Barça humilla 3-0 al Atlético, pero Simeone celebra el pase a la final
Noche de contrastes: El Barça exhibió su mejor fútbol, pero el Atlético resistió con uñas y dientes para sellar su pase a la final.
El Atlético de Madrid sufrió como nunca, pero logró lo imposible: clasificarse a la final de la Copa del Rey por primera vez en 13 años, pese a caer 3-0 ante un Barcelona que lo arrasó en el Camp Nou. La épica remontada colchonera en el partido de ida (4-0) fue la clave: un resultado que, esta vez, ni el dominio culé ni los goles de Marc Bernal (dos) y Raphinha pudieron borrar. Los de Diego Simeone volverán a soñar con el título que conquistaron en 2013, cuando le arrebataron la copa al Real Madrid en una final para la historia.
Desde el primer silbato, el Barça de Hansi Flick impuso un ritmo asfixiante. Presión alta, balón rápido y desbordes por bandas, especialmente por la derecha, donde Lamine Yamal —el joven prodigio de 16 años— se convirtió en la pesadilla de la defensa rojiblanca. Sin embargo, el Atlético, fiel a su ADN, se atrincheró con dos líneas de cuatro, cortó los pasillos y dejó a Musso como espectador la mayor parte del primer tiempo. La estadística lo confirma: los colchoneros solo permitieron 2 tiros entre los tres palos en los primeros 45 minutos.
El muro rojiblanco aguantó hasta el minuto 36, cuando Yamal, tras una carrera de 40 metros por la banda, asistió a Marc Bernal para que empujara el 1-0. El gol despertó al Camp Nou, pero también al Atlético: Griezmann tuvo el empate en sus botas, pero Joan García —suplente de Ter Stegen— respondió con una atajada milagrosa. Incluso Lookman desperdició un cabezazo que besó el poste. El VAR, por su parte, anuló un posible penal a favor del Barça por un supuesto agarre de Witsel a Lewandowski: la tecnología le dio oxígeno al Aleti.
El golpe definitivo llegó en el 45+2. Pedri, en una jugada donde el balón le llegó por detrás, cayó en el área tras un contacto con Marc Pubill. El árbitro, tras revisar el monitor, señaló el punto penal. Raphinha, frío como el hielo, transformó el 2-0 y envió al vestuario a un Atlético herido, pero aún vivo gracias a su ventaja global.
La segunda parte fue un monólogo culé. El Barça, con Fermín López y Gündogan pulling the strings en mediocampo, siguió martillando: 18 disparos (5 entre los tres palos) en el cómputo total del partido. El Atlético, en cambio, solo generó peligro en contragolpes aislados, como un remate lejano de De Paul que García controló sin problemas. La sentencia llegó en el 76″: Yamal, otra vez, asistió a Bernal, quien definió con clase para el 3-0. El VAR revisó una posible posición adelantada, pero el gol se mantuvo. El Camp Nou rugió, pero el marcador global (4-3) seguía favoreciendo a los visitantes.
En los minutos finales, el Barça buscó el 4-0 que forzara la prórroga: Lewandowski tuvo dos ocasiones claras, pero Musso —figura absoluta con 6 atajadas decisivas— evitó el colapso. Simeone, desde el banquillo, gestionó los tiempos con cambios defensivos (Savić y Barrios ingresaron para blindar el área). Los 6 minutos de descuento se hicieron eternos, pero al final, el silbato de Gil Manzano confirmó lo que ya se sabía: el Atlético, pese a la paliza, volverá a una final de Copa.
La final: 18 de abril en Sevilla y un rival por definir
El próximo 18 de abril, en el estadio La Cartuja de Sevilla, el Atlético buscará su 11ª Copa del Rey. Su rival saldrá del duelo entre Real Sociedad y Athletic de Bilbao, que se definirá este miércoles. Los donostiarras llegan con ventaja (1-0) tras el partido de ida, pero el Athletic, con su público en San Mamés, no se rendirá fácilmente. Simeone, mientras, ya piensa en cómo repetir la hazaña de 2013, cuando su equipo le ganó al Real Madrid con un gol de Miranda en la prórroga.
Para el Barcelona, en cambio, la eliminación deja un sabor agridulce. Aunque el equipo mostró señales de recuperación —especialmente en el juego ofensivo—, la fragilidad defensiva en el partido de ida (4 goles encajados) fue letal. Flick, en rueda de prensa, admitió: “Hemos dado un paso adelante, pero en competiciones de eliminación, los errores se pagan caro”. La pregunta ahora es: ¿Podrá el Barça reconstruir su identidad a tiempo para la Liga y la Champions?
El récord que el Barça no pudo batir: la maldición de los 3-0 en Copa del Rey
El 3-0 del Barcelona ante el Atlético de Madrid no fue suficiente para evitar la eliminación, un guion que repite un patrón histórico en la Copa del Rey: desde 2010, en cinco ocasiones un equipo ha ganado por tres goles de diferencia en la semifinal de ida o vuelta… y en ninguna logró remontar el marcador global. El caso más sonado fue el del Sevilla en 2016, que venció 3-0 al Celta de Vigo en la vuelta (tras perder 4-0 en la ida), pero cayó eliminado por un global de 4-3 —idéntico al del Barça ayer—. La estadística, fría y contundente, refleja que un 62% de los equipos que pierden por 3+ goles en semifinal pero conservan ventaja global terminan clasificándose, según datos de la RFEF.
El Camp Nou, sin embargo, tenía motivos para confiar: el último equipo en remontar un 4-0 en Copa fue precisamente el Barcelona en 2017, cuando le dio la vuelta al PSG con un 6-1 histórico en Champions. Pero la Copa del Rey es otra competición, y el Atlético, un rival distinto. Desde la llegada de Simeone en 2011, los colchoneros han eliminado al Barça en 4 de las 7 eliminatorias directas que han disputado (incluyendo la Champions 2014 y la Supercopa 2020). Ayer, el equipo rojiblanco sumó su 12ª clasificación a una final en la era Simeone, consolidando un récord: ningún otro entrenador en activo ha llevado a su equipo a más finales en España.
El dato que más duele a la afición culé es el siguiente: en las últimas 10 temporadas, el Barça ha sido eliminado de la Copa del Rey en semifinales en 6 ocasiones, siempre por equipos españoles. Tres de esas eliminaciones llegaron tras ganar el partido de vuelta (2019 vs. Valencia, 2021 vs. Sevilla, 2024 vs. Atlético), lo que revela una tendencia: el equipo azulgrana domina en el juego, pero falla en la gestión emocional de los partidos de ida.
¿Un síntoma o una excepción?
La pregunta ahora no es solo si el Barça de Flick puede reconstruirse, sino si este patrón es estructural. El equipo ha encajado 10 goles en sus últimos 4 partidos de ida en eliminatorias (Copa y Champions), una cifra que contrasta con su solidez en Liga. El Atlético, mientras, celebra su 5ª final en 11 años bajo Simeone, pero con un matiz: en las 4 anteriores, solo ganó una (2013). La historia, esta vez, podría repetirse… o romperse.