Donald Trump en discurso señalando con gesto serio, tras exigir influir en el sucesor de Jamenei en Irán

“Yo elijo”: Trump exige influir en el sucesor de Jamenei en Irán

Intervención sin precedentes: El expresidente Donald Trump reclama un papel directo en la designación del nuevo líder supremo de Irán tras la muerte de Alí Jamenei, comparando la situación con su injerencia en Venezuela.

En declaraciones este jueves, Trump insistió en que “debe participar” en la elección del sucesor de Jamenei, argumentando que su intervención sería similar a la que realizó en 2019 con Delcy Rodríguez en Venezuela, tras el arresto del entonces presidente Nicolás Maduro. “El hijo de Jamenei es inaceptable”, afirmó en referencia a Mojtaba Jameneí, a quien calificó de “peso ligero” y “incompetente” durante una entrevista con Axios.

Trump justificó su postura asegurando que busca “alguien que traiga armonía y paz a Irán”, pero advirtió que no aceptará un líder que perpetúe las políticas de Jamenei, lo que, según él, “obligaría a EE.UU. a volver a la guerra”. En otra entrevista con Politico, el expresidente afirmó que si el ayatolá no delegó el poder en su hijo fue porque “dicen que es un incompetente”, y reiteró que su influencia en el proceso será “de gran impacto” o “no habrá acuerdo”.

El mandatario también aseguró que su administración trabajará “con el pueblo y el régimen” iraní para garantizar la elección de un líder que “construya un Irán adecuado, pero sin armas nucleares”. Sin embargo, sus declaraciones contrastan con el discurso oficial de Washington, que hasta ahora había negado que la operación militar en Irán buscara un cambio de régimen, centrando su justificación en frenar el programa nuclear iraní.

Ver  Trump y Machado: ¿Alianza real o movida electoral en clave Venezuela?

Hace apenas 72 horas, Trump presumió de que las fuerzas estadounidenses habían eliminado a “una parte importante de la cúpula iraní”, incluyendo a varios candidatos que su gobierno había considerado para el relevo. “Muy pronto no conoceremos a nadie”, declaró con ironía, en alusión a la decapitación estratégica del liderazgo iraní. Según datos de las autoridades de Teherán, los bombardeos han dejado ya más de 1.200 muertos, una cifra que contradice el relato de Trump sobre la “precisión quirúrgica” de los ataques.

El expresidente restó importancia a las preocupaciones económicas en EE.UU., como el posible aumento del precio de la gasolina, y afirmó que “a la gente le encanta lo que está pasando”. Sin embargo, analistas señalan que una escalada en Oriente Medio podría disparar la inflación en un año electoral clave. ¿Podría esta intervención de Trump en Irán convertirse en un nuevo impeachment si regresa a la Casa Blanca en 2025?

El precedente venezolano que Trump invoca: ¿qué pasó realmente en 2019?

Cuando Donald Trump compara su pretendida injerencia en Irán con su intervención en Venezuela en 2019, no habla de un episodio cualquiera, sino de un giro diplomático que redefinió la política exterior estadounidense —y que terminó en un fracaso estratégico según analistas de la Brookings Institution. El 23 de enero de ese año, su administración reconoció a Juan Guaidó, entonces presidente de la Asamblea Nacional venezolana, como «presidente interino legítimo» de Venezuela, desatando una crisis que aún persiste. Pero los detalles concretos de aquel episodio —y sus consecuencias— revelan por qué su analogía con Irán es, en el mejor de los casos, arriesgada.

En abril de 2019, tras el arresto fallido de Nicolás Maduro (operación «Gedeón», liderada por mercenarios estadounidenses y disidentes venezolanos), Trump tuiteó que «Rusia tenía que salir de Venezuela», acusando a Moscú de sostener al régimen chavista. Lo que pocos recuerdan es que, según documentos desclasificados por el Washington Post en 2022, la CIA había subestimado el apoyo militar ruso: más de 100 contratistas del Grupo Wagner ya operaban en Caracas desde 2018, blindando a Maduro. El resultado fue un estancamiento: Guaidó nunca asumió el poder ejecutivo, y hoy su figura política está reduida a un 12% de apoyo según Datanálisis. Mientras, Maduro sigue en Miraflores, con elecciones previstas para 2024 que la oposición ya ha tachado de «fraude anunciado».

Ver  "Nunca más": Irán cierra la puerta a EEUU con petróleo y amenazas sin retorno

Pero hay un dato aún más revelador: en 2020, el Departamento de Estado admitió en un informe interno que la estrategia de Trump había acelerado la migración venezolana (más de 7 millones de desplazados hasta 2023, según ACNUR), sin lograr el «cambio de régimen» prometido. ¿Por qué importa esto ahora? Porque Irán no es Venezuela: su estructura de poder —con los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islamista (CGRI) controlando el 30% de la economía, según el Atlantic Council— es infinitamente más resistente a presiones externas. Y, a diferencia de Maduro, el líder supremo iraní no depende de elecciones, sino de un Consejo de Expertos de 88 clérigos que, en 1989, tardó solo 4 horas en elegir a Jamenei como sucesor de Jomeini.

¿Un déjà vu con peores consecuencias?

Trump apela a su «éxito» en Venezuela para justificar su intervención en Irán, pero los números cuentan otra historia: el PIB venezolano se contrajo un 75% entre 2013 y 2021 (FMI), y las sanciones estadounidenses —que él endureció— agravaron una crisis humanitaria que hoy deja al 90% de la población en pobreza (Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, 2023). En Irán, donde el descontento social ya estalló en 2022 con las protestas «Mujer, Vida, Libertad» (más de 500 muertos y 20.000 detenidos, según Amnistía Internacional), una injerencia directa podría unificar al régimen bajo un discurso antiestadounidense, como ocurrió en 1953 con el golpe contra Mohammad Mosaddeq —apoyado por la CIA— que aún hoy Teherán usa para justificar su desconfianza hacia Occidente. La pregunta no es si Trump puede repetir su «modelo venezolano», sino si está dispuesto a asumir que, esta vez, el costo podría ser una guerra regional.

Referencia de contenido: aquí

Categorías