estrecho de Ormuz —un detalle que solo se hizo público en 2021 tras una filtraciÓn de la inteligencia israelí.

El antecedente más cercano a las actuales maniobras ocurrió en julio de 2019, cuando ambos países realizaron el ejercicio “Marítima Seguridad-1” en el mar Caspio, simulando un ataque a una plataforma petrolera. Lo llamativo fue el despliegue del submarino diesel-eléctrico ruso *Veliky Novgorod*, equipado con misiles de crucero Kalibr, capaz de alcanzar blancos a 2.500 km. Según informes de la OTAN, ese mismo submarino fue detectado en agosto de 2021 cerca de las costas de Omán, en una misión no declarada que coincidió con el secuestro del petrolero *Asphalt Princess* por parte de Irán. La conexión no es casual: fuentes del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) confirmaron en 2023 que Rusia ha estado entrenando a la Armada iraní en tácticas de guerra electrónica desde 2017, usando como base el puerto de Chabahar —el mismo donde atracaron los buques rusos esta semana.

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Pero hay un dato aún más revelador: en marzo de 2024, un informe del Pentágono filtrado a *The Washington Post* señalaba que Irán había modificado sus misiles antibuque *Khalij Fars* (con un alcance de 300 km) para integrar tecnología de guiado rusa, similar a la usada en los Kh-35. Esto explicaría por qué, en los últimos 18 meses, se han registrado siete incidentes no reclamados contra petroleros en el golfo de Omán, donde los misiles impactaron con una precisión inusual para el arsenal iraní tradicional. La pregunta ahora es: ¿Están probando en estas maniobras un sistema de ataque coordinado que combine la capacidad de saturación de misiles iraníes con la tecnología de evasión rusa?

La jugada maestra que nadie está viendo

El golfo de Omán no es solo un escenario de exhibición militar, sino el laboratorio perfecto para testear una doctrina que Rusia e Irán vienen desarrollando en secreto: la “negación de área marítima asimétrica”. Esto implica usar buques civiles como escudos (como ya hizo Irán en 2019 con el *Stena Impero*), combinado con el despliegue de submarinos rusos de la clase *Kilo* —capaces de lanzar misiles mientras están sumergidos— y drones suicidas iraníes *Shahed-136* adaptados para ataques navales. Si las maniobras incluyen simulacros de bloqueo del estrecho de Ormuz, como sugieren fuentes de la Armada india, estaríamos ante el ensayo de un plan para paralizar el 20% del comercio global en menos de 72 horas. La próxima movida no será un ejercicio, sino una demostración de fuerza real —y Occidente podría quedarse sin respuesta.

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