Ángel Di María celebra su gol a Newell’s con el 1-0 en el clásico rosarino, profundizando la crisis del equipo

Di María golpea, Central humilla y Newell’s se hunde en la crisis

Golpe letal: Ángel Di María volvió a ser verdugo de Newell”s con un zurdazo que selló el 1-0 y profundizó la agonía de un equipo sin rumbo.

El Fideo no llegó al 100% físico. Se lo vio midiendo cada esfuerzo, evitando correr faltas o córners, y su noche terminó temprano: fue reemplazado minutos después de abrir el marcador. Pero su historia con Newell”s parece escrita con tinta de campeón. Cada vez que el equipo rojinegro lo necesita, él responde. Esta vez, con un toque sutil de zurda a centro pasado que rompió el cero y dejó a la Lepra sin aliento. Un gol que, además, le permitió saldar una deuda personal: nunca antes le había anotado a Marcelo Bielsa, el ídolo que ahora dirige al rival.

El duelo comenzó con intensidad. Ambos equipos salieron a buscar el triunfo, pero la realidad es contundente: Newell”s está en caída libre. Solo ha sumado 2 puntos de 24 posibles en sus últimos ocho partidos, una racha que no solo lo tiene último en la Zona A, sino también en la Tabla Anual y en el 26° puesto de 30 en promedios. La llegada de Kudelka al banco había generado esperanzas de reconstrucción, pero el gol de Di María actuó como un mazazo definitivo. Un recordatorio cruel de que, en el fútbol, la crisis no perdona.

Central, mientras tanto, dosificó el castigo. Tras el 1-0, tuvo oportunidades claras para aumentar la diferencia, pero optó por un juego más controlado, casi compasivo. Una goleada habría sido excesiva, pero el mensaje quedó claro: el Canalla domina este clásico. Enzo Copetti sentenció el 2-0 sobre el final, coronando una noche en la que Rosario Central extendió su hegemonía: seis victorias consecutivas sobre Newell”s, un récord casi inédito en la era moderna. Para encontrar un triunfo rojinegro ante el Canalla en condición de local, hay que retroceder 18 años, hasta el Apertura 2008.

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Con este resultado, Central escaló al cuarto puesto de la Zona B con 14 puntos, a solo dos del líder, Independiente Rivadavia, que este lunes enfrenta a River. Newell”s, en cambio, mira el abismo. No solo está último en su zona, sino que su promedio lo ubica en puestos de descenso directo. La pregunta ahora es inevitable: ¿Podrá Kudelka revertir una crisis que parece no tener fondo? O, peor aún, ¿está Newell”s condenado a repetir la pesadilla del 2022, cuando estuvo a un paso de perder la categoría?

El clásico rosarino dejó, una vez más, dos realidades opuestas. Mientras Central celebra y sueña con pelear los primeros puestos, Newell”s se ahoga en una crisis que va más allá de lo deportivo. La Lepra no solo pierde partidos; pierde identidad, pierde fe, pierde tiempo. Y en el fútbol, cuando el reloj corre en contra, el final suele ser implacable.

El fantasma del 2022: Newell’s repite la fórmula del casi descenso

La derrota ante Central no es un traspié más: es el eslabón más reciente de una cadena que ya llevó a Newell’s al borde del abismo en 2022. Hace exactamente dos años, el equipo rojinegro cerró el Campeonato de Primera División en el 25° puesto de la Tabla Anual, con un promedio de 1.083 puntos que lo obligó a jugar un desempate dramático contra Barracas Central (ganado 1-0 con gol de Pablo Pérez en el minuto 89). La salvación entonces fue un milagro; hoy, los números son aún más crudos: 1.012 de promedio, el peor registro desde la implementación del sistema en 2014.

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El paralelo con 2022 es escalofriante. En aquel año, Newell’s acumuló solo 3 puntos en 9 fechas durante el tramo final del torneo, una racha que hoy parece superada… para mal: 2 puntos en 8 partidos en 2024. Pero hay un dato aún más revelador: en el Apertura 2008 —la última vez que venció a Central como local—, el equipo terminaría ese mismo año peleando el descenso en la Promoción (salvado in extremis ante San Martín de San Juan). La historia se repite: cada crisis deportiva en Newell’s arrastra consigo una hemorragia institucional. En 2022, la renuncia de Javier Sanguinetti (entonces presidente) aceleró el caos; hoy, el silencio de la dirigencia es igual de elocuente.

El contexto agrava el panorama. Desde la implementación de los promedios en 1983, Newell’s solo descendió una vez (1988), pero en los últimos 15 años ha rozado el abismo en 5 oportunidades (2011, 2014, 2017, 2022 y 2024). Ningún otro grande argentino tiene un récord tan frágil. Mientras River y Boca nunca cayeron, y Racing e Independiente suman solo 2 descensos combinados en ese lapso, la Lepra vive al límite. La pregunta ya no es si Kudelka puede revertir la situación, sino si el club tiene estructura para sobrevivir a su propia autodestrucción recurrente.

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¿Un ciclo sin fin o el inicio de algo peor?

Newell’s no solo está último en su zona: es el único equipo de los 30 que aún no supera los 10 puntos en el año. Pero el verdadero termómetro es el promedio, donde ya está 0.071 puntos por debajo de Colón, el primer equipo fuera de la zona roja. Con 12 fechas por jugar, necesitaría sumar al menos 15 puntos para salir del descenso directo —algo que no logra desde abril de 20233 de los 5 mejores promedios (Talleres, Defensa y Justicia, y Lanús). Si la historia sirve de guía, Newell’s no solo no escapará esta vez… sino que podría batir su propio récord negativo: el peor promedio de su historia (0.987 en 2011) está a solo 3 derrotas de distancia.

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