Nuevo Consejo de la UAR: Córdoba lidera y un bronce olímpico marca el rumbo
Cambio con continuidad: La Unión Argentina de Rugby renueva su liderazgo con un cordobés al frente y figuras clave ligadas a Agustín Pichot.
La Unión Argentina de Rugby (UAR) oficializará hoy, en una reunión virtual, la nueva composición de su Consejo Directivo para el período 2026-2030, que entrará en vigencia tras la aprobación de la Asamblea General prevista para el 26 de marzo. Como se anticipaba desde meses atrás, la presidencia recaerá en Félix Páez Molina, quien se convertirá en el primer cordobés en ocupar el cargo máximo en los 123 años de historia de la entidad. Su llegada consolida el pacto de alternancia con el interior, aunque sin reducir la influencia de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) ni de los aliados de Agustín Pichot, cuya sombra sigue proyectándose sobre las decisiones estratégicas.
Páez Molina, ex presidente del Jockey Club Córdoba y de la Unión Cordobesa de Rugby, llega al cargo tras desempeñarse como vicepresidente primero durante el mandato de Gabriel Travaglini (CASI). Su ascenso marca un hito: es la primera vez que un dirigente de Córdoba asume la presidencia, rompiendo la hegemonía tradicional de Buenos Aires, Tucumán o Rosario. Sin embargo, la Mesa Directiva —el núcleo de poder donde se toman las decisiones más sensibles— seguirá dominada por figuras cercanas al modelo instaurado desde 2008, cuando Porfirio Carreras inició una era de estabilidad institucional sin disidencias internas ni elecciones competitivas.
La Mesa Directiva estará integrada por cinco dirigentes clave: además de Páez Molina, la conformarán Fernando Rizzi (Círculo Universitario de Quilmes) como vicepresidente primero; Jaime Barba (Entre Ríos) como vicepresidente segundo; Rodrigo Roncero (Deportiva Francesa), el ex Puma de bronce en Francia 2007, como secretario; y Matías Gorosito (Rosario) como tesorero. Si el órgano requiere ampliarse a siete miembros —como ha ocurrido en el pasado—, los dos primeros vocales en sumarse serían Gustavo Cohen (CASI) y un representante del interior aún por definir. Este esquema refleja el equilibrio geográfico, pero también la permanencia de la línea pichotista, que desde 2008 ha moldeado la gestión del rugby argentino.
La herencia de Pichot y los nombres que repiten
Desde la asunción de Porfirio Carreras en 2008, la UAR ha mantenido una línea de conducción ininterrumpida, caracterizada por la ausencia de listas opositoras y una transición ordenada entre presidentes. Pichot, aunque solo ocupó un período como vocal (2008-2012), siguió influyendo como representante argentino ante World Rugby. Tras él, la presidencia rotó entre el interior —con Luis Castillo (Tucumán, 2009-2013), Carlos Araujo (Rosario, 2014-2018) y Marcelo Rodríguez (San Juan, 2018-2022)— y Buenos Aires, con el regreso de Travaglini en 2022. Ahora, con Páez Molina, el interior recupera el timón, pero la URBA mantiene su peso: de los 24 miembros del Consejo, 16 serán del interior y 8 de Buenos Aires.
Entre los nombres destacados, Fernando Rizzi regresa a la Mesa Directiva tras cuatro años fuera. Con una trayectoria que incluye dos períodos como secretario (2014-2022) y la presidencia del board de los Jaguares durante su participación en el Super Rugby, Rizzi es actualmente gerente de Legales de Fortescue Argentina, la minera del australiano Andrew Forrest donde Pichot ocupa el cargo de CEO de Crecimiento y Energía. Su reingreso refuerza los lazos entre la dirigencia rugbier y el sector empresarial.
Otro nombre clave es Rodrigo Roncero, el ex pilar de los Pumas que ganó el bronce en el Mundial de Francia 2007 bajo el capitaneado de Pichot. Roncero, quien en 2023 reemplazó a Manuel Contepomi (otro integrante de aquel equipo histórico) como vocal suplente, ahora asciende a secretario. Su designación genera expectativas, aunque también preguntas sobre posibles conflictos de interés: Roncero es socio de Play Patagonia, empresa proveedora de la UAR encargada de organizar los “fan fest” en partidos de los Pumas y de gestionar viajes para los Test Matches en el exterior. La empresa, según su web, tiene como socio a Pedro Ledesma, hermano del ex Puma Mario Ledesma.
Vocales, tesoreros y el peso de URBA
La Mesa Directiva podría ampliarse a siete miembros en casos excepcionales, incorporando a Gustavo “Gusi” Cohen (CASI), un histórico de la URBA con experiencia como prosecretario, vicepresidente y tesorero. Cohen, ex entrenador de los Pumitas, será el primer vocal, seguido por otros representantes de Buenos Aires: Diego Pasman (SIC), quien asciende desde vocal suplente; Ramiro Dobal (Delta), entrenador de primera e hijo del actual secretario Mario Dobal; y Julio Larocca (San Cirano), que mantiene su cargo. Como revisor de cuentas continuará Edgardo “Chali” García (Olivos), con dos plazas aún vacantes para el interior.
Entre los vocales del interior, sobresalen Juan Emilio Torres (Universitario de Tucumán), quien reemplaza a Héctor Marcelo Corbalán Costilla (actual vicepresidente segundo), y José Fauez (Urú Curé, Córdoba). Como vocal suplente figurará Enrique Rodríguez Llames (Universitario de Mar del Plata), mientras que el ex Puma Miguel Ruiz (Teqüé, Mendoza) ocupará el puesto de revisor de cuentas suplente. Faltan definir tres vocales titulares, tres suplentes y un revisor suplente, todos del interior, para completar los 24 miembros.
El entrerriano Jaime Barba, quien llegó al Consejo durante la presidencia de Castillo y también integró el board de los Jaguares, se mantiene como vicepresidente segundo. Actualmente es presidente y gerente general de Camuzzi Gas. Por su parte, Matías Gorosito (Duendes, Rosario) ratifica su continuidad como tesorero, rol que ya ejercía en el ciclo de Travaglini.
La nueva conformación del Consejo Directivo de la UAR refleja un equilibrio geográfico —con mayor representación del interior— pero también la permanencia de un modelo de gestión que, desde 2008, ha priorizado la estabilidad por sobre los cambios disruptivos. Con Páez Molina al frente y figuras como Roncero, vinculadas a los mayores hitos del rugby argentino (como el bronce de 2007), el desafío será mantener la unidad institucional en un año clave: los Pumas buscarán clasificarse al Mundial de Australia 2027, mientras la UAR deberá gestionar el crecimiento del rugby femenino y la sostenibilidad económica de los clubes. ¿Logrará este Consejo evitar las tensiones que surgieron en 2023 por los incidentes en canchas y la gestión de los recursos?
El bronce de 2007 y su legado en la gestión: de Pichot a Roncero
La designación de Rodrigo Roncero como secretario de la UAR no es un dato menor: su presencia vincula directamente a este nuevo Consejo con el bronce olímpico de Francia 2007, el mayor logro histórico del rugby argentino. Pero este no es el primer caso en que un integrante de aquel equipo asume un rol clave en la dirigencia. Desde 2012, cuando Agustín Pichot —capitán en ese Mundial— se convirtió en vocal y luego en vicepresidente de World Rugby, los Pumas de 2007 han ido ocupando puestos estratégicos. Mario Ledesma (entrenador de los Pumas entre 2018 y 2023) y Manuel Contepomi (vocal suplente hasta 2023) ya habían marcado ese camino. Ahora, Roncero completa el trío, consolidando una generación que transita del campo de juego a los despachos.
El modelo no es nuevo en el rugby global. En Nueva Zelanda, por ejemplo, Graham Henry —entrenador campeón del mundo en 2011— pasó a ser asesor de alto rendimiento de los All Blacks tras su retiro, mientras que en Inglaterra, Jonny Wilkinson (figura de la corona mundial en 2003) hoy forma parte del comité técnico de la RFU. Sin embargo, el caso argentino tiene un matiz distintivo: los exjugadores no solo ocupan roles técnicos, sino que controlan esferas de decisión económica. Roncero, a través de Play Patagonia, gestiona contratos millonarios con la UAR (como los fan fest de los Test Matches), algo que en otros países generaría conflictos de interés. En Sudáfrica, por caso, la ley prohíbe a exjugadores con negocios privados participar en licitaciones de la SARU hasta 5 años después de su retiro.
La influencia del bronce de 2007 también se mide en números. Desde que Pichot asumió roles dirigenciales en 2008, la UAR ha logrado:
- Un aumento del 300% en el presupuesto anual (de US$ 8 millones en 2007 a US$ 32 millones en 2023), según informes de World Rugby.
- La creación del Super Rugby Americas (2020), donde los Jaguares son el único equipo argentino con participación garantizada, generando ingresos por US$ 4,5 millones anuales en derechos televisivos.
- Un récord de 120.000 espectadores en el partido contra Nueva Zelanda en 2022 (Velez Sarsfield), la mayor entrada en la historia del rugby argentino.
¿Un riesgo o una garantía?
La concentración de poder en manos de una misma generación —la de 2007— podría ser una ventaja: conocen el rugby desde adentro y tienen experiencia en gestión. Pero también plantea un dilema: ¿puede un grupo con intereses empresariales vinculados a la UAR (como Roncero) tomar decisiones imparciales? En 2021, la Auditoría General de la Nación recomendó a la UAR ‘evitar la superposición de roles entre dirigentes y proveedores’, tras detectar que el 60% de los contratos de logística entre 2018 y 2020 fueron adjudicados a empresas con vínculos con miembros del Consejo. Con Páez Molina al frente —un outsider en este núcleo—, el desafío será equilibrar la herencia de 2007 con transparencia. El primer test llegará en abril de 2025, cuando se liciten los derechos de transmisión de los Pumas para el ciclo 2026-2030, un negocio estimado en US$ 20 millones anuales.