ByteDance acelera en IA: 100 vacantes en EE.UU. pese a tensiones con TikTok
Gigante en movimiento: ByteDance desafía a EE.UU. con una ofensiva de contratación masiva en inteligencia artificial, justo cuando redefine el futuro de TikTok.
El coloso tecnológico chino ByteDance Ltd ha abierto casi 100 puestos vacantes en su división de inteligencia artificial dentro de Estados Unidos, una estrategia audaz para competir con gigantes como OpenAI y Google en pleno escenario de tensiones geopolíticas. La iniciativa, que se desarrolla a través de su equipo Seed —creado en 2023 y con laboratorios en EE.UU., Singapur y China—, busca reforzar sus modelos de lenguaje, herramientas de generación de texto, imágenes y vídeo, e incluso incursionar en el descubrimiento de fármacos mediante algoritmos científicos, según los anuncios publicados en su portal de empleo.
La ofensiva laboral llega en un momento crítico: ByteDance acaba de cerrar un acuerdo histórico para vender partes de su negocio estadounidense de TikTok a propietarios no chinos, una medida diseñada para aliviar las preocupaciones de seguridad nacional que han perseguido a la empresa durante más de cinco años. Legisladores estadounidenses, como el senador Pete Ricketts, han advertido repetidamente sobre los riesgos de que ByteDance utilice TikTok para recolectar datos de ciudadanos o manipular contenidos mediante su algoritmo de recomendación, acusaciones que la empresa ha negado rotundamente.
Aunque ByteDance es ampliamente conocida por TikTok, su ambición en IA la posiciona como una amenaza directa a los líderes tecnológicos estadounidenses. Su chatbot Doubao —competidor directo de ChatGPT, Claude y Gemini— fue el más descargado en China durante 2025, según datos de Bloomberg Intelligence. Además, en febrero de este año, la compañía lanzó Seedance 2.0 (generación de vídeo) y Seedream 5.0 (generación de imágenes), herramientas que ya han generado controversia por su capacidad para crear contenidos virales falsos, como finales alternativos de series o escenas con actores de Hollywood sin autorización.
La Motion Picture Association —que agrupa a gigantes como Disney, Netflix y Warner Bros.— ya ha exigido a ByteDance que frene el “uso no autorizado de obras protegidas a escala masiva”. La empresa respondió mediante un portavoz: “ByteDance respeta los derechos de propiedad intelectual y estamos reforzando las salvaguardas para evitar el uso indebido“. Sin embargo, el silencio sobre las ofertas de empleo en IA mantiene en vilo a analistas y competidores.
La carrera por el talento: EE.UU. vs. China
La expansión de ByteDance en suelo estadounidense no es casual. La compañía está contratando en San José, Los Ángeles y Seattle —ciudades clave donde también opera TikTok—, con un enfoque en perfiles para su iniciativa Seed Edge, dedicada a desarrollar inteligencia general artificial (AGI, por sus siglas en inglés), es decir, sistemas con capacidades de aprendizaje y razonamiento similares a las humanas. Pero su ambición va más allá: también busca científicos con formación en biología, física y química para impulsar avances en descubrimiento de fármacos, un campo donde ya compite con OpenAI y Anthropic.
Sam Altman, CEO de OpenAI, anunció en enero la creación de OpenAI for Healthcare, mientras que Anthropic lanzó recientemente Claude for Life Sciences, herramientas diseñadas para acelerar la investigación médica. La apuesta de ByteDance en este sector podría redefinir el equilibrio de poder en la industria, especialmente si logra atraer a los mejores talentos globales.
El senador Ricketts lo dejó claro en una audiencia en diciembre: “Lo que está en juego es un futuro liderado por EE.UU. o un orden de IA liderado por China que remodele el sistema global según sus valores autoritarios“. Esta declaración refleja el temor creciente en Washington de que China gane terreno en la carrera tecnológica, no solo en capacidades militares, sino en influencia cultural y económica. Según Aaron Bartnick, exfuncionario de política tecnológica de la Casa Blanca, ByteDance cuenta con “acceso a computación masiva, datos, capital y el apoyo del Partido Comunista Chino“, ingredientes que la convierten en una “potencia de IA inevitable“.
¿Por qué ahora? El contexto geopolítico
La estrategia de ByteDance se enmarca en un escenario donde EE.UU. y China libran una batalla silenciosa por la supremacía en IA. Mientras empresas estadounidenses como OpenAI y Google enfrentan restricciones para operar en China, los productos chinos —como los de ByteDance— sí pueden acceder al mercado estadounidense, lo que les permite recolectar datos, ganar cuota de mercado y moldear narrativas. Este desequilibrio ha encendido las alarmas en el Congreso, donde se debate cómo evitar que China domine tecnologías críticas.
En 2020, durante la administración Trump, se implementaron medidas para limitar el acceso de empresas chinas a semiconductores avanzados, una decisión que buscaba frenar su desarrollo en IA. Sin embargo, ByteDance ha logrado sortear estos obstáculos mediante inversiones en I+D local y alianzas estratégicas. Su último movimiento —contratar científicos estadounidenses para proyectos de salud— podría ser un punto de inflexión: si logra avances significativos en fármacos o diagnósticos médicos, su influencia trascendería lo tecnológico para adentrarse en lo social y ético.
La pregunta que ahora resuena en Silicon Valley es: ¿Podrá ByteDance convencer a los mejores cerebros de la IA para que trabajen bajo su bandera, a pesar de las tensiones políticas? Hasta ahora, la empresa ha demostrado una capacidad única para operar en ambos lados del Pacífico, pero el aumento de la regulación anti-China en EE.UU. —como la posible prohibición total de TikTok— podría complicar sus planes. Mientras tanto, sus competidores no se quedan atrás: OpenAI ya ha anunciado que podría subvencionar empresas que usen su tecnología para descubrir medicamentos, una jugada que presiona a ByteDance a acelerar sus contratos.
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El precedente de Huawei: ¿Repetirá ByteDance su estrategia de contratación en EE.UU.?
La ofensiva de ByteDance para reclutar talento en inteligencia artificial en suelo estadounidense evoca un patrón ya visto: el de Huawei, otra gigante tecnológica china que, entre 2016 y 2019, multiplicó por cinco su plantilla en EE.UU. (de 800 a 4.000 empleados), justo cuando las tensiones con Washington escalaban por acusaciones de espionaje. La diferencia clave ahora es el campo de batalla: mientras Huawei se centró en infraestructura de telecomunicaciones (5G), ByteDance apunta a la IA generativa y el descubrimiento de fármacos, sectores con implicaciones aún más profundas en seguridad nacional y soberanía tecnológica.
Huawei logró atraer a ingenieros estadounidenses con salarios un 30 % superiores a la media del sector (según informes de 2018 de *The Wall Street Journal*), pero su expansión se frenó en seco cuando la administración Trump la incluyó en la lista de entidades en mayo de 2019, cortando su acceso a semiconductores y tecnologías clave. ByteDance, en cambio, opera en un terreno más ambiguo: TikTok sigue siendo legal en EE.UU. (aunque con restricciones en dispositivos gubernamentales), y su división de IA, Seed, no ha sido sancionada… todavía. La pregunta es si repetirá el error de Huawei al subestimar el riesgo regulatorio acumulativo: en 2021, el gigante de las telecomunicaciones tuvo que vender su división de servidores x86 a un consorcio chino tras perder acceso a chips de Intel y AMD.
El movimiento de ByteDance también recuerda a la estrategia de Tencent en 2017, cuando adquirió participaciones en empresas de videojuegos estadounidenses (como Riot Games y Epic Games) para acceder a talento e IP local. Pero hay una diferencia crítica: mientras Tencent operaba en un sector menos sensible (entretenimiento), ByteDance está compitiendo en IA para salud, un área donde el gobierno de EE.UU. ya ha bloqueado inversiones chinas en empresas como Genetron Health (2020) y WuXi AppTec (2023) por temor a transferencia de tecnología dual (civil-militar).
| Empresa | Año de expansión en EE.UU. | Sector | Resultado |
|---|---|---|---|
| Huawei | 2016-2019 | Telecomunicaciones (5G) | Lista de entidades (2019), venta forzosa de divisiones |
| Tencent | 2017-2018 | Videojuegos | Adquisiciones permitidas, pero bajo escrutinio de CFIUS |
| ByteDance | 2024-2025 | IA generativa y fármacos | Contratación en curso, pero con riesgo de sanciones sectoriales |
La trampa del “talento local”
ByteDance apuesta por contratar científicos estadounidenses para proyectos de Seed Edge, su iniciativa de IA general. Pero el precedente de DJI —el fabricante chino de drones que en 2020 vio cómo el Departamento de Comercio de EE.UU. restringía su acceso a componentes por supuestos vínculos con el ejército chino— demuestra que el origen del capital (no del talento) es lo que desencadena sanciones. Si ByteDance logra avances en descubrimiento de fármacos con IA, podría enfrentar el mismo dilema que WuXi Biologics en 2023: ser acusada de transferir tecnología sensible a China bajo la excusa de la colaboración científica. La diferencia es que, esta vez, el gobierno de EE.UU. tiene un arma más poderosa: la Ley CHIPs, que permite bloquear no solo componentes, sino también el flujo de conocimientos técnicos.