“Guerra declarada”: Pakistán bombardea Kabul y escalan los muertos a 133 en 24 horas
Fuego cruzado: Pakistán e Afganistán intercambian ataques aéreos y terrestres en la peor escalada desde 2021, con balance de 188 muertos en menos de un día.
El régimen talibán confirmó este viernes los bombardeos paquistaníes sobre Kabul y seis provincias afganas, aunque su portavoz, Zabihulá Muyahid, insistió en redes sociales en que “no hay víctimas mortales” entre la población civil. La versión contrasta con el parte de guerra emitido por Islamabad, que eleva a 133 los “combatientes talibanes abatidos” y más de 200 heridos en la operación “Ira de la Verdad”, lanzada a las 3:40 a.m. (hora local).
El ministro de Defensa paquistaní, Jawaya Asif, calificó los hechos como una “guerra declarada”, mientras su homólogo de Información, Ataulá Tarar, detalló la destrucción de 80 vehículos blindados, 27 posiciones talibanes y la ocupación de otras nueve bases. “Prosiguen los contraataques”, advirtió Tarar, quien vinculó la ofensiva a represalias por recientes atentados del Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) en suelo paquistaní, con saldo de 23 civiles muertos la semana pasada.
La tensión estalla en una frontera históricamente disputada: la Línea Durand (2.640 km), trazada en 1893 por el Imperio Británico y nunca reconocida por Afganistán. Este conflicto se suma a otros cinco incidentes armados registrados desde 2021, cuando los talibanes retomaron el poder en Kabul. En 2022, un bombardeo paquistaní dejó 47 civiles afganos muertos, según la ONU.
Afganistán responde: 55 soldados paquistaníes abatidos y bases tomadas
Horas antes de los ataques aéreos de Islamabad, el portavoz talibán anunció ofensivas contra “instalaciones militares paquistaníes” a lo largo de la Línea Durand. El Ministerio de Defensa afgano cifró en 55 los soldados paquistaníes muertos, además de la incautación de dos bases y 19 puestos avanzados. El comunicado añade que varios efectivos fueron capturados vivos y que los cuerpos de algunos fueron trasladados a territorio afgano como “prueba de la victoria”.
Kabul reconoció la muerte de ocho militares afganos y otros ocho heridos, así como 13 civiles afectados —entre ellos mujeres y menores— por misiles paquistaníes que impactaron un campo de desplazados en Nangarhar. Los combates, que se extendieron durante cuatro horas, cesaron a medianoche por orden directa del Jefe de Estado Mayor del Emirato Islámico, según fuentes talibanes.
El conflicto actual se enmarca en una espiral de violencia que comenzó el lunes, cuando Afganistán presentó una queja formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU por bombardeos paquistaníes del fin de semana anterior, que dejaron 12 civiles muertos. Islamabad justificó entonces esos ataques como operaciones contra el TTP y el Estado Islámico, responsables de una ola de atentados suicidas en Pakistán con más de 150 víctimas en lo que va de 2024.
Acusaciones cruzadas: India, refugiados y el quiebre definitivo
El ministro Asif acusó a los talibanes de actuar como “socio estratégico de la India”, un país con el que Pakistán mantiene un conflicto histórico por Cachemira. “Durante cinco décadas, Pakistán acogió a cinco millones de refugiados afganos“, recordó Asif, quien ahora advierte: “Ha terminado nuestra paciencia. Libraremos una guerra abierta”. Las palabras resuenan en un contexto donde 2,5 millones de afganos aún residen en Pakistán, según ACNUR, muchos en condiciones precarias tras la expulsión masiva ordenada por Islamabad en noviembre de 2023.
Desde Kabul, el portavoz Muyahid denunció que los ataques paquistaníes fueron “cobardes” y dirigidos contra zonas civiles, incluyendo hospitales en Kandahar. “Pakistán busca desestabilizar al Emirato Islámico”, declaró, en referencia al gobierno talibán. Mientras, analistas regionales advierten que la escalada podría arrastrar a Irán y China, aliados estratégicos de Islamabad, a un conflicto más amplio en Asia Central.
¿Qué pasará cuando dos potencias nucleares —Pakistán tiene 165 cabezas atómicas, según el SIPRI— se enfrenten directamente a un enemigo que, como los talibanes, ya demostró en 2021 su capacidad para tomar el control de un país en menos de dos semanas?
La Línea Durand: 131 años de conflicto y el precedente que explica la escalada actual
El bombardeo paquistaní sobre Kabul no es un episodio aislado, sino el capítulo más violento de una disputa territorial que se remonta a 1893, cuando el diplomático británico Sir Mortimer Durand trazó una frontera de 2.640 km para dividir los dominios del Imperio Británico en la India y el Emirato de Afganistán. Lo que entonces fue un acuerdo temporal —firmado bajo presión por el emir Abdur Rahman Khansiete guerras entre Afganistán y Pakistán desde 1947, año en que este último obtuvo su independencia. El problema radica en que ningún gobierno afgano ha reconocido jamás la Línea Durand, una postura que los talibanes heredaron —y radicalizaron— tras su regreso al poder en agosto de 2021.
El precedente más cercano a la crisis actual ocurrió en mayo de 2023, cuando tropas paquistaníes demolieron 27 puestos fronterizos afganos en la provincia de Khost, alegando que eran «bases del TTP». La respuesta talibán fue inmediata: 3.000 combatientes se desplegaron en la zona, y durante 48 horas ambos bandos intercambiaron fuego de artillería, dejando 11 muertos (7 afganos y 4 paquistaníes) según informes de la Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán (UNAMA). Lo distintivo de aquel episodio —y que ahora se repite— fue el uso de drones kamikaze por parte de Pakistán, una táctica que Islamabad perfeccionó con ayuda de Turquía en 2022 y que hoy ha dejado en evidencia la vulnerabilidad del régimen talibán.
Otros dos hitos marcan la gravedad del actual enfrentamiento:
- 1961-1963: Afganistán rompió relaciones diplomáticas con Pakistán y cerró la frontera tras un conflicto armado que dejó 200 muertos. La crisis solo se resolvió con mediación de Irán y Arabia Saudita.
- 2017: Un ataque del TTP desde Afganistán contra una mezquita paquistaní (con 31 muertos) desencadenó la operación «Radd-ul-Fasaad», donde Pakistán bombardeó posiciones talibanas en Kunar y Nangarhar, las mismas provincias atacadas esta semana.
¿Por qué esta vez el conflicto podría salir de control?
La diferencia crucial en 2024 es que, por primera vez desde la Guerra Fría, dos actores nucleares (Pakistán) y un régimen con apoyo de potencias atómicas (los talibanes, respaldados tácticamente por China) libran combates directos sin un «freno geopolítico» claro. En 2021, cuando los talibanes tomaron Kabul, Rusia y China mantuvieron abiertas sus embajadas y ofrecieron reconocimiento diplomático. Hoy, con Moscú enfocada en Ucrania y Pekín en tensiones con EE.UU., la pregunta no es si habrá mediación internacional, sino qué país osará interponerse en un conflicto donde un solo error de cálculo podría activar el protocolo de defensa nuclear paquistaní, diseñado para responder a invasiones terrestres masivas.