Mapa de la línea Durand con explosiones marcando bombardeos entre Afganistán y Pakistán en abril 2024

“Guerra abierta”: Moscú, Pekín y Teherán exigen alto al fuego entre Afganistán y Pakistán

Fuego cruzado: Tres potencias regionales exigen diálogo urgente tras la escalada bélica entre Kabul e Islamabad, que ya deja decenas de muertos y bombardeos en ciudades clave.

Rusia, China e Irán presionaron este viernes a Afganistán y Pakistán para que detengan los combates y retomen las negociaciones, tras la declaración de “guerra abierta” lanzada por Islamabad contra los talibán. El conflicto estalló el jueves, cuando fuerzas afganas iniciaron una ofensiva que desencadenó bombardeos paquistaníes sobre Kabul, Kandahar y otras zonas estratégicas, según confirmaron fuentes militares.

El Ministerio de Exteriores ruso expresó su “preocupación profunda” por el uso de aviación, artillería pesada y tropas regulares en zonas pobladas, lo que ya ha provocado víctimas civiles no cuantificadas. “Instamos a ambas partes a abandonar la confrontación armada y volver a la mesa de diálogo político”, advirtió el comunicado oficial de Moscú, que recordó su histórico papel como mediador en conflictos regionales. Rusia mantiene canales abiertos con ambos bandos desde la caída de Kabul en 2021, cuando los talibán retomaron el poder.

China, por su parte, elevó el tono a través de su portavoz Mao Ning, quien calificó la crisis de “desestabilizadora para toda Asia Central”. “Ambos países son vecinos directos nuestros; su conflicto nos afecta profundamente”, declaró. Pekín, que ha invertido más de US$60.000 millones en el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), ofreció mediar y garantizó protección a sus ciudadanos en la zona, aunque descarto por ahora evacuaciones masivas, según informó el Global Times. El gigante asiático teme que la inestabilidad ponga en riesgo sus proyectos de infraestructura en Baluchistán, provincia paquistaní fronteriza con Afganistán.

Irán, que comparte una frontera de 921 km con Afganistán, se sumó al llamado a la calma. El canciller Abbas Araqchi recordó en redes sociales que el mes sagrado de Ramadán “debe ser de reflexión y unidad islámica”, y anunció que Teherán “facilitará cualquier iniciativa de paz”. Irán ha sido un actor clave en las negociaciones de 2020 entre talibán y el gobierno afgano anterior, antes de la retirada estadounidense.

Balance de una jornada sangrienta

Pakistán aseguró que su operación “Ira de la Verdad” —lanzada como represalia por recientes atentados suicidas en su territorio— ha dejado más de 130 milicianos talibán muertos y “daños significativos” en objetivos militares afganos. Los bombardeos se concentraron en Kabul, Paktia y Kandahar, según el parte oficial de Islamabad, que justificó los ataques como acciones contra campamentos del Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) y del Estado Islámico.

Ver  Albares lamenta la muerte de Habermas, "una voz europea decididamente europeísta"

El portavoz talibán, Zabihulá Muyahid, reconoció los bombardeos pero negó haber sufrido bajas, mientras que fuentes de Kabul afirmaron haber infligido “más de 50 bajas” a las fuerzas paquistaníes en la disputada línea Durand durante su ofensiva del jueves. Esta frontera, trazada en 1893 por los británicos, nunca ha sido reconocida por Afganistán y es un foco recurrente de tensiones.

El detonante inmediato fue la denuncia afgana ante el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Kabul acusó a Pakistán de raids que habrían matado a 12 civiles, incluyendo mujeres y niños. Islamabad, sin embargo, insistió en que sus acciones son “legítima defensa” contra grupos terroristas que operan desde territorio afgano. El TTP, aliado de los talibán, ha reclamado la autoría de al menos 15 atentados en Pakistán solo en 2024.

¿Qué sigue? La comunidad internacional observa con preocupación cómo este conflicto —el más grave entre ambos países desde 2017— podría desestabilizar una región ya azotada por el terrorismo y la crisis humanitaria. Con tres potencias nucleares (Pakistán, China y Rusia) involucradas indirectamente y más de 2 millones de refugiados afganos en Pakistán, el riesgo de una escalada sin retorno es real. ¿Lograrán Moscú, Pekín y Teherán frenar una guerra que nadie parece querer… pero que nadie quiere detener?

La línea Durand: 131 años de conflicto y el precedente que enciende la actual guerra

El epicentro de la crisis actual —la línea Durand, frontera de 2.640 km trazada en 1893 por el diplomático británico Sir Mortimer Durand— no es un simple detalle geográfico, sino el detonante histórico de seis guerras no declaradas entre Afganistán y Pakistán desde 1947. Lo que hoy parece un conflicto por atentados terroristas tiene raíces en un acuerdo colonial que ningún gobierno afgano ha reconocido, ni siquiera durante el breve período democrático (2001-2021). La ofensiva talibán del jueves, que Pakistán respondió con bombardeos, repite un patrón visto en 1961, cuando Kabul rompió relaciones diplomáticas con Islamabad tras un incidente similar en la provincia de Nangarhar, donde tropas paquistaníes cruzaron la línea para perseguir a insurgentes.

Ver  Irán y EEUU: pacto «histórico» sobre principios nucleares tras años de tensión

El precedente más peligroso, sin embargo, ocurrió en mayo de 2017, durante la llamada “Guerra de los Misiles”. Entonces, tras un atentado del TTP que mató a 15 soldados paquistaníes en la región de Mohmand, Islamabad lanzó 12 ataques con cohetes contra posiciones afganas en Kunar y Paktika, dejando 52 muertos (38 milicianos y 14 civiles, según la ONU). Afganistán respondió cerrando los pasos fronterizos de Torkham y Chaman durante 23 días, paralizando el 60% del comercio bilateral (unos US$2.500 millones en pérdidas, según la Cámara de Comercio Afgana). La crisis solo se desactivó cuando China presionó a Pakistán para reabrir los pasos, a cambio de que Kabul entregara a 4 comandantes del TTP —promesa que nunca se cumplió. Hoy, el guión se repite con dos diferencias clave: los talibán controlan Kabul, y el TTP opera con impunidad en el 70% de las provincias afganas, según un informe de UNSCAR (enero 2024).

La línea Durand no es solo una frontera; es un polvorín jurídico. El acuerdo original, firmado entre Abdur Rahman Khan (emir afgano) y los británicos, tenía una cláusula de validez por 100 años —que expiró en 1993—. Desde entonces, Afganistán exige su revisión, mientras Pakistán insiste en que es una “frontera internacional heredada”. En 2020, el entonces presidente Ashraf Ghani llevó el caso a la ONU, pero el Consejo de Seguridad lo archivó por falta de consenso. Ahora, con los talibán en el poder, la demanda se ha radicalizado: su portavoz, Suhail Shaheen, declaró en febrero de 2023 que “recuperar los territorios al este del río Indus” (que incluyen partes de Peshawar y Quetta) es un “objetivo nacional no negociable”.

Ver  EEUU golpea con sanciones a Irán mientras negocia tregua histórica

¿Por qué esta vez el riesgo de guerra total es real?

Porque, a diferencia de 2017, hoy tres actores han cambiado las reglas: 1) Los talibán ya no son insurgentes, sino un gobierno de facto con apoyo logístico de Irán y Rusia; 2) Pakistán enfrenta una crisis económica (inflación del 38% en 2024) que podría llevar a su ejército a buscar una “victoria rápida” para calmar el descontento interno; y 3) China, que en 2017 actuó como mediadora, ahora tiene 5.000 soldados desplegados en la base de Gwadar (a solo 80 km de la frontera afgana) para proteger el CPEC. Si los bombardeos se extienden a Baluchistán —donde Pekín ha invertido US$18.000 millones en puertos y carreteras—, la respuesta china podría ser directa. El antecedente está en agosto de 2022, cuando un atentado contra trabajadores chinos en Dasu (Pakistán) provocó que Pekín enviara unidad antiterrorista de la PAP (Policía Armada del Pueblo) para “asegurar” la zona. Esta vez, el escenario es la frontera más caliente de Asia.

Referencia de contenido: aquí

Categorías