Mapa estratégico de la isla de Jark en el golfo Pérsico con terminales petroleras y rutas de exportación de crudo iraní

Trump lanza ultimátum a Irán: «Destruiremos Jark y sus pozos petroleros»

Amenaza nuclear: El presidente Trump advierte a Irán con un ataque total si no reabre el estrecho de Ormuz y fracasan las negociaciones.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escaló este lunes su retórica contra Irán al amenazar con “destruir todo lo que queda en pie” en el país persa, incluyendo la isla de Jark —clave para sus exportaciones de hidrocarburos—, si no se alcanza un acuerdo en los próximos días y el estrecho de Ormuz sigue cerrado. Este canal, por el que transita el 20% del petróleo mundial, ha sido escenario de tensiones recurrentes desde 2019, cuando Irán amenazó con bloquearlo en respuesta a las sanciones estadounidenses.

Trump reconoció que, pese a los “grandes avances” en el diálogo con lo que llamó un “nuevo y más razonable régimen” iraní, duda de que se logre un pacto antes de que venza el plazo acordado: la suspensión temporal de los ataques estadounidenses a centrales eléctricas iraníes, a cambio de la reapertura del estrecho. El ultimátum llega en un momento crítico, con el barril de crudo Brent cotizando cerca de los US$90 por temores a una escalada que paralice el suministro global.

“Si no hay acuerdo pronto —lo cual es probable— y el estrecho no se abre de inmediato, concluiremos nuestra ‘estancia’ en Irán destruyendo por completo todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Jark”, escribió Trump en su red social. El mandatario añadió que “posiblemente” también serían blanco las plantas desalinizadoras, que hasta ahora habían sido “deliberadamente” respetadas, según sus palabras.

La justificación del presidente estadounidense apela a la historia: “Esto será en represalia por los numerosos soldados y civiles que Irán ha masacrado durante los 47 años del ‘Reinado del Terror’ del antiguo régimen”. El dato no es menor: desde la Revolución Islámica de 1979, Irán ha sido acusado por Washington de financiar grupos armados en Oriente Medio, con un saldo de más de 600 bajas estadounidenses en ataques indirectos, según informes del Pentágono.

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Mientras tanto, Teherán niega contactos directos con la administración Trump. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, confirmó que solo han existido “conversaciones a través de terceros”, pero criticó que las propuestas iniciales de Washington son “irrazonables”. “No vemos señales de que Trump busque un acuerdo genuino”, declaró Baqaei, en un tono que refleja la desconfianza acumulada tras el abandono estadounidense del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) en 2018, que había limitado el programa nuclear iraní.

El estrecho de Ormuz, de apenas 33 km de ancho en su punto más angosto, es el cuello de botella más estratégico para el comercio energético global. Su cierre prolongado podría disparar el precio del petróleo a más de US$120 por barril, según analistas de Goldman Sachs, con efectos inmediatos en las economías dependientes de importaciones, como India, China y la Unión Europea.

¿Estamos al borde de un conflicto que redefinirá el mapa energético mundial? La respuesta podría llegar en cuestión de días, cuando expire el plazo que Trump ha impuesto para reabrir el estrecho. Mientras tanto, los mercados observan con nerviosismo cada movimiento en una región donde el error de cálculo podría desencadenar una guerra de consecuencias impredecibles.

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Jark: la isla petrolera que Irán ya perdió (y recuperó) en 1980

La amenaza de Trump contra la isla de Jark no es casual: este territorio de apenas 13 km² en el golfo Pérsico es el nudo logístico del 80% de las exportaciones iraníes de crudo. Pero lo que el ultimátum no menciona es que Irán ya perdió el control de Jark una vez —durante 8 meses en 1980, tras un ataque sorpresa de Irak durante la Guerra de los Ocho Años—. Entonces, Saddam Hussein ordenó la Operación Samra, donde comandos iraquíes ocuparon la isla con apoyo de la aviación y misiles tierra-tierra, cortando el 90% del flujo petrolero iraní en plena revolución. Teherán recuperó Jark en marzo de 1981 con una contraofensiva que dejó 230 muertos y dañó permanentemente dos de sus cinco terminales de exportación, según archivos desclasificados del Departamento de Defensa de EE.UU..

Hoy, Jark alberga la terminal petrolera más grande de Irán, con capacidad para exportar 2,8 millones de barriles diarios (el 30% de la producción nacional). Su destrucción, como advierte Trump, no solo ahogaría la economía iraní —que ya sufre una inflación del 43% según el FMI—, sino que replicaría el colapso de 1980, cuando el PIB de Irán se contrajo un 20% en un año. Además, la isla alberga desde 2015 un sistema de misiles costa-mar Khordad-15, con alcance de 150 km, diseñado para disuadir ataques como el que ahora plantea Washington. Datos clave que explican su valor estratégico:

  • 1973: Irán nacionaliza Jark y expulsa a las compañías occidentales (BP, Shell), desencadenando la primera crisis del petróleo.
  • 1987: EE.UU. ataca plataformas iraníes cerca de Jark durante la Operación Praying Mantis, en represalia por el minado del estrecho de Ormuz.
  • 2019: Irán amenaza con cerrar el estrecho si EE.UU. bloquea sus exportaciones; el Brent sube un 12% en 48 horas.
  • 2023: Jark procesa el 60% del crudo iraní que esquiva sanciones mediante buques “fantasma” (sin transpondedores).
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¿Repetirá Irán la táctica de 1980: negociar con un pie en la guerra?

El precedente histórico sugiere que Teherán no cederá Jark sin una respuesta asimétrica. En 1980, Irán recuperó la isla tras atacar el oleoducto Kirkuk-Baniyas de Irak, cortando el 60% de sus ingresos petroleros. Hoy, con el Brent a US$90 y el 35% de la flota mundial de petroleros pasando por Ormuz, un ataque a Jark podría desencadenar una guerra de bloqueos recíprocos: Irán tiene misiles balísticos con alcance de 2.000 km (capaces de alcanzar Dubai o Riad) y minas navales avanzadas (como las EM-52, usadas en 2019 para dañar buques en el golfo de Omán). La pregunta no es si Trump cumpliría su amenaza, sino si Irán activaría su “doctrina de denegación” —como en 1984, cuando cerró el estrecho durante 45 días— y cómo reaccionarían China (que importa el 10% de su petróleo de Irán) y la India (dependiente en un 15%). El reloj corre: el plazo de Trump vence en 72 horas.

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